Editado por Eduardo de Lácara
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..................................Jesús Salamanca Alonso, analista político y experto en terrorismo. ............... ........... ...................................................................http://jesaal.wordpress.com




Avasallamiento radical

En muchos casos hemos podido comprobar cómo los "animalistas" clamaban por la supresión de las corridas de toros, mientras tenían mascotas reprimidas en casa, con lo que ello supone,  o defendían la contradicción de la Ley del Aborto, propuesta por la indigente intelectual -- y antigua bloggera -- Bibi Aído.

La próxima medida del Parlamento catalán debe ser, suponemos nosotros,  suprimir los "Castellets" por el peligro que suponen para el niño que remata la torre, la inseguridad permanente en los entrenamientos, el riesgo de invalidez y la indiferencia que  existe sobre ellos  fuera de Cataluña.

Y puestos a suprimir, dada la analfabeta corriente nacionalista e independentista que impera y avasalla a la ciudadanía, no tardarán en plantearse el cierre de la Abadía de Montserrat. o la votación para incendiar el Archiu Vidal y Barraquer. Cualquier atisbo cultural corre peligro con un Parlamento como el catalán y un presidente que llegó a afirmar, antes de ser ministro del Gobierno de Zapatero, que "los catalanes son más falsos y tramposos que el  Judas de la Biblia”

¿Saben dónde está la cobardía? Pues en que no se han atrevido a suprimir las corridas de toros desde este momento. Si es 2012 el año de la supresión definitiva, eso quiere decir que han dejado la patata caliente a otro posible Gobierno. Para entonces tal vez haya otra votación y se reconduzca el asunto con sentido común.

Nadie duda que CIU ha demostrado infinidad de contradicciones a lo largo de la Historia, pero ha destacado por su sentido de España y por el sentido común que aplicaba a los temas de interés general para la nación española, aunque no lo haya hecho con el remedo de "nación a la catalana" sin valor constitucional ni jurídico. Pero desde que CIU abandonó el poder, el tripartito se ha echado la manta a la cabeza preocupándose de temas secundarios y olvidando los grandes problemas por los que atraviesa Cataluña, como el creciente paro, el cierre diario de empresas y la deslocalización de éstas. Incluso vamos más allá, CIU ha acabado formando parte de esa 'banda' que, sin estar en el tripartido, fustiga todo aquello que suena a España, se apellida español o española y supone un avance social, político o económico.  Se ha contagiado de la estrategia equivocada que abandera la mediocridad política.

Algunos partidos de corte nacionalista, y muy cortos de vista a la vez, pretenden demostrar que son más nacionalistas que los de alrededor, antes de que lleguen las elecciones, sin darse cuenta que han perdido el horizonte del futuro y la confianza de los votantes. Corren malos tiempos en y para Cataluña y lo sucedido es el reflejo de un sector de la sociedad  bastante podrido, subvencionado  y anclado en una fuerte crisis.  Se  ha cumplido el avasallamiento de la ciudadanía por parte de una minoría radical, cada vez más tintada de aspiración violenta e inmersa en fuertes contradicciones vitales.

Como escribía ayer nuestro amigo, Xavier Carrió, quedan claros dos hechos como son el atentado a la libertad individual y el avasallamiento de las minorías. Hasta el punto de referir lo siguiente en un artículo de opinión: "A mi me importa un bledo el resultado de la votación y que no haya ninguna corrida más en Catalunya, pero es algo que  afecta a nuestra libertad individual. Lo que me importa es que determinadas personas, que se creen con la posesión de la verdad,  acaban imponiendo a los demás cómo tienen que comportarse en los detalles más nimios de su vida privada y aficiones".


Pura y simple ineficacia

El Gobierno de España ha demostrado que está desbordado por la crisis. Su inutilidad ha hecho que siga desconcertado, así como que en el futuro se le recuerde como el Gobierno que no hizo los deberes, creó cuatro millones de parados, traicionó a la ciudadanía, nombró ministras cuota con muy poca o escasa preparación y ridiculizó la imagen de España en su visita a la Casa Blanca y a la familia Obama, exposición gótico-esperpéntica incluida.

Con la crisis se obsesionó en negarla y fue incapaz de controlar el gasto público. Su manifiesta incompetencia le llevó a reducir el salario de los empleados públicos -- en un acto de vandalismo salvaje, con la aquiescencia del sindicalismo amarillo en el que se ha convertido el Sindicato Vertical Unificado, CCOO-UGT-- llegando en algunos casos hasta el 7% y creando un auténtico y miserable agravio comparativo.

Precisamente quienes menos contribuyeron a crear la crisis son quienes la están pagando, para disfrute y recochineo del resto de los trabajadores. Una vez más, el socialismo no solo reparte miseria e injusticia sino que demuestra su incapacidad para hacer frente a las crisis; ya lo demostró a lo largo de la Historia: es válido para descontrolar las finanzas de los  Estados y gastar lo que ahorran los Gobiernos que le preceden, pero es incapaz de hacer un trabajo serio y eficaz en beneficio de la ciudadanía.

El Gobierno socialista no solo no es capaz de adoptar medidas dignas, sino que cuando lo ha intentado ha fracasado rotundamente. Lo ha hecho con medidas injustas, atropelladas y desproporcionadas; incluso ha atentado contra sus propios funcionarios en un acto de traición y venganza ante la permanente denuncia de incompetencia gubernamental. El Gobierno ha equivocado sus reacciones y sus actos, también en temas de defensa, bienestar social, igualdad de oportunidades, educación y sanidad.

No ha sabido controlar el gasto público por medios adecuados; ha tapado la corrupción y el oscuro enriquecimiento de muchos de sus miembros y allegados; ha disparado la duplicidad de las Administraciones; consentido la equiparación de cometidos entre el INEM y las oficinas de empleo de las Comunidades Autónomas; sigue habiendo ostentación políticas en las filas socialistas; no se ha disminuido el número de incompetentes, 'pasamanos' y 'pelamanillas' que fueron nombrados como asesores de la Presidencia del Gobierno; sigue habiendo cientos de gastos superfluos y de capítulos inentendibles para la ciudadanía; los sindicatos aún reciben subvenciones con enrarecidos destinos y, en muchas ocasiones, peores fines; la banca sigue recibiendo parches para cubrir su egoísmo y los atropellos de estos años pasados.

Podríamos citar muchas más, como podrían hacerlo la mayoría de los ciudadanos atropellados y vejados por el Gobierno del esperpéntico, poseso y enfermizo, Rodríguez Zapatero.  Alguien de ustedes, apreciados lectores,  podrá preguntar a qué se reducen las medidas de contención. Pues bien, la respuesta es clara, breve y suficientemente conocida: tales medidas se reducen a que quienes no son responsables de la crisis económica ni de la ineficacia del miserable Gobierno que dirige el esperpéntico, Rodríguez Zapatero, son ahora quienes la pagan directamente, mientras Gobierno y banca se mofan de la ciudadanía y organizaciones como Cáritas se hacen responsables de los millones de pobres que ha dejado tirado este Gobierno de aprovechados e irresponsables.

Estamos ante una agresión inusual del Gobierno a los trabajadores, con el consentimiento de la consabida inutilidad del Sindicato Vertical Unificado. Estamos ante un atentado del Gobierno a la dignidad del contribuyente. En definitiva, estamos ante un conjunto de medidas de dudosa constitucionalidad que nos costará muy cara a quienes llevamos años pagando la crisis, el disfrute y el ‘burdel’ socialista.


Paganos de costumbre

El Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha cebado con numerosos colectivos de la sociedad española, sobre todo con la clase trabajadora. Si bien es cierto que la responsabilidad de la actual crisis es del propio Gobierno y de la duplicidad de inútiles funciones, por su mala gestión, también es verdad que la crisis la ha volcado sobre el colectivo de los trabajadores públicos, lo que no quiere decir que sea solo sobre los funcionarios.

La libre interpretación de lo que es un trabajador público queda a criterio de la Administración, como se ha visto con los trabajadores del Metro madrileño. Por cierto, la Comunidad de Madrid se ha bajado los pantalones, se ha acobardado y tan solo rebajará el sueldo de estos trabajadores en un uno por ciento. Han tenido suerte por depender de una Administración cobarde. Muy distinta suerte han corrido otros trabajadores públicos de todas las comunidades y, especialmente, los funcionarios docentes.

Los trabajadores docentes han sido, una vez más, los peor tratados; máxime cuando tales trabajadores llevan doce años de contención del gasto público en sus nóminas mensuales. Son muchos los años sufriendo subidas insignificantes en comparación con el resto de funcionarios; incluso podríamos catalogar esas subidas como miserables si se comparan con las subidas de los trabajadores de la empresa privada.

Los docentes han podido comprobar que siempre se les subía por debajo del IPC, cosa que no se hacía con los trabajadores de la función pública ni con los de la empresa privada. Para 'compensar' a los profesores, ahora tendrán que soportar bajadas de sueldo con porcentajes entre el 5% y el 7% por pertenecer a los grupos A1 y A2, antiguos grupos A y B. Esta medida es un ataque frontal a la promoción profesional,  al mérito, a la propia categoría profesional, a la dignidad y al sentido común.

Con los datos en la mano, los docentes tardarán doce años en recuperar lo perdido. No tenemos duda respecto a que, cuando superemos la actual crisis --si es que se supera en un lustro-- y pueda haber algún tipo de aumento, no subirán más porcentaje a quienes están pagando la crisis con su salario y el sacrifico de sus familias para que el resto de los trabajadores sigan disfrutando. ¿Alguien se acordó de los docentes cuando las 'vacas gordas' campaban a sus anchas? Ni se acordaron ni sabían que existían. ¡A ver quién tiene la última palabra!

Los docentes y los trabajadores de la sanidad deben aprender a organizarse, como lo han hecho los trabajadores del Metro madrileño. Si estos últimos han demostrado que pueden tener en jaque a toda la comunidad de Madrid, no duden que docentes y sanitarios juntos -sin cumplir los servicios mínimos-- pueden derrocar un Gobierno y parar una Nación. A ello hay que añadir que es justo que reduzcan de su jornada laboral diaria el tiempo proporcional a la bajada salarial ya ejecutada.

Sirva el presente artículo como llamada firme a ejecutar tales medidas. En momentos de más daño lo hacen los controladores, los sindicatos y los trabajadores de RENFE. ¡Sigan su ejemplo los docentes y sanitarios cuanto antes! ¿Volverá a ponerse de manifiesto la cobardía sindical? Recuerden las amenazas del bachiller ‘Pepiño’ Blanco a los controladores; decía Unamuno que “no es raro encontrarse con ladrones que predican contra el robo para que los demás no les hagan la competencia”.


Inmadurez cívica

No por ser campeones del mundo se debe permitir todo a sus protagonistas. Viene esto a cuento ante el comportamiento del defensa central del F.C. Barcelona y de la Selección Nacional, Gerardo Piqué. Borracho como una cuba en esa ocasión y amparado en su juventud, aprovechó que el directivo de la FEF estaba de espaldas para propinarle un tremendo esputo con premeditación, diurnidad y mala fe. No solo se han hecho eco de ello los programas deportivos españoles y la prensa en general, sino que hasta la prensa internacional ha mostrado con grandes titulares las malas artes del jugador catalán: "A Spanish football player was drunk in the celebration of Fifa Championship and spits on somebody".

Muchos comportamientos se pueden disculpar tras ganar un Mundial de fútbol, como en su día se le disculparon a Diego Armando Maradona, pero todo tiene un límite. Y ese límite es la corrección y el saber estar. Hay comportamientos que son de muy mal gusto; uno  de esos es el del jugador catalán, Josep Piqué, quien, en pleno estado de embriaguez humilló al directivo de la Federación Española de Fútbol, aprovechando la bienvenida que dio a los jugadores la afición futbolera de España. Y lo hizo con la complicidad del capitán del Arsenal.

Se suele decir que en todas partes cuecen habas, al igual que en todos los sitios suele haber insensatos, aunque el calificativo que estoy pensando es mucho más fuerte y menos educado. Sin duda, el comportamiento merece una llamada de atención seria; sobre todo por el mal ejemplo que ha transmitido a los niños que presenciaron la bienvenida a los jugadores de la selección. Nos hemos quejado del mal comportamiento de los holandeses y resulta que el más descortés y mal educado ha sido un jugador de la selección, catalán y no holandés. Merece ser señalado con el dedo hasta que pida perdón, no sólo a Cortés sino a la afición en general. ¡Sobran sinvergüenzas e insensatos! ¿No tenemos suficiente con la pléyade de ellos que rodean a Rodríguez Zapatero?

Por si fuera poco, el afectado por el 'gargajo' dice que el hecho no tiene importancia, porque el jugador solo tiene 22 años. Y lo ha dicho sin que se disculpara el ebrio jugador. Seguramente si Cortés hubiera dicho lo que piensa, le pondrían de patitas en la calle sin tardar y se quedaría sin cargo en la FEF. Si ayer no se veía mal en Cataluña la actitud del jugador, seguramente también habría directivos que lo justificarían. Pues bien, el humillado ha demostrado con su actitud una clara cobardía, amplias tragaderas, afán de seguir medrando y vulgar reacción ante las humillaciones.

Está claro que en el 'razonamiento' de los 22 años no podemos ampararnos, pues de hacerlo así, alguien con esa misma edad daría de bofetadas al presidente del Gobierno, por poner un ejemplo, y estaría disculpado  o incendiaría la catedral de la Almudena o el museo del Prado y habría que darle palmaditas. Hay quien madura con dignidad teniendo 22 años, mientras otros  siguen teniendo separados los amores y los odios. Ya se sabe que  "un hombre educado es el que tiene los amores y los odios juntos", como pensaba Lyn Yutang.

¡Ya está bien de insensateces y de no asumir la responsabilidad que compete a cada uno! No es de extrañar que, con actitudes irresponsables e impresentables como las mostradas por Piqué y Cortés, ocupen puestos de responsabilidad los Garzones, Aídos, Pepiños, Sindes y otros personajes poco gratos a la sociedad y abanderados del provecho propio con lo ajeno.  Decía Charles Schulz que "una buena educación es lo mejor después de una madre ambiciosa".

Cualquiera diría que en el jugador han confluido todos los fracasos de la denostada LOGSE, la desmemoriada LOCE y la vulgar LOE. Eso del falso igualitarismo y de  igualar a todos por abajo lleva a lo que lleva. Y es lo que hemos presenciado en la persona del autor del descomunal gargajo que tuvo como destinatario al directivo de la FEF. Lo más duro es comprobar que en algunos sectores se disculpa esa brutalidad.


Afloran los complejos

Hace apenas unos días instábamos a dejar de decir eso de ‘La Roja’ y difundir lo de siempre: selección española. Y lo hacíamos por aquello de que era el apelativo con el que se conocía a Dolores Ibárruri, además de como “La Pasionaria”, así como completábamos una de nuestras colaboraciones diciendo que “mientras muchos seguíamos sintiéndonos orgullosos de ver ondear la bandera nacional, los más radicales de esa izquierda irreverente y adocenada no tendrían inconveniente en quemar, destrozar o agujerear banderas o iconos de la enseña nacional”. 

Pues ahí lo tienen. Apenas han pasado unas horas y los complejos han empezado a aflorar en algunas localidades vascas y catalanas, donde los separatistas ven peligrar sus espacios de ‘mamandurria’ y contemplan cómo la bandera de España y la idea de España no tiene nada que ver que la cortedad de miras que ellos imprimen a la cuestión.

Cada vez que España ha podido vibrar con algún acontecimiento extraordinario, los representantes del colmillo retorcido han buscado la ocasión y la disculpa para evitar la palabra ESPAÑA o para sacar a relucir los complejos que históricamente acompañan a la izquierda radical; es decir a la ‘izmierda‘.

Durante el Mundial de fútbol se ha comprobado que los políticos de este país, que se llama ESPAÑA, van por un camino, en tanto que la población  y la realidad van por otra.  Mientras los ciudadanos vibran y cultivan la unidad de España — con sus peculiaridades ya aceptadas --  la racanería, la incultura y la mediocridad nacionalista pretenden mantener la ‘mamandurria’ propia, tergiversando el día a día e incitando a los menos formados a contemplar una ESPAÑA de lamentos, odios, envidias y esperpénticos separatismos, bien bajo formas trasnochadas o desde el vulgar animalismo.

Da lo mismo mirar hacia Cataluña, Vascongadas, Asturias, Canarias, Castilla, Andalucía,…todo es ESPAÑA, menos para el ridículo y el esperpento que representan los ‘espadachines’ del separatismo vasco y catalán. No porque los hombres tengan ideas se hace más fácil la convivencia. Recordemos a Unamuno: “Es menester que los hombres tengan ideas, suele decirse. Yo sin negar esto, diría  más bien: es menester que las ideas tengan hombres”.

El tiempo ha demostrado que los representantes de los nacionalismos y del separatismo luchan por un objetivo absurdo e inalcanzable dentro de un país constitucional; pero, ya se sabe, abusando y amparados en la libertad de expresión se cometen verdaderos ‘crímenes’ y delitos contra la libertad en todas sus formas.


La confusión como complejo

En España estamos muy acostumbrados a confundir el culo con las témporas y será difícil que nos cambien. Buscamos cualquier ocasión para desfigurar la realidad, aunque se mofen de nosotros. De la misma forma que se han  puesto de moda estupideces y deficientes construcciones gramaticales como “detrás mío”, “delante suyo”, “atrás tuyo” y otras ‘lindezas’ cutres que denigran el lenguaje español, pues con la expresión con que aludimos a la selección española de fútbol nos pasa lo mismo. Ahora se ha puesto de moda decir ‘La Roja’ para referirnos al combinado nacional.

Es justamente en ese punto donde los complejos salen a relucir. Aún sigue dando vergüenza a muchos decir la palabra España. No es el caso de José Antonio Camacho, Javier León de la Riva, Vicente del Bosque, José Bono y otros muchos miles de españoles sensatos, formales y normales. Habitualmente ese complejo procede de la izquierda confusa y de la caverna menos cultivada de la ‘izmierda’ radical.

En la asignación del apelativo ‘La Roja’ a la selección, se pone a gran altura la estupidez y la sinrazón.  Decía F. Galiana que “cuando hacemos la reverencia a alguien, damos siempre la espalda a otro”. Será por eso que al ensalzar a ‘La Roja’ damos la espalda a la selección, sin pararnos en otras connotaciones que llevan a la risa y, en algunas ocasiones y en muchos casos, a muy malos recuerdos del pasado ominoso.

‘La Roja’ es el apelativo con el que se conocía a Dolores Ibárruri, además de como “La Pasionaria”. Cada vez tiene menos sentido llamar así a nuestro combinado nacional. Siempre fue la “selección española” y lo seguirá siendo, al menos para quienes sienten España de verdad. Los acomplejados pueden seguir hablando de ‘La Roja’, pero la confusión saldrá a relucir cuando se refieran al combinado chileno o paraguayo, entre otros.

A pesar de todo eso, lo que prima es la libertad. Y ya que el ex seleccionador, Luis Aragonés, cometió la estupidez de referirse a ‘La Roja’ por primera vez, dejemos que la libertad haga todo lo demás y la ignorancia lo que pueda. Hay una realidad que es patente en todo momento: mientras que los políticos  del Gobierno de Rodríguez  Zapatero y los mediocres nacionalismos trocean España, la bandera española y la selección española de fútbol aglutinan sensibilidades, ilusiones, fuerza y calor patrio.

Nunca, jamás un partido político ha hecho por ESPAÑA lo que está haciendo la selección española y la prensa deportiva. Ahora, todos se agarran a la cuerda y al palo de la bandera, pero con el paso de los días se volverá a hacer una selección natural ante la realidad; mientras muchos seguiremos sintiéndonos orgullosos de ver ondear la bandera nacional, los más radicales de esa izquierda irreverente y adocenada no tendrá inconveniente en quemar, destrozar o agujerear banderas o iconos de la enseña nacional. Al tiempo.


Fuerte sanción

¡Qué sinvergüenza el amanerado sindicalismo de izquierdas! No paran de hacer daño a la sociedad. No se han conformado con contribuir a la destrucción de empleo en España, al desprecio de los trabajadores, al provecho propio y a apoyar al presidente que más desprestigio ha generado, sino que ahora pretenden ‘volver el calcetín’ con la huelga del Metro madrileño. Ese mismo sindicalismo recibió el desprecio de la ciudadanía hace unos días y estaba deseando de vengarse. Y lo ha hecho.

Sabedores del desprecio que la ciudadanía tiene hacia este Gobierno y hacia el Sindicato Vertical Unificado, CCOO-UGT, no han resistido la tentación de ‘apedrear’  al Gobierno madrileño. ‘Suerte’ que el socialismo está en el Gobierno de la nación,  porque de haber estado el PP gobernando España, ésta llevaría meses ardiendo por los cuatro costados.

La huelga del Metro madrileño ha sacado a relucir el odio que la izquierda lleva amanerada, a modo de frustración tormento. Una izquierda que tristemente sigue representada por unos sindicatos clasistas y amontonados, además de adocenados, regidos por una legislación obsoleta. Ha perdido el norte, el sur y todos los demás puntos cardinales, como han perdido el objetivo fundamental de su existencia. Ante tal situación es fácil pensar que en este país hace tiempo que dejaron de ser necesarios.

Lo sucedido en Madrid pone de manifiesto el constante incremento de la  insolidaridad  entre muchos sectores de la población. Cada cual mira por sus  presuntos derechos, desconociendo los de los demás. El daño que se ha hecho en la capital de España, al no haber respetado los servicios mínimos, ha sorprendido en el mundo entero, algo inaudito en el mundo de las democracias modernas.

¿Qué hubiéramos pensado de un médico si hubiera actuado así ante una urgencia, o ante una simple necesidad? Pueden estar seguros que le habríamos asaeteado con desprecio y sin cesar, además de haber pedido para él una fuerte sanción. Pues eso mismo es lo que se han ganado estos energúmenos que han convocado una guerra sin cuartel en el Metro madrileño  y  alimentado lo que con mezcla de odio y orgullo llaman “huelga salvaje”. ¡Mándelos a la calle, Esperanza, que lo que sobran son trabajadores dispuestos a trabajar con honra y sentido común!

Si bien los líderes del Sindicato Vertical Unificado se han ganado a pulso el desprecio de la población, también es cierto que al alentar la huelga salvaje, vocabulario guerracivilista incluido, han condenado a los trabajadores del Metro a asumir sus responsabilidades. Y una de esas es la fuerte sanción para la que han hecho todo el mérito del mundo, incluida la  expulsión del puesto de trabajo.

En las fuertes sanciones al chulo trabajador y al mediocre sindicalista, así como en las expulsiones del puesto de trabajo, si procede, que sí procede, es donde el Gobierno de Esperanza Aguirre debe demostrar que sabe gestionar el conflicto adecuadamente. En caso contrario tendrá razón la vicepresidenta del Gobierno.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid tiene todo el apoyo del ministro de Fomento.  La voz ‘fascistoide’ del Ejecutivo, presente en Fernández de la Vega,  ha vuelto a quedar como Cagancho en las Ventas,  como Zapatero en el barrio húmedo leonés o como la Presidencia de España en la UE durante el semestre pasado; es decir, en ridículo, con las posaderas al aire y abanderando un claro desprestigio.

La ciudadanía afectada por la huelga del Metro madrileño espera grandes sanciones para quienes se negaron a realizar los servicios mínimos. Y esas sanciones llegan en muchos casos a la expulsión del puesto de trabajo. ¿Quién dijo que no se puede catalogar como delito ese incumplimiento? De lo contrario habremos abierto una brecha para futuras huelgas; un resquicio que conduce a la guerra encubierta de todos contra todos.

Los trabajadores del Metro y sus falsos profetas del Sindicalismo Vertical Unificado han demostrado ignorancia, cobardía, fanfarronería, odio colectivo, falta de profesionalidad y afán exclusivo de hacer daño. ¿Realmente merecen el pan que comen quienes así han actuado? Al menos hubo algunos que quisieron trabajar con honradez, aunque el fascismo y el odio de insensatos piquetes pusieran los medios para impedirlo.



El peligro de acabar en quiebra

La desconfianza en el actual Gobierno de Rodríguez Zapatero es tal y de tal magnitud que los mercados internacionales negaban cualquier financiación a España, tanto en lo relativo al Tesoro como en cuanto afectaba al sector privado. Y cuando decimos el sector privado nos estamos refiriendo a los bancos españoles y a las cajas de ahorros. 

Estamos ante un Gobierno que no se merece el respeto de la ciudadanía y mucho menos la confianza de la Unión Europea. Si a ello unimos que la reforma laboral está pensada contra los trabajadores, el Gobierno se arriesga a que el pueblo le lleve al ‘paredón’ en las urnas. Rodríguez Zapatero, tras reconocer su torpeza, debió seguir los consejos de Jean Cocteau: “Plantearse los menos problemas posibles es la única forma de resolverlos”.

El daño ya está hecho. Cada vez cierran más empresas y se deslocalizan siempre que pueden. El paro sube cada día más a pesar de la estacionalidad, se destruyen miles de empleos a diario y aumenta la economía sumergida hasta niveles insospechados hace años. Los capitales se marchan de España; nunca se había marchado tanto capital de nuestra desestructurada España desde la muerte del abuelo ‘Patxi’ en 1975.  El Gobierno de Zapatero no da para más, aunque es justo decir que nunca ha ido sobrado; además de cortito, ha demostrado ser un manirroto y un descontrolado. ¡Maldito bastardo!

La desconfianza en Zapatero es brutal en estos momentos. Hasta el socialista, Miguel Boyer, ha dicho que el Actual Gobierno está lleno de incompetentes y de mediocres, acompañando a la mediocridad del propio presidente. Lo compara con otros Gobiernos y sale perdiendo el de Zapatero, por la inutilidad de sus miembros. Boyer pone a prueba a personajes como  Pajín y ‘Pepiño’ Blanco, de quienes dice que ninguna empresa seria les contrataría en sus filas por su falta de preparación, su mediocridad y su insuficiencia personal.

El ex ministro, Miguel Boyer, ha querido decir que esos personajes siempre han vivido de la política y fuera de ella no son nada ni nadie.  Representan el rechazo social, el provecho propio y el ‘burdel’ socialista. Representan, en definitiva, la vergüenza de un Gobierno que ha hundido a España, ha eliminado cuatro millones de puestos de trabajo, ha contribuido a que grandes capitales empresariales se vayan de España, ha permitido que ETA entre en las instituciones democráticas y, además, ha conseguido la eliminación egoísta de la solidaridad en España. Todo el pescado está vendido: lo que toca el socialismo queda maldito para los siglos. La Historia habla en “Román Paladino”.

Dejemos dos datos para demostrar la incompetencia que acompaña al Gobierno de Zapatero y para fe del daño que han hecho. Por un lado, se ha constatado que “los bancos españoles deben a los bancos extranjeros 770.000 millones de euros, frente a los 111.000 de los griegos y los 184.000 de los portugueses”, dicho desde el entorno del presidente. Y, por otro, la deuda pública para finales del 2010 no es la que señala Zapatero, sino 930.000 millones de euros, aproximadamente el 93% del PIB; este último dato lo clarificamos con otro dato complementario: el agujero que tenía “Lehman Brothers”, que provocó una crisis financiera mundial, sólo era de unos 200.000 millones de euros, mayor que el nuestro.

¿Con estos datos, y muchos otros que empiezan a conocerse, aún hay alguien que no considere despreciable al Gobierno de Rodríguez Zapatero?


¡Maldito bastardo!

Europa pide a gritos que los españoles ‘retiren de la circulación’ a Zapatero por el inmenso daño económico que ha hecho. Ni siquiera le dejan ejercer la presidencia de la UE. Ha estado tutelado desde enero por el miedo y la preocupación que genera su incompetencia. Nunca una presidencia europea había estado tan desprestigiada, tan vigilada y tan atada de pies y manos.

Una vez más el socialismo ridiculiza a un país y le hunde en el barrizal más desastroso. Y todo por seguir repartiendo miseria, recortando ilusión, cerrando empresas, abandonando al trabajador, mimando al sindicalismo clasista, mintiendo a la ciudadanía y defraudando al mercado laboral.

El viernes pasado ha salido la ministra Salgado a decir que “La UE no se prepara para la quiebra de España”. Si lo desmiente el Gobierno y lo hace la ministra indicada, eso quiere decir que España no solo está en quiebra sino que pedirá la sujeción económica de la UE. De hecho, tenemos los argumentos necesarios para afirmar que el Gobierno socialista lleva meses ocultando datos a la Unión Europea.

Siempre que un Gobierno socialista intenta desmentir algo es que padece de ello. Desmintieron desde el Gobierno la existencia del GAL, pero maltrataron y asesinaron con cal viva a Lasa y Zabala; desmintieron al negociación con ETA, pero GARA demostró que había negociación e intención de cesión por parte de Zapatero ante la serpiente, incluso estuvieron encamados varios meses; desmintieron la crisis, pero estaba afectando a España con mayor intensidad que a ningún otro país de Europa; negaron que se atropellara a los funcionarios, pero les rebajan el sueldo y les amenazan si se manifiestan; prometieron defender los derechos de los trabajadores y ampliar el estado de bienestar, pero destruyeron millones de puestos de trabajo, rebajaron el sueldo a los funcionarios y amenazaron a los jubilados… ¿Alguien quiere más datos?

El PSOE ha confirmado la teoría del sinvergüenza. El Gobierno sigue mintiendo como un poseso del desprecio, porque cada día se siente más despreciado; el Gobierno de Zapatero está compuesto por inútiles y vagos de desecho, porque lo ha demostrado desde hace varios años. Llevan años malgastando la hucha que heredaron del Gobierno Aznar y no han sido capaces de ahorrar ni un solo euro.

No solo no se les ha caído la cara de vergüenza dando dinero a los sindicatos de países bananeros, sino que han dedicado esfuerzo al absurdo: mapa del clítoris, gays y lesbianas de Zimbabwe, ayuda millonaria al Sindicato Vertical Unificado (CCOO-UGT), abuso desconsiderado de bienes públicos para provecho propio, presentación a la sociedad mundial de la imagen gótico-esperpéntica de la familia Zapatero, de la cuál se avergüenza la sociedad española,… ¿Y habrá todavía “tontos de los cojones” que voten a la miserable izquierda, remedando al ridículo e imprevisible alcalde de Getafe?

Que nadie dude que la situación vivida los primeros días de mayo fuera dramática, a pesar de que gran parte del pueblo español no se enteró de lo que estaba sucediendo. El presidente de la Comisión de Economía de CEOE y del Instituto de Estudios Económicos, José Luis Feito, afirmó que  “El viernes pasado (en referencia al 7 de mayo) España se encontraba quebrada, porque no había ninguna financiera que comprara deuda o bonos españoles, ni públicos ni privados, aunque se llegó a ofrecer tipos de interés cercanos al 18%”. Otra prueba es que así lo constata también José María Triper en el digital “elEconomista”.

La desconfianza en el Gobierno de Rodríguez Zapatero es tal y de tal magnitud que los mercados internacionales negaban cualquier financiación a España, tanto en lo relativo al Tesoro como en cuanto afectaba al sector privado. Y cuando decimos el sector privado nos estamos refiriendo a los bancos españoles y a las cajas de ahorros.  Estamos ante un Gobierno que no se merece el respeto de la ciudadanía y mucho menos la confianza de la Unión Europea.

El daño ya está hecho. Las empresas cierran y se deslocalizan siempre que pueden. El paro sube cada día más, a pesar de la estacionalidad. Los capitales se marchan de España; nunca se había marchado tanto capital de España desde la muerte de Francisco Franco en 1975. El Gobierno de Zapatero no da para más; además de cortito, ha demostrado ser un manirroto y esquilmador. ¡Maldito bastardo!


Malos cultivadores

Se suele decir que "no hay peor sordo que el que no quiere oír";  sin embargo, sí hay peor sordo: aquel a quien por un oído le entra y por otro le sale. Eso es lo que ha sucedido a los ‘paniaguados’ líderes del Sindicato Vertical Unificado (CCOO-UGT) respecto a la huelga de funcionarios. Mientras ellos hablan de porcentajes, incluso superiores al 75%, la realidad dice que no llegó al 10%. Y eso en el mejor de los casos. Si analizamos la incidencia por comunidades autónomas, en algunos casos no llega al 4 ó 5%, como en Castilla y León.

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo deberían estudiar técnicas de estrategia, antes de caer en ridículos como el que han hecho el día de la huelga de funcionarios.  La hicieron los liberados sindicales y poco más. Otra cuestión bien distinta fue la manifestación; ahí no metía nadie la mano en el bolsillo y, por tanto, no se hacía tan cuesta arriba la asistencia.

Nadie entiende la ridiculez que hicieron los líderes del Sindicato Vertical Unificado, recomendando el martes al Gobierno que debía "tomar muy buena nota" de la incidencia de la huelga de funcionarios públicos.  Según ellos  "puede ser el principio de muchas cosas". Y lo decían amenazando con el hecho de que pueda no haber acuerdo en el diálogo social.

Seamos sensatos. No haber acuerdo no significa en este caso discrepancia entre las partes, sino que las cantidades recibidas por los sindicatos no se ajusten a lo esperado. Se han convertido en unos simples "pasacazos". Todo lo basan en el "do ut des", sin importarles la situación de  los trabajadores, el empleo, los empleadores y el mercado laboral.

Antes de seguir por el camino que han escudriñado hasta ahora, deberían reflexionar. Seguramente llegarían a una sencilla conclusión: si la huelga fracasó fue porque la convocó el Sindicato Vertical Unificado (CCOO-UGT). Un sindicato en el que ya no cree nadie, porque ha apoyado las medidas que ha propuesto el Gobierno. A la reducción del sueldo de los funcionarios y a la congelación salarial de los jubilados se ha llegado por el consentimiento sindical. El Sindicalismo Vertical consintió tanto al Gobierno que éste llegó a perder el respeto a todos. Y en esa estamos.

No lo dude nadie. Si a alguien hay que culpar y condenar de la situación y del fracaso de la huelga del día 8 es al cavernario y endiosado Sindicato Vertical Unificado en que se han convertido los sindicatos de clase, CCOO-UGT. Leyendo a Víctor Hugo me convencí de que "no hay malas hierbas ni hombres malos: sólo hay malos cultivadores".


Presión al Gobierno

Estamos seguros que la mayoría de los funcionarios apoyan sin reservas la Huelga de Funcionarios. Y lo hace desde la responsabilidad de quien sabe que el Gobierno central es una figura despreciada y desprestigiada. No sólo apoyamos cualquier iniciativa o medida de presión contra este Gobierno que tanto daño hace a la ciudadanía, sino que entendemos que su actitud nos ha llevado a convertirnos en la cola de los países en crisis. Todo ello por negar la situación de emergencia nacional, justamente cuando otros la habían reconocido y estaban buscando medidas serias para no caer en recesión. El presidente Zapatero ha demostrado ser un ‘golfo’ para los españoles y un ‘fantasma’ para los europeos.

Ahí tienen a Alemania. Hace meses que crea miles de puestos de trabajo a diario. En España, por el contrario, Zapatero y su Gobierno se van a marchar sin hacer los deberes. Pasarán a la Historia por eso y por demostrar que son el Gobierno más inepto del periodo democrático español, más incompetente de cuantos han gobernado y con más desidia en cuanto a su actitud política, su nula ética y su mentira permanente. Han ‘abofeteado’ a la ciudadanía, afeado y enturbiado el progreso conseguido durante años y han despilfarrado la excelente situación económica que heredaron de los Gobiernos del señor Aznar.

Apoyamos y defendemos cualquier medida de presión orientada a frenar el desastre retributivo en el que nos ha metido este Gobierno de mediocres, desorientados, incultos y desmemoriados. En este momento está justificada la unidad de las fuerzas sindicales, si bien sería deseable que el Sindicato Vertical Unificado (CCOO-UGT) se mantuviera alejado, pues ha apoyado todas las medidas del Gobierno que nos han conducido hasta aquí, además de haberse vendido al ‘cazo’ de la desidia, el desprecio hacia los parados y la vista gorda a la destrucción de empleo.

Si fracasa  la huelga del día 8, solo habrá una razón: la participación del Sindicato Vertical Unificado. Entre el funcionariado se escucha desde hace tiempo que muchos no irán a la huelga en caso de que el citado Sindicato Vertical Unificado intente acaparar protagonismo. No se puede luchar al lado de quienes más daño han hecho en los últimos años al empleo, a los empleadores, al mercado laboral y a la ciudadanía. Hasta tal punto es así, que hoy no se habla de sindicalismo responsable, sino de ‘burdeles’ sindicales.

Hay que dejar constancia aquí de una cuestión muy importante: debemos censurar con estrépito y seriedad el sectarismo sindical del aludido Sindicato Vertical Unificado (CCOO-UGT). En la convocatoria de huelga apenas han tenido en cuenta el valor en alza del sindicalismo profesional y/o sectorial; no se han dado cuenta de la amplia representatividad que tienen, frente al desprestigio cosechado  desde hace años por el sindicalismo de clase y gubernamental.

La convocatoria de huelga es insuficiente en este momento, dada la gravedad de los hechos y de las consecuencias que va a tener esta medida contra  funcionarios y jubilados. No hay que consentir que la huelga sea un trámite, sin más. El objetivo debe ser derrocar al Gobierno de Rodríguez Zapatero, ponerle de rodillas y situarle frente al espejo de su propia incompetencia, su contradicción, su ineptitud, su desidia y el daño permanente que está haciendo a la sociedad, sin ser capaz de resolver los problemas existentes y creando otros allí donde no existen. Primero fue Grecia, después Hungría,… no duden que la tercera puede ser España, porque el Gobierno lleva años falsificando los datos económicos. Incluso, muchos pensaban que España ‘explotaría’ antes que Hungría. El daño ya está hecho y miles y miles de millones, y de empresas, se marchan a diario de España por falta de confianza, aunque a Zapatero no le guste que se mencione la soga en la casa del ahorcado.

En este momento no hay esfuerzo solidario que valga, cuando el Gobierno derrocha en estupideces como las que propone el Ministerio de “Igual-Da”, insensateces como las del Ministerio de la Vivienda, barbaridades como las cometidas por el señor “Desatinos” y las ocurrencias ‘barriobajeras‘ de la ministra de Defensa. No valen los paños calientes. Una vez que se ‘apalee’ económicamente al funcionariado y se ponga contra la espada y la pared a los jubilados no habrá marcha atrás y será el momento en que ya valga todo: desde atropellar a la Administración central hasta derrocar al Gobierno que tanto daño hace al contribuyente. Decía Moliere que “las cosas no valen sino lo que se las hace valer”.


Ladrones públicos en coche oficial


Creíamos que algunas cosas solo pasaban en el Partido Popular, porque lo habíamos comprobado ‘in situ’; es más, creíamos que era práctica habitual en el partido de Mariano Rajoy. Lo de los trajes de Camps, si bien es simple ‘calderilla’ y asunto menor, lo cierto es que es el resultado de un aprovechamiento de su cargo público. El valor, y por tanto el delito – si es que así puede llamarse — no es el montante en euros de los trajes en sí, sino la utilización del cargo para ser receptor de regalos. Bueno, pues, resulta que entre los concejales, alcaldes y demás personal de las Comunidades autónomas también hay aprovechamiento reprochable.

Ahí tienen al alcalde de Sevilla, señor Monteseirín, aunque lo de señor no debe ponerse delante, pues ha demostrado que ya no lo es. Lleva tanto tiempo en el cargo que confunde lo público con lo privado. El caso es que el ejemplo de esa confusión está en el mal uso del coche oficial, al haberlo enviado a Barcelona para hacer mal uso del mismo por la ciudad condal. Y todo porque Sevilla y Atlético de Madrid jugaban la final de la copa del Rey, donde pretendía lucirse como alcalde, a pesar de que la población a la que representa ha dejado de creer en él hace tiempo, además de estar señalado con el dedo.  Suponemos que alguien debió contar al alcalde que en Barcelona no había taxis ni autobuses ni otros medios de transporte, porque de lo contrario no lo entendemos. Mejor dicho: sí lo entendemos, pero no entra en nuestro sentido común.

Mientras el Gobierno socialista  ‘apalea‘ a los funcionarios, atemoriza a los jubilados, sigue destruyendo miles de puestos de trabajo a diario, negaba la crisis hasta hace unos días,  compra mano de obra sindical, manda a sus ministros y ministras a actos donde Zapatero sabe que le van a abuchear,…. personajes de segunda fila del Partido Socialista — particularmente en Andalucía –  utilizan medios y bienes  de organismos públicos para aprovechamiento propio, en un claro abuso que nos recuerda la ominosa época de Felipe González, Luis Roldán, Filesa, Malesa, Time Sport o  caso del BOE, entre otras muchas.

“Es un ejemplo más, y hay miles, de las prácticas éticas de la política española que son las mismas que con la dictadura“, ha comentado el Sindicato Unificado de Policía. No se pueden ni deben consentir semejantes prácticas, porque ponen de manifiesto lo que ya sabíamos: la corrupción de los cargos públicos está a la orden del día.  El SUP ha ido más lejos, sin que le falte razón: “cualquier chisgarabís de pacotilla tiene coche oficial y escolta porque existe ETA, cuando no saben que existe ni en su casa“. Ahí queda eso para el buen entendedor.

Los trajes de Camps, por un lado, y el mal uso del coche oficial por parte del alcalde de Sevilla nos recuerda algunas prácticas acaecidas en la Junta de Castilla y León, donde un director general obligaba a sus asesores a acudir a actos para dar la cara por él y donde no se cobraba pues, según él, formaba parte del cometido de los asesores. Pero cuando había una charla, Universidad de verano, conferencia o mesa redonda  nos obligaba a hacerle el discurso, la presentación o las transparencias y acudía él para salir en la foto. Ni que decir tiene que antes de comenzar recogía el talón.

Actitudes como las expuestas demuestran que va a ser cierto que en todos sitios cuecen habas y que igual se ‘pringan’ en la derecha que en la izquierda. Cientos de hechos de este tipo, vividos en la Junta de Castilla y León,  los  contamos en nuestro próximo libro. Es evidente que quienes no pueden soportar semejantes practicas acaban haciendo la ‘peineta’ a sus jefes y buscando otros trabajos, además de denunciar esos hechos corruptos en los medios y con los medios de comunicación a su alcance. Es nuestro caso.


Funcionarios en acción

Con el inicio de la semana, los funcionarios han iniciado sus actuaciones. No han esperado a que el Gobierno socialista les detraiga de la nómina el pago de la crisis. Los funcionarios vamos a pagar la crisis para que el resto de los ciudadanos sigan disfrutando y despendolándose a nuestra costa. Estamos dispuestos a no colaborar con el miserable socialismo y mucho menos con el indigente intelectual de Moncloa y su tropa de aprovechados 'babeantes'.

Hay un dato a tener en cuenta y es que muchos funcionarios nos vemos obligados a tener dos o más trabajos, además del  puesto de funcionario. Con el sueldo de funcionarios no podemos vivir, porque no cubre ni la mitad de nuestras necesidades, de ahí que cuantos tenemos otros 'curres' nos pasemos por el 'arco del triunfo' la ley de incompatibilidades, hecha para aborregados del sistema y para imberbes laborales. ¿Qué funcionario puede sacar adelante a su familia con mil o dos mil euros? Respondan. La opinión generalizada: ninguno.

La ventaja del funcionario es que siempre es bien acogido por cualquier empresa, ya que al no tener que pagarle la Seguridad Social ni descontarle IRPF ni declararle  a Hacienda o Trabajo, puede pagárselo por otros conceptos y en negro, verde o azul.  Si el presidente del Gobierno se ha empeñado en castigar al funcionario de la Administración, se va a encontrar con que no se van a crear empleos y, por si no era suficiente, lo poco se cree lo absorberá el funcionariado que esté dispuesto a trabajar a destajo en más de un puesto de trabajo. De hecho hay muchas empresas que no acogen a trabajadores y sí a funcionarios como segundo trabajo y durante seis horas diarias.

Pero hay otros funcionarios cuya labor es de alto calado. Por ejemplo: los docentes. Muchos ya hemos reducido nuestro trabajo en la misma proporción que nos reducirán el sueldo. No hay por qué esperar a junio. Zapatero se va a reír de sus góticas, pero no de la ciudadanía y menos de los funcionarios de las CC.AA. Y sus acólitos babeantes -- al estilo de Pepiños, Bibis, Leires y demás catropea -- van a ir a explicar sandeces a Mozambique, precisamente al lugar donde financiaron a gays y lesbianas, o al lugar donde decidieron hacer el mapa del clítoris, derrochando euros, tiempo y prestigio.

¿Y qué decir de la Sanidad? Pues mire usted, por lo que hemos podido comprobar hoy, ya hay profesionales de la medicina que venían haciendo 32 placas diarias y pasaban ocho consultas; pues desde hoy esas placas han quedado reducidas a 21 y sólo han pasado tres consultas. ¿Quién paga? ¿El indigente intelectual de Moncloa? No, el ciudadano. La profesionalidad es la misma; pero a otro ritmo, ciñéndose a su horario y reservando fuerzas para su otro trabajo.

Con tales actuaciones, que no están fuera de la ley, la ciudadanía se concienciará que el funcionario solo se va a adaptar a su trabajo y a su horario, como se ha hecho históricamente en la empresa privada. Ni más ni menos. Es una buena forma de demostrar que el Gobierno socialista no ha cubierto plazas vacantes y los propios funcionarios nos hemos cargado con el trabajo de dos y más compañeros en muchas, muchísimas, ocasiones; a pesar de que la injusta fama que nos avalaba era la que era.  Decía Diderot que "los médicos trabajan sin cesar para la conservación de nuestra salud, mientras que los cocineros y los políticos trabajan para destruirla".

En las próximas semanas, la sociedad lo va a notar. Y mucho. Zapatero y su Gobierno se han propuesto dañar a la ciudadanía, despreciar al contribuyente y castigar al Estado de bienestar. No solo lo han conseguido, sino que han empezado a cavar su propia tumba. Una tumba profunda y de donde no debiera salir el socialismo nunca más.


Venta de sedes sindicales

En un momento en que los funcionarios y los jubilados se van a sacrificar para que el resto de ciudadanos pueda seguir disfrutando, procede que otros colectivos también se sacrifiquen. En esta ocasión nos referimos al sindicato vertical (CCOO-UGT): al ser tan grave la situación, el Gobierno debería vender sus sedes, obtenidas -- en muchos casos -- del mal llamado expoliado patrimonio sindical. Sin duda sería una forma acertada y adecuada de contribuir a la mejora de la situación.

Una vez que la situación actual revierta, el Gobierno de turno estudiaría la posibilidad de reintegrar algunas sedes a los sindicatos, o de no hacerlo.  Lo que está claro es que, cuando mejore la situación, los funcionarios y los jubilados no van a recibir lo que ahora les va a quitar el Gobierno, ni van a recibir especiales o excepcionales incentivos. Por eso es un paso atrás, porque nos contará años y años volver a ponernos en la situación en que estamos.

Con ello se muestra, una vez más, que el socialismo no solo reparte miseria, sino que esquilma a los pobres, aborrece a los trabajadores y se enfunda la casaca de los ricos y los poderosos. Los pobres del mundo, como dicen en su Internacional, son pobres porque el socialismo siempre los negó su apoyo. Y si no los llevó al cadalso fue porque no tuvo mejor ocasión.

Volviendo a la cuestión de las sedes sindicales, consideramos que es la mejor ocasión para su venta. Y, de no hacerlo así, el Gobierno demostrará que no piensa reducir ni un solo euro de la partida sindical; una partida innecesaria a todas luces y que solo supone la compra de voluntades al mediocre, al vago, al indigente político, al miserable y a la mala fe.

Hoy, el Gobierno socialista del señor Zapatero (lo de señor es por cortesía) ha demostrado su cobardía y el alto grado de miserables que pululan a su alrededor. Sí recortará un 5% de media el sueldo de los funcionarios, a la vez que se van a enterar los jubilados de lo que vale un peine para un calvo. No se conforma el Gobierno con el paro que ha creado y el despilfarro de la hucha que dejó Aznar a rebosar, sino que en los dos próximos meses va a descender considerablemente el gasto y, con  la subida del IVA, desaparecerán cientos de pequeñas y medianas empresas.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) de la semana pasada seguía repartiendo subvenciones y ayudas. Entre ellas figuraban casi 17 millones de euros para el sindicato vertical, CCOO-UGT. ¡No me digan que no es buena ocasión para que el Gobierno venda las sedes sindicales! Se ha dotado de ellas a estas inservibles y despreciadas organizaciones con dinero público y ahora se necesita ese dinero. La solución es clara y sencilla: hay que poner a la venta las sedes sindicales. Y hay que hacerlo con urgencia, previo desalojo de los inquilinos del ‘burdel’.


¡Zapaterazo!

No se persigue el fraude real existente entre los parados. No se toca el creciente engaño existente con las ayudas familiares y las de 400 euros por haber agotado los dos años de paro. Tampoco se controla el abusivo tiempo de permanencia en el paro, a pesar de que si algo sobra en España es trabajo. Sigue pagándose el PER por dormitar y holgar.

Abunda el fraude en los burdeles sindicales, donde los liberados campan a sus anchas, mientras el empresariado tiene que abonar su nómica, costes de la Seguridad Social, derechos pasivos, vacaciones y pagas extraordinarias. Pero todos esos abusos no parecen  importarle al Gobierno socialista. Cualquiera diría que su objetivo es dañar a funcionarios y jubilados; precisamente, los menos culpables de la crisis.

Una crisis que el Gobierno debió trasladar al ámbito privado. Resulta que echa las cargas a quienes llevan soportándolas años y años. Mientras en el ámbito privado los trabajadores han recibido subidas espeluznantes en los años de bonanza, el funcionariado ha perdido poder adquisitivo desde 1993; lo que hace que los sueldos del funcionario se hayan quedado muy por debajo del coste de la vida. Han sido los pobrecillos del paranoico sistema que los socialistas han sujetado, porque no lo entendían, y ahora pretenden que arrimen el hombro, la espalda y toda su sapiencia. Actualmente, funcionarios y pensionistas son los “pobres de solemnidad” de la trama socialista.

El presidente Zapatero, desconcertado como casi siempre, vuelve a improvisar en su plan de ajuste, haciendo más daño a quienes más cerca tiene físicamente, pero cada vez más alejados ideológicamente. Tal vez lo más triste es que, dentro de la torpeza que se le reconoce, ha consentido que ese ajuste venga desde fuera, impuesto a presión y siendo injusto a todas luces, lo cual agudiza aún más su torpeza y sus acreditadas malas artes.

Se puede reducir el gasto público sin necesidad de sacrificar a funcionarios y jubilados. Hay muchos asientos contables de donde sacar dinero. Asientos cuyos montantes económicos no sirven para nada, salvo para pagar ‘babeo‘, genuflexión, silencio y obediencia. De ahí que se puedan eliminar Ministerios inservibles (Vivienda, “Igual-Da”, Cultura,… así como dos vicepresidencias con absurdos cometidos), eliminar cuanto antes el injusto y fraudulento PER, rebajar el subsidio de paro y el tiempo de cobro, suprimir los cientos de coches oficiales del Estado y autonomías, suprimir las tarjetas de crédito de altos cargos, eliminar ayudas insolidarias que solo fomentan la obediencia, perseguir el fraude y rebajar los sueldos en numerosas actividades del ámbito privado.

Nadie tiene dudas que el recorte es improvisado. Y lo es porque las medidas carecen de sentido y de ética, así como no van a aportar los medios que pretende el Gobierno del impresentable presidente del Gobierno. El indigente intelectual de Moncloa ha hecho recaer todo el peso del presunto ajuste sobre los colectivos más débiles, especialmente los funcionarios. Pero lo que no se ha parado a pensar es que son quienes más daño van a hacer a su partido y a sus planes, tanto a diario como en campaña electoral. Y lo harán, no solo rebajando su trabajo en la misma proporción, sino paralizando cuantos programas pretenda sacar adelante el Gobierno socialista.

En los próximos meses se va a demostrar que las medidas de Zapatero son erróneas, improvisadas, dañinas para la economía y desastrosas para sus programas. Si a ello unimos que la subida del IVA llevará aparejadas algaradas en la calle y fuerte rebaja en las compras, entonces habremos comprobado — una vez más — que el indigente intelectual de Moncloa está acabado y que debe de convocar elecciones cuanto antes.


¡Que no se vayan de rositas!

No vamos a consentir que estos rácanos del Gobierno socialista se vayan de rositas. Hace tiempo lo dijo Rubalcaba, refiriéndose al Gobierno de Aznar con motivo del 11-M, y ahora les toca a ellos aguantar el tirón, los insultos, el desprecio y los adjetivos sonoros. Rubalcaba y Zapatero se han convertido en el prototipo de mentirosos sociales, de la misma forma que Bibiana Aído, Sebastián y otros especímenes ‘zapateriles’ representan el circo, las bravuconadas, la incultura y el ridículo más estrepitoso.

Han demostrado ser unos paranoicos de grueso calibre, si bien muchos otros les apodan “sinvergüenzas”. Da igual por dónde se mire: Pajines, Rubalcabas, Zapateros, Pepiños, Sebastianes, Bibianas, Mariteres,… Todos ellos tienen por bandera la mentira. Todos ellos llevan siempre el reparto de la miseria para los demás y el aprovechamiento propio.

Debería caérseles la cara de vergüenza por los atropellos que han cometido contra la sociedad española: nos han metido en una guerra en toda regla que ni nos va ni nos viene, como es la de Afganistán; han resucitado el rencor con la ley de la  ‘Memoria Histérica’; pretenden fomentar el aborto y pagarlo de las arcas del Estado; han creado casi cinco millones de desempleados, a pesar de que Aznar les dejó la hucha repleta y la economía encauzada; a diario contribuyen a cerrar empresas; están reduciendo derechos sociales, como jamás se había hecho;…

Podemos citar más incoherencias como el hecho de  rifar ‘lesbimonios y gaymonios’ por doquier y desfilan en ‘procesión’ anual personajes de dudosa coherencia y ética extraviada; silencian a los inútiles sindicatos con sucio dinero, que va a parar a liberados, fiestas y todo un entramado indecoroso, preocupante y nada edificante; dan dinero para insensateces mediáticas, como las actividades orientadas a “gays” (el socialismo de boina y manta siempre les llamó “maricones”) y “lesbianas” de Mozambique o para hacer un plano del clítoris de la ‘señorita Pepis’,…. Son solo unos pocos ejemplos de la denigrante situación a la que ha llegado el Gobierno más mediocre, inculto y deformado de la Historia de la democracia española. Pero todos conocemos muchos otros.

Jamás un Gobierno había conseguido institucionalizar la barbaridad y hacer de la estupidez norma común. Jamás tan pocos, y tan incultos, habían hecho tanto daño a la ciudadanía a la que dicen representar. Nunca antes se había pretendido arrodillar al Estado de Derecho, como consecuencia de la torpeza de un presidente y del atropello de sus mal informados asesores.

De igual forma, tampoco se tenía conciencia, hasta ahora, del despilfarro al que puede llegar un Gobierno socialista. Pues bien, todo eso lo ha conseguido el inepto Gobierno de Rodríguez Zapatero. Y más, mucho más. Por eso, se insta a la ciudadanía que no permita que se vayan de rositas, como tampoco hay que consentir que quede impune la vergonzosa actuación del sindicato vertical unificado, CCOO-UGT.


¡Márchate, estúpido!


"Pone a España bajo tutela extranjera, incumple sus promesas, carga la crisis en los más débiles con medidas improvisadas y es incapaz de crear un sólo puesto de trabajo", reza el pie de foto de Diario Liberal el trece de mayo, festividad de San Pedro Regalado, patrono de Valladolid.

Así presenta el citado diario digital la chapuza del presidente del Gobierno. Como siempre, Diario Liberal muestra una elegancia fuera de lo común y un saber hacer excelente. Su saber estar le lleva a plantear con elegancia y plena dignidad  la chapuza cometida por el presidente del Gobierno. De ahí su titular de: "¡Váyase, señor Zapatero!".

Nosotros, en nuestros blogs y en los diarios en los que colaboramos a diario, no estamos obligados a mostrar las buenas artes y el buen hacer del que hace gala la prensa digital, por eso vamos al grano, aunque de otra forma. De ahí que recurramos al término: "¡Márchate, estúpido, que bastante daño has hecho ya!". Lo decimos y lo escribimos desde la dignidad, desde la más absoluta independencia y con toda responsabilidad, pero desde la falta de respeto al presidente más macarra, bandarra y chulesco de la era democrática. Y que nadie piense que son insultos, pues son adjetivos de nuestra riquísima lengua castellana.

Ayer decíamos en otro artículo, publicado en numerosos medios digitales, que "cuando los que mandan pierden la vergüenza, lo que obedecen pierden el respeto". Y nosotros estamos entre los que obedecen, como la mayoría, por eso hemos perdido el respeto a Zapatero, a su Gobierno, a su mediocre interpretación de la realidad y, en general,  a todo cuanto le rodea.

Las medidas adoptadas por su Gobierno e impuestas desde fuera, ponen de manifiesto que estamos en el principio del fin de un ciclo lleno de mentiras, pródigo en engaños, abundante en apuestas trasnochadas y proclive a incitar a la genuflexión del Estado de Derecho ante el terrorismo, sin olvidar la colaboración pactada con el entorno terrorista vasco y con el mundo abertzale.

Las medidas adoptadas contra los funcionarios, los pensionistas y los sectores más necesitados -- a quienes parece culparse del despilfarro y de la nefasta gestión del Gobierno -- dan a entender la falta de planificación, la inexistencia de ética y la falta de sentido común de un Gobierno que llegó mintiendo, sentado en tren de cercanías, y amenazando al Gobierno saliente. Si a ello unimos que ha dilapidado la mejor herencia que pudo dejar un Gobierno, entonces nadie debe extrañarse del rechazo y el desprecio al que se ha hecho acreedor el Gobierno del gótico-esperpéntico, Rodríguez Zapatero.

En vez de eliminar las ayudas a los parados, los cientos de millones de euros que reciben a manos llenas los sindicatos, restringir el número de Ministerios (eliminando el de "Igual-Da" y el de Vivienda), unificar el de Educación y Cultura, eliminar la segunda y tercera vicepresidencias  del Gobierno y prescindir de los doscientos setenta y dos altos cargos inútiles, resulta que 'masacra' a los funcionarios (quienes reduciremos nuestro trabajo en la misma proporción que nos rebajen el sueldo), amenaza a los jubilados, 'torpedea' la Ley de Dependencia y no crea ni un solo puesto de trabajo.

"Quien me escribió que me lea", dijo alguien, porque no entiendo nada de lo hecho por el patético sepulturero, señor Zapatero. No comprendo ni una sola de las medidas anunciadas el día doce y que, sin duda, serán ratificadas en el Consejo de Ministros del viernes. Un Consejo que se ha convertido en una peña de incompetentes para gobernar la nación y en un grupo dañino para el bienestar social, político y económico del país.



Jesús Salamanca Alonso, http://jesaal.wordpress.com
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