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Diego Quiñones Estévez



La responsabilidad moral, pública y privada de los católicos ante el aborto

La responsabilidad moral de los cristianos católicos, tanto pública como privada, en las palabras y en los actos morales que llevan a cabo en la sociedad política y en la sociedad civil, viene fundamentada en las verdades dadas por los principios y valores morales y éticos del Evangelio de Cristo que es el Evangelio de la Vida, de la Sagrada Escritura y de la Tradición o  Palabra de Dios que “constituyen  un solo sagrado depósito de la fe”(1) del Cristianismo Católico. Multisecular depósito de la fe que ha ido consubstanciando un inmenso e incalculable tesoro humano y transcendente por la Revelación divina, el cual enriquece y sostiene la fe en Cristo y en la Iglesia Católica, sean cuales sean las circunstancias históricas en las que se desenvuelvan los Cristianos Católicos de cada época.

El principio de responsabilidad moral del cristiano, dentro y fuera de la comunidad eclesial, es un principio ineludible de responsabilidad personal y comunitaria, privado y público que se encamina a alcanzar el bien común de la humanidad por medio del humanismo integral y solidario.(2)

Estamos en el siglo XXI, pero en cuestiones fundamentales que atañen a los Derechos Humanos, el siglo XX es más bien una trágica prolongación del siglo XX, un siglo convulso y terrorífico contra la dignidad integral del ser humano que ejecutaron el terrorismo de estado de los totalitarismos, el terrorismo fundamentalista o ultranacionalista, y  el terrorismo programado del aborto libre, la eutanasia o la pena de muerte.

En el Cristianismo Católico, desde el Vicario de Cristo en la Tierra, el Santo Padre o Papa, pasando por las demás autoridades eclesiásticas del Magisterio de la Iglesia de Cristo, como son los cardenales, obispos, sacerdotes y religiosos, y acabando con quienes son la inmensa mayoría del Pueblo de Dios, los seglares o laicos, las responsabilidades morales incumben a todos. Las palabras y actos morales de la comunidad eclesial, han de estar acordes con la ley moral natural que se sostiene por la fuerza de las verdades de fe de la Revelación  histórica de Dios que se transmiten por la Escritura, la Tradición y el Magisterio.

Las responsabilidades morales incumben a todos los cristianos católicos, y han de hacerlas realidad visible y tangible en la vida pública y privada. No cumplirlas u omitirlas, tergiversarlas, ocultarlas o despreciarlas en cuestiones irrenunciables de responsabilidad moral, como es destruir el derecho a la vida cuando se apoya el inicuo y falso derecho al aborto libre, conlleva atentar contra la dignidad del ser humano que defiende y protege la verdad de la ley moral natural, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y la propia Constitución Española (1978). A pesar de ello, en España, el laicismo socialista y nacionalista, la izquierda del progresismo de la muerte programada para eliminar  la vida humana desde la concepción hasta que llega su declive por enfermedad terminal, discapacidad total o ancianidad, a través de las trampas ideológicas de los consensos interesados y las mayorías parlamentarias de rastreros pactos políticos, han legitimado el falso e inhumano derecho al aborto libre, al aborto total y totalitario. En España, como años atrás en Norte América u otras naciones de Europa, el legislador ya no estima que el aborto libre sea un crimen contra la vida del ser humano(3), mientras que sí lo es y lo sigue siendo el homicidio, que es castigado como corresponde.

Frente a una situación de gravísima crisis moral en la vida pública y privada, el Magisterio de la Iglesia Católica es el primero en hacer efectiva la responsabilidad moral en las palabras y en los hechos con el fin de mantener viva la conciencia moral comunitaria y personal de la ley natural que se sustenta en la verdad de Cristo, la cual nos descubre las abyecciones,  que son los  crímenes contra la humanidad como el aborto libre, la eutanasia o la pena de muerte. El Magisterio de la Iglesia de Cristo, ha de mostrar a la autoridad religiosa y a la autoridad política, a la sociedad política y a la sociedad civil, que al Estado le corresponde la preservación y protección de los derechos de las personas, y de modo prioritario de los derechos de los más indefensos y desprotegidos: el embrión y el feto, el enfermo terminal y el anciano enfermo o incapacitado para valerse por sí mismo.

En  una verdadera España, que ya no es tal, jamás se  permitiría la eliminación programada de su regeneración biológica y antropológica, social y cultural, moral y ética, en fin, de su ser histórico, a través de leyes autocráticas de exterminio que eliminan la ley de todas las leyes humanas, la ley natural grabada por Dios en la conciencia como la norma que es aceptada y madurada por la razón. El derecho natural y el derecho positivo o civil, tienen como centro al ser humano para protegerlo y no para destruirlo.

En España, los cristianos católicos presentes en la vida pública, deben ser conscientes que la inicua ley del aborto libre, es una ley inmoral, y la comunidad eclesial tiene que  empezar a abolirla con la puesta en marcha del derecho a la libertad de objeción de conciencia en la vida pública. Como señala la Congregación para la Doctrina de la Fe, en los Documentos publicados desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros Días(4):

“Un cristiano no puede ni participar en una campaña de opinión a favor de semejante ley ni darle su voto ni colaborar en su aplicación.”
“Seguir la propia conciencia obedeciendo a la ley de Dios no es siempre un camino fácil; esto puede imponer sacrificios y cargas, cuyo peso no se puede desestimar; a veces se requiere heroísmo para mantenerse fieles a sus exigencias. Debemos subrayar también, al mismo tiempo, que la vía del verdadero desarrollo de la persona humana pasa por esta constante fidelidad a una conciencia mantenida en la rectitud y en la verdad…”

Verdad de la moral que tiene como referente principal al Quinto Mandamiento de la Ley de Dios:
“13No matarás” (Ex, 20, 13)(5).

“21Oísteis que se dijo a los antiguos: “No matarás”; y aquel que mate será reo de condenación. 22Pero yo os digo: Todo el que se encolerice contra su hermano, será reo de condenación.”(Mt 5, 21-22).

Tal y como nos advierte la Doctrina Social de la Iglesia Católica:

“El ciudadano tiene la obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles si éstas son contrarias a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio…El rechazo  de la obediencia a las autoridades civiles… tiene su justificación en la distinción entre el servicio de Dios y el servicio de la comunidad política: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”(Mt 22,21).””(6)

“Los cargos de responsabilidad en las instituciones sociales y políticas exigen un compromiso riguroso y articulado, que sepa evidenciar, con las aportaciones  de la reflexión en el debate político, con la colaboración de proyectos y con las decisiones operativas, la absoluta necesidad de la componente moral en la vida social y política”.(7)

Para el creyente cristiano católico, sea cual sea su condición y responsabilidad social,  es un derecho y un deber la objeción de conciencia, es un deber moral y un deber y un derecho humano, que las leyes civiles democráticas y constitucionales tienen la obligación de proteger y reconocer. La objeción de conciencia, es un derecho natural a la resistencia a la autoridad, a la resistencia activa ante una ley radical que se inventa e impone el falso derecho al aborto libre, como es la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo:

“Reconocer que el derecho natural funda y limita el derecho positivo significa admitir que es legítimo resistir a la autoridad en caso de que ésta viole grave y repetidamente los principios del derecho natural.”(8)
 
Los legisladores cristianos católicos que permiten y facilitan la legalización del inicuo falso derecho al aborto, son “´cómplices objetivos”(9)del “crimen abominable”(10) que luego ejecutaran las clínicas abortistas y los profesionales de la Medicina. Incurren, pues, tanto los legisladores como los responsables políticos cristianos católicos, en un pecado mortal, pues, se da complicidad formal con unas consecuencias terribles e inhumanas:

“La ley se convierte en un instrumento de ejecución masiva y, al promoverla, los legisladores se convierten en los más grandes proveedores de crímenes <<civiles>>”.(11)

En España, son muchos los católicos que ya se preguntan por qué no se aplica la pena de excomunión latae sententiae tal como se prevé en el artículo 1398 del Código de Derecho Canónigo (1983)(12):

“1398  Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.”

Y en el artículo 1399, se apuntala más:

“1399  Aparte de los casos establecidos en ésta u otras leyes, la infracción externa de una ley divina o canónica sólo puede ser castigada con una pena ciertamente justa cuando así lo requiere la especial gravedad de la infracción y urge la necesidad de prevenir o de reparar escándalos.”

Ésta pena de excomunión, tal y como hemos llegado a ver en el Parlamento español, y en otros parlamentos de Europa o América, debería extenderse a los políticos, a los parlamentarios, a los legisladores, a los responsables políticos en las instituciones y a los miembros del Ejecutivo, que se dicen o autoproclaman católicos y luego legalizan la inicua ley del falso derecho al aborto libre, cuyos efectos terribles desde hace décadas ya se perciben en España con las sanguinarias estadísticas que incrementan el número de abortos: en España se producen más de 122.000 abortos al año, y en Europa, donde no existe el falso derecho al aborto libre, 1.200.000. Con esta inicua ley del aborto libre, sus efectos serán mayores porque está previsto que el número de abortos anuales para el 2015 en España será de 244.000, y el gran negocio de las clínicas abortivas tendrá unas suculentas cifras, pero crueles, por los grandes beneficios pecuniarios. En la Encíclica del Santo Padre, Juan Pablo II, Evangelium Vitae (1995)(13) se dice:

“La disciplina canónica de la Iglesia, desde los primeros siglos, ha castigado con sanciones penales a quienes se manchaban con la culpa del aborto y esta praxis, con penas más o menos graves, ha sido ratificada en los diversos períodos históricos. El Código de Derecho Canónico de 1917 establecía para el aborto la pena de excomunión.  También la nueva legislación canónica se sitúa en esta dirección cuando sanciona que « quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae », es decir, automática. La excomunión afecta a todos los que cometen este delito conociendo la pena, incluidos también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido:  con esta reiterada sanción, la Iglesia señala este delito como uno de los más graves y peligrosos, alentando así a quien lo comete a buscar solícitamente el camino de la conversión. En efecto, en la Iglesia la pena de excomunión tiene como fin hacer plenamente conscientes de la gravedad de un cierto pecado y favorecer, por tanto, una adecuada conversión y penitencia.”
(…)
“Ante semejante unanimidad en la tradición doctrinal y disciplinar de la Iglesia, Pablo VI pudo declarar que esta enseñanza no había cambiado y que era inmutable.  Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos —que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina—, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.
Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia.”

A pesar de las crecientes cifras destructoras de vidas inocentes, a pesar de las protestas multitudinarias contra la inicua ley del falso derecho al aborto libre, los legisladores de esta ley civil laicista socialista y nacionalista, han preferido seguir sus apetencias ideológicas, contrarias ya no sólo a las fundamentos morales de la ley natural, sino contraria a la Constitución Española(1978), contraria a la Declaración Universal de los Derechos Humanos(1948) y contraria a los fundamentos científicos que avalan la existencia de un ser humano desde el momento mismo de la concepción.
Una inicua ley proabortista permisiva, que desprecia la moral y la ciencia biomédica, que desprecia la voz de la mayoría de la población española que está contra ella, debe ser una ley destinada a ser derogada para siempre. Ante ella, son inadmisibles e inaceptables justificaciones legalistas o ideológicas; divagaciones interesadas y  subterfugios irresponsables que forman parte de las irresponsabilidades del relativismo moral y ético-político que considera el aborto como un bien mayor para la mujer que decide autónomamente  matar a su hijo, o como un mal menor para el embrión o feto, siempre indefenso; como tampoco son inadmisibles ni aceptables los actos únicos, ya sean éstos sancionados, formales, refrendados o privilegiados desde el poder, por el poder y para mantenerse en el poder. Desde la verdad de todo acto moral, no existen actos únicos sujetos a decisiones autónomas y arbitrarias, a decisiones según las circunstancias y  las imposiciones políticas e ideológicas. Los actos morales se sustentan en el juicio práctico(14) de la conciencia que conlleva a “asumir la responsabilidad del bien o del mal”(15).

¿Será cierto que por España, los hombres buenos ya no abundan en la vida pública, en las instituciones del Estado de Derecho, en la vida social, cultural y científica? A los hombre buenos que aún queden por la verdadera España, y a quienes les corresponde mantener la verdad contra la mentira del aborto libre de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, bien les vale lo que dice el escritor del Siglo de Oro Español, Baltasar Gracián(1601-1658) en su novela filosófica, El Criticón(16).

El Criticón,  es una obra realista del Barroco que nos muestra un tiempo histórico, algo similar al actual del siglo XXI de crisis total donde se ha llegado a la decadencia con la ya abortada Monarquía Parlamentaria de la Dinastía de la Casa de Borbón. En tiempos de Baltasar Gracián, se llega a la decadencia con la Casa de Austria o Dinastía de Habsburgo, decadencia que se manifiesta hoy en día con la crisis actual política y social, moral e institucional, económica, laboral y financiera. No obstante, hay una diferencia fundamental entre la situación histórica de España en el Barroco, y la actual, del relativismo laicista socialista y nacionalista: España se mantuvo católica porque había aceptado la Reforma del Concilio de Trento (1545-1563), con todas sus consecuencias, mucho más positivas que negativas. La España actual no es tal, aún no ha asimilado la gran transformación teológica, institucional, moral y espiritual del Concilio Vaticano II (1962-1965), de ahí, que sea más bien la anti-España anticatólica que han fabricado las ideologías de la desintegración histórica. La mortífera ley del aborto libre, es una de sus armas más sutiles y terribles porque destruye nuestra identidad histórica por medio de los mentideros y mataderos, manifiestos u ocultos del sistema mediático-totalitario.

Volviendo a Baltasar Gracián, es para  que nos interroguemos: ¿Quedan hombres y mujeres buenos en nuestra España aún no desintegrada? Si es así:

“-A nuestros muy amados seniores y hombres, a los beneméritos de la vida y despreciadores de la muerte, ordenamos, mandamos y encargamos:
<<Primeramente, que no sólo puedan, sino que deban decir las verdades, sin escrúpulos de necedades, que si la verdad tiene muchos enemigos, también muchos años y poca vida que perder. Al contrario, se les prohíben severamente las lisonjas activas y positivas, esto es, que ni las digan ni las escuchen, porque desdize mucho de su entereza en tan civil(17)l artificio de engañar y una tan vulgar simplicidad de ser engañados….”
La defensa de la vida no es una danza macabra de intereses políticos al margen de la ley moral y terreno exclusivo de la ley civil positivista, ya que se trata de proteger y defender al primer derecho fundamental de la persona, el derecho a la vida desde sus inicios hasta el final, un derecho sagrado y consagrado para los creyentes, y para los no creyentes y creyentes, un derecho natural y connatural, ecológico y antropológico.

(1) Asociación de Editores del Catecismo, “DIOS VIENE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE”,  en Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, Edit. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 2005, Capítulo Segundo, Nºs  11-12-13-14-15 -16 y 17.
(2) Pontificio Consejo <<Justicia y Paz>>, “Introducción. UN HUMANISMO INTEGRAL Y SOLIDARIO”, en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Planeta, Madrid, 2005, nº 6.
(3) Congregación para la Doctrina de la Fe,  “Declaración sobre el aborto provocado”, en Documenta,  Ediciones Palabra, Madrid, 2007, ps 97-98,  Nº 23.
(4) Ibídem, p. 98
(5) Cantera Burgos, Francisco, e, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia. Versión sobre los textos hebreos, arameo y griego, Edit. B.A.C. ,Madrid, 19792ª.
(6) Asociación de Editores del Catecismo, “La vida en Cristo”, Catecismo de la Iglesia Católica. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 1992, Nº 2242, Tercera Parte.
(7) Pontificio Consejo <<Justicia y Paz>>, “DOCTRINA SOCIAL Y ACCIÓN ECLESIAL”, en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Planeta, Madrid, 2005, nº 566; Tercera Parte, Cap. XII.
(8) Ibídem, “LA COMUNIDAD POLÍTICA”, en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, opus cit., nº 400; Segunda Parte, Cap. VIII.
(9) Schooyans, Michel, “Objeción de conciencia en materia de salud: el caso de los políticos”, en Consejo Pontificio para la Famila, Lexicón, Ediciones Palabra, Madrid, 2004, ps 889-890
(10) Gaudium et spes, 51, citado por Schooyans, Michel,   opus cit., p. 889.
(11) Ibídem, p. 890                                                                                        
(12) Código de Derecho Canónico, en www.vatican.va ,
(13) Juan Pablo II,  Encíclica Evangelium Vitae, en www.vatican.va, Nº 62.
(14) Pontificio Consejo <<Justicia y Paz>>, “LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS”, en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial Planeta, Madrid, 2005, nº 139; Primera Parte, Cap. III
(15) Ibídem.
(16) Baltasar Gracián,  “CRISI SEGUNDA.   El estanco de los Vicios”,  en El Criticón, Edit. Cátedra, Madrid,  1980, p. 564.
(17) Civil: <<…se dice del que es desestimable, mezquino, ruin y de baxa condición y proceder>>(Diccionario de Autoridades),



La comisión anticrisis socialista con piernas de goma

La comisión progubernamental, anticrisis económica, como cualquier otra, pero ésta aún más, padece el síndrome de la paraplejía espástica, es decir, la enfermedad de unas piernas de goma, una enfermedad hereditaria, que, desde los orígenes del socialismo, afecta a sus ideócratas neuronas motoras, que no se han regenerado en más de treinta años de falsificación y liquidación de la Constitución Española de 1978.

Ante la paraplejia espástica del socialismo y de los nacionalismos secesionistas, agudizada por la crisis de las crisis, porque no es sólo económico-financiera sino también política, social, moral, cultural e institucional de España de la que ellos son los primeros responsables, recurren con las artimañas del pactismo impuesto, a pedir la ayuda de las muletas ideológicas, y tal y como van las cosas, no se andará muy lejos, pedirán también la ayuda irreversible de las sillas de ruedas ideológicas del enemigo político, a quien para colmo y descaro, culpan de la crisis global y local. Las muletas y sillas de ruedas para la ayuda en forma de pacto imposible con el liberalismo conservador de centro derecha, al que ellos despectivamente llaman neoliberalismo.

¿Qué es lo que pretende la comisión progubernamental de la anticrisis económica, tanto del socialismo como de sus correveidiles los nacionalismos anticonstitucionales e intervencionistas, así como de los empresarios burocratizados y los sindicatos izquierdistas del estatalismo subvencionador, que arrastra su pierna izquierda por los baches de la crisis nacional que ellos han provocado?: Pretende que también el liberalismo conservador le ayude a mantenerla tiesa y erguida para disimular el diagnóstico infalible de su enfermedad político-neurológica, ligada a la alteración ideológica del cromosoma X: el cromosoma X de un paro galopante incapaz de resolver; el cromosoma X del terrorismo, de la X del terrorismo de estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) del socialismo felipista, aficionado a las corruptelas y al paro; el cromosoma X del mayor atentado terrorista de España y Europa, el del 11-M de 2004 en Madrid, la X de la incógnita despejada de que el explosivo empleado fue Titadine con cordón detonador y no Goma 2 ECO; el cromosoma X de la hediondez terrorista del chivatazo a la banda terrorista ETA del Caso Faisán, cromosoma X de la cobarde negociación política con el terrorismo etarra, que ahora se ha mutado en persecución policial y judicial; el cromosoma X del intervencionismo y del proteccionismo estatalista, del nepotismo y de la corrupción institucionalizada.

La comisión anticrisis, progubenamental socialista, no se sostiene, más bien se tambalea con piernas de goma ante la crónica crisis nacional en la que han metido a España. La crisis tiene unas causas más profundas que las meramente económicas o financieras, es una crisis de principios y valores, de derechos y deberes, de libertades y justicia, de la verdad y de la dignidad de España.


Las trampas socialistas por un pacto de Estado imposible

Cuando tu enemigo político que acapara de forma autocrática el poder, atraviesa por una gravísima crisis política, social y económica ,por él mismo provocada que asegura desalojarlo del poder del Estado, recurre a las consabidas trampas de pedir directa o indirectamente un pacto de Estado para formar un gobierno de coalición del que formarían parte las dos fuerzas políticas preponderantes, en el caso de España, las dos partitocracias, más las minoritarias, en el caso de España, los nacionalismos radicales e independentistas, que estarían encantados, con tal de hundir definitivamente a España en la miseria política hasta desintegrarla.
 
El afán por el pacto o el simulacro de pactos, han sido la estratagema habitual en la escasa pero diabólica historia político-social del socialismo en España, desde que se fundó el Partido Socialista Español en 1879 por el tipógrafo Pablo Iglesias Posse (1850-1925), un partido de tendencia marxista y obrerista, para luego en el siglo XX y el siglo XXI, buscar el poder político a toda costa y como sea, tal y como se comprobó en la II República(1931-1936) con la coalición izquierdista antirrepublicana, masónica, anticlerical, jacobina, bolchevique, anarcosindicalista y anticatólica del Frente Popular, y en el siglo XXI, con los pactos anticonstitucionales con los nacionalismos radicales y secesionistas, ya sean de izquierdas o derechas, pactos anticonstitucionales e insolidarios que también practicón el liberalismo conservador de expresidente del Gobierno José María Aznar cuando alcanzó el poder(1996-2004).

Un ejemplo de las emboscadas pactistas del socialismo en busca o ya en el poder, lo tenemos  en la Transición con los Pactos de la Moncloa (1977)(1), que propuso el expresidente  Adolfo Suárez González(1932-), líder del partido de centro derecha Unión de Centro Democrático( UCD), a la derecha representada por Alianza Popular(AP), del cual surgiría luego el Partido Popular(PP),  que no suscribió las cuestiones jurídicas y políticas, aunque su líder y exministro franquista Manuel Fraga Iribarne(1922 )los firmó; a la izquierda con el Partido Comunista de España(PCE), luego reconvertido y diluido en Izquierda Unida, que aceptó; al partido Socialista Obrero Español, que negoció a cara de perros, y si los aceptó  en parte fue porque estaba en la oposición y esperaba alcanzar el poder tras  una política rastrera de desgaste del partido centro reformista en el poder, la UCD; los nacionalismos de derechas como Convergencia Democrática de Cataluña(CDC) que luego formaría parte de federación nacionalista catalana de Convergencia y Unión (CIU), y el nacionalismo  vasco del Partido Nacionalista Vasco(PNV) .  El caso es que los Pactos de la Moncloa se llevaron a cabo para ajustar una economía en crisis, que seguía resintiéndose del  intervencionismo del franquismo y de las subidas de los precios del petróleo  que entre 1973 y 1974 el barril había pasado de 1´6  a 14 dólares por barril. El objetivo principal era atajar la inflación que en 1977 era del 44 %, la falta de competitividad como se comprobaba que la tasa de cobertura de las importaciones por las exportaciones tuvo una caída del 56 % en 1972 a un 49% en 1976. Las inversiones empresariales y la producción económica cayeron en picado, lo cual trajo el paro que en 1977 era de 700.000 personas paradas. Para ello, los Pactos de la Moncloa propusieron las reformas necesarias para que dieran paso a cierta tranquilidad económica y política que propiciaron la aprobación en 1978 de la Constitución Española. Las reformas abarcaron acuerdos económicos  y políticos. Los económicos fueron: un control de la política monetaria; un control de gasto público en la política presupuestaria; un control en el crecimiento de los salarios de acuerdo con un políticas de rentas; una reforma del sistema fiscal y tributario; una reforma del sistema financiero; una gran reforma de la Seguridad Social; una reforma de la enseñanza; reforma en la política de vivienda, urbanismo y suelo; y una reforma de las relaciones laborales basada en la flexibilidad. Y en cuanto a los acuerdos políticos fueron la libertad de expresión y de información y los derechos de reunión y de asociación política.

Ni que decir tiene, en la reciente historia de la Constitución Española de 1978,  que el socialismo, no cumplió con los Pactos de la Moncloa cuando alcanzó el poder en 1982,  y en cuanto a los nacionalismos otro tanto de lo mismo, pues, se les abrieron las puertas para que comenzaran a destrozar las instituciones y el Estado de Derechos, como ya hemos comprobado en los más de treinta años de democracia constitucional fallida.  Tanto las izquierdas, como los nacionalismos radicales, jamás la aceptaron, de ahí que aprovecharan los fallos estructurales de la Constitución Española de 1978, para irla descuartizando.
                 
Si nos situamos en el siglo XXI, con la segunda legislatura del socialismo, que junto con la anterior de 2004-2008, en casi ocho años, el socialismo y los nacionalismos han vuelto a hundir a España en una crisis total, que nos aboca  a corto y a largo plazo en un caos terrorífico en cuanto al número de parados, que se espera que sea del 22 %, con cerca de cinco millones de parados; en cuanto a una profunda recesión económica junto a una aguda deuda pública, con un déficit público del 8% , deuda pública que batirá todas las marcas de la Unión Europea, junto a las crónicas deudas públicas de Grecia y Portugal; en cuanto al aumento, en vez de bajarlos, del IVA, de los impuestos directos o indirectos a las empresas, a los trabajadores y a las familias; en cuanto a la incapacidad para generar recursos económicos y productivos en la actividad pública y privada; en cuanto al despilfarro del dinero público y el recorte de las prestaciones sociales  como las pensiones de jubilación públicas debido el déficit de las cuentas de la Seguridad Social y por un modelo de sistema de pensiones obsoleto;  y en cuanto a la caída en picado del 3 % del  Producto Interior Bruto(PIB). 
Con el fracasado gobierno socialista y nacionalista en materia económica, y en otras que atañen el ser y el actuar moral y legal de la sociedad civil, no se lograrán jamás las reformas necesarias a corto y a largo plazo de las estructuras productivas, que recuperen y revitalicen la productividad, la competitividad y la creación de empleo.

Es inviable un pacto de Estado, es inviable un pacto económico, o cualquier otro pacto, como el educativo, el social, el de la justicia o sobre el terrorismo, con una ideología que tiene como método político de actuar fuera, y ya no digamos con el poder en las manos, con la imposición. Hechos hay para apoyar este no a un pacto con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) o sus aliados los nacionalismos radicales, como la traición y el incumplimiento del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo o Pacto Antiterrorista (2000) y de la Ley de partidos políticos (2002)que se hicieron con el Partido Popular(PP) en el Gobierno, entre 1996 y 2004. El Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo o Pacto Antiterrorista y la Ley de partidos políticos, se quedaron reducidos a nada con el Pacto de Loyola (2006,) acordado por el nacionalismo conservador del PNV y ETA-Batasuna y la facción socialista vasca del PSE

Traición de un pacto político para pactar en las cloacas del nacionalismo terrorista etarra, cuando tras el atentado terrorista mediático-político del 11-M de 2004 en Madrid,  se inicia  la legislatura socialista de 2004 a 2008.
Si se hubieran cumplido, los instrumentos políticos y legales que propiciaban, habrían provocado la desaparición del terrorismo neomarxista-leninista del terrorismo de ETA y todos sus entramados financieros, mediáticos y políticos.
Los pactos del socialismo y los nacionalismos radicales, aprovechan las esferas del control total de los poderes del Estado para intentar hacer desaparecer al enemigo político, como fue el Pacto del Tinell (2003) del Tripartito nacionalsocialista de Cataluña, luego puesto en marcha en la legislatura socialista, un pacto guerracivilista del socialismo con los nacionalismos radicales de la izquierda catalanista en el poder que desde 2004 a 2008 pretendieron aislar y liquidar de la vida política al partido liberal conservador de centro derecha, el Partido Popular(PP).Veamos en el Anexo del Pacto del Tinell  lo que confabularon contra el PP, el Partido Socialista de Cataluña(PSC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) e Iniciativa por Cataluña Verdes- Esquerra Alternativa (ICV-EUiA):

CRITERIOS SOBRE ACTUACIÓN POLÍTICA GENERAL :
Ningún acuerdo de gobernabilidad con el PP, ni en la Generalitat ni en el Estado.
Los partidos firmantes del presente acuerdo se comprometen a no establecer ningún acuerdo de gobernabilidad (acuerdo de investidura y acuerdo parlamentario estable) con el PP en el Govern de la Generalitat. Igualmente estas fuerzas se comprometen a impedir la presencia del PP en el gobierno del Estado, y renuncian a establecer pactos de gobierno y pactos parlamentarios estables en las cámaras estatales.(2)

 Y como estos pactos en las zahúrdas del poder, otros, ha habido en las dos últimas legislaturas con los nacionalismos de izquierdas y de derechas, a cambio, claro está de esquilmar el erario público de los Presupuestos Generales del Estado.

No hay pacto con un gobierno y un partido, fracasado y acabado en cuanto a los resultados globales de una forma despótica de gobernar a España, que negó la crisis y luego la camufla o minimiza con propaganda mediática y política. Ni aunque se utilice la figura constitucional del Jefe del Estado, su Majestad el Rey de España, para incitar a un pacto de Estado, o a un pacto económico o bien a cualquier otro pacto. El Rey, como Jefe Supremo, en el Título II de la Constitución Española (1978), tan sólo reina pero no gobierna. El Rey “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones… las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”(3).  Aunque en el Artículo 64(4) se diga que “los actos del Rey  serán refrendados por el Presidente del Gobierno, y en su caso, por el ministro competente”, y además, que “de los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden”, ninguna ideología en el Gobierno de España, debe utilizarlo para tender emboscadas al enemigo político o para que sea el correveidile de un pacto hipotético y tramposo. No hay pactos, con quienes nunca los cumplen ni pretenden cumplirlos.


(1) Pactos de la Moncloa, en Portal de Fuenterrebollo, en www.fuenterrebollo.com
(2) Enciclopedia de la Nación Española, “Pacto del Tinell”, en www.nacionespanola.net
(3)Constitución Española,  “Artículo 56.1. El Rey ” del  “Título II. De la Corona”, en www.la-moncloa.es/
(4) Ibídem,  “Artículo 64. Refrendo de los actos del Rey”.


Los falaces discursos del relativismo laicista contra la Verdad y la ley natural

Los cínicos líderes del mesianismo laicista, en el día 4 de febrero del año en curso, el Día del Desayuno de Oración Nacional en Estados Unidos, han dado pruebas del malabarismo falsificador de la Palabra de Dios y de su Revelación en la Historia. Falsificación de la Palabra de Dios, que ya sufrió Jesucristo, sus apóstoles y discípulos por parte de las clases socio-religiosas del Israel, del Israel sometido bajo la égida del Imperio Romano: los saduceos, los fariseos y los escribas, y hasta los guerrilleros zelotes, los cuales estaban al servicio de los intereses políticos y religiosos que se controlaban  a través del Consejo supremo del pueblo judío, el Sanedrín, el cual a su vez, manejaba a su antojo el poder romano.

De igual manera la falsificación de la Revelación y de la Palabra de Dios, la ha sufrido y sufre la Unidad de única Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica, desde su aparición en el siglo I d.C., con los martirios de los apóstoles, discípulos de Cristo y de los cristianos en el Imperio Romano, pasando luego por las persecuciones del islam desde que éste nace en el siglo VII d.C., más las antieclesiales herejías cismáticas desde los primeros siglos hasta el siglo XVII; más tarde, desde el siglo XVIII al siglo XXI, serán las sectas y los movimientos irreligiosos de todo tipo, como el deísmo panteísta o ecologista, la masonería, la ilustración atea, agnóstica y anticatólica; posteriormente y apropiándose de los anteriores, vendrán el liberalismo progresista radical, el socialismo, el comunismo, el fascismo y el nazismo, todos ellos antieclesiales y anticlericales, como el actual relativismo laicista del siglo XXI.

Es lo que ha ocurrido con el máximo exponente del laicismo anticristiano y anticatólico de España y de Europa, que en su cínico discurso antiplegaria prolaicista, en el Día del Desayuno de Oración Nacional en EE.UU., ha mutilado el verdadero significado bíblico y teológico del Capítulo 24 del libro del Deuteronomio, uno de los cinco primero libros sagrados de la Biblia,  libro del Antiguo Testamento perteneciente al Pentateuco(siglos V y IV a.C.), los cinco libros de Moisés que el pueblo judío llama Torah o Ley(ley, enseñanza o instrucción de Yahveh): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

En el Deuteronomio encontramos las leyes dadas por Dios al Pueblo de Israel que se está formando en su conciencia histórica y moral como comunidad sagrada que es elegida y amada por Dios, que ha aceptado la Alianza ofrecida por Dios que son los Diez Mandamientos o Decálogo, y que por esta Alianza Israel debe responder incondicionalmente a Dios, reconociéndolo como Dios único y verdadero, que no permite los dioses idólatras esclavizadores del politeísmo de los filisteos o cananeos. Es el libro que rezuma un humanitarismo transcendente por su preocupación por la persona humana que se perfecciona con la Ley de Dios, con la ley natural, con la ley moral natural que es el Decálogo.
La ley moral natural, que es aún imperfecta en el Antiguo Testamento con la Antigua Alianza del Sinaí, llevada a cabo por el profeta Moisés, se perfecciona con la Nueva Alianza del Nuevo Testamento,  llevada a cabo por Cristo con su Pasión, Muerte y Resurrección. La ley moral natural del Evangelio de Cristo, Nueva Ley o Ley evangélica, que es universal e inmutable,(1) se muestra incompatible con las leyes cívicas del relativismo, bien ideológico o bien pseudorreligioso, de los líderes sectarios y heresiarcas que dirigen de forma irresponsable las políticas nacionales e internacionales con las cuales distorsionan cuando no destruyen, el bien común de la ley natural en la que también se sustentan los Derechos Humanos. La Nueva Ley resume y actualiza la Antigua Ley del Decálogo en el mandamiento de amar a Dios y al prójimo, amándonos como Cristo nos ha amado:
“37Él le dijo: <<Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. 38Este es el mandamiento más importante, y el primero. 39El segundo es parecido a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40En estos dos mandamientos se basan la Ley entera, y los Profetas>>.”(2)

Es propio del relativismo ideológico laicista, es propio del relativismo pseudorreligioso laicista, es propio, de los falsos mesías temporales, de los sectarios, de los heresiarcas, en fin, de los hipócritas y cínicos, afectos a los desmanes del relativismo y del laicismo, desnaturalizar, con falaces discursos laicistas, las ideas, los valores y los principios universales; es propio de los falaces discursos laicistas, distorsionar o aniquilar la Revelación y la Palabra de Dios, donde se encuentra la Verdad:
“31…Si vosotros permanecéis en mi doctrina, seréis verdaderamente discípulos míos, 32  y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”(3)
 
La Verdad que nos hace libres con la Sabiduría divina de la ley moral natural, que no es incompatible con las verdades civiles, siempre y cuando éstas se inserten en el bien común. Cosa que no se cumple con las verdades cívicas de las sociedades del bienestar social materialista de Occidente. La Verdad de Dios y del ser humano, es la Verdad para la liberación y la salvación de las mujeres y hombres de buena voluntad que no buscan los intereses egoístas y el hedonismo pansexual o consumista que preconiza la autonomía moral laicista  del individualismo o del colectivismo de la libertad sometida a las esclavitudes del inmanentismo autosuficiente. Esta arbitraria libertad,  jamás nos hará libres porque ha renunciado a la Verdad, porque ha ocultado la verdad objetiva, la verdad objetiva e histórica de los derechos y los deberes, de los valores y los principios de cualquier Estado de Derecho que no olvida los fundamentos inviolables de los Derechos Humanos.

Con el falaz y falsario discurso antiplegaria prolaicista, ya que no es una plegaria porque ésta siempre es una oración de petición, de súplica a Dios, en el Día del Desayuno de Oración Nacional en Estados Unidos, el máximo exponente del anacrónico laicismo anticristiano, antieclesial, anticlerical y anticatólico de España y Europa, vuelve a engañar, una vez más, a las personas inexpertas o legas en la lectura y comprensión histórica y teológica del libro que más ha influido en la historia del pensamiento y del arte de la Humanidad: la Sagrada Escritura, la Biblia. Se les engaña, porque las tácticas ideológicas de los discursos laicistas, consisten en transmitir mensajes ambiguos o relativistas. Es lo que se ha hecho con el Capítulo 24 del Deuteronomio que no se ha citado por completo,(4) al prescindir de Quien le da sentido moral verdadero a los versículos: Dios o Yahveh; y al prescindirse también de lo que más odian los laicistas, agnósticos y ateos antirreligiosos: de la conciencia del pecado tanto personal como comunitario. Los versículos completos son:
“14No explotarás al jornalero pobre e indigente, sea de tus hermanos, sea de advenedizos que moran en tu país, en tus ciudades.15 El mismo día le has de dar su salario y no se pondrá el sol dejándose pendiente, porque es pobre y suspira por él; de esa suerte no clamará contra ti a Yahveh y no incurrirá en pecado”.(5)

En el discurso antiplegaria prolaicista, se prescinde de las verdades de la fe y de la  moral, compatibles con la razón el ser de persona con sentido trascendente. Pero de lo que no prescinde y sí emplea, son las intenciones ideológicas del relativismo laicista, a través de mensajes directos o alusiones veladas a la ideología de género que, entre otras de tantas abominaciones, ha impuesto al homosexualismo obligatorio por las leyes cívicas, que van contra la ley moral natural de Dios.

Si seguimos con los versículos que faltan del Capítulo 24 del Deuteronomio,  y otros textos bíblicos, descubriremos en ellos, la defensa de la familia de siempre, formada por la madre, el padre y los hijos; la defensa del derecho a la vida frente al aborto libre y la eutanasia provocada; la defensa de una sexualidad  complementaria y responsable; el rechazo a la violencia doméstica, a la venganza, al parricidio; e incluso en los versículos primeros del Capítulo 24, frente al irracional divorcio exprés que el socialismo laicista ha impuesto, destructivo del pilar básico de la sociedad, el matrimonio y la familia mujer y hombre con sus hijos, al menos se pone freno y límite al libelo de repudio de la mujer por parte del varón, es decir, se pone ciertos límites morales al divorcio que permitía la antigua ley mosaica, y que Cristo no admite porque el vínculo matrimonial entre la mujer y el hombre es sagrado al estar bendecido por Dios.
Era una manera de impedir la destrucción de identidad histórica y de la conciencia comunitaria de un pueblo, Israel, que quería ser una nación, ya que esas situaciones sociales y políticas contrarias a la ley moral natural, habían llevado a sus enemigos a la autodestrucción de sus comunidades. Es el peligro por el que corren ahora las sociedades civiles de Europa y América, que, ensimismadas en las permisivas leyes cívicas neopositivistas destructoras de los valores y los principios fundamentales vigentes en la moral natural universal, caminan sin identidad histórica, sin conciencia comunitaria de su ser cristiano . Veamos lo que dicen los versículos 16 y 1-4:
 “1Cuando un hombre toma una mujer y se casa con ella, si resulta que ella no encuentra gracia a los ojos de aquel por haberle hallado algún inconveniente, le escribirá un libelo de divorcio, se lo entregará en la mano y la despedirán de su casa. 2Saldrá, pues, ella del domicilio de él, y podrá ir a casarse con otro hombre. Si este hombre último le cobra aversión, le escribe libelo de repudio… o si muriere el último varón que la tomó por su esposa, 4su primer marido, que la repudió no podrá volver a tomarla por esposa, esto resultaría una abominación para Yahveh, y no debes acarrear pecado al país que Yahveh, tu Dios, te da en herencia” (6).                                                                                                                                                                        

“16No han de ser muertos los padres por culpa de los hijos, ni los hijos serán muertos por culpa de los padres; cada uno ha de ser muerto por su propio pecado”.(7)


El profeta Ezequiel (593 a.C.), complementará este versículo:
(…”)20 La persona que peque, ésta morirá. El hijo no cargará con la culpa del padre, ni el padre cargará con la culpa del hijo; la justicia del justo será sobre él mismo, y la maldad del malvado sobre él será”.(8)

Y el Salmo 22, habla cómo Dios protege el derecho nacer, el derecho a la vida, desde que el ser humano está en el seno de la madre:
“10En verdad fuiste Tú quien me sacó del vientre, / me asegurabas sobre los pechos de mi madre. 11A Ti fui confiado desde el seno, / desde el vientre de mi madre mi Dios has sido.”(9)

Y no podemos olvidarnos de los textos sagrados que condenan el pecado grave de la homosexualidad, igual de grave que el del adulterio pues violan las leyes de la castidad y el matrimonio, violan la ley natural ya que el acto sexual es un don de vida, y no de sometimiento irracional al pansexualismo:
“10El hombre que cometa adulterio con la mujer de otro hombre, quien cometa adulterio con la mujer de su prójimo habrá de ser muerto, el adúltero y la adúltera.”(10)
“13Si un hombre que yace con varón como yace con mujer, ambos han cometido una abominación; serán muertos, su sangre recae sobre ellos.”(11)

El Nuevo Testamento, por la Nueva Ley de Cristo, no llega a los extremos imperfectos de la condena a muerte por ir contra la ley natural de Dios, sino que se condena al pecado mortal de concupiscencia tanto el de la homosexualidad, como el de la fornicación y el del adulterio:
“24Por eso, por la avidez  de su corazón, los entregó Dios a la impureza tal que llegaron a envilecer sus propios cuerpos, 25ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y sirvieron a la criatura y no al creador (¡que es bendito por los siglos! Amén).26Por esto los entregó Dios a pasiones deshonrosas: pues sus mujeres cambiaron el uso natural del cuerpo por el uso contra la naturaleza, 27y lo mismo también los varones, dejando el uso natural de la mujer, ardieron en la concupiscencia de unos por otros, realizando la acción vergonzosa varones con varones, y recibiendo en sí mismos la paga adecuada a su extravió.”(12)

Esta es la Ley de Dios, la ley moral natural que se encuentra en el interior del alma humana, en la conciencia moral personal y comunitaria. En la moral imperfecta del Antiguo Testamento, pero sobre todo en la ley moral natural perfeccionada por Cristo en el Nuevo Testamento, se hallan los preceptos, los valores, los principios de responsabilidad, que la hipocresía legalista de las leyes cívicas consensuadas por las ideologías del relativismo y del laicismo anticristianos, anticatólicos, han procurado incumplir o derogar porque la ley moral natural es la que inspira los Derechos Humanos sobre los cuales se han de elaborar las constituciones democráticas, como así se hizo con la Constitución Española de 1978.

Los falaces discursos del relativismo laicista, en España, en Europa o en América, distorsionan y destruyen la ley moral natural, la ley de Dios, fundamento moral(13), de la que no  han de prescindir las sociedades civiles de la comunidad internacional. Sin la ley natural, se pierde el sentido y el destino universal del ser humano, se pierde y destruye la libertad que se abre a la verdad que permite el bien común.

El relativismo y el laicismo radicales, impiden ejercer la libertad del ser humano, teniendo como guía la ley moral natural que es universal y anterior a los derechos y deberes prescritos por las leyes civiles del Estado.

Destruida la ley moral natural, falsificada con la propaganda y los discursos del relativismo laicista, el juicio de la conciencia personal y comunitaria para discernir la verdad sobre el bien y el mal, es incapaz de cumplir tanto el principio de responsabilidad  personal como el principio de responsabilidad social o comunitaria.

La conciencia personal y comunitaria, actúan con juicios de responsabilidad moral guiados siempre por la razón y la ley de Dios(14), y no con las actuaciones y “decisiones arbitrarias”(15) del inmanentismo de la autonomía moral laicista que han justificado las leyes civiles inhumanas e inmorales sobre el aborto libre y la eutanasia provocada, leyes cívicas de la dictadura del consenso, que han falsificado con la neomarxista ideología de género el sentido histórico y antropológico del derecho a la vida, de la familia madre, padre e hijos, y de la sexualidad responsable.

La irracional amoralidad de unas normas falsamente morales y éticas de la moral autónoma laicista, impide que se trate con dignidad al ser humano, ya que no se le permite discernir con la conciencia personal y comunitaria entre el bien y el mal, para establecer un orden social y político, económico y cultural, espiritual y jurídico, justo, que la violación de los Derechos Humanos, que las injusticias contra la libertad y la dignidad humana del relativismo laicista, en las sociedades civiles de Europa y América, han roto la vinculación necesaria e imprescindible entre la libertad del ser humano con la verdad y la ley natural.

De los falaces discursos del laicismo relativista contra la ley natural, colegimos que los cínicos líderes del mesianismo laicista, en el día 4 de febrero del año en curso, el Día del Desayuno de Oración Nacional en Estados Unidos, han dado pruebas del malabarismo falsificador de la Palabra de Dios y de su Revelación en la Historia. Bueno sería para ellos, pero de manera especial para las naciones que gobiernan, como es el caso de España, que tuvieran en cuenta la Palabra de Dios a la hora de elaborar las leyes civiles, para que gobiernen de manera justa y no inicua, porque por más que busquemos entre ellos, ninguno aplica la Ley de Dios, como se comprueba en los discursos y hechos de las políticas que llevan a término. Ninguno es el modelo del hombre justo y sí impío, que se exalta en los primeros versículos del Salmo I:
“1Feliz el varón que no ha amado/ según consejo de impíos, ni en camino de pecadores se ha parado, / ni sentado en junta de cínicos; 2sino que en la Ley de Yahveh halla su complacencia/ y en su Ley reflexiona de día y de noche.3Pues resulta como árbol plantado junto a corrientes de agua, que a su tiempo da su fruto/ y cuyo follaje no se marchita. Todo cuanto emprenda tendrá éxito.”(16)

(1) Asociación de Editores del Catecismo, “LA VOCOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU. LA SALVACIÓN DE DIOS: LA LEY  Y LA GRACIA”, en Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, Edit. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 2005, Primera Sección, Cap. 3º, Nºs 415 y 416.
(2) Mateo 22, 37-40, en en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, Edit. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1979.
(3) Juan 8, 31-32, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.
(4) Ver el discurso en el vídeo de Libertad Digital Televisión, “Zapatero encuentra en la Biblia una mención a “la explotación del jornalero””, en www.libertaddigital.com,  Jueves 4 de febrero de 2010.
(5) Deuteronomio 24, 14-15, en  Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.
(6) Ibídem: Deuteronomio 24, 1-5.
(7) Ibídem: Deuteronomio 24, 16.
(8) Ezequiel 18, 20, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.
(9) Salmos 22, 10-11, en  Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.
(10) Levítico 20, 10, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.
(11) Ibídem, 20, 13.                        
(12 Romanos, 1, 24-27, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.
(13 Pontificio Consejo <<Consejo y Paz>>, “LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS”, en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, Edit. Biblioteca de Autores Cristianos y Editorial Planeta, Madrid,  2005, C. 3, Nº 142.
(14) Asociación de Editores del Catecismo, “LA VOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU. LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA. LA CONCIENCIA MORAL”, en Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, Edit. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 2005, PRIMERA SECCIÓN; Cap. 1º, Nºs 372 y 373.
(15) Pontificio Consejo <<Consejo y Paz>>, “LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS”, en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, opus cit., C. 3, Nº 139.
(16) Salmos  1, 1-3, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.


Diego Quiñones Estévez
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