Editado por Eduardo de Lácara
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................ ................ ....Remedios Falaguera




... y fueron felices

“Engañarse respecto al amor es la pérdida más espantosa, es una pérdida eterna, para la que no existe compensación ni en esta vida, ni en la otra: ni en el tiempo ni en la eternidad” Kierkeggard

Conocí a Susana Moreu en Internet “por casualidad”. Aunque me gusta pensar que “nada sucede por casualidad, en el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos”, como Carlos Ruíz Zafón.

Por aquel entonces yo era responsable de leer, valorar, y  editar las cartas al director que llegaban a la redacción de un diario digital.

Su carta, una reflexión valiente y políticamente incorrecta  sobre el matrimonio, la familia y el papel de la mujer en la sociedad, me gustó. Es más, lo que decía y cómo lo decía se gano mi admiración y no dudé en proponerle una entrevista, a la que amablemente accedió.

En ella, dimos un repaso a qué es la Orientación Familiar, a  la comunicación en el matrimonio como pilar de la familia, a las políticas familiares, al papel de la mujer en la sociedad y sus  problemas para conciliar familia y trabajo,…En definitiva, a humanizar la sociedad a través de la familia.

Por eso, cuando me sugirieron que prestara mi casa para que Susana Moreu, directora de Comunicación del Instituto de Estudios de la Familia (INEFA), presentara  su libro ...Y FUERON FELICES (EUNSA),  no lo dude un momento.Ella sabe muy bien de que habla. A pesar de que “no son pocos los que piensan en nuestros días que el amor,  enamorarse es una ilusión trasnochada, patrimonio de mentes infantiles o poco realistas (…) No nos engañemos. Enamorarse y ser amado es uno de los bienes más preciados y queridos por la mayor parte de los habitantes de este planeta. Si tanto lo deseamos ¿por qué es tan difícil mantenerlo? Y si se pierde ¿por qué no nos resistimos a probar suerte otra vez?”

Por esta razón ...Y FUERON FELICES nos invita a descubrir la belleza del amor, puesto que “algo que en un principio puede parecer tan etéreo, intangible, “inmedible” como el AMOR, es a la vez principal e imprescindible ingrediente para ser feliz.

Si queremos gozar de una buena salud afectiva, no podemos adentrarnos en el trepidante mundo del AMOR sin una mínima culturilla sentimental. Conocernos a nosotros mismos, como seres únicos e irrepetibles, para luego conocer al otro. Saber que hombres y mujeres somos, pensamos, sentimos, priorizamos y amamos de forma distinta, somos iguales en dignidad y distintos en todo lo demás. El conocernos nos ayudará a amarnos mejor. No podemos amar lo que no conocemos”.
Eso si, yo me quedo con dos reflexiones  que me parecen esenciales:

La primera es reciente.  Según afirmo en una entrevista la autora de este libro, es que  "el 50% del éxito en el matrimonio es elegir bien y el otro 50% es sentido del humor, vale la pena que al llegar a casa seamos divertidos y exprimamos los momentos azules, es decir, los momentos que hay que buscar para estar a solas con tu pareja".

Y la segunda, me la guarde como oro en paño después de nuestra añeja entrevista: “Según sea yo, será mi matrimonio, según seamos nosotros dos será nuestra familia, según la categoría de familias que estemos forjando será nuestra sociedad.

Un hogar feliz, donde se respira armonía y sosiego, fruto del cariño de sus miembros fortalecido por un amor que comprende y mejora, es un imán para todo el que lo rodea. Empezando por los propios miembros que desearan estar en casa, como si un “oasis particular” se tratase y siguiendo por los amigos de mayores y pequeños. El construir una FAMILIA con mayúsculas es un bien personal que repercute de forma directísima a la sociedad”.En fin, aunque parezca un título de cuento, les aseguro que la lectura de  …Y FUERON FELICES vale la pena.


Un buen toque

«Os están mirando los deportistas de todo el mundo. ¡Sed conscientes de vuestra responsabilidad! No sólo el campeón en el estadio; también el hombre con toda su persona ha de convertirse en un modelo para millones de jóvenes que tienen necesidad de líderes y no de ídolos. Tienen necesidad de hombres que sepan comunicarles el gusto de lo arduo, el sentido de la disciplina, el valor de la honradez y la alegría del altruismo. Vuestro testimonio, coherente y generoso, puede impulsarles a afrontar los problemas de la vida con igual empeño y entusiasmo». Juan Pablo II, con la ocasión de la bendición del Estadio olímpico de Roma, antes del Mundial de 1990

“Si Ronaldo es Cristiano, Messi es Dios”, alardea con guasa uno de mis hijos, cómo no, fanático profesado del Barça, ante el pulso que mantiene el Real Madrid con el F.C.Barcelona en estas últimas jornadas de la Liga.

Es increíble!  Más allá de la técnica y del resultado, somos muchos los españolitos de bien los que nos sentamos frente al televisor con agrado, para  ver salir al campo a los jugadores, y disfrutar  de estos “dioses del fútbol”.

Pero, no todo es correr detrás de un balón y meter goles. Ni mucho menos. El fútbol es una escuela de vida, una herramienta pedagógica, con un gran valor educativo no solo para los jóvenes y menos jóvenes que seguimos el periplo de los futbolistas como modelos de referencia a los que imitar; sino más bien, para los jugadores y entrenadores profesionales, a los que no les viene mal que les recordemos la responsabilidad educativa, la gran obligación moral,  que tiene cada una de sus palabras, cada gesto, y cada mirada, dentro y fuera del campo.

Esta es la razón por la que no viene mal recordar las palabras de Juan Pablo II,  en un discurso dirigido a los representantes de la  UEFA: “el fútbol se ha convertido en un fenómeno de masas que enfatiza la responsabilidad de aquellos que se ocupan de su organización y promueven la expansión de este deporte tanto a nivel profesional como amateur. Están llamados a no perder nunca de vista las significativas posibilidades educativas que el fútbol puede desarrollar. Por otra parte, los deportistas, especialmente los más famosos, nunca deberían olvidar que se convierten en modelos para el mundo de la juventud. Por ello, es importante que, además de desarrollar sus capacidades deportivas, sean cuidadosos para cultivar esas cualidades humanas y espirituales que harán de ellos auténticos ejemplos positivos ante la opinión pública. Pido que todos los profesionales del mundo del fútbol, desde sus organizadores hasta sus profesionales de la comunicación, unan esfuerzos para asegurar que el fútbol no pierda nunca su genuina característica de actividad deportiva, que no quede sumergida por otras preocupaciones, especialmente las de carácter económico. El Jubileo constituye una oportunidad para que el fútbol se convierta en un motivo auténtico de promoción de la grandeza y de la dignidad del hombre. Por ello, las estructuras que componen la industria del fútbol están llamadas a ser un terreno de auténtica humanidad, en el que los jóvenes sean incitados a aprender los grandes valores de la vida y a difundir las grandes virtudes que constituyen la base de una digna convivencia humana, como la tolerancia, el respeto de la dignidad humana, la paz y la fraternidad”.

Dicho esto, y ahora que nos preparamos para  “sufrir” el próximo  Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010,  no viene mal copiar la oración oficial que la Conferencia Episcopal de Sudáfrica nos propone para dirigirnos estos dias a Jesucristo, “el verdadero atleta de Dios”:

Dios todopoderoso,
creador de todo, mientras personas
de todas las naciones se congregan, con pasión
y entusiasmo para la Copa Mundial de Fútbol 2010, que
nosotros los sudafricanos podamos ser buenos anfitriones, que
nuestros visitantes sean huéspedes bienvenidos y que los jugadores de
todos los equipos sean bendecidos con un buen espíritu deportivo y con
la salud. Que tu Espíritu de equidad, justicia y paz prevalezca entre jugadores
y participantes. Que puedan contribuir, cada uno a su manera, de forma positiva
para la prevención, el control y la lucha contra el crimen y la corrupción, el
vandalismo de cualquier tipo y la explotación y el abuso, sobre todo de
los más vulnerables. Que aquellos que están lejos de sus hogares y
de sus familias encuentren mucha alegría con ocasión de la
celebración del hermoso juego del fútbol y del bello
juego de la vida conforme a Tu plan.


El Pacto

Decía el gran Federico Fellini que “la televisión es el espejo en donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”.

Si por cultura entendemos todos aquellos valores, tradiciones, normas, valores,  conocimientos, actitudes, etc. que nos caracteriza  como grupo social, y que se transmiten  de una generación a otra con el objetivo de sacar lo mejor de uno mismo en beneficio de la sociedad, mucho me temo no vamos por buen camino.

De hecho, asi me parece evidente después de ver el primer capitulo de la nueva serie de Telecinco, “El pacto”. En feedcto, en dicha serie los padres carecen de cualquier proyecto educativo, no tiene ninguna autoridad moral sobre sus hijas, y, a lo  mejor, como consecuencia de ello, son continuamente humillados por sus hijas; hijas, que solo unas niñas, han mantenido relaciones sexuales con el único proposito de jugar a ser mamas.

Esta serie recrea una realidad ficticia en la que sus protagonistas se atreven a jugar con la belleza de la maternidad, con la vida humana, con el valor de la amistad, con la vida de familia, etcétera, etcétera, etcétera.

Y todo ello aderezado con un lenguaje soez y ordinario.

En definitiva, no creo esta serie sea beneficiosa para la salud personal, familiar, cultural  y social de los jóvenes que nos rodean.

Es más, debo confesar que mi primera intención fue realizar un análisis más o menos profundo de esta polémica caricatura malintencionada de la realidad que contribuye al declive moral y cultural  de los espectadores.

Pero, visto lo visto, no puedo más que denunciar que me siento insultada como mujer, humillada  como madre, desorientada en mi labor educativa como profesora y avergonzada como periodista.

Que la TV es un medio de comunicación que responde a una necesidad vital del hombre, nos guste o no, es una realidad. Que en sus contendidos encontramos luces y sombras que influyen no solo en nuestra vida, sino también en la cultura, las normas y  los valores de la sociedad que hace propias esas pautas de comportamiento, nadie puede negarlo.

Pero me siento tan responsable ante la confusion de todos aquellos que por su juventud o su falta de cultura no son capaces de interpretar, analizar y fomentar el espíritu critico ante aspectos positivos y negativos que nos aporta la TV, que estoy dispuesta a abandonar mi postura políticamente correcta para denunciar públicamente los modelos de comportamiento que nos presenta la serie.

¡No son más que un insulto a la dignidad de los jóvenes que se ven reflejados en la serie, a la maternidad, a la familia,  a la educación, a  los valores,… en definitiva, a todo lo bueno y bello que hay en este maravilloso mundo.

La educación de las nuevas generaciones no merecen una cosa así. Ellos son el futuro, la esperanza de un mundo mejor.

¡Ha llegado el momento de que  digamos basta ante tanto desatino! No podemos dejarles “colgados” por comodidad, engañando a nuestra conciencia con argumentos como que es una serie de ficcion basada en un hecho real, que tiene un gran éxito de audiencia, o que no “el guión huye del morbo”, como asegura el director de la serie, Fernando Colomo.

Como señalaba la periodista Christiane Amanpour, en el libro póstumo dedicado al fotoperiodista Miguel Gil: “Cuando la gente buena no hace nada, los malos triunfan. Creo que los periodistas podemos ayudar a hacer del mundo un lugar mejor”.

ANEXO: Una historia con moralina que nos puede ayudar.

…¡NO PASA NADA, NO SEÁIS EXAGERADOS...!

Dos adolescentes pidieron permiso a su padre para ver una película en el cine que todos sus amigos habían visto. Después de investigar un poco sobre la película en internet, les negó el permiso.

“Pero Papá, ¿porqué no?” se quejaron, “es restringido para menores de 13, y ambos tenemos más de 13 años.”

Papá respondió: “Porque la película contiene desnudez y pinta la inmoralidad como algo normal.”

“¡Pero Papá, eso es una parte mínima! Eso es lo que nuestros amigos nos han dicho. ¡La película dura unas dos horas y aquellas escenas duran unos minutos! Se basa en una historia real, el bien triunfa sobre el mal, y hay otros valores como sacrificio y valentía. Hasta las críticas dicen eso. No pasa nada, papá, no seas exagerado”…

“Mi respuesta es  NO, y esa es mi respuesta final. Estáis bienvenidos a quedaros en casa hoy, invitar a unos amigos, y ver una de las buenas películas que tenemos en casa. Pero no vais a ver esta película. Final de esta conversación.”

Los dos adolescentes se fueron molestos al salón de estar y se tiraron en el sofá. Pronto se sorprendieron de escuchar ruidos en la cocina, su padre estaba preparando algo. Averiguaron por el olor que era “bizcocho de chocolate”. “Seguramente Papá se siente mal y quiere reparárnoslo con sus brownies. Quizá si le alabamos mucho cuando entre, se ablandará y nos dejará ver la película” se decían. No esperaron mucho. Entró su padre con una bandeja de brownies y ofreció uno a cada hijo. Ambos aceptaron y el padre les dijo:

“Antes de que comáis, quiero deciros una cosa: os quiero mucho.”

Los dos jóvenes se miraron, sonriéndose con un aire de conocimiento: se está ablandando papá.

“Por eso he hecho estos brownies con los mejores ingredientes posibles, casi todo orgánico.”

Los brownies parecían deliciosos, y traía agua a la boca de los chicos, y se ponían impacientes con el discurso de su padre.

“Pero quiero ser completamente honesto con vosotros. Añadí un ingrediente especial, que cogí del jardín. Puse un poquitito, y os daréis cuenta. Ánimo pues, tomad una mordida y decidme que os parece.”

-“Papá, ¿no quieres decirnos qué ingrediente es?”

-“Pero si no fue casi nada, una cantidad pequeñísima.”

-“Venga, dinos que era.”

-“Pero también orgánico, como los demás ingredientes.”

-“Papá….”

-“Bueno, pues, añadí mierda del perro.”

Los jóvenes dejaron caer su postre, y examinaron sus dedos con horror. “¿Porqué hiciste eso? Nos torturaste con el olor divino, y ahora no los podemos comer.”

-“Pero si es sólo un poco, y nunca lo vais a notar. No pasa nada, no seáis exagerados. Lo preparé con los demás ingredientes, muy buenos y saludables…”

-“PAPÁ, nunca vamos a comer eso.”

- “Y por esta misma razón, no podéis ver la película.¿Cómo podemos dejar entrar imágenes  que quedarán allí mucho tiempo, causando daño a nuestra alma…?”


Feliz Año Nuevo

Les deseamos a todas las buenas personas que conocemos, que el próximo año tengan toda la fuerza y den lo mejor de sí mismos, sin importarles que les recompensen sus esfuerzos para trabajar por un mundo mejor, en el que la paz sea posible, con justicia y equidad... y en el que sobrevivan las utopías aunque parezcan (y sean) imposibles.

Porque trabajar para construir un mundo mejor es la felicidad más posible: Feliz Año Nuevo de TRABAJO para todos! (Mafalda)

Llevo días intentando sentarme ante el ordenador cinco minutos para desearles a todos un 2010 lleno de felicidad, alegría y buena suerte.

A pesar de ello, y muchos de ustedes lo entenderán a la perfección, resulta harto complicado en estas fechas para una madre de familia numerosa encontrar un momento de tranquilidad para escribir, sobre todo si tenemos en cuenta que debemos compaginar la organización desorganizada de la casa con el trabajo profesional, las comidas familiares, las recomendables sobremesas junto a la chimenea, y  la debilidad de disfrutar a tope de los tuyos. Lo siento.

Ahora bien, como decía G.K.Chesterton:” No hay nada que tanto desee situar en el lugar que le corresponde, como estas dos cosas: la familia y la teoría de la gratitud.”

Y para ello, no quiero dejar pasar ni un minuto más para agradecerles todos sus pequeños y grandes gestos de gran valor que han hecho posible que el balance de mi vida en el 2009 se salde con cifras en positivo.
 
¡Gracias a todos! ¡Gracias por todo!

Y, como el tiempo escasea, me van a permitir que comparta con ustedes un relato del escritor y poeta argentino Pancho Aquino que cuenta:

Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.

- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo.
Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.

Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.

¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.

Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta 1os últimos minutos del último día del año.

Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:

"Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor: sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.

Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.
Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".

Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.

(Del libro: "Cuentos para Niños de 8 a 108 II”)

Remedios Falaguera
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