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Diego Quiñones Estévez



La antipatria y la antiespaña liberal, socialista y ultranacionalista

España se fundamenta en la milenaria unidad histórica de una Patria común de origen histórico bien definido e incuestionable. España como Patria, Nación y Estado no es un desigual conjunto de comunidades autónomas, que tras la experiencia frustrante de la Constitución Española de 1978, ya se han convertido en autárquicos estados paralelos de naciones confederadas que se han inventado los neosocialistas aliados con los ultranacionalismos antiespañoles y antipatria, y que el liberalismo conservador del centro derecha, ha permitido porque en buena parte ha dado el visto bueno a estatutos inconstitucionales que han reemplazado al Estado de Derecho que se nos ha otorgado con  la Constitución Española(1978).

España, a pesar de todos ellos, como Patria, Nación y Estado, permanentes,  no se sustenta sobre las circunstancias consensuadas y manipuladas de la solidaridad política y del  huero patriotismo constitucional que invocan los que representan la antipatria, la anti-España que se han ido instalando en las instituciones del Estado desde la Transición Democrática(1975-1982) con el incumplimiento y destrozo de la Constitución Española(1978), que a pesar de sus imperfecciones, deja muy claro que la soberanía nacional reside en el pueblo español, y que la unidad de España es inadmisible con proyectos federalistas y nacionalistas:

  1. En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas (Art. 145.1)(1).

Aunque los antipatrias y anti-España liberales y socialistas, quieran desintegrarla con estatutos inconstitucionales y ultranacionalistas, permanecerá siempre viva en las páginas de la Historia. Ahora, en este siglo XXI, más temprano o más tarde resurgirá con todas sus fuerzas para demostrarnos su vitalidad.
Pero su revitalización, es responsabilidad de todos aquellos españoles que han de tomar la iniciativa y arramblar con las partitocracias antipatria y anti-España, en manos del socialismo y del liberalismo, relativistas, y en los proyectos totalitarios de sus aliados los nacionalismos anticonstitucionales e independentistas.

Desde el mayor atentado terrorista, el del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, ha quedado desquiciada la vida política y la convivencia social por el asesinato no dilucidado ni investigado por la Justicia pero sobre todo, olvidado por la sociedad civil española que ha optado por rendirse ante los ataques irracionales del terrorismo, de modo especial del terrorismo nacionalista de ETA. Cuando una sociedad civil, y no digamos, la sociedad política en el poder, cierra las puertas a la verdad que se ha ocultado tras el mayor atentados terrorista habido en España y en Europa, se está condenando a su desaparición como Patria, como Nación y como Estado.
Olvidar los crímenes desde poder que ha empleado la mentira y la confusión como método de acción política, es ser cómplice con él, es igualarse con sus acciones en favor de negociaciones infames que denigran la memoria y la dignidad de tantas y tantas víctimas de terrorismo. Por la dignidad histórica de España, la sociedad civil española ha de reflexionar sobre la inmoralidad del poder que se sirve del pacifismo terrorista, al cual promueve a través de los medios de comunicación controlados y de la politización y falsificación de los tres poderes fundamentales de un Estado de Derecho, el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

El retorno al poder del socialismo tras el atentado terrorista del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, fue la puesta en marcha de una política fundamentada en el neomarxismo republicano, rearmado con el laicismo radical anticristiano y anticatólico, sin olvidarnos de sus advenedizos de la desintegración de España, los nacionalismos anacrónicos que han puesto en marcha sus cochambrosas reivindicaciones independentistas que han ido aplicando contra la democracia constitucional desde la Transición Democrática (1975-1982).

El liberalismo conservador, por falta de una solidez ética, moral y política, ha caído en la vorágine de la desintegración de España que han puesto en marcha el socialismo y los nacionalismos. El liberalismo conservador vuelve a cometer sus viejos errores históricos de los siglos XIX y XX. En el siglo XX como en el siglo XXI, el liberalismo moderado,  no ha sabido mirar en los espejos rotos de sus fracasos históricos, mostrándonos, otra vez, su incapacidad para dar una estabilidad democrática de convivencia en libertad y la búsqueda del bien común, y no la ceguedad de alcanzar el poder político.

Como en el siglo XIX y XX, el liberalismo en algunos períodos dio cierta prosperidad material a España, pero una Nación como España no se mantiene viva si no se la sostiene con la fuerza de la verdad  en el bien común de la Justicia; con al vigor de una cultura plural de progreso integral; con la justa separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; con la Tradición espiritual del cristianismo católico; con un reparto equitativo de la riqueza; con la concienciación de la responsabilidad que supone el patriotismo, como defensa y salvaguardia de los valores de la Patria, de la Nación, del Estado, de España contra los  ataques exteriores e internos que pretenden destruirla; con la aceptación del ser histórico que nos define y diferencia entre los pueblos de la Historia Universal.

La antipatria, la anti-España liberal y socialista, y cómo no, la antipatria y la anti-España de los ultranacionalismos, sobre todo vasco y catalán y los imitadores de éstos como el gallego del mito céltico de Breogán o el filoislámico andaluz del anarco-ácrata federalista islámico, Blas Infante Pérez de Vargas, Ahmad Infante (1885-1936), vuelven a reactivarse en el siglo XXI, con los pactos del consenso político, traidores a la Constitución Española (1978) en los cuales entra en juego las corruptas  maniobras político-mediáticas de los grandes partidos en el poder, así como el miedo de la población a los atentados terroristas del nacionalismo de ETA que ya se ha convertido en una mal endémico con el que hay que convivir al dejarlo entrar en el aquelarre político anticonstitucional, a pesar del precio inhumano que se paga por el dolor, el sufrimiento y la sangre de las víctimas. 
La degradación política y social, va al unísono de la degradación moral y ética de una sociedad civil, que no merece ya ni nombrarse como española, porque ha renunciado a su ser histórico y claudicado ante un poder que se aferra al relativismo, al laicismo, a los nacionalismos anticonstitucionales y secesionistas, a la destrucción de los Derechos Humanos y de nuestro Estado de Derecho democrático y constitucional.

Destruir a una Patria, a una Nación  a un Estado soberano como España, con el manejo torticero de los intereses de poder de los partidos políticos y sus medios de propaganda mediática, financiera y económica, es una vil traición que los españoles que aún les quede un mínimo de dignidad han de impedir. La Patria, la Nación y el Estado, están por encima de las ideologías políticas. Cuando éstas se sobreponen por la fuerza y la mentira, dejan de tener sentido, porque su fin no ha sido el de fortalecer nuestra identidad histórica, sino destruirla para conducir a la ruina y desaparición de España.

(1)Constitución Española, “TÍTULO VIII. De la organización territorial de Estado”, en www.la-moncloa.es


El estado devorador de sus propios hijos por la ley del aborto libre

La Constitución Española de 1978 está, más que acabada, liquidada porque ha sido incumplida y falsificada por las ideologías en el poder: el socialismo, el falsario liberalismo conservador y los nacionalismos radicales de izquierdas y derechas.
Si España no quiere desaparecer de la Historia, siendo como es una de las más importante naciones de la Historia Universal, ha de modificar o hacer una nueva constitución que se adecue a lo que es su identidad histórica de casi tres milenios, de lo contrario, de España sólo quedará como un simple dato historiográfico en los manuales de la Historia Universal.

En la nueva o renovada Constitución Española, debe quedar muy claro el primer derecho humano de toda persona, que es el derecho a la vida desde la concepción hasta su final, que se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos(1948). Un ejemplo nos lo da la Constitución Política de Chile (1980)(1), y de la cual podríamos aplicar la parte primera del Artículo 19, número 1, y no la que contempla la pena de muerte:

“La Constitución asegura a todas las personas:

  1. El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona. La ley protege la vida del que está por nacer. La pena de muerte sólo podrá establecerse por delito contemplado en la ley aprobado con quórum calificado. Se prohíbe la aplicación de todo apremio ilegítimo.”

 

En la nueva o renovada Constitución Española, se tendría que  recoger lo que se indica en varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos(2), y que se deben aplicar al bien moral y jurídico universal del embrión y del feto, porque son personas, seres humanos, concebidos pero no nacidos con la misma dignidad que cualquier otro ser humano:

(3)Artículo 3.

-Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

(4)Artículo 4.

-Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

(5)Artículo 5.

-Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

(6)Artículo 6.

-Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

(7)Artículo 7.

-Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Los ideólogos del socialismo y de los nacionalismos radicales, se han puesto de acuerdo para aprobar un falso derecho, el derecho al asesinato del concebido pero no nacido, el criminal derecho al aborto del embrión o del feto, que quedan desprotegidos y abandonados ante la ley, la ley que los mata en contra de lo que dice la ciencia médica y tras las terribles estadísticas de millones de seres humanos asesinados desde el siglo XX en el mundo, con las técnicas médico- abortivas. Cualquier legislación que se considere preocupada por el ser humano, ha de considerar que la dignidad de la persona humana empieza por el derecho a nacer.  Porque el aborto consiste en propiciar la muerte del embrión o feto, ya sea dentro del seno materno, ya sea por medio de la expulsión prematura del mismo.

Con el aborto provocado se aniquila la vida del “nasciturus”, del ser humano concebido pero no nacido. Es en el Artículo 15 de la Constitución Española (1978) en el que se apoyaba la Sentencia 53 de 1985 del Tribunal Constitucional, para decir que el “nasciturus” es un bien jurídico constitucionalmente protegido y garantizado, que se debe proteger incluso con normas penales, porque tiene unos derechos propios, independientes de los de la madre. Se trata, pues, de una protección constitucional de la vida del concebido pero no nacido, y el responsable directo de la protección constitucional es el Estado, ya que el embrión y el feto, el ser humano concebido pero no nacido, al no poder ser titular del derecho subjetivo a la vida, al ser una persona indefensa, no puede ejercer el derecho fundamental a la vida.

La Sentencia 53 de 1985, consideraba no punibles tres indicaciones o supuestos: 1º) Que el aborto sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o la salud de la embarazada; 2º) Que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de violación, y siempre que el aborto se practique dentro de las doce primeras semanas de gestación, además, de que el mencionado hecho tendría que haber sido denunciado; 3º) La probable existencia de graves taras físicas o psíquicas en el feto.

Estos supuestos, nunca se han cumplido, han sido un coladero para permitir el aborto libre, que, ahora, se ha convertido en un falso derecho al aborto que  eufemísticamente se aplica en la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo 2/ 2010 del 3 de marzo de 2010. Con esta ley del aborto sin limitaciones, la vida humana en España deja de ser un valor fundamental y central del ordenamiento constitucional, con lo cual, el Artículo 15 de la Constitución Española de 1978, que garantiza y protege la vida del ”nasciturus”, sea éste embrión o feto, queda relegado, queda anulado. Como también, el Estado, al margen de la no punibilidad del aborto en los determinados supuestos o indicaciones arriba señalados, reniega de su deber de dar protección al bien jurídico del ser humano concebido pero no nacido, y se convierte, por las instigaciones del poder ideológico de la neomarxista ideología de género y de una de sus ramificaciones, el feminismo radical, en el estado devorador de sus propios hijos.

La ley antivida, eufemísticamente llamada Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo 2/ 2010, aprobada por la trituradora de una mayoría parlamentaria ideologizada, ha decidido permitir el aborto libre, permitir el asesinato legalizado por el poder antivida. Hasta la semana14, las mujeres podrán abortar libremente, sin interferencias de terceros; y hasta la semana 22, en el caso de que exista grave riesgo para la vida y la salud de la embarazada, o, riesgo de graves anomalías en el feto.
De igual modo se permite abortar cuando en el embarazo se diagnostiquen anomalías(8) fetales incompatibles con la vida, o, una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico, y así lo confirme un comité clínico(9)
.
Además se podrá abortar sin permiso paterno a las menores de 16  y 17 años(10).

Esta ley del aborto libre, obvia la Sentencia del Tribunal Constitucional de 1985, que se apoya  en el Artículo 15 de la Constitución Española (1978), donde se recoge el derecho más importante, que es el derecho a la vida, derecho que se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948):

“Todos tienen derecho a la vida y la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.”(11)

Por España se nos ha impuesto un estado devorador y depredador de sus propios hijos, que propicia y se sirve de la ley del aborto libre de la neomarxista ideología de género, para convertirse en el dios pagano del totalitarismo antivida: Cronos o Crono(12), el dios devorador de sus propios hijos, al que se representaba con una hoz, que luego en la mitología romana se identificó con Saturno. Éste dios de la mitología griega, es el dios del tiempo, del tiempo de la muerte programada en el vientre materno. Crono era uno de los cinco hijos Titanes que engendraron Urano, el Cielo, y Gea, la Tierra. Tras haber castrado con una hoz a su padre, a petición de su madre, porque Urano había sepultado en el Tártaro a otros hijos de Urano y Egea, los Cíclopes y los Hecatonquiros, sus hermanos Titanes, Océano, Crío, Japeto e Hiperión, le dieron el gobierno de la tierra y se convirtió en el máximo dios del Olimpo, pero Crono volvió a encerrar en el Tártaro a los Cíclopes y Hecatonquiros.

Cronos, se casó con su hermana Rea una de las hijas Titánides que tuvieron Gea y Urano. Los padres de Crono, le vaticinaron que sería destronado por uno de sus hijos. Para evitar que se cumpliera esta predicción, Cronos se dedicaba a devorar a los vástagos que iba teniendo con Rea. Pero cuando ésta dio a luz a su tercer varón, Zeus, lo ocultó en la isla de Creta, poniéndolo en manos de Adrastea, y urdió el engaño de entregar a Crono una piedra envuelta en pañales para que creyera que había devorado a Zeus.

Será Zeus quien derrote a su padre Cronos. Con la ayuda de Metis, hizo que bebiera su dulce bebida con una mezcla de mostaza y sal, con la cual provocó que vomitara la piedra y a sus hermanos y hermanas, todavía vivos. Zeus y sus hermanos declararon la guerra a los Titanes. Pero hasta que no se alió con los Cíclopes y Hecatonquiros, encadenados por Crono en el Tártaro, no lograron derrotar a Crono. Liberados, los Cíclopes prestaron sus armas para vencer a Cronos: Hades desarma a Crono con el casco que lo hacía invisible, Poseidón lo inmovilizó con su tridente, y Zeus lo derribó con un rayo. Es así como Zeus se convierte en el dios máximo del Olimpo. Cuenta la Mitología griega, que una vez derrotados Crono y los Titanes, o bien fueron confinados en el Tártaro, o, a una isla occidental.

¿Podrá algún día, no muy lejano, la sociedad civil, que tiene la responsabilidad moral y jurídica de proteger el derecho fundamental a la vida, derrotar al dios pagano Crono del estado devorador de los hijos concebidos pero no nacidos, y también a la ideología de la muerte en el seno materno, el feminismo radical de la neomarxista ideología de género?

¿Cuántos millares o millones de hijos concebidos pero no nacidos, se seguirán matando con las técnicas y fármacos médico-abortivos dentro y fuera del seno materno, sin que podamos recuperarlos?

 ¿Desconoce la sociedad civil española, que los  masivos asesinatos provocados por el aborto, han conducido a España y a Europa a una profunda crisis demográfica, que repercute en la quiebra del sistema financiero y de las deudas soberanas, ya que, se necesitan muchos millones de niños y jóvenes para evitar la despoblación y el envejecimiento de España y Europa?: En España  se precisan entre 9 y 12 millones de niños y jóvenes para evitar la quiebra total del utópico estado del bienestar social en la próxima década. El aborto libre aumentará más la recesión y la quiebra del sistema público de prestaciones sociales como las pensiones o la sanidad, ya que no hay ni habrá relevo generacional. Para evitar esto, España tendría que mantener una tasa de natalidad de 250.000 nacimientos anuales durante la próxima década.

Tengamos la esperanza y la entereza para que la sociedad española sea una sociedad que  considere que la vida humana es tanto un bien moral como un bien jurídico fundamental que surge a partir de la fecundación. Ya en el embrión se encuentra todo el código genético, tal y como confirman los datos científicos de la Biología. Para los creyentes cristianos católicos desde el siglo I, así como los creyentes de otras religiones y algunas confesiones, el aborto libre  y provocado es inadmisible, como también lo es en los tres supuestos arriba indicados.
La razón es principalmente moral, pero la ley moral  natural, en el siglo XX, y ahora más ahora en el siglo XXI, es avalada por los descubrimientos científicos de la biomedicina sobre la integridad genética del embrión y ya no digamos del feto. La vida humana desde la concepción hasta su final, es sagrada e inviolable porque es un don gratuito de Dios. Dios nos da el don de la vida porque es nuestro Creador, y tanto al hombre como la mujer deben amarla y conservarla. El don de la vida lleva implícito el quinto mandamiento de la ley de Dios: no matarás a ningún ser humano, como es el concebido pero no nacido,  que ha de ser protegido en toda su dignidad e integridad.

Las mitologías paganas de la muerte de seres humanos sacrificados por el poder del estado devorador y depredador, han de ser desterradas de las constituciones democráticas y de cualquier civilización que se considere como tal.




(1) Constitución Política de Chile, “CAPÍTULO III. De los derechos y deberes constitucionales”, en www.bibliotecasvirtuales.com /.../Constituciones/Chilena/index.asp/
(2) ONU, Declaración Universal de los Derechos Humanos, en http://www.un.org/es/documents/udhr/
(3) González Morán, Luis, “EN LOS INICIOS DE LA VIDA”, en De la Bioética al Bioderecho. Libertad, vida y muerte, Edit. Dykinson, S.L., UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE COMILLAS, Madrid, 2006, ps 388-500, CAP. 5º.
(4) “Artículo 15. Interrupción por causas médicas”, Título II. De la interrupción voluntario del embarazo.  Capítulo I. Condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo, Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo 2/ 2010, en www.noticias.juridicas.com
(5) Ibídem,   ”Artículo 16. Comité clínico”,  Título II. De la interrupción voluntario del embarazo.  Capítulo I. Condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo.
(6) Ibídem, “Artículo 13. Requisitos comunes”, Título II. De la interrupción voluntario del embarazo.  Capítulo I. Condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo.
(7) Constitución Española, en www.la-moncloa.es
(8) Falcón Martínez, Constantino, Fernández, Emilio, López Melero, Galiano y Raquel, “Crono”, en DICCIONARIO DE LA MITOLOGÍA CLÁSICA, Alianza Editorial, Madrid, 1980, Vol. 1.
(9) Macarrón Larumbe, Alejandro, “Ya nos faltan entre 9 y 12 millones de jóvenes y niños”, en www.libertaddigital.com, Viernes 16 de Julio de 2010.
(10) Juan Pablo II, Evangelium vitae, Nº 61, en www.vatican.va/
(11) Ibídem, Nº 52.

(12) Asociación de Editores del Catecismo, “AMARÁS AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”, en Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, Edit. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 2005, Cap. 2º.


Principios fundamentales para la crisis de España

En nuestros tiempos de crisis global, pero más que nada nacional, el principio del bien común es el principio ético y moral que ha de formar parte integrante de la economía en España, que está presa de una economía del despilfarro por excesivo intervencionismo del utópico estado del bienestar socialista y nacionalista.

En la sociedad del fracasado estado del bienestar social hedonista y consumista, la economía intervencionista del socialismo y de los nacionalismos, no ha tenido en consideración que los medios de producción y financiación, que la industria y el comercio, así como las instituciones políticas y sociales, están al servicio del bien común del desarrollo integral que se preocupa por el reparto equitativo de la riqueza producida por el trabajo de las personas.

Condenar a cinco millones de personas al paro, es humillarlos en su dignidad, la dignidad del derecho y el deber al trabajo que tiene toda persona. Una humillación que ha ejecutado el poder político y financiero con el aval de los sindicatos mayoritarios y la patronal de los empresarios, ambos subvencionados y sometidos a los intereses particulares de las ideologías en el poder: el socialismo y los nacionalismos radicales.

Cuando la acción social se centra en los privilegios del capitalismo de las ideologías en el poder, ya sea el capitalismo del colectivismo progrecapitalista del socialismo y de los nacionalismos radicales, ya sea el capitalismo del individualismo del liberalismo economicista en la autorregulación de los mercados y obsesionado por la mera producción y el consumo, entonces, se pierde el verdadero sentido humano de las principios de solidaridad y de subsidiariedad que nutren al bien común.

Sin estos principios éticos y morales, esenciales para la convivencia social y política, económica y financiera, se arrambla con la conciencia y la responsabilidad comunitaria y personal de España como Nación y Estado.


Las interpretaciones ideologizadas de un estatuto del nacionalismo catalán

Se han consumado los malabarismos del derecho ideologizado con el  definitivo estrangulamiento del Derecho Constitucional desde las interpretaciones del progresismo y del conservadurismo, con la Sentencia del recurso de inconstitucionalidad sobre un estatuto inventado por el nacionalismo separatista catalán contra la integridad de España como Patria, Nación y Estado. Un “estatut” más que propiamente estatuto, que se ha venido aplicando contra la realidad jurídica constitucional, y que va a seguir igual, porque las interpretaciones ideologizadas que se han hecho sobre al Estatuto de Autonomía de Cataluña del año 2006, son tan ambiguas y alambicadas, que permitirán  que las políticas del nacionalismo radical catalanista, sigan desgobernando al Estado español, y porque los nacionalistas radicales junto al socialismo nacionalista catalán, no van a cumplir la Sentencia del Tribunal Constitucional.

Para disimular el mogollón de interpretaciones incongruentes de la Sentencia, el Tribunal Constitucional, únicamente ha considerado inconstitucional el artículo 97    sobre el Consejo de Justicia Cataluña, instrumento orgánico nacionalista para el control del poder judicial en Cataluña:

“El Consejo de Justicia de Cataluña es el órgano de gobierno del poder judicial en Cataluña. Actúa como órgano desconcentrado del Consejo General del Poder Judicial, sin perjuicio de las competencias de este último, de acuerdo con lo previsto en la Ley Orgánica del Poder Judicial.”(1)

Pero no declara inconstitucional, otros artículos sobre el Tribunal  Superior de Justicia de Cataluña tan ambiguos y ultranacionalistas, como el 95 que limita todas las decisiones judiciales sólo para Cataluña:

“El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña es la última instancia jurisdiccional de todos los procesos iniciados en Cataluña, así como de todos los recursos que se tramiten en su ámbito territorial, sea cual fuere el derecho invocado como aplicable, de acuerdo con la Ley Orgánica del Poder Judicial y sin perjuicio de la competencia reservada al Tribunal Supremo para la unificación de doctrina. La Ley Orgánica del Poder Judicial determinará el alcance y contenido de los indicados recursos.”(2)

Se dice que en el Preámbulo del estatuto nacionalista catalán, el término “Nación” y “la realidad nacional de Cataluña”, no tienen  eficacia o vinculación jurídica, pero el término “Nación” sigue ahí dando a entender que lo es, ya que no lo toca, y se reinterpreta en favor de los intereses del nacionalsocialismo, se reinterpreta con intencionalidad política en clave de nacionalismo radical secesionista:

“El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución Española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad.”(3)

El concepto histórico de Nación, es sólo de España, y por tanto se tendría que haber eliminado del Preámbulo, porque sigue siendo anticonstitucional como también el artículo 8 que respalda los inventados y antihistóricos símbolos del nacionalismo radical catalanista que no se ha anulado, ya que se superponen y eliminan a los símbolos históricos de España en Cataluña:

  1. “Cataluña, definida como nacionalidad en el artículo primero, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno.
  2. La bandera de Cataluña es la tradicional de cuatro barras rojas en fondo amarillo y debe estar presente en los edificios públicos y en los actos oficiales que tengan lugar en Cataluña.
  3. La fiesta de Cataluña es el Día Once de Septiembre.
  4. El himno de Cataluña es Els segadors.
  5. El Parlamento debe regular las distintas expresiones del marco simbólico de Cataluña y debe fijar su orden protocolario.
  6. La protección jurídica de los símbolos de Cataluña es la que corresponde a los demás símbolos del Estado.”(4)

En la Constitución Española de 1978, no se indica que las comunidades autónomas sean naciones, sólo se habla de España como una Nación de unidad indisoluble, aunque el error consentido de la Constitución Española, fue el dar entrada al concepto ambiguo de nacionalidad, uno de los muchos errores conceptuales de los que elaboraron la Constitución Española de 1978, que desde hace más treinta años estamos pagando muy caro.

Y ahora, el precio es vejar a España como Nación, al seguir considerando a una parte de un territorio nacional, Cataluña, como nación, como un mini estado. Los nacionalismos secesionistas, de izquierdas y de derechas, junto al socialismo, han alcanzado su objetivo: la multisecular unidad histórica, así como la soberanía del pueblo español, han sido destrozadas, por los antipatriotas y esclavizados intereses ideológicos de las izquierdas, sobre todo, pero también por la inoperancia de la derecha, que no ha sabido solucionar cuando gobernaba, el auge desquiciante de los nacionalismos anacrónicos, que han hundido a España, y ahora le dan otro empujón mortal hacia la abismo de no ser más que una Nación en proceso de desaparición.

La igualdad y la solidaridad del sistema constitucional español, quedan ya rotas por los privilegios dados al nacionalismo catalán, que es lo mismo que abrir el abanico a los demás nacionalismos secesionistas como el vasco. Son quince artículos interpretados pero no anulados, que como los restantes son anticonstitucionales. Las interpretaciones son las confabulaciones anticonstitucionales y soberanistas del nacionalismo catalán, que se impone sobre todos los españoles, al regular, controlar y esclavizar al Estado Español.

La unidad lingüística que viene dada por el uso oficial y cooficial de la lengua española, se sigue rompiendo, pues, aunque se señale que no sea un deber el conocimiento del catalán, en el fundamento jurídico del artículo 6, aunque se elimine el término “preferente” de la lengua catalán, en los puntos 2 y 3, se sigue dando prioridad etnolingüística a la lengua catalana sobre la lengua oficial del Estado Español, fuera y dentro de España:

"La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones Públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza".

2. “El catalán es la lengua oficial de Cataluña. También lo es el castellano, que es la lengua oficial del Estado español. Todas las personas tienen derecho a utilizar las dos lenguas oficiales y los ciudadanos de Cataluña el derecho y el deber de conocerlas. Los poderes públicos de Cataluña deben establecer las medidas necesarias para facilitar el ejercicio de estos derechos y el cumplimiento de este deber. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 32, no puede haber discriminación por el uso de una u otra lengua.”

3.”La Generalitat y el Estado deben emprender las acciones necesarias para el reconocimiento de la oficialidad del catalán en la Unión Europea y la presencia y la utilización del catalán en los organismos internacionales y en los tratados internacionales de contenido cultural o lingüístico.”

También en el artículo 206, apartado 3, se sigue con la fractura de la solidaridad, de la equidad en la responsabilidad fiscal y financiera, en favor del estatuto nacionalista catalán, en favor de un nacionalismo que nos seguirá robando las ya esquilmadas arcas del Estado Español, por más que lo retoquen eliminando el “siempre y cuando lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar”:

"Los recursos financieros de que disponga la Generalitat podrán ajustarse para que el sistema estatal de financiación disponga de recursos suficientes para garantizar la nivelación y solidaridad a las demás Comunidades Autónomas, con el fin de que los servicios de educación, sanidad y otros servicios sociales esenciales del Estado de bienestar prestados por los diferentes gobiernos autonómicos puedan alcanzar niveles similares en el conjunto del Estado, siempre y cuando lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar. En la misma forma y si procede, la Generalitat recibirá recursos de los mecanismos de nivelación y solidaridad. Los citados niveles serán fijados por el Estado”.

Estas son las principales interpretaciones ideologizadas de un estatuto del nacionalismo catalán de un Tribunal Constitucional politizado, formado por progresistas y conservadores, que  han precocinado una sentencia que no atiende al bien común de la razón de Estado, que les trae al pairo la consideración histórica y jurídica de la Nación Española y del Estado Español. Las consecuencias son evidentes, la más palmaria es que la Constitución Española de 1978, está ya casi liquidada: se ha engañado a los españoles dando entrada despótica a un anacrónico sistema político, un confederalismo asimétrico, donde los beneficiarios serán los nacionalismos de siempre, el catalán y el vasco, y las autárquicas autonomías con estatutos copiados del nacionalismos radical catalanista, que recogerán las escasas migajas que le dejen para contento de ellas y catástrofe de España.

  Es preciso cambiar la Constitución Española de 1978 o bien hacer otra nueva, de lo contrario seguiremos sin salir del caos en los que nos han metido las dos partitocracias que han desgobernado a España durante más de treinta años, pero en especial la partitocracia del socialismo que es quien más ha desgobernado nuestra Patria, nuestra Nación, nuestro Estado, con el colaboracionismo destructivo de los nacionalismos separatistas, que al final han logrado su objetivo: desmembrar a España. La crisis que padecemos es el resultado que avala este destrozo jurídico, político, social, político, institucional y cultural de España.
   
(1) Generalitat de Catalunya, “Capítulo II. El Consejo de Justicia de Cataluña”,  Estatut d´autonomia de Catalunya 2006, en www.gencat.cat
(2) Ibídem, “Capítulo I. El Tribunal Superior de Justicia y el Fiscal o la Fiscal Superior de Cataluña”.
(3) Ibídem, “Preámbulo”.
(4) Ibídem, “Título Preliminar (Artículos 1-14)”.


El rapto de Europa por la crisis de la deuda pública y  privada


La Europa travestida con el economicismo social-socialdemócrata de la Unión Europea, tiene lo que ella misma se ha buscado: el economicismo de la sociedad del bienestar, ha sido un fracaso y un fraude social, político, económico, financiero y cultural, que ha quedado demostrada su ineficacia con la crisis actual, y más en concreto, con la crisis de la deuda pública y privada europea.

Europa, la economicista y burocratizada Unión Europea, está raptada por la crisis económica y financiera que ella misma ha fabricado, una relativista comunidad europea maleable por la mitología de los intereses de los Estados Unidos y de los intereses comerciales de sus dirigentes. Una Europa, que al despreciar al Dios cristiano de su identidad histórica, ya no es una sociedad de los vientos de la libertad franca, protegida por la divina Providencia, sino una comunidad amorfa del multiculturalismo sin la creatividad, el pensamiento y la riquísima Tradición cultural de Occidente. La Europa de los trescientos millones de habitantes, ha caído en la mitología de los dioses del poder político y económico, enemigos responsables de que la prosperidad la sociedad civil europea, no haya seguido la senda de la justicia, de las libertades, de la dignidad del ser humano, de la prosperidad, del progreso y de la equidad para un desarrollo humano fundamentado en el bien común.

La situación de crisis total por la que atraviesa Europa, es consecuencia de la irresponsabilidad de los poderes políticos y económicos, que han provocado un caos muy parecido a las caóticas mitomanías de las falsas religiones politeístas de la Antigüedad, las cuales contribuyeron con el poder a la explotación económica de las poblaciones sometidas a la esclavitud: los esclavos del siglo XXI son los parados y los analfabetos funcionales del relativismo multicultural. Comparemos esta situación de confusión político-financiera y decadencia cultural y espiritual con lo que nos dice las invenciones politeístas del poder en las noches de otros tiempos que vuelven a asomarse tenebrosos y embrutecedores en el siglo XXI.

Cuenta la Mitología Griega(1), que Europa, hija de Fénix o de Agenor, reyes de Siria o Fenicia, fue raptada por el dios supremo de los dioses y semidioses del Olimpo, Zeus, el cual, deseoso de ella, para raptarla, se transformó en un toro blanco con cuernos en forma de luna creciente. Se acercó a ella y a otras jóvenes cuando estaban jugando junto al mar. Europa, atraída por la mansedumbre del toro, comenzó a jugar con él.  En el momento que era acariciado por ellas, se puso de rodillas y Europa se sentó sobre su lomo. El toro se levantó y comenzó a emprender una rápida carrera por el mar hasta que llegó a una de las islas más extensas del Mediterráneo, sita al  sureste del mar Egeo, la prospera y prestigiosa Creta. Aquí, en la ciudad de Gortina, Zeus logra colmar sus deseos amorosos, uniéndose con Europa junto a un arrollo en un bosquecillo de sauces o plátanos. Después de tener tres hijos con ella, Minos, Radamantis y Sarpedón, la casó con el rey de Creta Asterión. Zeus le regaló un gigante de bronce, Talo, para protegerla, un perro de caza que siempre apresaba las presas, y una jabalina que siempre acertaba en el blanco. Asterión adoptó a los  tres hijos de Zeus y Europa.

Esto es pura Mitología, porque el origen etimológico de Europa es incierto, hasta ahora no se ha podido explicar con exactitud. Por tanto, tampoco es segura la relación entre este personaje del mito de Europa y el nombre del continente, que en los orígenes se refería sólo a la Grecia continental, en contraposición al Peloponeso y a las islas, así como a Asia Menor y Libia. Para enmarañar más la cuestión, lo que es propio de las invenciones de todas las mitologías, el personaje mitológico de Europa también se identifica con: a) La hija del dios-río Nilo y esposa de Dánao; b)Una de la multitud de las diosas y los dioses fluviales, las Oceánidas o Oceánides, hijas e hijos de Océano y Tetis; c) La Madre del rey Sición Telquis; d) La hija de Ticio, que el unirse con Posidón, concibió al argonauta Eufemo.

Europa al someterse a los embelecos del economicismo intervencionista de las sociedades del bienestar material sin el bien común, principalmente está siendo arrasada por el mitológico dios de la moneda única, el Euro, que se ha comportado como la deidad homónima del politeísmo griego, el Euro, el dios-viento del este que provocaba tempestades que arrasaban las costas, hundían naves y ahogaban a los navegantes del Mar Mediterráneo. La despilfarradora política monetaria de la Unión Europea, ha traído las tempestades en los mercados sin liquidez con el hundimiento económico, financiero, político y social de los estados eurócratas.

La Unión Europea es una eurocracia endeudada con las mentiras financieras del poder político y económico, por los cuales ha sido raptada hasta someterla a los intereses monetarios. La divisa comunitaria, el euro, ha entrado en un proceso de depreciación que lo pone en peligro de extinción. La carencia de unidad en los estados de Europa a la hora de tomar decisiones capitales, ha provocado la desconfianza de los inversores, el deterioro del euro, y la ruptura del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

No ha habido unidad en los planes de rescate de las economías en quiebra como Grecia, Irlanda, Portugal o España; no la habido tampoco en la toma de medidas contra las especulaciones en los mercados bursátiles; ni en la degradación del crecimiento económico debido a los planes intervencionistas de austeridad fiscal, así como al retraso en la subida de los tipos de interés que parece nunca llegarán, y a la constante inyección de liquidez del Banco Central Europeo para prolongar las subastas y comprar deuda, para la financiación barata de la banca europea, sumida en la bancarrota del despilfarro.

La amorfa comunidad europea ha entrado en una deuda pública y privada regida por las leyes infernales de los estados del intervencionismo patológico, pero también ha sido raptada por un retrógrado laicismo junto a un ateísmo pusilánime, aliados con el relativismo filoislámico y multiculturalista sin identidad ni progreso cultural.
  
Europa, para que vuelva a ser ella misma, para que comprenda quién ha sido y quién es, ha de partir de su rica Historia milenaria. En ella, en la milenaria Historia de la Europa del Cristianismo, es donde hallará los principios y los valores tanto humanos como transcendentes para salir del rapto de una crisis que no es únicamente económica y financiera, sino sobre todo institucional y política, social y cultural, moral y espiritual.

(1) Falcón Martínez, Constantino, Fernández- Galiano, Emilio, y, López Melero, Raquel, “Europa”, Euro”, y,  “Oceánidas, Oceánides”,  en DICCIONARIO DE LA MITOLOGÍA CLÁSICA, Alianza Editorial, Madrid, 19801ª, Tomo I y Tomo II.
Moreno de la Cruz, Germán, “Europa”, y, “Euro”, en  Enciclopedia de Mitología Griega y Romana(y Antigüedad Clásica), 2004 en  www.alandalus-siglo21.org/mitog/griega.htm



España en el laberinto del laicismo VOL.II


El libro “España en el laberinto del laicismo (2004-2009) Volumen II”, publicado en Éride Ediciones (www.nuevosescritores.es)  es un conjunto de artículos de opinión en los cuales se mezclan diversos géneros literarios para transmitir una realidad histórica pasada y actual que está distorsionada por las trampas demagógicas del laicismo radical socialista y nacionalista, anticristiano.  Dividido en bloques temáticos, es un análisis multidisciplinar de la España de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, la cual ha vuelto a sufrir los ataques directos del viejo laicismo radical, que han empleado el socialismo y el nacionalismo para alcanzar y no dejar el poder.

Tanto España como Europa, han entrado en el siglo XXI olvidando sus orígenes históricos, donde el Cristianismo y todas las corrientes de pensamiento y arte, que, durante siglos y siglos han dado lugar a la cultura de Occidente, han constituido su identidad.

El relativismo radical de la indiferencia por todo aquello que suponga el ser y el pensar de España y de Europa, ha dejado a los españoles y europeos en la más absoluta precariedad para afrontar la vida desde la totalidad para ser personas con todas las consecuencias en los espacios públicos y privados.

Los políticos, a sabiendas de esta desmemoria de la Historia y de la identidad de España y de Europa, llegan al poder, no para servir a los ciudadanos con una política justa y distributiva que piense en el bien común y la pluralidad. Envilecen la democracia participativa y la transforman en democracias totalitarias. Para ello, no dudan en utilizar sus ideologías neoliberales y neomarxistas o socialistas, para desvirtuar el Estado de Derecho. No vacilan tampoco en utilizar formas radicales que distraigan la atención de los ciudadanos de los auténticos problemas de cada día como el terrorismo; el aborto libre y la eutanasia provocada; la inmigración ilegal y esclavizadora; la inseguridad en las calles y hogares con la drogadicción y el narcotráfico, la delincuencia, la violencia doméstica y urbana; la corrupción política y económica.

Una de esas formas radicales, es el viejo laicismo nacido con la Revolución Francesa y luego empleado en las diversas revoluciones tanto liberales como marxistas, empleado tanto por los totalitarismos del nazismo, del fascismo como del comunismo o socialismo.

El laicismo en España ya fue de la mano de la masonería, del jacobinismo, del socialismo y del marxismo en el siglo XX, porque era un arma básica para destruir al Cristianismo, al Catolicismo, a la Iglesia Católica. El odio a la multisecular institución  eclesial, motivó persecuciones y asesinatos de cristianos católicos desde la Revolución Francesa y no digamos en la Guerra civil española (1936-1939).

Ahora en el siglo XXI, la presencia de la Iglesia en sociedad española, es una vez más un estorbo para las ideologías que alcanzan el poder con los votos de los ciudadanos. No se la persigue de forma directa y cruenta, pero si se la persigue marginándola y ridiculizándola.
Los conservadores o neoliberales, cuando llegaron al poder también lo utilizaron pero de modo más solapado, pero quien lo ha vuelto a emplear con despotismo ha sido el socialismo en el poder y sus alianzas con los ultranacionalismo de izquierdas y de derechas. Algunos de estos últimos tienen raíces cristianas, pero las han traicionado para mantenerse en el poder a costa de destruir la Nación española y la Constitución Española de 1978 que la sustenta como una democracia constitucional.

El laicismo del nacionalsocialismo se ha impuesto por la fuerza en la política, en la educación, en la cultura, en la ciencia y en la inmensa mayoría de los medios de comunicación a los cuales subvenciona y favorece para perpetuarse en el poder. Este laicismo radical, anticatólico, antieclesial y tan neomarxista, se ha institucionalizado

como una lacra que los ciudadanos no parecen dar mucha importancia pero que poco a poco, más tarde o temprano, sufrirían sus consecuencias en la vida familiar, social, política, cultural y económica. Si España quiere salir del laberinto del laicismo, ha de encerrarlo para siempre en las cárceles de un pasado histórico negro y trágico de donde viene. Si no lo hace, acabará con nuestra libertad de pensamiento y de creencia.


La exacta definición de “nacionalidad” frente a los nacionalismos etnolingüísticos


Es coherente desde el punto de vista de la Historia de la Lingüística, que  la Real Academia de la Lengua Española, ponga el exacto sentido léxico y semántico del vocablo, del artículo “nacionalidad”, que aparece enmendado en su página web(1) para incorporarlo a la  23ª edición del Diccionario de la Lengua Española. Sí, la Real Academia de la Lengua Española, es consecuente con lo que es su función de dar y mantener el significado lingüístico e histórico del inmenso caudal léxico que define la identidad histórica de España como Patria, Nación y Estado a través de la lengua oficial que es el español o castellano.

De lo contrario, sería doblegarse a las vejaciones etnolingüísticas de los anacrónicos nacionalismos vasco, catalán, valenciano, gallego, bable, andaluz... La palabra “nacionalidad” se debe adscribir  al Estado, sea éste español, francés, alemán, italiano, polaco… Este es el uso habitual y cotidiano que se mantiene en la competencia  lingüística del hablante español, y da lo mismo que éste sea vasco, catalán, gallego, valenciano, balear, extremeño, andaluz, etc., etc.  Vemos, cómo en la próxima edición, se define “nacionalidad”, en su justa medida:

-“Condición de pertenencia a un Estado por razón de nacimiento o naturalización”.

En la actual vigésima segunda edición del  Diccionario de la Real Academia Española,   las glotolatrías nacionalistas encontraron hecho un butrón en la pared de la unidad lingüística basada en el idioma español, porque al definirse “nacionalidad”  con un sentido ambiguo, los nacionalismos falsamente lo asimilaron al concepto de nación, de sus inventadas e inexistentes naciones:

1. f. Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación.
2. f. Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación.
En las otras dos acepciones de “nacionalidad”, se sigue con la ambigüedad  semántica cuando se le da un sentido político-administrativo según la Constitución Española de 1978:
3. f.Esp. Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural.
4. f.Esp. Denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas.

La Real Academia Española de la Lengua, ha sido sabia, porque delimita el significado del vocablo “nacionalidad” al Estado Español y no a los inexistentes estados españoles o al inexistente estado plurinacional o confederal. El Estado es posterior a las realidades históricas de Patria y Nación. El vocablo “nacionalidad”, tiene su origen histórico en siglo XIX, con el auge de los nacionalismos, pero alcanza su furor político en el siglo XX, cuando empieza a provocar efectos negativos el llamado “principio de la nacionalidad o de las nacionalidades”: guerras, conflictos, independentismos, secesionismos, confabulaciones, alianzas, racismo, xenofobia, desigualdades y destrucción de las unidades e identidades políticas y lingüísticas con siglos de historia.
 
El principio de las nacionalidades que se fundamentaba en el reajuste de fronteras y en el derecho de autodeterminación e independencia de las naciones o pueblos, fue impulsado después de la I Guerra Mundial(1914-1918), tanto por el norteamericano Thomas Woodrow Wilson (1856-1924) como por el comunista y bolchevique nacionalista, Vladimir llich Uliánov, llamado Lenin(1870-1924). Este relativista y ambiguo principio, postulaba que cada nación tiene derecho a estructurarse políticamente en un estado propio. A cada nación le corresponde un estado.  

Con la exacta y nada nueva acepción de “nacionalidad”, la Real Academia de la Lengua  Española cumple con rigor científico su función de mantener y dar a los vocablos su sentido exacto, sustentándose en la historia y en la competencia lingüística de los hablantes. Es la conciencia lingüística de los hablantes españoles la que distingue lo qué es la Patria y la Nación, lo qué es el Estado y la nacionalidad en la vida diaria. Volvamos a centrarnos en la nada nueva acepción de “nacionalidad”, ya que es la correcta acepción de “nacionalidad” que debería haberse aplicado en España en la Constitución Española de 1978, y esperemos que aparezca y permanezca en la siguiente edición del Diccionario de la Lengua Española:

-“Condición de pertenencia a un Estado por razón de nacimiento o naturalización”.

Los nacionalismos radicales en España, durante más de treinta años se han venido aprovechando de la ambigüedad semántica de Nación y nacionalidades del Artículo 2 de la Constitución Española (1978), que si bien señala que la “Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”, luego se contradice cuando  “reconoce y garantiza el derecho a las autonomías de las nacionalidades y regiones.”  Pero lo que no dice el texto constitucional, es lo que pretenden los nacionalismos radicales y la izquierda ágrafa: un estado plurinacional o un estado confederado, de autonomías confederadas. Veamos lo que dice la Constitución Española (1978)(2):

Artículo 2.
Unidad de la Nación y derecho a la autonomía:

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Artículo  145.
Cooperación entre Comunidades Autónomas:

1. En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas(3).

Es decir, no se admite ningún tipo de federalismo o confederación de estados, naciones o de autonomías, como el invento socialista y nacionalista del federalismo asimétrico bilateral, que roba todas las competencias del Estado español, y desprecia la soberanía del pueblo español.

Las glotolatrías nacionalistas, las principales causantes de la miseria lingüística y cultural de España, se olvidan de lo que dice el Artículo 3 del Título Preliminar, cuando señala que las lenguas de las Comunidades Autónomas son oficiales en sus respectivas autonomías, pero cooficiales con la lengua oficial en todas ellas que es la lengua española. Lo han olvidado y dilapidado, al desterrar el idioma español de la educación, de la administración y de los medios de comunicación social, en las que ya no son comunidades autónomas sino mini estados autárquicos, como Cataluña, Valencia, Andalucía, Galicia, Baleares…

Artículo 3.
El castellano y las demás lenguas españolas:

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas
Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.”

Esta debe ser la realidad histórico-lingüística de España, que no es el capricho de la Real Academia Española de la Lengua, y ni  mucho menos las imposiciones fundamentalistas de las ideologías de los nacionalismos etnolingüísticos, contrarios al uso histórico, jurídico, racional y natural del lenguaje y de las lenguas.

Si la Real Academia de la Lengua Española, se vuelve para atrás y no incorpora la exacta definición de “nacionalidad”, por  las presiones políticas del poder nacionalsocialista y la connivencia del centro derecha liberal, que han corrompido la política y la vida cultural de España, entonces está renunciando a la responsabilidad histórica que pone en sus proyectos lingüísticos, como el que ahora lleva a cabo, con la creación del Corpus del Español del Siglo XXI, que es un banco de datos léxicos que parte de 1996, el cual incorpora  millones de formas léxicas desde los orígenes del español hasta hoy, ya que cuenta con la colaboración del Corpus de Referencia del Español Actual  (CEA), que contiene 150 millones de vocablos de textos que parten de 1975; así como con la colaboración del Corpus Diacrónico del Español (CORDE) con 300 millones de formas léxicas desde los inicios de la lengua española hasta 1974. Todos son datos lingüístico- históricos fiables, por tanto, el vocablo “nacionalidad”, no se ha modificado por capricho, sino que se atienen al rigor del método de la Ciencia Lingüística, más en concreto de sus disciplinas auxiliares la Lexicografía, la Gramática, y por supuesto la Semántica.

(1) Real Academia de la Lengua Española, www.rae.es  
(2) Constitución Española, “Título Preliminar, Art. 2 y Art. 3, en www.la-moncloa.es
(3) Ibídem, “CAPÍTULO III. De las comunidades autónomas, Artículo 145.1. Cooperación entre Comunidades Autónomas”, en www.la-moncloa.es/NR/rdonlyres/…8DFA…/constitucion_ES.pdf.

 

Diego Quiñones Estévez
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