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Diego Quiñones Estévez



La pervivencia del laicismo radical

En el escaso tiempo transcurrido de esta nueva Legislatura con un Gobierno de centro derecha liberal, los ramalazos ideológicos del laicismo radical socialista y nacionalista, siguen vigentes, y lo que es aún más lamentable, los actuales responsables políticos en el poder, lo mantienen con actitudes permisivas. Ejemplo de ello, son dos casos muy significativos:

-La blasfemia institucionalizada contra el Cristianismo Católico, vuelve con la exhibición de una fotografía blasfema en el Teatro Español propiedad del Ayuntamiento de Madrid, gobernado, como la Comunidad Autónoma de Madrid, por el centro derecha liberal. La fotografía ya fue exhibida tiempos atrás en el Festival de Teatro Clásico de Mérida (Badajoz). La fotografía es una imagen blasfema que ofende al símbolo, por excelencia, del Cristianismo: Cristo crucificado en la Cruz. La imagen pornográfica, que desprecia y degrada el dolor y el sufrimiento redentor de Cristo en el patíbulo mortífero de la Cruz, para salvarnos del pecado y de la muerte, es la de un actor desnudo que hace un simulacro-porno de la crucifixión de Cristo, mientras que en su vello púbico y los genitales tiene una foto del Cristo de Velázquez, de nuestro magistral pintor universal del Siglo XVII Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660).

La imagen pornográfica, ya no sólo es un desprecio al derecho de la libertad religiosa de los cristianos, sino también un atentado artístico contra los valores artísticos y espirituales de nuestra grandiosa Pintura, de nuestro inmenso Arte Histórico, de reconocido prestigio en el mundo, donde se aprecia y valora más las obras de nuestros creadores del Siglo de Oro, que en la propia España.

-La pervivencia de la neomarxista ideología de género, es el otro caso del laicismo radical persistente. Se mantiene la neomarxista ideología de género del socialismo radical laicista, con el nombramiento de una defensora a ultranza de la misma, una de las tantas y diversas feministas radicales, que, ha sido designada por el actual Gobierno como Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, la cual apoyó la barbaridad científica, jurídica e inconstitucional del laicismo radical nacionalsocialista, de llamar derecho al aborto a la eliminación del embrión o el feto por medio de procedimientos  médicos, tecnológicos o farmacológicos.

La identidad histórica de nuestra Nación, sigue siendo denigrada en los pilares fundamentales como es el derecho a la vida del no nacido, y el derecho a la libertad religiosa en la fe y la razón cristiano-católica, así como a todo el legado artístico y patrimonial de sus manifestaciones culturales y espirituales. Sin estos pilares, no se sustenta ninguna sociedad, al contrario, es condenarla a la desintegración al privarla de las fuerzas vitales para afrontar tiempos tan complicados como los actuales, tiempos de crisis crónica.

Vemos, pues, que aún perduran los ramalazos del laicismo radical, que hay que erradicar ya de nuestra convivencia democrática, la cual se ha de llevar a cabo según los principios constitucionales y los Derechos Humanos.Sirva para saber lo que fue, ha sido y aún es el laicismo radical en España, la recomendación que hace, quien suscribe este artículo, a los actuales políticos en el poder: la lectura de sus artículos sobre las nefastas consecuencias del laicismo radical en España. Ahora, ellos y sus lectores, los tienen más al alcance de la mano, y a precio asequible, ya que, mientras se prepara la futura edición del último volumen de la trilogía, España en el laberinto del laicismo, se ha realizado una nueva edición como libro electrónico, como ebooks, de los ya agotados en ediciones clásicas de los volúmenes I y II, por Canales 7 Servicios Editoriales, S. L., www.canales7.es de Málaga.



Recobremos el orgullo histórico de ser español


En sentido positivo, el orgullo, el ser orgulloso es evitar la prepotencia y la mezquindad  en el pensamiento y en la acción personal y comunitaria. El orgullo en este caso es propio de las personas y las naciones nobles, como lo fue el pueblo español durante siglos, sobre todo en los tiempos gloriosos de la Edad Media en lucha contra el islamismo invasor, y en máximo grado en los fructíferos siglos XVI y XVII. Un pueblo orgulloso es el que le acompaña la nobleza en sus acciones que le impide llevar a cabo cosas ruines contra él y contra sus enemigos.

El orgullo histórico de ser español en las palabras y en las acciones, se mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando entraron y se asentaron en España, y en los restos del Imperio Español, las ideologías desnaturalizadoras de la identidad histórica de España, que fueron el liberalismo, el socialismo y el comunismo, junto a los nacionalismos secesionistas e independentistas de derechas y de izquierdas, alimentados por ellas.

Estas ideologías, el liberalismo, al exacerbar e imponer el individualismo radical ahistórico, y el socialismo y el comunismo, al exacerbar e imponer el colectivismo ahistórico, destruyeron durante los siglos XIX y XX, el noble carácter magnánimo de los españoles, que en la crisis de este siglo XXI es preciso recuperar para no autodestruirnos. Hemos de recuperar la virtud de la magnanimidad que engrandece a todas las demás virtudes, pues, nos lleva a acometer grandes obras y proyectos, dignos de honor y de gloria, a pesar de las dificultades. Hemos de recuperarla para revitalizar nuestro noble carácter histórico que las presunciones, las ambiciones, las vanaglorias de las ideologías en el poder, han oscurecido y han sustituido por la pusilanimidad que ha impedido a la sociedad española ser consciente de los valores y virtudes históricos de España.

La sociedad civil española debe abandonar el orgullo en sentido negativo, el orgullo ideológico del liberalismo, del socialismo, del neomarxismo y de los nacionalismos desintegradores de las identidades históricas, ya que éste orgullo hace crecer en las personas y las naciones un carácter soberbio y vanidoso. Las insolencias del orgullo y de la vanidad de las ideologías en el poder, conlleva que éstas se autoproclamen superiores y perfectas en detrimento del bien común de las naciones.

Recordamos y deseamos recobrar nuestra nobleza de carácter, alabado y muy considerado por otras naciones, porque ellas reconocieron en él que era un carácter resuelto en las decisiones que tomaba con sabiduría; que afrontaba con parsimonia y mucha cautela los actos personales y sociales; que en los discursos era reflexivo y empleaba una voz grave; que los pasos que daba eran siempre hacia adelante, con movimientos espaciosos y seguros; que aunque era indolente y perezoso ante las minucias de la vida, en las grandes circunstancias históricas de la misma, se mostraba firme y vigoroso; que creía en la Providencia de Dios y en las virtudes morales recibidas a través del Cristianismo Católico para fortalecer en la justicia del bien común, la vida del ser humano con destino transcendente; y que no era partidario de correr riesgos ni de ser audaz ante los peligros fútiles e irrelevantes, sólo los corría, sólo era audaz y valiente ante grandes peligros y empresas, y nunca dudaba en dar la vida porque amaba, pensaba y actuaba por España.


Nacimiento de Jesucristo (Diptico Navideño)

                                   I  

-¡Nos llega el Mesías, y se anuncian constantes
gozos al cielo y dichas por el orbe!
Nos ha nacido de las virginales
entrañas de María:
¡Nace la eterna estrella de la Vida!                            
¡Gloria a Dios que la paz da a los hombres!

-Nos ha nacido el Sol de la Justicia,
el Sol de la infinita claridad,
el Sol de los consuelos y de los cansancios,
el Gran Sol que ilumina siempre espacios y almas.  
Nos ha nacido ya, de la Virgen María,
por luminosidad del Espíritu Santo,
hija de Adán y Eva, concebida en gracia,
sin mancha del pecado original.

-Nace Dios, y el rocío eterno nos derrama                 
bondades, bendiciones y pureza,
para vencer los males y anatemas,
con su Natividad que a la muerte mata.

                           II

-Jesucristo, Autor de toda la vida, 
nos traes divinos regalos de amor,                                
con tu Nacimiento de Purificación,
a un mundo de peligros y mentiras.

-En la contemplación, por siempre, Niño Dios,
recibimos fulgores apacibles,
de la aurora de nuestra Salvación,                                
cuando entre los brazos de tu Madre,
los corazones, tu alegría viven,
y las almas se acercan hasta tu Santa Imagen,
que adoran los más pobres y más humildes,
los sabios hombres y las potestades.                            

-La Historia de la Tierra, en Ti termina,
porque recién nacido vienes pobre y humilde,
para cumplimentar las profecías:
¡Tú eres Emmanuel, Dios con nosotros!
¡Tú eres Maestro de Sabiduría!                                    
¡Tú, el Poder que gobierna lo Justo!
¡Tú, con tu Santa Mano de esperanza,
las potestades y naciones, guías!
¡Tú naces para que te santifiquemos todos
y te adoremos por los caminos del mundo,            

que con la Luz verdadera, iluminas!

Políticos excepcionales para Europa y España


Sólo unos políticos excepcionales, tanto en la endeudada España, en la bancarrota de la recesión, como en la Europa de los mercados y las finanzas en euro-ruinas, con las máximas capacidades y responsabilidades morales e intelectuales, serían capaces de resolver la crisis institucional, política, social, económica, moral, cultural y social de Europa y de España.

Dichos políticos excepcionales, tendrían que hacer una justa distribución de la riqueza y evitar la desaparición de la clase media, hasta ahora, sostén de la producción y el equilibrio económico, social y político de España y Europa.  Desde la revitalización de la clase media, se hará posible una Europa y una España de la solidaridad de los más pudientes con los más pobres y necesitados para ayudarles a salir de las situaciones injustas de marginalidad  social y económica, como son las crecientes cifras de paro que en España baten todas las estadísticas europeas, ya que van camino de superar los cinco millones de parados.

Ni en España ni en Europa, los asuntos deben ser dirigidos por políticos ignorantes y corruptos y sus oligarquías mediáticas y financieras, que emplean la dictadura totalitaria del relativismo democrático para imponer leyes ideológicas, a las que todos los españoles y europeos deben someterse de modo absoluto y tiránico, y que van contra los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Los políticos excepcionales, han de separar los tres poderes del Estado de Derecho, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, con el fin, de que los legisladores den un sentido razonable de la Justicia, una Justicia que debería tener como virtud suprema la Justicia perfecta, perfecta en cuanto ha de ser independiente y defensora de bien común que beneficie la convivencia en la sociedad civil y política.

En la verdadera y excelente democracia, que, aún no ha llegado a Europa y menos aún a España, la ética, la moral, han de estar también muy presentes en el quehacer político. Las reformas constitucionales, políticas, financieras, educativas y económicas, han de partir de la consideración ético-moral de la persona individual y comunitaria como centro de la democracia representativa y participativa. Por tanto, las reformas conllevarán reformas morales, que permiten poner límites al poder de los gobernantes.


La salida de España del laberinto del laicismo

Entre los siglos XX y XXI, por nuestra vilipendiada España, las ideologías partitocráticas del socialismo junto a los nacionalismos radicales y el consentimiento cerril del liberalismo de centro derecha, han levantado el laberinto del laicismo como la cárcel de la democracia totalitaria donde se encuentran prisioneros los Derechos Humanos junto a los valores y principios de la Constitución Española(1978).

Por los pasillos sin salida del laberinto del laicismo, deambula la sociedad civil española, deambula enloquecida, incauta, sin norte ni sur, sin este ni oeste. No hay salida para ella, a no ser que los carceleros del poder, que saben la salida secreta del laberinto del laicismo, se la indiquen.

Sin embargo, dicen los comisarios político-mediáticos serviles al poder, que el laberinto del laicismo, no es una cárcel, al contrario, es el paraíso utópico del progresismo de la sociedad del bienestar social y solidaria.

Para demostrarlo, los líderes del poder de la democracia autocrática y totalitaria, han decidido convocar a la masa despersonalizada de la ciudadanía, a un hito histórico: los  ingenieros aeroespaciales, les han fabricado unas alas aerodinámicas de un material, que es secreto de estado, con las cuales sobrevolarán el espacio aéreo del laberinto del laicismo con el fin de constatar, que, fuera de él, no existe otro mundo más perfecto y deseable.

Desde la más alta cumbre parlamentaria y senatorial del poder establecido con autoritarismo, alzan el vuelo.
La masa despersonalizada de la ciudadanía, los contempla boquiabiertos, hasta que boquicierran asustados las bocas, los ojos y las mentes, ante una circunstancia inusitada: han subido tan altísimo los líderes del socialismo, del nacionalismo radical y del liberalismo, que ya apenas se les discierne.

Los líderes del poder se han entusiasmado en sus particulares vuelos, y compiten por ver quién de ellos sube más alto. La soberbia y la prepotencia por ver quién alcanza la máxima altitud, los deja sin fuerzas para seguir batiendo las aerodinámicas alas. Ya apenas se les vislumbra desde el suelo contaminado de la cárcel del laberinto del laicismo. Son como unos puntitos negros, a duras penas visibles en el cielo contaminado del laberinto del laicismo.De repente, los escuetos puntos negros, se precipitan como proyectiles alados contra el centro del laberinto del laicismo, donde se desintegran para siempre, a la vez que la puerta de salida del laberinto del laicismo, se abre para que los prisioneros salgan libres de la cárcel del laberinto del laicismo.


Corrupción de la Oratoria y enfática política dictatorial

Aunque la oratoria del más cercano siglo XX languidece en su segunda mitad, porque hay una crisis parlamentaria y política, los enfáticos y mitineros logógrafos de las tribunas del siglo XXI, podrían seguir las huellas de la oratoria de la primera mitad del siglo XX, como la del brillante del liberal y regeneracionista, Don Antonio Maura y Montaner (1853-1925) o la oratoria refinada del republicano y jacobino Don Manuel Azaña (1880-1940), caracterizado por discursos que destilaban un despotismo demagógico. Pero no es así. Como tampoco lo ha sido y es, por increíble que nos parezca, en los finales del siglo XX y los inicios del siglo XXI, que se han caracterizado por el nacimiento de las más poderosas ágoras de transmisión de la palabra hablada y escrita que la civilización haya conocido: los medios de comunicación.

Los antioradores de finales del siglo XX y de inicios del siglo XXI, son incapaces de convertir el arte de la Oratoria en el arte principal de los medios de comunicación de masas donde se articula una nueva Retórica de la Oratoria que se fundamenta en la imagen y la palabra del lenguaje audiovisual.

Cuando la Oratoria nació en Grecia, se convirtió en el arte prioritario y más admirado en el foro, el ágora, la asamblea y los tribunales. Más elogiada fue la Oratoria que la Poesía y la Tragedia, más admirados fueron los oradores que los poetas, antes se levantaron estatuas en honor a ellos que a los poetas o a los maestros de la Tragedia helena.(1)

La civilización antigua grecorromana y el Siglo de Oro de la Literatura Española, nos guardan lecciones admirables para que en un futuro nazcan oradores que eleven la elocuencia al prestigio literario, social y político que le corresponde en la era del lenguaje audiovisual. Los futuros oradores, si, quieren ser elocuentes, tienen un inmenso público, un auditorio variado, que los antiguos grecorromanos y Padres de la Iglesia ya hubieran querido para ellos: la televisión, la radio, la prensa escrita e Internet, donde la imagen y la palabra fluyen a borbotones tanto en la lengua hablada como en la escrita. Tienen los medios, a ello habrá que añadirles, además del sentido común, el talento y la preparación filológica, filosófica, teológica y política necesaria de la que ahora carecen los logógrafos parlamentarios del consenso insulso y sin dialéctica.

El discípulo de Cicerón y Quintiliano, el orador e historiador romano, Cornelio Tácito (h.55-h.120) en su obra “Dialogus de oratoribus” (“Diálogo sobre los oradores”), habla sobre la decadencia y corrupción de la Oratoria porque ha sido abandonada de los planes de estudios en la educación en un período político caracterizado como el que vivimos en España: por la falta de libertad. Con el barniz de democracia, la falta de libertad se camufla bajo el régimen de una democracia formal en manos del nacionalsocialismo laicista, que, la impotencia verbal e ideológica del neoliberalismo es incapaz de desmontar y descubrir sus falacias.

Cornelio Tácito se pregunta por las razones de la decadencia del arte de bien decir:

“¿Por qué causa, habiendo florecido en los pasados tiempos en ingenio y fama tantos excelentes oradores, ahora el nuestro, falto de ellos y sin aplauso, apenas conserva el uso del nombre mismo de orador, pues así son llamados únicamente a los antiguos?”.(2) Tácito Cornelio, se lamenta y acusa de que se “abandone un estudio, en comparación del cual no puede imaginarse otro en nuestra ciudad, ni más copioso para la utilidad, ni más fecundo en deleite, ni más decoroso para el honor, ni más lúcido para la fama de la ciudad, ni más ilustre para la celebridad de todo el Imperio y de todas las naciones”.(3)
 
El primer gran defecto de la antioratoria de los políticos actuales, es la afectación pedante de marcar con acentos de intensidad la primera, la segunda o la tercera sílabas inacentuadas de una palabra. El político carente de argumentos y de ideas, trata de dar relieve o importancia a determinadas palabras que él pretende que sean el centro de sus discursos vacuos y buscar el aplauso, la aclamación y la aceptación afectuosa del auditorio, en la mayoría de las ocasiones, un auditorio sumiso o con el carné del partido en la boca. Por ejemplo: Es responsabilidad de mi partido. Con acento enfático y afectivo sería: [És résponsabilidád de mi partído]. La palabra clave, responsabilidad, se la recarga de énfasis con dos acentos de intensidad. La función rítmica del acento en español, que es la de un ritmo silábicamente acompasado, ya que la sílaba acentuada es la que marca el compás, se rompe, haciendo que las palabras, las frases, los párrafos de un discurso se prolonguen monótonamente y aburran nuestros oídos y nuestro entendimiento.

Con los recursos de la disciplina  lingüística de la Fonética acústica,(4) descubrimos un síntoma sociolingüístico: lo desbarajustada e incoherente que está la política nacional, la bajeza discursiva del parlamentarismo, pues, no hay argumentos ni nuevas propuestas de pensamiento político. Todo sigue igual y empeorándose cada vez más la Oratoria y la tarea política que ya no comunican ni informan a los españoles porque se han anquilosado en los esquemas tribales del partidismo y la declamación enfática.

La entonación de la frase del político antioratoria, no fluctúa como el movimiento polimórfico de las olas del mar, la entonación del lenguaje político actual se aferra a una sola tabla de salvación ya que el discurso del hablante político no tiene para más. Es una entonación expresiva de afirmación enfática de emociones y sentimientos ideológicos, con un nivel tonal muy elevado que hiere los oídos y asusta el entendimiento.

En la burda palabrería política, domina el totalitarismo de la función expresiva de emociones, increpaciones, la irritación, la crispación, la ira, la cólera y la idolátrica exaltación de los sentimientos ideológicos, que hacen que la prosodia de la entonación se caracterice por registros graves de contornos melódicos ascendentes y descendentes muy inestables, con una intensidad fuerte y un tempo rápido.

En el  estilo de los discursos de nuestros políticos, predomina el énfasis excesivo y un tono vehemente que va de la mano de una falta de decoro en la Sintaxis, la Semántica, la Gramática, la Fonética, los tropos y las figuras, la articulación y la composición del texto escrito u oral. Estos defectos en la retórica de los discursos, fueron despreciados por los oradores clásicos, y vienen a ser el reflejo de la caótica política dictatorial española que se rige por el sentimentalismo ultranacionalista y social-laicista de las izquierdas y la incompetencia discursiva de los neoliberales, que, suben y bajan por las instituciones democráticas como Pedro por su casa, desestabilizando las mismas y la Constitución Española (1978). Entran y salen por las puertas de la democracia constitucional, veloces, cerrándolas para siempre con las llaves maestras del radicalismo verbal e ideológico, pero no sin antes darles portazos en las narices a las ideologías contrarias y defensoras del Estado de Derecho, y por supuesto,  a la ciencia de la lógica, de la dialéctica y de la estética, a la ciencia del lenguaje hablado, del arte de la palabra y de la elocuencia, del arte de bien decir: la Oratoria.

Pero la decadencia y corrupción de la Oratoria, bien tendría su fin, si los responsables de la palabra pública, ya sea mediática o parlamentaria, se atuvieran a unos preceptos claves que arreglarían los discursos hablados y de ahí, se pondrían los escalones para que la política se basara en la verdad, la libertad, la justicia y el bien común y no en la dictadura de la demagogia y las palabras sin sentido (…)

(Extracto del artículo-ensayo: Corrupción de la Oratoria y enfática política dictatorial)

La tiranía mediático-política en España


La Historia nos ha desvelado dos tipos de tiranías, que, a veces van juntas, como dos caras de una misma moneda: a) la sanguinaria del poder violento en los estados despóticos, dictatoriales y totalitarios terroristas; b) la mediático-política de los estados totalitarios que tiranizan, además de con el control de todas las instituciones, con el control de los medios de comunicación y de opinión, para dictar leyes contrarias a la forma de ser y pensar de una nación, leyes contrarias a los Derechos Humanos.

Tenemos constatación histórica y política de lo qué es el poder: desde la Antigüedad, tanto en Occidente con los griegos y romanos, como en Oriente cercano y lejano, con los persas, tártaros, chinos, turcos o los japoneses hasta los siglos XIX y XX, la tiranía que prevaleció fue la primera.

En el siglo XIX, pero ya de modo más palmario, desde el siglo XX, los medios de comunicación social se perfeccionan tecnológicamente, con la prensa escrita, el telégrafo, el teléfono, la radio, el cinematógrafo, la televisión, la informática, la telefonía móvil, las redes de internet y los satélites espaciales. La tiranía se fue centrando en ejercer un poder político-mediático omnímodo con el que se ejecuta una violencia indirecta y solapada sobre las conciencias individuales y colectivas en las sociedades del estado del bienestar.

Por España la tiranía mediático-política comenzó a mediados del siglo XX con la Dictadura Franquista. Parecía que iba a desaparecer con la Transición Democrática de la mano de la Constitución Española de 1978. Pero fue un espejismo, ya que con las oligarquías mediático-políticas adscritas a las dos grandes partitocracias de la izquierda y la derecha junto a los nacionalismos radicales y el terrorismo nacionalista, la tiranía mediático-política se ha establecido en España, como el único poder que mueve y controla en la sombra casi toda la opinión pública de la sociedad civil española, sin que ésta haya hecho nada por neutralizarla, pues pensaba y piensa, que vivir sometida a los narcóticos inhibidores y psicodélicos de esta tiranía, es vivir sin preocupaciones ni complicaciones. Pero la Historia en el siglo XXI, con la aparición de una crisis total, nos ha dicho que no ha sido así.

La crisis ha llegado porque la tiranía mediático-política, gestada durante  casi veinticinco años, es decir, la mayoría de los  treinta y tres años que llevamos con la Constitución Española de 1978, ha tenido y tiene el ideograma tiránico del socialismo y de los nacionalismos separatistas y del terrorismo nacionalista que le acompaña.
En un lenguaje comprensible, un ideograma viene a ser la degradación de una idea, pues las ideas contribuyen al engrandecimiento del pensamiento humano en la opinión pública. Por el contrario, el ideograma mediático-político sustituye la idea por una imagen ficticia del mundo, en una imagen ideogramática del poder tiránico que distorsiona la Historia pasada y presente, la ley natural y la ley positiva, la naturaleza humana y el pensamiento.
Unos ejemplos de ideogramas mediático-políticos son la ideología de género con sus imaginarios de las ambiguas orientaciones sexuales; o la ley que trata de censurar y controlar todos los medios de comunicación para el control totalitario de la opinión pública; o bien las negociaciones, colaboraciones y claudicaciones llevadas a cabo con el terrorismo nacionalista vasco por la ideología nacional-socialista en el poder del Estado, que ha despreciado la dignidad de las víctimas del terrorismo, a cambio del encumbramiento totalitario de los terroristas.

La tiranía progresista ha inventado leyes ideogramáticas, derechos ideogramáticos fraudulentos, que han pervertido el espíritu de la nación, el espíritu de los valores y principios constitucionales. Leyes del ideograma mediático-político que controlan todo para ensalzar el poder del tirano, y destruir la libertad natural de la nación española.
La tiranía mediático-política, ha conducido a la sociedad española, a la pereza colectivista, propia de las democracias totalitarias, de las que se derivan la inacción y el abandono de las responsabilidades, a cambio del proteccionismo paternalista del estado despótico y tirano.

El ideograma de la tiranía mediático-política del nacionalsocialismo relativista y laicista, ha sido aceptado en buena medida, por el liberalismo conservador de centro derecha, que nunca quiso desmontarlo durante los ocho años que estuvo en el poder central  del estado español.

Desarticular la totalitaria estructura que ha confeccionado el ideograma tiránico del socialismo y de los nacionalismos secesionistas, es una tarea compleja a la que no va a estar dispuesto el liberalismo conservador de centro derecha. A éste lo único que le interesa es la organización y gestión del destrozo económico y financiero, productivo y laboral que nos ha traído la crisis de la mano de la tiranía mediático-política del nacionalsocialismo. Lo fundamental, que es lo que ha tiranizado y tiraniza el espíritu que debería mover a una nación tan importante como España, como son las leyes y los valores del bien común, las virtudes y los principios de acuerdo con los Derechos Humanos y los fundamentos democráticos y constitucionales de nuestro Estado de Derecho, no los va ni a tocar, si es que alcanza de nuevo el poder. No los tocará por miedo a su  enemigo político, y por miedo a perder el poder de la tiranía mediático-política.


Rasca del léxico andaluz al nacionalismo anacrónico catalanista

En España y contra ella, la inicua historia de los nacionalismos de la izquierda o de la derecha ultraconservadora, se resume con algunos vocablos del léxico andaluz como: sacadineros y mentiras podridas.

Da lo mismo que sea el nacionalismo radical vasco-etarra o catalanista, o bien las mojigangas nacionalistoides de ambos, es decir, el desnortado nacionalismo galleguista y el de la república islámica socialista del nacionalismo andalucista de un tal Ahmad Blas Infante (1885-1936). Y da lo mismo, porque todos ellos, desde el siglo XIX, durante el siglo XX, y aún en este siglo XXI, no han sido otra cosa que ladrones conchabados para vaciar las arcas del Estado Español.

Los nacionalismos radicales en España, han supuesto y son, como ya lo estamos comprobando con la crisis institucional, política, cultural, moral y económica a la que ellos tanto han contribuido, un incalculable despilfarro del dinero público para sostener  las mentiras podridas y peladas de los nacionalismos anacrónicos que nos quieren imponer unos microestados de una sola lengua minoritaria, un territorio reducido, que no es suyo, una etnia o raza bajo el principio de la unidad de la sangre o consanguinidad, y una falsificada historia que les ha reportado privilegios y beneficios, fruto de los pactos políticos para mantener en el poder de España a las ideologías de izquierda y de derecha.

Los burlescos discursillos del nacionalismo catalanista ultraconservador contra la forma de hablar de los andaluces, que es una variedad lingüística o dialecto del idioma español, una de las más creativas y enriquecedoras del mismo, dan a entender que al nacionalismo catalanista se les ha acabado las tajadas que nos han dado, durante decenios y decenios, al dinero público de todos los españoles, y le echan la culpa de la penuria actual a los andaluces, que, según sus intereses pecuniarios, nunca han contribuido al desarrollo económico de España, sino más bien que han vivido de él sin aportar nada.

Todos los nacionalismos anacrónico-independentistas, tanto el vasco-etarra de euskalerría como el catalanista, el galleguista, el andalucista, el castellanista, el valencianista o el canario-guanche, son unos buscabocas, es decir, unos provocadores profesionales que andan siempre en pos de la pendencia y el enfrentamiento político, económico y social.

Los nacionalismos anacrónicos, como el catalán, son los piratas en el robo y el reparto nacionalista de subvenciones pesebreras multimillonarias para mantener a grupos mediático-políticos de poder en su proyecto nacionalista.
Tildar a los andaluces de aficionados a las subvenciones del Estado, y a malgastarse en juergas y bares el escuálido subsidio del desempleo rural que algunos reciben en las zonas más pobres de Andalucía, es tener un malage lastimoso, pues, no son agradecidos con tantos millones de andaluces que han emigrado a trabajar a Vascongadas o Cataluña, ya que en su tierra, los dirigentes políticos, antes y con las autonomías, nunca les han dado la oportunidad del desarrollo de una estructura productiva industrial que les permitiese alcanzar una autonomía económica con la que contribuyeran al bien común de la sociedad española, y abandonar para siempre los subsidios y sus picarescos montajes inmorales.

En el riquísimo léxico andaluz, lastimoso significa, vergonzoso o corto, mientras que malage, significa malasombra o desaborío, y aún habría que añadirle otro lexema de connotación escatológico sexual, que significa, sin gracia, y el cual es mejor no escribirlo para evitarnos caer en los mismos niveles bajunos de los gallos pandas del nacionalismo anacrónico ultraconservador catalanista.

Acabemos de una vez con el sinvergoncerío o desmadre de los erróneamente denominados nacionalismos periféricos, pues, jamás han estado fuera de la periferia política, sino muy dentro, mamando de la teta grande de los desgobiernos de España. Acabemos diciéndoles otro vocablo del léxico andaluz, que viene a ser como una rasca o regañina final: ¡Tururú! El significado del mismo es: ¡A nosotros qué nos importan los nacionalismos anacrónicos!

Tiempo de crepúsculo


(Drama urbano)

La década del siglo XX que transcurre de 1985 a 1995, fue un tiempo de crisis política y moral, cultural y económica, que coincide con los tiempos de crisis que ahora padecemos provocada en la primera década del siglo XXI. 

Fueron unos tiempos de desierto cultural, de paro y conflictos políticos y sociales, que se manifestaban tanto en la vida pública como en la vida privada, con repercusiones en la convivencia social y familiar. Es en el ámbito familiar donde se descubren los problemas que padecían y en la actualidad padecen los padres con los hijos, por conflictos generacionales, que, desde las instituciones políticas al servicio de las ideologías de izquierdas o de derechas, no se han sabido resolver sino agudizar por la aplicación totalitaria de políticas legalistas e intervencionistas de los poderes ideológicos (el socialismo, el nacionalismo radical o el liberalismo radical).

La crisis sociológica y espiritual del relativismo imperante, hace acto de presencia en las acciones y diálogos de los personajes del drama urbano Tiempo de crepúsculo: amor y desamor, dolor y muerte, creencia y descreencia, mentiras y verdades, traiciones y deseos, poder y política, sicodelia y esperanza. Personajes maduros e inmaduros, personajes aprendices de vida, junto a personajes trepas y hastiados por las embestidas sociales e interpersonales, nos escenifican lo que ocurría a finales del siglo XX y sigue ocurriendo en estos inicios del siglo XXI, en el seno de las familias desestructuradas lo mismo que en el quehacer y el deshacer político, económico y social de las ideologías en el poder, controladoras de la vida privada y pública, hasta tal punto, que terminan por asfixiar y angustiar las libertades fundamentales.

La obra de teatro Tiempo de crepúsculo ha sido publicada en el presente mes de octubre, tanto como libro en edición clásica, como libro electrónico (E-Book), en Bohodón Ediciones: www.bohodon.es



La destrucción del Estado de Derecho por las leyes ideológicas


La principal causa del fracaso de la democracia constitucional  en España, de la fracasada Monarquía Constitucional, ha sido la imposición demagógica de leyes ideológicas, de leyes inconstitucionales que han ido destruyendo nuestro Estado de Derecho.

Las leyes ideológicas que más han destruido nuestro Estado de Derecho, han sido y son las de la ideología socialista, seguidas de las leyes ideológicas de los nacionalismos anticonstitucionales y secesionistas, y en menor medida, por su menor presencia en el control del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y del Poder Judicial, y también por su nula intervención para derogar las anteriores leyes anticonstitucionales, las leyes ideológicas del centro derecha liberal.

Las leyes ideológicas, omnicontroladoras de todas las instituciones así como de la vida privada y la vida pública de la sociedad civil, han ido destruyendo el orden de los principios constitucionales y democráticos, en lugar de fortalecerlo y protegerlo de las intromisiones, teniendo en cuenta que el principio fundamental del fortalecimiento y de la protección del Estado de Derecho, es la suprema ley constitucional y democrática.

Con las leyes ideológicas, nuestro Estado de Derecho se ha convertido en un simplón estado ideologizado, porque se le ha debilitado en sus fundamentos jurídicos y políticos, constitucionales y democráticos. Las leyes deben proteger a los ciudadanos, y no proteger los intereses de los partidos políticos y sus oligarquías económicas, financieras y mediáticas. Una cosa es la ideología del partido, y otra la Justicia del Estado de Derecho. La ideología en el poder elabora leyes ideológicas que suelen ser falsas e inicuas porque se apartan de la Justicia del Estado de Derecho que se basa en el bien común de los Derechos Humanos y los principios democrático-constitucionales.

La Historiografía nos señala que las leyes ideológicas que se han ido elaborando en España, desde la aparición de la Constitución Española en 1978, hasta el siglo XXI se caracterizan porque todas ellas tienen el sesgo de las ideologías en el poder.

Desde el Poder Ejecutivo, que controla al Poder Judicial y al Poder Legislativo con la dictadura de las mayorías parlamentarias consensuadas, se ha ido pervirtiendo la Justicia de nuestro Estado de Derecho. Ahí están para nuestro oprobio nacional, las leyes ideológicas del socialismo, de los nacionalismos anticonstitucionales, y en menor medida pero siendo también corresponsables, las del centro derecha conservador liberal: la crisis institucional de España, no es casual, sino que tiene aquí sus raíces.

Los gobernantes que hasta ahora han estado en el poder de nuestro Estado de Derecho, han sido los principales responsables de su degradación y destrucción política. El Poder Ejecutivo, ha impuesto las ideologías en el poder, éstas han enmarañado a España con unas leyes ideológicas que nos han traído la crisis institucional, social y económica, política y moral. Estos gobernantes mediocres, han logrado empastar nuestro Estado de Derecho con leyes demagógicas porque han renegado al bien común de las leyes democráticas y constitucionales, y aún más, han renegado de la razón histórica de España. Estos gobernantes irresponsables, son viajeros subidos en los vaivenes de la alta velocidad de sus ideologías circunstanciales y relativistas. Son antipatriotas y extraños viajeros de alta velocidad, que más les valiera hacer las maletas y largarse de España, antes que acaben por destruirla para siempre:

Viajeros de alta velocidad, extraños a España

Viajeros de alta velocidad, recorren
fugaces, la médula espinal de España,
atraviesan y consumen espacios geográficos
de una Historia hispana universal,
en fractura de olvido y destrucción,                             
por un progreso de ideologías,
que suben y bajan de aviones, trenes, autobuses,
coches y barcos, veloces, sin jamás detenerse
en los paisajes espirituales
que nacen del seno fértil de nuestra Madre España.   

Viajeros de alta velocidad, extraños,
parten  y llegan a un destino incierto,
pues, no incluyen en sus trayectos,
la verdad histórica de nuestras regiones,
que se recorren, sin sentido,                                        
no atentos a la vida que aún las mantiene
vivas en las grandes vorágines
de un tiempo sin pasado ni futuro,
preso en un presente ahistórico
de naciones falsario fraudulentas,                               
que reniegan de España, para destruirla aprisa.

(Del poemario, Liturgia de la memoria).


El Estado soberano o los estados autocráticos en España


Jamás ningún Estado debe transferir la soberanía democrática y constitucional a otros territorios, que en es el caso de España, son las autonomías. Al hacerlo, las autonomías se han convertido en estados autocráticos, a través de un proceso lento pero seguro de destrucción de la Constitución Española de 1978. La Constitución Española, se ha reformado y contrarreformado, a traición, sin que jamás se haya consultado al pueblo español.

Esta transformación artificial, de cesión del Estado de Derecho y la soberanía histórica de España, ha sido un crimen de lesa majestad, porque se ha realizado por medio de pactos ocultos o manifiestos entre las ideologías nacionalistas y socialistas en el poder, que son los que más han estado en el poder, y con la omisión, y a veces con la colaboración del centro derecha liberal conservador, con menos tiempo en el ejercicio del poder político.

Todos ellos han traicionado a nuestro soberano Estado de Derecho, al transformar de modo inconstitucional el Estado de las Autonomías en el Estado de las Autarquías, que nunca han sido ni serán estados federales ni confederados, ya que los estados confederados dependen de un poder  de un Estado soberano(1), se unen para defender el bien común, hacen un contrato para defender intereses comunes como la justicia, la seguridad, la libertad, la economía… Sin este contrato de todos y para todos, se destruyen los estados confederados, se destruye el pacto basado en una soberanía suprema que tiene el poder y que es el Estado soberano, y de la cual depende la soberanía subsidiaria de los estados confederados.

Cedido el poder soberano del Estado de Derecho de España, a las autarquías independentistas, se consideran que ya no tienen ninguna obligación jurídica para obedecer los principios del derecho soberano de la Constitución Española de 1978.

Para recuperar el poder soberano del Estado de Derecho, habrá que recuperar la autoridad soberana del Estado constitucional y democrático, bien a través de la fuerza de la razón, y si esta no se impone, por la fuerza de la autoridad militar, o bien por la renuncia voluntaria de los estados autárquicos a dejar de serlos para  obedecer al bien común del poder soberano del Estado de Derecho, y convertirse en regiones administrativas y de gestión de los intereses políticos y económicos del Estado soberano de España.

(1) Stuart Mill, John, “De los gobiernos representativos federales”, en Del Gobierno representativo, Edit. TECNOS, Madrid, 1985, Cap. XVII, ps 188-197.


¡Roma en todo el mundo, Madrid en toda España!


-¡Roma en todo el mundo, Madrid en toda España!
¡Dos ciudades, la eterna y la terrena!
Se ennoblece Madrid con tu llegada Sabia,
Santidad Benedicto XVI:
¡Roma, Corona del Cielo en la Tierra,
Madrid, Corona de España en la Historia!

-Ambas, sí, tan loables en merecida fama
por la magistral curia
que cuida al Pueblo de Dios sin miedo,
fiel a la Tradición y Sagrada Escritura,
tras milenios de estirpes de hombres y mujeres,
que en este siglo del relativismo
y el taimado laicismo, se preguntan:

-¿Por dónde está la fe y la razón?
¿Dónde la caridad y la ciencia?
¿Por dónde la justicia, la verdad, la templanza?
¿Dónde la fortaleza, la humildad, la prudencia?
¿Tal vez han huido de los corazones
que buscan los mundanos  olvidos de la muerte!

-¡Patria nuestra de España!:
¡Acoge la Palabra de Cristo y de su Iglesia
en la lengua y las manos de San Pedro!
Escucha al Santo Pescador de almas
que nos guía las duras jornadas de la vida
por mar, tierras y cielos,
mientras nos acercamos a la certeza eterna.

                                             (JMJ, Madrid-2011).    



La vanidad de los ideólogos autócratas en España

Los ideólogos autócratas en las socialdemocracias totalitario-utilitaristas, como es el caso de España, no les importa el progreso moral y ético, el desarrollo cultural y económico de nuestra sociedad civil. Lo único que les preocupa es que sean amados y alabados por la sociedad civil, a pesar de los dislates y los disparates que cometen en su deshacer político y económico.

Desde las tribunas político-mediáticas, tanto mitineras como parlamentarias, no admiten críticas  a sus demostradas incompetencias en las administraciones del Estado Español y en la tutela de los derechos y deberes humanos y constitucionales, a los cuales han pervertido con las tiránicas ideologías, como la ideología género del nacional socialismo-democrático- totalitario, ideología de géneros ambiguos del NOM= Nuevo Orden Mundial contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), perpetrada por los superhéroes de los ideólogos planetarios como Barack Hussein Obama, que tiranizan a la ONU= Organización de las Naciones Unidas.

Los ideólogos, pero de modo especial su líder, el autócrata supremo, un superhéroe del NOM, perteneciente al nacional socialismo-democrático-totalitario antiespañol, tienen miedo visceral a ser odiados, pero más aún a ser odiables, o sea, a ser considerados como el objetivo natural y propicio para el odio colectivo del pueblo español, que se ha cansado de sus mentiras institucionalizadas.

El líder autócrata no admite críticas a sus políticas desastrosas en derechos humanos, en las  nefastas políticas de recortes sociales, en la negociación y rendición al terrorismo independentista vasco-etarra, y no digamos ya en la caótica crisis económica, financiera y productiva de España. A tal llega su vanidad en el poder autocrático, que nunca reconoce sus errores y fracasos, sino que tan sólo desea la alabanza, porque simula ser loable ya que se autoconsidera que ha de ser el objetivo natural y adecuado para el elogio de todo el pueblo, aunque la realidad social y política ya no le respalde ni aplauda.

El líder autócrata, como todos sus ideólogos del nacional socialismo-democrático-totalitario en España, se cabrea porque no admite la verdad sobre sus mentiras, tan destructivas de la convivencia social en el bien común de la Justicia. No admite reproches de ninguna clase social, política y económica a su montaje del estado del bienestar socialista. La vanidad del líder autócrata y sus ideólogos del poder, únicamente desea la admiración y el aplauso, lo cual es la prueba de sus incapacidades y vicios, mentiras y desatinos, ilegalidades y trivialidades, jactancias y prepotencias para gobernar a España.


La destrucción del Estado democrático, empieza y acaba con el miedo al terrorismo

La destrucción del ordenamiento constitucional y democrático del Estado, empieza y acaba cuando la ideología en el poder concede el mismo o más poder a unas minorías o a unas ideologías  radicales para que vivan a su gusto según unas leyes reinventadas por el poder político del Estado con el fin de mantenerse en él, sea como sea.
En esta destrucción del orden y de la razón del Estado de Derecho constitucional y democrático, juega un papel fundamental el miedo debido a la inseguridad jurídica y política, social y económica, moral y cultural, que acaba por extenderse como un cáncer maligno por todas las instituciones hasta acabar con ellas, y conseguir la enajenación del Estado de Derecho.

Es lo que ha ocurrido en España con la rendición al terrorismo nacionalista y estalinista vasco-etarra, de nuestro Estado de Derecho democrático y constitucional, por parte de las ideologías en el poder, de modo principal por el socialismo y los nacionalismos secesionistas, y también por las omisiones de un liberalismo de centro derecha, conservador de sí mismo y no de las libertades de acuerdo con el bien común de España. 

Lo inconcebible e imposible en otras naciones estados de una envidiable Historia constitucional y democrática, como el Reino Unido, Alemania, Italia o Francia, y no digamos en Estados Unidos de Norte América, ha sucedido en España al permitirse entrar en las instituciones democráticas al terrorismo vasco-etarra, destructor de la convivencia en paz y en libertad de acuerdo con nuestra Constitución Española de 1978. En España se ha perdido la razón del Estado de Derecho, que es la razón de amar a España como Patria y Nación, que es el modo más libre de mantener y perfeccionar nuestro Estado de Derecho que nos ha otorgado la Constitución Española de 1978.

En España, destruida la razón del Estado democrático y constitucional, los españoles se han convertido en súbditos del totalitarismo democrático, pues, no son libres al estar sometidos a un sistema de intervencionismos estatalistas, donde impera el relativismo amoral e inconstitucional, y donde el miedo al poder y a las amenazas del terrorismo, se ha establecido en unas leyes sin los fundamentos ni los principios del derecho natural y del derecho positivo.

Nuestra Madre Patria España, nunca recuperará la libertad hasta que el miedo al terrorismo de la izquierda socialista y estalinista vasco-etarra, deje de formar parte de nuestra convivencia pacífica, como sucede en las democracias participativas y representativas donde el terrorismo no tiene cabida. El terrorismo independentista y secesionista, con todos sus crímenes y bestialidades contra los Derechos Humanos, durante más de cuarenta años ha terminado por doblegar y dominar el cuerpo y el alma de la sociedad civil española, y sobre todo, a la sociedad política que representan las autoridades políticas y jurídicas.





Diego Quiñones Estévez
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