Editado por Eduardo de Lácara
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.................................................Silvia Mercado, periodista boliviana, desde Argentina


Bolivia: periodismo en riesgo

“He tenido que prestarme un chaleco antibalas para poder salir”. “Una turba me persiguió y traté de huir, pero recibí un puñetazo y me vi rodeado por 30 hombres que me atacaron con palos”. “El ataque duró al menos 20 minutos y yo sólo atinaba a defenderme con el cable del micrófono”. “Me amenazaron, me dijeron que si seguía informando me iban a encontrar”. “Es hora de que alguien haga algo para darnos garantías. Nuestras vidas corren riesgo” (…)(1)

Relatos que parecen extractados de ficción bélica, lamentablemente son testimonios reales. Y, para el asombro de propios y extraños, hacen a la voz de muchos periodistas en Bolivia. Aquel país para el que la censura nunca significó miedo, hoy teme. Aquel país en el que la gente se expresaba libremente, hoy calla.  

La preocupación de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), no es en vano.(2)

El riesgo que implica informar en territorio boliviano, no está lejos de compararse con el periodismo ejercido “bajo fuego cruzado”. Prácticamente ser sorprendido con un micrófono o con una cámara, es aventurarse a la agresión indiscriminada. Sin duda, a los periodistas les tocó la peor mano de la baraja; sin embargo, para cualquier ciudadano expresarse también se ha convertido en una hazaña. La autocensura se instala y el silencio se naturaliza. Lo que impide abrir la voz para decir un pensar, una opinión, es la cruel confrontación en la que nos han sumergido a miles de hermanos. 

El día que se posicionó el silencio

Desde enero del 2006, cuando Evo Morales asumió su mandato, el periodismo boliviano es tratado como el actor hostil que ataca al gobierno. Para el presidente, su gestión se inició ya siendo víctima de un “terrorismo mediático”(3); es así que el representante del Movimiento al Socialismo (MAS) no pierde oportunidad para señalar al conjunto de medios de comunicación como su “primer opositor y enemigo”.(4)

La historia boliviana no registra episodios similares; se podría decir que nunca, desde el atril presidencial, se rotuló a la institución media en tales términos. Será por eso que datos como “29 casos de agresión física hacia periodistas” no dejan de pasmarnos; así como el espanto generalizado ante la muerte de Carlos Quispe, locutor de Radio Pucarani, primer periodista boliviano que muere en su lugar de trabajo.
 
Las circunstancias de la muerte de Quispe -“golpiza protagonizada por dirigentes del Comité de Vigilancia”-(5), permiten retratar los niveles de violencia que imperan hoy en Bolivia.

 “Aparentemente, no hay sanciones para una persona que golpea, apedrea o hiere a un periodista boliviano”(6), señala un periodista extranjero. Nítidamente, esta advertencia expone que ninguno de los ataques a la prensa fue llevado a la justicia y revela que la impunidad se esconde detrás de cierta incógnita. Pero, para los bolivianos –tanto periodistas como muchos ciudadanos– los puños que los atropellan, sí tienen rostro; los palos que los golpean, llevan bandera. Lo angustiante es que, ante la opción de denuncia, prima el miedo. Porque la mano encubierta es la del gobierno, pues quienes intimidan con violencia son los grupos de choque del MAS(7). El anonimato no es el problema, el freno que paraliza es el miedo.

Quien quiera acabar con la libertad de una nación debe comenzar subyugando la libertad de expresión”(8)

Los recelos disminuyen las expresiones. Disentir y criticar son verbos que, de a poco, se van diluyendo. Así, con las voces amilanadas, los bolivianos estamos al borde de nuestra primera dictadura en pleno Siglo XXI. El proyecto de Constitución Masista ha redactado, artículo por artículo, el sarcófago de nuestras libertades.(9)

Si las restricciones a la prensa se consolidan en las leyes mordaza, consecuentemente la censura vejará nuestras mentes.

No obstante, los bolivianos estamos alertas. Conscientes de que es el momento de luchar por nuestro derecho a la libertad de expresión. Dispuestos a poner el cuerpo por  periodismo, que hoy, como nunca, demuestra ser “el mayor garante de la libertad”(10).

Y, si hay miedo, haremos piel de que “no es más valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo.”(11)

(1) “Historias de periodistas agredidos” La inseguridad acecha más a los periodistas.
La Razón, mayo 10 de 2008.
http://www.la-razon.com/versiones/20080510_006268/nota_250_593798.htm
(3) Palabras de Evo Morales Ayma, en la transmisión de mando presidencial. ABI, enero 22 de 2006. http://abi.bo/index.php?i=enlace&j=documentos/discursos/200601/22.01.06Transmision.html
(4) Palabras de Evo Morales. ABI, marzo 23 de 2007.
http://www.comunica.gov.bo/cgi-bin/index.cgi?j20070323221553
(5) “Periodista Carlos Quispe falleció por latigazos y traumatismo craneano”. Los Tiempos, abril 10 de 2008.  http://www.lostiempos.com/noticias/10-04-08/10_04_08_ultimas_nac12.php
(6) Breiner, James. “La prensa boliviana vista por un periodista norteamericano”. Junio 12 de 2007.
http://www.libertad-prensa.org/Director.aspx?P=articulo&A=259
(7) “Masistas agreden a pacifistas y apedrean edificios en La Paz”.La Razón, marzo 7 de 2008.
http://www.la-razon.com/versiones/20080307%5F006204/nota_249_559810.htm
(8) Benjamin Franklin (1706-1770).
(9) Inciso II del artículo 108 del Proyecto de Constitución, aprobado por la Asamblea Constituyente:
“La información y las opiniones emitidas a través de los medios de comunicación social deben respetar los principios de veracidad y responsabilidad”.
Objetado, hasta la fecha, por la Asociación Nacional de Prensa por incurrir en contradicción con la Declaración Interamericana de Libertad de Expresión. “Condicionamientos previos, tales como veracidad, oportunidad o imparcialidad por parte de los Estados, son incompatibles con el derecho a la libertad de expresión”. ANP, enero 29 de 2008.
http://www.anpbolivia.com/noticias.php?subaction=showfull&id=1202265714&archive=&start_from=
&ucat=1&
(10) Vargas Llosa, Mario. "El periodismo es el garante de la libertad". Discurso Premio Moors Cabot, Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, octubre de 2006.
http://independent.typepad.com/elindependent/2006/10/mario_vargas_ll.html
(11) Nelson Mandela (1918- ).


El valor del NO

Empate. Ninguna cifra ocultará lo evidente. Los resultados del referéndum revocatorio realizado ayer en Bolivia, no sorprendieron a nadie; si bien el fastuoso 63% nos deja con sabor a desconfianza, sabíamos que Morales no sería revocado del cargo. Pero también sabíamos que el voto de apoyo para los prefectos sería fuerte. Hoy sí el escenario es claro: un país dividido.

Los analistas y la prensa internacional insisten en dibujar un mapa: la media luna por un lado y el occidente masista por el otro; pero dicha frontera no es tal. Muchos paceños, orureños, cochamabinos votamos por el No. No al autoritarismo, No al proyecto estatista e indigenista, No a la revolución de las falacias y los rencores, No a una constitución redactada en sangre, No al Movimiento al Socialismo, No a Evo Morales. Y este No se mantendrá firme. No era necesario un referéndum pantomímico para dar la ilusión de democracia. Democracia será reconocer que gran parte de los bolivianos nos oponemos al actual gobierno, así estemos del otro lado de esa línea imaginaria.

Es importante rescatar que el voto a favor de cinco de ocho prefectos fue contundente. Miles de bolivianos reconocemos y apoyamos a nuestras autoridades opositoras. Legitimamos, nuevamente, la demanda por un país autonómico.

-Señor Morales, si usted necesitaba pruebas: 69,46% Santa Cruz, 57,36% Pando, 67,72% Beni, 57,83 Tarija. Chuquisaca no es la excepción porque su prefecta, Sabina Cuellar, fue recientemente elegida; sin embargo, 50,4% de los chuquisaqueños le dijeron No. Así como le dejaron claro que usted no podrá pisar Sucre mientras no pida perdón por la muerte de tres jóvenes en noviembre pasado-

Así las cifras, así los hechos. No llegarán mejores días: nada ha cambiando. No nos queda más que tener fe y creer en las palabras  “conciliadoras” de Evo. Aquí estaremos expectantes a ver cuánto hace por respetar los estatutos autonómicos, así como la legitimidad que tienen los prefectos ratificados. Eso sí, No aceptaremos un manifiesto masista que, a título de Constitución Política, nos imponga un régimen totalitario.

El 10 de agosto No será recordado como una fiesta democrática (como quiso hacer creer el gobierno), será recordado como el día en que la confrontación se hizo dictamen. Ahora caminamos como entre enemigos. Nos miramos con celo, cuidado y miedo.


Exsilum

Desterrados. Eso es lo que somos miles de jóvenes bolivianos dispersos por el mundo. Echados por un gobierno que se esfuerza en desmembrar la democracia, expulsados por entes entusiasmados en quebrar la economía. Nos frustraron las ilusiones de trabajar por nuestro país y, hoy, nos postergan las esperanzas de volver.

Mientras la obsesión del Movimiento al Socialismo postra a Bolivia en la indigencia, los jóvenes bolivianos tocamos las puertas de otros países buscando el lugar en el que se nos permita crecer. Se van los médicos y con ellos se va la salud; se van los ingenieros industriales y con ellos se va la industria; se van los economistas y con ellos se van las alternativas económicas; se van los comerciantes y con ellos se va la empresa; se van los músicos, escritores, pintores, actores y con ellos se va el arte.

Nos vamos porque la inflación nos asfixia, porque las revanchas políticas nos repulsan, porque la confrontación étnica vulnera nuestra identidad. Nos vamos todos frente a la inseguridad y al estancamiento. Nos vamos, pero con el dolor más grande y con el vacío  más profundo.

El ex Presidente del Banco Central de Bolivia, Juan Antonio Morales, lamenta el auto-exilio de los profesionales bolivianos. En su artículo, titulado “La vida está en otra parte”, menciona algunas de las razones que describen esta realidad: “el actual ambiente de incertidumbre, las bajas probabilidades de realización profesional o aun de hostigamiento a quien tiene más educación que los otros”. Motivos nada menos que certeros para quienes leemos lo que ocurre en nuestro país en diarios electrónicos y fuera de nuestras fronteras.

El artículo citado también refiere a que “uno de los aspectos más sorprendentes del gobierno del MAS es su hostilidad a los que tienen mayor educación y calificación, especialmente si han estado en el sector público en la era neoliberal”; dato revelador para entender el trasfondo de los climas de persecución, pero sobre todo significativo a la hora de calcular las pérdidas para la calidad y transparencia de nuestras instituciones. La fuga de capital humano es consecuencia del autoritarismo del MAS.

Muchos dicen que somos una generación en deuda; que por amor a la patria nos deberíamos haber quedado; haber sembrado conocimiento allá donde cosechamos nuestros saberes; haber trabajado por nuestros niños y por nuestros ancianos. Pero ¿Cómo trabajar en un país gobernado por la discriminación? Los cierto es que hoy en nuestro país impera el miedo, administra la corrupción, dirigen los grupos de choque, sojuzgan los rencores y  preside la mentira de la revolución. Es así que si alguien le debe mucho a Bolivia, a nuestra generación y a las próximas generaciones, es su actual presidente.

En nuestras maletas llevamos proyectos, iniciativas e ideas, sueños que germinaron en Bolivia y que hoy se concretan en otros países. Sin embargo, es inevitable pensar que  cada paso y cada peldaño podía haber sido un aporte para los nuestros.

Si bien los aeropuertos se ven chicos a la hora de la huida, son inmensas las ilusiones por volver. Pero volver a un país libre.  



Países hermanos, tiranos gemelos

A quienes condenan las economías de nuestros países, cabalmente a aquellos, últimamente se les antoja enlutar la libertad de expresión. Decretos, disposiciones y observatorios son algunos instrumentos que se diseñan para silenciar el derecho a la información, a la crítica y a la opinión.

Estás conmigo o estás contra mí, parece la consigna; fábulas que satanicen a los medios y golpes bajos que polaricen a la opinión pública: las instrucciones.

Golpistas y desestabilizadores mercenarios del Imperio, los términos base para aprobar el módulo retórica populista. Si Chávez fue el profesor, Morales y Fernández de Kirchner: los mejores alumnos.

¿Comparar a Morales con Fernández de Kirchner?... Ojalá fuese un exceso. Si bien en la Argentina no se ha llegado a arrinconar la constitución mediante un poder constituyente, si de desconocer el Estado de derecho se trata, la presidente -y su esposo- no están lejos de figurar en la postal bolivariana.

La víctima desde el atril autoritario
Con el dedo índice que apunta, la modulación regañadora y la mirada que sanciona, Evo y Cristina no dejan pasar oportunidad para victimizarse. Si bien ambos oradores ya agotaron sus máximas: “me discriminan por ser indígena” o “me menosprecian por ser mujer”, lo que potencia a la puesta en escena es que ahora sus discursos vienen recargados. Pero lamentablemente recargados de locuciones sueltas y frases maniqueas. Así, desde lo alto de las tablas, amalgaman grietas históricas con llagas irresueltas de sociedades casi tan frágiles como sus democracias.

"Me siento perseguido por los medios de comunicación, no importa, si hemos aguantado más de 500 años con mucha paciencia, vamos a aguantar en nuestra gestión esas persecuciones (…) El primer opositor y enemigo que tenemos como gobierno del movimiento indígena campesino es la mayor parte de los medios de comunicación” (Evo Morales, 2007).

Nunca había visto, en tan corto tiempo, tantos ataques, tantas ofensas, tantos insultos a un gobierno surgido del voto popular" (…) Esta vez no han venido acompañados de tanques, esta vez han sido acompañados de generales multimediáticos que han hecho un lock out a la información”. (Cristina Fernández de Kirchner, 2008).

-Mezcle la voz disidente con el ataque desestabilizador; revuela las heridas del pasado con cuanta coyuntura le incomode; confunda la discriminación con su incapacidad de encontrar consensos; ante eventualidad aplique salvoconducto “500 años”; si todo esto no le funciona evoque a Satán, o al “neoliberalismo”. Y no olvide satanizar para victimarse al gusto-. Si parece una receta: nada es fortuito.

Libertad de prensa en riesgo
Tanto a Evo como a Cristina, el carácter privado de los medios les da rienda suelta para atacarlos como instrumentos del mercado; cierto eco chavista no es extraño “todo lo relacionado con el mercado es antisocial”. Esta postura anti-medios, además de dar cuenta de cierto fastidio de la modalidad de servicio, permite sospechar cierta intención de instalar una modalidad imperativa para el control de los medios de comunicación.

Asumir la carga semántica de la palabra control, seguramente implicaría otra coincidencia entre Evo y Cristina: ninguno se haría cargo de sus ansias de controlarlo todo. Pero, con las evidencias sobre la mesa –e impresas en los diarios- no es casualidad que el espíritu del artículo 108 del proyecto de Constitución de Morales concuerde con la iniciativa de Observatorio de los Kirchner.

Mientras el artículo de Evo: “la información y las opiniones emitidas a través de los medios de comunicación social deben respetar los principios de veracidad y responsabilidad”, la propuesta de Cristina: “garantizar un relato mediático que brinde cabida a todas las opiniones".
La preguntas sobran ¿quién decidirá lo que es “veraz”?; ¿Quién observará?

Si hacemos registro de lo que dice la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)

 -Imponer una condición a una libertad simplemente la elimina, especialmente si la condición es subjetiva-, no nos sorprenderá su preocupación.
- Preocupada la SIP sobre artículo de propuesta Constitución que solicita "veracidad y responsabilidad" a los medios- (La Paz, 12 de febrero de 2008).
-Preocupa a la SIP propuesta para crear "observatorio de medios" gubernamental”. (Buenos Aires, 10 de abril de 2008).

Incertidumbre. Vértigo. Pues como alerta Vargas Llosa “cuando la libertad se restringe o desaparece, las demás libertades quedan comprometidas o amenazadas, y esto es lo que sucede con la libertad de expresión y la libertad de prensa”.

En un contexto autoritario con claras intenciones de mermar la libertad de expresión, bolivianos y argentinos estamos expuestos a cualquier golpe bajo o treta de manipulación. Si la lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos es el momento clave para preservar –como bastión clave de la democracia- a la institución media y a cada uno de los periodistas en su profesión. Las alertas están sonando, convendrá atenderlas. Así, algún día, a bolivianos y argentinos nos unirá el amor y no el espanto.



Entre pulseadas y pisar el palito

Mula blanca, o vieja o manca. No desconfiar de que el gobierno del Movimiento al Socialismo haya aceptado someterse a un referéndum revocatorio para presidente y vicepresidente, es tan ingenuo como recibirle caramelos a un desconocido.

A menos de una semana del triunfo de un contundente Sí a la Autonomía cruceña, los bolivianos no dejamos de festejar la victoria democrática que demostró al mundo nuestra oposición a un régimen totalitario y centralista. Sin embargo, parece que la alegría nos embriagó el sentido común.

La oposición parlamentaria, con el apoyo de votos oficialistas, logró aprobar en el Congreso una ley que da pie a una “consulta popular” para ratificar o revocar los mandatos de las primeras autoridades nacionales y departamentales. Morales acepta contento, y -arrogante- reta a los Prefectos.

Si no hay gato encerrado, por lo menos ya le conocemos las garras.

Es obvio que la gestión Evo hace aguas por todas partes, y que su embate contra las Autonomías, hoy por hoy, debilita a su gobierno.

Pero, lamentablemente, el perfil “Evo el que nacionaliza para devolverle la dignidad a los bolivianos”, “Evo el que lucha contra el Imperio”, “Evo el que busca abastecer el consumo interno impidiendo que lo oligarcas exporten a sus anchas”, “Evo el originario”, en síntesis: el talante “Evo víctima” aún no se desgasta. No nos conviene entrar (cándidos y porfiados) a jugar al poker con el más mañoso.

Además, la norma recién sancionada implica que el mandato presidencial sea revocado sólo si “si existe un voto porcentual y numeral superior al que cada autoridad obtuvo para llegar al poder”. En números, para el caso de Evo, se necesita más del 53,740% -de rechazo-, expresado en 1.544.374 votos. Considerando que la misma suerte correrá la revocatoria de prefectos ¿en qué derivará esta alborotada contienda electiva?

Pareciera que la oposición ha decidido darle cheque en blanco a las astucias del gobierno. Tomando en cuenta que la Corte Nacional Electoral se ha convertido en un órgano más de propaganda neta, que el Tribunal Constitucional se halla disperso y que la flamante iniciativa revocatoria se sobrepone a la vigente Ley del Referéndum, todo tipo de jugarreta es previsible en este contexto. Incluso, dejando de lado que la brillante convocatoria a consulta popular brilla por su inconstitucionalidad.

Desde la instalación de la Asamblea Constituyente -instancia cuna del proyecto constitucional del MAS- Bolivia se halla inmersa en una anomia indescriptible en términos legales. En este escenario, la consolidación de la Autonomía de Santa Cruz es la alternativa que tenemos para retornar al Estado de Derecho. Luchemos por ella. No entremos en el concurso de quién acumula más infracciones a la Constitución. No permitamos que las pasiones nos lleven jugar a la ruleta con nuestra democracia.


Silvia Mercado, periodista boliviana, desde Argentina
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