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...................................................Óscar Rivas Pérez Predicar con el ejemplo Tras setenta días de gobierno, no podemos negar que el PP ha anunciado medidas de calado político que no nos disgustan. Así, nos satisface la reforma del sistema de elección de los vocales del CGPJ, un primer paso hacia la despolitización de la justicia. Del mismo modo que nos agrada la anunciada reforma de la ley del menor. Al igual que la futura Ley del aborto, en cuya virtud se retornará al modelo de supuestos. En cuanto a la Ley de Transparencia, qué decir de ella; de confirmarse las palabras de Montoro, los gestores políticos que gasten en exceso, deberán asumir responsabilidades penales; lo cual, la verdad sea dicha, no terminamos de creernos. De materializarse finalmente estos proyectos, sería de obligado cumplimiento felicitar al gobierno de Rajoy. Ahora bien, no dejan de ser declaraciones de intenciones. Si nos atenemos a los hechos, a día de hoy, las medidas implementadas por el gabinete liberal, se reducen a su nada liberal subida de impuestos. La cual es tan solo un anticipo de lo que nos espera en materia económica. Sin ir más lejos, gracias a la indiscreción de una inoportuna cámara televisiva, sabemos que Rajoy da por hecho que la reforma laboral que viene le costará una huelga general, y que muchas de las decisiones que van a tomar “no van a gustar”. Entra dentro de lo posible que con sus anunciados proyectos, el PP trate de distraer la atención de su electorado, esperando con ello paliar los costes que, intuyen, les supondrá la inevitable implementación de políticas económicas impopulares. Sin embargo, quienes votaron al PP lo hicieron asumiendo que éste habría de tomar medidas difíciles; comprendían que era el precio que habrían de pagar por sacar a España de la depresión a la que le habían abocado los ominosos años de zapaterismo; pero también daban por hecho que, con razones o sin ellas, antes o después, los sindicatos les montarían una huelga. ¿Y qué? Si no fuera por la interesada desvergüenza del PSOE y la congénita estupidez del PP que les sigue subvencionando, los señores de CCOO y UGT estarían friendo espárragos. No nos equivoquemos. El electorado asume que el gobierno tome “medidas difíciles”. Lo que no comprende es que la casta no se aplique el cuento, pues ¿qué medidas difíciles ha tomado consigo misma? ¿Acaso ha reducido algunos de sus múltiples privilegios? Si no hay dinero, ¿por qué no moderan sus salarios, que están muy por encima de la media nacional? ¿Por qué siguen financiando de nuestros bolsillos a parásitos como la CEOE o los sindicatos? Si la crisis es para todos, ¿por qué la cargan únicamente sobre los hombros de la castigada clase media? ¿Por qué no se atreven a tocar las sicav, auténticos paraísos de los ricos? La verdad es que el PP asegura detestar el socialismo, pero sus actitudes no difieren demasiado de aquel. Es esto y no la huelga lo que debería preocupar a Rajoy. Predicar con el ejemplo, lo llaman. Gallardón en Justicia: ¡Horror! Si ya el solo hecho de perder de vista a los Blancos, Chacones, Pajines y Zapateros era de por sí motivo suficiente para felicitarse por el nuevo gobierno de Rajoy cualquiera que fuera este, ahora que conocemos la composición de su gabinete podemos estar seguros que las cosas solo pueden ir a mejor. Bien es cierto que las comparaciones son odiosas, pero en este caso resultan escandalosas. Atrás quedan las cuotas por razones de sexo y las baronías territoriales que durante los ocho años de oprobio zapateril, monopolizaron las credenciales de acceso al gobierno. Nos atenemos al curriculum. Sin embargo, no todo es color de rosas. Por ejemplo, al nuevo presidente de España cabe reprocharle el haber sido excesivamente escueto en el uso de la tijera; la reducción del gabinete en dos ministerios constituye una tímida respuesta a la austeridad que los nuevos tiempos exigen. Máxime cuando los rumores apuntaban hacia un gabinete conformado por apenas ocho carteras. Por otra parte, y aun cuando en términos generales, se trata de un gobierno de probada competencia profesional y reconocido prestigio, no deja de serlo de partido. Quizás en exceso. Con la excepción de Luis de Guindos en Economía, presencia muy celebrada en los círculos económicos, Morenés en Defensa, y José Ignacio Wert en Educación, los expertos independientes brillan por su ausencia. Independencia y experiencia que hubieran sido deseables para el Ministerio de Justicia, caído sorprendentemente bajo las garras de Gallardón; amén de oxímoron insoportable, una luctuosa noticia para quienes todavía creemos que la separación de poderes no tiene por qué ser una utopía. Particularmente, experimento un sentimiento encontrado. Por un lado, la alegría incontenible que produce la certeza de saber que Madrid perderá de vista, al menos como alcalde, al más voraz, rapaz y expoliador de cuantos políticos han regentado el consistorio de la capital en las últimas décadas. Por otro lado, el temor ante el futuro incierto que le aguarda a un poder, el judicial, que si ya sufrió el maltrato que le procuró el socialismo, no debe albergar grandes esperanzas de que la cosa cambie bajo el mandato gallardonista. Con el aterrizaje de Gallardón en Justicia no solo llega el más inicuo de cuantos gobernantes portan las siglas del PP. Hemos de tener presente que él fue el primero en advertir públicamente de la necesidad de pasar página ante los atentados del 11-M; quien en privado recomendó primar el interés electoral de partido sobre el interés nacional de hacer justicia. Terrible paradoja para quien hoy es la máxima figura política del ramo. Otra seña de identidad de Gallardón es su querencia partitocrática. Allí donde ha gobernado, la influencia de los políticos se ha multiplicado hasta hacerse omnímoda; allí donde el poder se lo ha permitido, el imperio de la ley no ha tardado en quedar sometido al de su política. Así que nadie se llame a engaño. Si alguien esperaba que el PP acometiera la ansiada reforma que permitiera recobrar al poder judicial la independencia y libertad que la partitocracia cercenó, no tendrá más remedio que seguir esperando. Por lo menos hasta que se vaya Gallardón. Hasta entonces, la Justicia no recobrará la ceguera; seguirá mirando por el rabillo del ojo; aunque no tanto el del PP, como el del propio Gallardón. Al fin y al cabo él es su propio partido.Sea como fuere, a pesar de la gallardonada, hacía tiempo que un gobierno no despertaba tales expectativas entre la opinión pública. Ahora solo cabe que desear que no la decepcione. Sería una lástima. Políticos twitteros El político español se ha lanzado con fervor a la conquista de las redes sociales. Senadores, diputados, alcaldes y concejales de toda clase y condición buscan seguidores por doquier. A tal punto que para lograr las cuatro cifras –los privilegiados como Rajoy llegan alcanzar las seis -no dudarán en vender su alma al diablo, olvidándose sin duda de que éste ya se la compró cuando decidieron adentrarse en tan honorable profesión. Como hay gente para todo, no falta quien encuentra en este proceso de colonización virtual una oportunidad para el logro de mayores cuotas democráticas; una esperanza para el acercamiento político-ciudadano, hoy cortocircuitado por el mandato imperativo de los partidos. Personalmente, me siento muy predispuesto a admitir las innumerables bondades que nos ofrecen las redes sociales. Comprendo que para los políticos éstas ofrezcan enormes posibilidades. Por ejemplo, un concejal que no goce de la presencia mediática de la que disponen otros dirigentes de su formación, pero haya conseguido una nutrida legión de seguidores en twitter o en Facebook, podría sugerir una infravaloración de su papel actual en el partido. Ahora bien ¿qué le aporta esto al ciudadano? Se nos dice que incrementa la cercanía, lo que no es mucho decir, dado que, a día de hoy, ésta resulta inexistente. Pero ¿de qué cercanía estamos hablando? Es cierto que gracias a las redes puedo mantener contacto virtual con un político concreto, saber qué desayuna, o mostrándome optimista, conocer su punto de vista sobre los temas de moda. Lo que me lleva a formularme una pregunta ¿cuándo trabaja? Es seguro que los partidos están encantados de que sus chicos amplíen sus relaciones sociales en el afán de fidelizar nuevos votantes entre las nuevas generaciones, pues entienden que forma parte de sus quehaceres. Lo cual no es cierto. El ciudadano no paga a sus políticos para que sean simpáticos. Ni siquiera para que consigan votantes, sino para que trabajen al servicio del bien común y resuelvan una pequeña parte de los problemas que ellos mismos generan. ¿Qué pensarías tú si tus empleados o compañeros de trabajo invirtieran buena parte de su jornada laboral en twittear? Sin duda, este hábito conllevaría una caída libre de la productividad, lo que terminaría por abocar a la empresa a la quiebra ¿Por qué no se aplica entonces esta misma vara de medir para los políticos? Debemos tener claro que el tiempo que un alcalde o un concejal se dedica a twittear en horario laboral, es tiempo que está sustrayendo a sus obligaciones como gestor. Y a juzgar por la cantidad de twits que emiten al día, algunos no dan palo al agua. ¿Es eso lo pertinente? Dejémonos de tonterías. Si el político quiere twittear que lo haga. Está en su derecho. Pero que lo haga en su tiempo de ocio.
¿El PSOE contra los ricos? Me parto… Los socialistas andan enfangados en una lucha sin cuartel por demostrar que los ricos con ellos van a ser menos ricos que con los populares. Lo cual es mucho decir porque nunca los verdaderamente ricos han tenido tanto caudal ni han vivido mejor que cuando han gobernado los socialistas. Así ha sido tradicionalmente en España. Ocurrió con Felipe en edición rústica. Y ha vuelto a suceder con Zapatero en reedición corregida y aumentada. Lo mismo da que suban el impuesto sobre el patrimonio o que lo bajen. Que lo supriman o que lo vuelvan a implementar. Que gobierne Zapatero o que lo haga –Dios no lo quiera- Rubalcaba; los ricos siempre saldrán beneficiados. Obras son amores. Y los ricos muy buenas razones; hay que tenerlos contentos; como las plantas, hay que regar cada día su capital para que siga creciendo en progresión ascendente. Y a eso se han dedicado los socialistas estos años. Así que no nos vengan con cuentos para niños. Lo que pretende la izquierda no es perseguir a los ricos, que queda muy lucido y muy progresista. Ni siquiera a la banca en particular; más lucido aún, y también más progresista. ¡Cómo van a ir detrás de Botín, si hace nada éste les “condonó” una deuda de 33 millones de euros! ¡En qué cabeza cabe! ¿Además no era el presidente del Banco de Santander el que hace unos meses rogaba públicamente a Zapatero que siguiera al mando de la plaza? Que nadie se llame a engaño. No se trata tanto de joder al rico, como de engañar al pobre; de impedir que este vote con la cabeza y lo haga con las emociones. Y si para ello hay que volver a las trincheras pues, ea, se vuelve. Menudo problema. El PSOE lleva más de cien años repitiendo simplezas y dicotomías. Una de las más famosas es la que señala a ricos y a pobres, no en función de su bolsillo, sino de sus ideas. Ya sabéis a qué me refiero: si eres pobre, tienes que ser de izquierdas, si eres rico, de derechas. ¿Quién no ha escuchado esta cantinela alguna vez? Habida cuenta que el número de pobres o de no ricos, supera con creces al de acaudalados, la mayoría del país debiera votar masivamente a la izquierda. Hay que reconocer que la afirmación está bien trabada, si no fuera porque resulta escandalosamente interesada. Lo incomprensible es que una propuesta tan estúpida e irracional haya sido capaz de hacer fortuna en una sociedad –la nuestra- que paga la mentira al módico precio que le exige su necedad. Es lo de siempre: demagogia e ignorancia conviviendo en perfecta armonía con la hipocresía de una izquierda –el PSOE- que manipula a sus feligreses del mismo modo en que un día traicionó sus principios, y hasta sus siglas: sin inmutarse.En definitiva, es de entender que el PSOE juegue electoralmente con la demagogia. No en vano, es lo que mejor sabe hacer. Lo que no es de rigor es que haya quien todavía se crea sus papanatadas; quien siendo trabajador –o parado- pueda llegar a olvidarse que si está jodido –y lo está más que nunca- ello se debe fundamentalmente a la acción de quienes dicen ser sus valedores, o sea, no los ricos, sino los socialistas. Por cierto ¿Habéis escuchado que alguien hable de reformar las SICAV? Eso sí que supondría tocarles el bolsillo -amén de los cataplines- a los ricos. Pero quién osaría. Desde luego, no el PSOE. Tampoco el PP. ¿No dicen que donde hay patrón no manda marinero? Pues eso… A nadie se le ocurriría arremeter contra su amo. Tampoco a los políticos. De indignados a consentidos del poder Lo hemos visto por televisión. Los indignados no claman ya contra la casta, contra los políticos, contra el poder. Ahora, son las Fuerzas de Seguridad del Estado las víctimas propiciatorias de sus ataques. Les llaman asesinos, hijos de puta, se mofan de ellos, y hasta se orinan en sus botas. Es el civilizado modo que tienen nuestros queridos indignados de expresar su indignación. Si lo pensamos tiene lógica que sea así; primeramente, porque los políticos se han ido de vacas, y de algún modo han de pasar el tiempo estos chavaletes sin oficio ni beneficio. En segundo lugar, porque se han dado cuenta de que hagan lo que hagan, la policía no les responde. Les insultan y esta calla. Les escupen y esta acata. Es el sueño de todo perroflauta hecho realidad. Como es evidente, no es que a la policía se le haya olvidado sacar la porra cuando toca hacer uso de ella, sino que la delegada del Gobierno se lo prohíbe. Ya saben, órdenes de arriba; de Camacho, y hasta de Rubalcaba, que es el coleguilla que se han buscado los indignaos para hacer lo que les salga de ahí con total impunidad. Por algo será. Resulta curioso comprobar cómo en un tiempo record -apenas dos meses- los indignados han pasado, de manifestarse contra el poder, a convertirse en sus aliados. O para ser más precisos, también en sus consentidos. Que quieren montar sus chabolos en la Puerta del Sol, sea. Que con ello arruinan a los comerciantes; que se jodan. Que molestan a los transeúntes; que aguanten. Que les pone lo de dar caña a los “maderos” –así los llaman estos tíos tan educados-; pues ea, más madera. Hasta nos han cerrado el metro por estos capullos.Hay que jorobarse, el veranito que nos están dando; que se lo pregunten a la poli, a quienes les están robando sus derechos vacacionales. Y yo que pensaba que se conformarían con ver publicados sus panfletos. Panfletos estúpidos emborronados con propuestas absurdas, donde la cultura y el sentido común brillan por su ausencia. Seguro que hasta ellos son conscientes de que nadie les hubiera publicado sino fuera porque van de indignados. Pero no. A lo que se ve, el poder nunca tiene bastante. Siempre quiere más. Siempre tiene que andar tocando los bemoles. No está mal para unos perroflautas cualquiera. Por cierto ¿Dónde se dejaron los perros? ¿Y las flautas? ¡Joder qué tropa!. Rubalcaba, el faro que iluminará a España Rubalcaba, ya lo sabéis, es más dialogante que Rajoy. También más eficaz. Y desde luego, más honesto, infinitamente más honesto –faltaría más- ; de ahí que acabe de arrancarle 3,3 puntos al PP. Así de bien, y de guapo ven los españoles al remozado exportavoz –llamadme Alfredo- desde que anunció su candidatura a la presidencia de España. Qué lucidez la suya. Y es que yo no lo hubiera expresado mejor. ¿Que no os lo tragáis? Pues no hay razón para desconfiar. Lo ha anunciado el CIS. Y ya se sabe: palabra del CIS, palabra de Dios. Amén. Porque no sé qué opinaréis vosotros, pero a mí este organismo me procura tranquilidad, seguridad y… absoluta confianza. Esteréis de acuerdo conmigo en que, tal y como está el mundo, cada vez resulta más complicado encontrar voces veraces e independientes, que, antepongan el derecho del ciudadano a opinar libremente a la sumisión del poder. Comprobar que esta máxima se ha erigido en sagrado Mandamiento para el CIS desde su creación; que cada una de sus emisiones constituyen una oda a la verdad; y que, pese a las indudables presiones que recibe de arriba, mantiene inalterado su natural espíritu científico, es como para quitarse el sombrero. Como botón de muestra, ahí tenemos su última encuesta: eficacia, diálogo y honestidad. Loables cualidades que solo podrían revestir a un gran hombre. Y Rubalcaba –llamadme Alfredo- lo es. ¿Eficaz? No lo hay mayor en la política española. Bien lo demostró cuando, en el cacareado caso Faisán, hizo ver a la policía del absurdo contrasentido que suponía perseguir a etarras, que más pronto que tarde, volverían a ocupar el lugar que les corresponde en las instituciones vascas. ¿Honestidad? Quedó evidenciada cuando, tras el luctuoso atentado del 11-M, en plena jornada de reflexión, previno a los españoles de lo equivocado que sería volver a votar al PP: “España no merece un gobierno que les mienta”. Cuánta razón tenía. Con el Gobierno de Zapatero, los españoles hemos comprendido el auténtico valor de aquellas palabras. En cuánto diálogo, qué mejor botón de muestra que el que nos lo ha dado a propósito del Movimiento 15-M. Cualquier persona, sin duda, confundida por la artillería mediática de la derecha, pensaría que, en buena lógica, tras toda una vida mamando de las ubres del poder, la persona de Rubalcaba, debiera haber ocupado el centro de la diana de los indignados. Pero no. Rubalcaba, ha sabido con oportunidad sacarnos de nuestro error, acreditando cómo, lejos de ser un esbirro del poder, él es una víctima más. O sea, un indignado.En definitiva, de qué manera tan magnífica el CIS, espejo de dignidad, ha reflejado el sentir nacional. Qué gozosa sabiduría la de nuestros compatriotas. Tras lustros de incompetencia gubernamental, reconforta saber que gracias a Rubalcaba en España volverá a brillar el Sol. Dicen que las elecciones tendrán lugar el 20-N. Qué casualidad. Mira que es listo este Alfredito. Además, claro está, de honesto, eficaz y dialogante. Russian Red: el pecado musical de ser de derechas La indie Russian Red le ha tocado bien los cigarettes a la progresía musical, confesando ser de derechas. Quién lo iba a decir con ese nombre artístico. Particularmente, a mí de Lourdes Hernández me gusta todo; me gusta su música –de lo mejorcito en el indie-pop nacional- y me gusta ella. Que sea de izquierdas, o de derechas, es otro cantar. Un cantar que, francamente, no me interesa demasiado. Pues como es bien sabido, la buena música es arte, y política casi todo lo demás. Lamentablemente hay quien no lo ve así; quien piensa que música e ideología son melodías encadenadas; que aquella, para ser arte, ha de serlo necesariamente de izquierdas; y que solo cuando se adscribe a estas ideas, la “cultura” puede llegar al compromiso. Quien así piensa, naturalmente, se autoproclama comprometido social y culturalmente; su tolerancia puede permitirle transigir con el silencio de quien, haciendo música, no se define abiertamente de izquierdas, pero nada más. Porque ser de derechas es pecado. Y ya se sabe lo que sucede con los pecadores cuando confiesan su falta: no les queda otra que asumir la penitencia que le imponga, en este caso, la Santa Madre Progresía. En esas anda precisamente Russian Red, quien ahora reconoce sentirse sorprendida por la agresividad recibida desde que tuvo la fatal ocurrencia de confesar públicamente su vicio conservador. Dice no tener la necesidad de justificarse por lo que dijo. Pero los fanáticos que buscan prender fuego a su conciencia, no opinan lo mismo. En particular Nacho Vegas, quien encuentra inaceptables actitudes como la de Lourdes. En opinión del genial cantautor, erigido en el General Inquisidor de esta nueva caza de brujas “las políticas neoliberales han dejado en la calle a familiares y amigos y han recortado derechos fundamentales a la mayoría de la gente. En esta situación no puedo evitar pensar que cualquiera que se declare de derechas ha de ser un cretino o un cabrón”. O sea, que los cinco millones de parados que hay en España, entre los que se encuentran sus familiares y amigos, se deben a las políticas neoliberales y a la derecha. Ello a pesar de que es la izquierda, y no la derecha quien gobierna, y que ha sido Zapatero, y no la derecha, la que ha ejecutado, con su reforma laboral los mayores recortes sufridos por el trabajador en la reciente historia de España. Resulta difícil ser más obtuso, y desde luego, más sectario. El de Nacho Vegas es el mejor ejemplo de cómo un gran músico puede hablar como un cretino, sin que por ello se resienta su calidad musical. Como artista lo admiro, ahora bien, creo sinceramente que debería hacerse ver sus capacidades intelectuales. Más que nada, por aquello de no frecuentar el ridículo, y porque debiera pensar más en sus seguidores; desazona escuchar tales chorradas de quien ha sabido componer temas como El hombre que casi conoció a Michi Panero o ha interpretado a Townes van Zandt con extraordinario acierto. Ni izquierdas, ni derechas. La música es arte, y política casi todo lo demás. Una pena. Tras el 22-M ¿hay alternativa al bipartidismo? El tirano debe coger las maletas y marcharse. Cuanto antes. No a León, de dónde procede, sino a los infiernos, que es el idílico destino que merece quien, siendo ya un cadáver político, ha permitido que ETA vuelva a asentar sus pistolas sobre la mesa. En realidad, Zapatero sabía lo que hacía. Era consciente de que la debacle en las municipales y autonómicas sería el resultado lógico de su inutilidad, pero también el anticipo de unas generales que derrocarán su régimen tiránico. La presencia de Bildu en las instituciones es el regalo más envenenado que el caudillo socialista podía ofrecer a Rajoy. Miseria y terror, esa es su herencia. Verdaderamente repugnante. Lo cierto es que el hundimiento del PSOE es tan merecido, como inmerecida la aplastante victoria de un PP que, en los últimos siete años, se ha sentado a la puerta de casa a la espera de ver pasar el cadáver de su enemigo. Es evidente que la estrategia ha resultado ser muy eficaz para Rajoy y los suyos, pero no así para una sociedad que, en el transit de esa espera, se hundía en la miseria. Haría bien el PP en poner las barbas a remojar si no desea sufrir, a medio plazo, idéntico destino al de su vecino. Y es que al PSOE los enanos le crecen, no solo a su derecha, sino también a su izquierda. La irrupción del UPyD en los municipios y autonomías es una buena noticia para quienes piensan que la calidad de nuestra democracia mejorará cuando el PSOE quede borrado del mapa político. Desde mi punto de vista, si sigue arrancando votos al PSOE a escala nacional, el partido de Rosa Díez puede convertirse en una seria alternativa de izquierdas para la izquierda, más allá de la utopía comunista que representa IU. Quien desde luego, sigue sin conocer una alternativa a su monopolio en todo el espacio de centro-derecha nacional, es el PP. Aunque, quién sabe. Ya vemos lo que ha sucedido en Asturias; Rajoy se puso chulo, y los asturianos le han zumbado -y de qué manera- la badana. Bien es cierto que el Foro de Asturias (FAC) de Cascos es una formación personalista, al punto de que las siglas, obedecen a las iniciales de su presidente. Sin embargo, el correctivo para el PP ha sido inapelable. En apenas cuatro meses, el FAC se ha erigido en el principal partido de Asturias, relegando al PP a la tercera posición. Toda una lección de humildad. Ahora bien, ¿se ha roto el bipartidismo? Quizás por la izquierda, Rosa Díez pueda abrir brecha de cara a las generales. En lo que respecta a la derecha, la cosa es bien diferente. El PP, sin merecerlo vive, electoralmente, el mejor momento de su historia. Lo que queda por ver es cómo lo gestiona. Con cinco millones de parados y un país al borde de la bancarrota, no debe llamarse a engaño; son las circunstancias las que le han dado un poder casi absoluto en municipales y autonómicas; poder que reeditará en las próximas generales. Ya puede gestionarlo bien. España está harta de aprovechados que no la representan; ni a su izquierda, ni a su derecha. Esta vez le ha tocado al PSOE. Pero ¿quién sabe si mañana, no les tocará a ellos? Movimiento 15-M: ¿qué hay detrás? Se equivocan quienes afirman que la mayoría de los manifestantes del llamado movimiento 15-M son extremistas antisistema. Pero mienten quienes niegan que la voz cantante la hayan tomado los extremistas antisistema. Al menos en Madrid. Sé lo que digo y por qué lo digo. Porque yo estuve allí. Vi a sus portavoces. Pero ante todo les oí. Escuché lo que decían. Decían estar contra el poder. Lo que ocurre es que sus palabras no se correspondían con sus hechos. Sus palabras hablaban de libertad, pero sus hechos la amordazaban. Estaba a unos metros cuando presencié cómo dos de estos gallitos, porrito en boca, marcaban la consigna de impedir que aquellos que no fueran portavoces pudieran hacer declaraciones a los medios de comunicación. Actuaban así so pretexto de evitar manipulaciones informativas, solo que evitándolo pretendían sibilinamente manipular la información. En un momento dado, observé cómo en el transcurso de unos minutos el número de furgones policiales se incrementó exponencialmente. Comprobé cómo en ese preciso instante dos de los gallitos asamblearios –sus pintas les delataban- se dedicaron a tomar nota de las matrículas de los furgones: uno las grababa con cámara de vídeo, el otro con cámara fotográfica. Como intuía por dónde iban los tiros me acerqué a uno de los policías para saber qué sucedía. Su respuesta fue breve pero precisa: “está a punto de salir Esperanza Aguirre”. En efecto. Apenas habían transcurrido diez minutos de reloj cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid aparecía por la Puerta del Sol. Fue entonces cuando las pretendidas protestas bipartidistas de los congregados se tornaron clamorosamente unipartidistas; sus voces no se dirigían contra PP y PSOE, sino solo contra el PP; no contra Zapatero, sino única y exclusivamente contra Aguirre. España tiene cinco millones de razones para estar indignada. Su número de parados duplica la media europea. En cuanto a los jóvenes, la tasa de desempleo rebasa el 40% triplicando la media mundial.. Luego es natural que una buena porción de españoles se sienta desasistida por una casta política que en verdad no les representa. Particularmente, comparto esa impresión. Sin embargo, no por ello debemos permitir que los árboles nos impidan ver el bosque. Y éste no es difícil de divisar: es evidente que no es el PP, sino el PSOE quien está dejando España hecha unos zorros; si el paro tiene nombre y apellidos, estos no son los de Esperanza Aguirre, sino los de José Luis Rodríguez Zapatero, el mismo que ahora les pide su voto “progresista”. Me consta que la gran mayoría de españoles que se han movilizado por lo que han dado en llamar una democracia real” lo han hecho llevados por la buena fe. Un sentimiento, del que carecían quienes han terminado por vampirizar su movimiento. Madrid les ofrecía grandes oportunidades. Podrían haberse manifestado en La Moncloa, donde pace Zapatero; o en el Ministerio del Interior; allí pudieron haberle mesado las barbas a Rubalcaba. Pero no lo hicieron. Prefirieron manifestarse contra Esperanza Aguirre. La elección no fue casual. Ni mucho menos espontánea. Obedecía a intereses muy concretos, y no necesariamente a los de la extrema izquierda. Aunque sean estos quienes han dirigido el cotarro en la Puerta del Sol. Una pandilla de porreros no da para más. Son lo que son: tontos útiles. Quienes han tratado de obtener réditos de su presencia también son de izquierdas; también radicales, solo que de apariencia más respetable, y ferozmente subversivos. Por algo están en el poder. Alí Babá se va, pero ¿y los cuarenta ladrones? Alí Babá se va de aquí a un año. Sólo que no lo hará acompañado de sus cuarenta ladrones. Que en este caso no son cuarenta, sino cuarenta –o cuatro mil- veces cuarenta. Sin su inestimable colaboración, Alí Babá nunca hubiera sido el Alí Babá que hoy conocemos. Ni siquiera sabríamos de él. Ignoraríamos su existencia del mismo modo que el PSOE, durante décadas, omitió su presencia parlamentaria. Siquiera atisbaríamos su triste figura, pero poco más. No debemos equivocarnos. Fueron ellos, sus ladrones –que no son cuarenta- quienes promovieron y jalearon su llegada al trono de la cueva; quienes le alentaron y participaron con él en el saqueo de España; y quienes, en el mejor estilo del socialismo español, hoy se lavan las manos al objeto de eliminar los últimos rastros de la ponzoña que acumularon tras siete años de iniquidades. A decir verdad, la cueva no será la misma sin Zapatero haciendo las veces de Alí Babá. Pero Zapatero es ya pasado y olvido en el PSOE. Un trasto viejo que se hace preciso desahuciar lo más pronto posible. Para qué violentar al nuevo inquilino alertando su memoria con recuerdos trasnochados. A rey muerto rey puesto que decían los antiguos. Esto lo saben bien los viejos ladrones de la cueva. De ahí que hayan comenzado a lustrar el trono mientras sueñan con las renovadas glorias –y botines- que, con toda seguridad, compartirán con el nuevo jefe de la banda. Nadie puede predecir quién será. Pero la incertidumbre del nombre no empaña una certeza: el nuevo Alí Babá no será un outsider; quien haya de suceder a Zapatero habrá colaborado previamente con él, lo que significa no sólo que conoce las costumbres y hábitos de la cueva, sino la fórmula que abre y cierra sus resortes. Si las cartas que baraja el aparato de la banda se corresponden con las que nos ofrecen los medios de comunicación, la prosperidad de la cueva está garantizada. Pero no así la de España, aunque esto no es ninguna novedad. Desde que el PSOE existe, sus intereses siempre han seguido caminos opuestos a los intereses de España. Lo mismo sucede con la democracia: siempre que ha gobernado el PSOE ésta ha salido malparada. Presente y futuro de España en contraposición al presente y futuro del PSOE. ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Rubalcaba? Si hubiera gobernado en el Chicago de los años veinte, Capone no hubiera tenido que preocuparse demasiado por Ness y sus intocables. De hecho la probabilidad más realista que se nos ocurre es que el Jefe del crimen organizado hubiera sido condecorado en honor a sus quehaceres patrióticos. ¿Se imaginan? Tampoco las alternativas a Rubalcaba son muy halagüeñas para España. Vean sino a la Chacón. Una independentista catalana al frente del gobierno de España. Esto que en cualquier otro país sería imposible, en España y en el PSOE, no sólo es posible, sino también probable. No olvidemos que fue Chacón la primera en acudir al socorro del tal Rubianes cuando dijo aquello de “a mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Y que se metan a España ya en el puto culo, a ver si les explota dentro y le quedan los huevos…” En fin para qué seguir. Y sin embargo, ello no evitó que a Carmen Chacón, Ali Babá la hiciera ministra de Defensa de España. Esta es la Chacón. Y éste es el PSOE. A nuestro juicio, una cueva de bandidos ¿Todos? Desde luego que no, pues ¿qué sería una buena regla si no tuviera excepciones? Pregúntenle al exministro Asunción cómo premia el PSOE la honradez y el sentido democrático de la vida. ¿Igualdad de trato? ¡Qué risa! Si es usted inmigrante y aspira a ser arrendatario de una vivienda en nuestro país, ha de saber que está de enhorabuena. Ahora, si es español, sépalo también: está usted bien jodido. La cosa es simple: ¿que a los dos les mola la misma casa? Téngalo claro, la palma y la casa se las llevará el foráneo. ¿Que el propietario le prefiere a usted, no ya por español o por extranjero, sino porque le parece más educado o simplemente porque, como titular de la vivienda, le sale de ahí? También él tendrá que envainársela. O lo hace o ya puede ir pagándose a un abogado para que demuestre que no es un repugnante racista y xenófobo. Porque sin quererlo se habrá convertido en eso: en presunto culpable. Es el efecto de invertir la carga de la prueba. Prueba diabólica la llaman los juristas. La presunción de inocencia es historia. Lo curioso es que a este engendro intelectual, el penúltimo del bandidaje socialista, la Pajín –otra anémica cultural- y sus esbirros lo han bautizado como Ley Integral para la Igualdad de trato y la no Discriminación. Manda huevos la paradoja: una ley que, so pretexto de legislar por la igualdad, promueve la desigualdad; y que con la excusa de evitar la discriminación, la fomenta. En síntesis: nuevos privilegios para el extranjero, en razón de su origen; nuevas cargas para el español, en atención a su españolidad. Algún día alguien tendrá que explicar por qué razón mientras que la preferencia nacional es desahuciada por racista, la preferencia extranjera es aclamada por igualitaria. Resulta evidente que nuestra progresía sabe mucho de totalitarismo estalinista. No por casualidad, mamó de sus ubres ideológicas. De ahí que no sea extraño que la futura ley, lejos de limitarse a fomentar resentimientos y odios en una sociedad que ya está suficientemente quebrada, exija a los medios de comunicación la sumisión a sus postulados. Ya no hablamos sólo de adoctrinamiento, sino de censura. En un periodo en que los españoles les rechazan masivamente, los socialistas siguen aferrados a una ilusión; la esperanza de que la ingeniería social y la imposición de una indisimulada mordaza a la libertad de expresión, consiga lo que de otro modo las urnas le negarían: el poder. Francamente, no creo que el PSOE se salve de la quema. Sería de coña con la que ha caído, está cayendo, y queda por caer. Pero tampoco dudo que este delirio liberticida, aun cuando hoy es solo un anteproyecto, terminará por aprobarse. Conociendo el percal parlamentario, a la mafia socialista no le costará demasiado comprar un puñado de escaños en los términos que le plazca a la usura nacionalista. Ahora bien, ¿qué sucederá si como es previsible y deseable gana el PP? ¿Se atreverá a derogar esta y cuantas iniquidades el PSOE ha aprobado en estos siete años de terror?Amigo Ruiz Mateos ¡Va por usted! Conocí a José María Ruiz Mateos allá en el 92. Por aquel entonces, yo ejercía de universitario y él de Supermán. Y es que algo de superhéroe sí que tenía. Pues hay que llevar la capa muy bien “plantá” para ser víctima de un atraco como el de Rumasa y no morir en el intento. Personalmente, tanto como el personaje, me atraía su figura. Años antes, la Agrupación Ruiz Mateos había conseguido dos actas de diputado en el Europarlamento. Todo un logro para un hombre que, sin otro pertrecho que el valor, quiso plantarle cara al mismo poder que lo había desvalijado. Por estas y otras razones, unos cuantos amigos decidimos invitarle a la Universidad para que pronunciara una conferencia. El acto, por cierto, más multitudinario de cuantos se habían visto en aquel foro. En palabras del rector. Como quiera, que la ocasión se prestaba a ello, tuvimos mucho tiempo para hablar. De todo lo que le escuché, sin embargo, una frase se me quedó grabada sobre las demás: “Mira Óscar –me dijo- los socialistas, se quedaron con Rumasa una vez, pero no tendrán ocasión de hacerlo de nuevo. Volveré a levantar un imperio mayor que aquel, y éste no podrán arrebatármelo.” Años más tarde, cosas de la vida, tendría otras oportunidades de hablar con él. Al igual que con su mujer, Teresa Rivero -toda una señora- con la que tuve bastante trato. También motivos profesionales fueron los que me llevaron a conocer a varios de sus hijos. Nunca tuve motivos para hablar mal de ninguno de ellos. Es obvio que Don José María, genio y figura, cumplió su palabra, logrando levantar de nuevo un imperio; gracias a él, miles de trabajadores pueden pagar cada mes sus hipotecas. Lo que no imaginábamos es que la insidia volvería a batirse sobre su familia. Ahora, la fusta no viene de la mano de Boyer, cuyas tesis, por cierto, se acercan más a las de Aznar que a las de Felipe o Zapatero. Pero nadie duda, que es la mafia socialista, heredera de aquella del 83, la que anda detrás del invento. A diferencia de entonces, en esta ocasión nadie pretende justificar una expropiación que no albergaba otro propósito que el de quedarse el botín de quienes, lejos de predicar socialismo, se dedicaron a generar miles de puestos de trabajo. Trabajos que el PSOE no tardaría en destruir. Pero tampoco les viene mal desviar la atención. Han sido los socialistas quienes han vuelto a montar el circo de la posible suspensión de pagos de Nueva Rumasa. Han sido ellos quienes han alentado la sangre del cristiano y lo han situado ante los leones. Les pone la sangre, como les pone la carroña. ¿Qué otra cosa podrían hacer si se alimentan de ella?Ni siquiera el siempre prudente Matías Prats, ha podido resistirse a la humana tentación de hacer leña del árbol caído. Suponemos que las lágrimas del viejo empresario, contribuirían a incrementar su audiencia. Don José María insistía en que no había peligro de impago, toda vez que el patrimonio -7.000 millones de euros- superaba con creces la deuda. Pero los árboles impedían ver el bosque. Ya nos gustaría, ya, que todos ellos persiguieran faisanes y a terroristas con el mismo ímpetu. Esas sí que son piezas. De caza mayor. Y sin embargo, les dejan volar en libertad. ¿Quién ampara a los guardias civiles? La Audiencia de Guipúzcoa ha condenado a cuatro guardias civiles. El motivo, haber propinado unos presuntos puñetazos a Portu y Sarasola. Al menos eso es lo que dicen estos, que vienen a ser los dos hijos de perra que un día tuvieron a bien segar la vida de dos seres humanos en la T4 de Madrid, por el solo hecho de respirar el mismo aire que ellos. Lo hicieron, como siempre, en nombre de ETA, el hacha, la serpiente, la independentzia y la puta madre que los parió a todos. Que a estas alturas del guión haya quienes aún crean en la palabra de dos terroristas, de dos ratas repulsivas como éstas, la verdad es que no me sorprende; sabido es que de todo tiene que haber en la viña del Diablo. Ahora bien, que sean precisamente los jueces quienes les concedan tal credibilidad, negándosela a los guardias civiles, y que su testimonio sirva de medio probatorio para condenar a éstos, la cosa es bastante preocupante. Tengo para mí que la condena de los guardias civiles no es tanto cosa de credibilidad como de comodidad. A mi juicio, quienes han fallado en favor de los etarras, lo han hecho porque les resultaba más cómodo enchironar a unos humildes guardias que a dos miembros de la Cosa Nostra. A los primeros no lo respalda nadie ¿quién iba a hacerlo? ¿Rubalcaba? ¿El presunto responsable del caso Faisán? Del vicepresidente se cuentan tantas cosas, que si la mitad de ellas fueran ciertas, hace tiempo que tendría que estar entre rejas. De por vida. Eso si la justicia fuera ciega. Pero no lo es. Por el contrario, los etarras gozan de la “solidaridad” de un sinfín de organizaciones, asociaciones, ong´s y de no pocas instituciones políticas; ya sabemos de qué va la historia: unos sacuden las nueces y otros las recogen. Así, mientras que el PNV opina lo de siempre, el PSO no se pronuncia; se limita a negociar con ETA, y cuando se da la ocasión, también a echarles un cablecillo a sus pistoleros, por eso del humanitarismo. Definitivamente, la sentencia de la Audiencia de Guipúzcoa es cosa de comodidad… pero sobretodo -¿por qué no decirlo?- de testiculina. Seamos claros: si Sus Señorías han condenado a los guardias civiles por tortura es porque no podían fallar de otro modo. Sencillamente, porque no tienen cojones para hacerlo. Les faltan redaños para ser justos. Porque lo suyo no es justicia, es otra cosa. Pienso sinceramente que la Guardia Civil merece otro trato de las instituciones; unas instituciones que les amparen, no que les condenen para tapar sus miserias. Y por supuesto, unos jefes que les honren, no que les calumnien con su silencio Tan solo es una opinión, pero es la mía. No se hizo el jamón para las moscas Sabíamos de sobra que el jamón de porcino no era santo de la devoción de nuestros queridos amigos, los musulmanes; que si asistimos a su mesa, en ella nunca gozaremos de la presencia de tal manjar; y que desde luego, si es cierto eso de que lo que se come se cría, nunca veremos cerdos en sus granjas. Nada de esto nos era ajeno. Lo que no sabíamos era que la simple mención del muslamen de nuestros preciados gorrinos molestara de tal manera a nuestros apreciados muslims. En realidad, más que molestar parece ser que les ofende; hablar del jamón ofende a su religión; tanto como para que uno de sus fieles denuncie a su profesor por haberse servido del aquel como recurso didáctico. A quién se le ocurre. Ya que se pone, el profe debería haber pensado en el cerdo ibérico, cuyo sabor va en esencia. ¿Dónde ha quedado la ambición? Si ha de ir a la cárcel que sea por la bellota, pero por un jamón serrano… ¡Por Mahoma, qué vulgaridad! Lo cierto es que estos musulmanes están resultando ser muy sensibles, diría que hasta sensibleros; de los españoles les ofenden sus jamones, sus crucifijos, sus costumbres y en definitiva, su cultura. Todo les toca la piel. Bueno, todo, o casi todo; las subvenciones que perciben de nuestros impuestos, esas no les resultan tan ofensivas. Las cobran en concepto de integración, pero ya vemos cómo se integran: integran su burka, su cordero halal, su sharia y, por supuesto, su congénita intolerancia; intolerancia que no se haría efectiva si no fuera por la indulgente tolerancia de nuestra tolerante casta política. Al profesor de La Línea, un joven aprendiz de Mahoma lo ha denunciado por presunto maltrato de obra con motivaciones xenófobas. La verdad es que el palabro acojona, sin embargo, ellos saben bien de lo que hablan. Los conocimientos del Islam en el arte del maltrato son enciclopédicos; que pregunten si no a los cristianos del Sudán o de cualquier otro país donde gobiernen; o a las adúlteras que lapidan por el solo hecho de tocarle –literalmente- las pelotas a otro que no sea su marido. En cuanto a la xenofobia, vayan a Arabia Saudí –tan glamurosa- y expresen con libertad su profesión cristiana; ya verán dónde terminan el glamour y su libertad. Verdaderamente, lamento que José Reyes, que así llama el buen profesor, se limitara a sugerir un cambio de centro para tan exigente alumno. Sin duda, pecó de descortés. Tales créditos lo hacían, merecedor de un destino más acorde con su estirpe. Les aseguro que no faltan quienes, de buen grado, le hubieran mandado a tomar por culo de haber estado en situación; de hecho conozco a más de uno. Pero qué pensaría nuestro invitado de tales anfitriones. Nada de eso. El protocolo en dicha tesitura aconseja ser generosos, tanto como para enviarle a la Luna. ¿Se les ocurre un destino más apropiado para un lunático que éste? Al fin y al cabo, según dicen, no se hizo el jamón para las moscas ¿o era la miel? Reaccionar, no conservar En su último libro, En busca de la derecha (perdida), José Javier Esparza se preguntaba si hoy el conservador tiene algo que conservar. A lo largo de la obra, el autor expone con claridad cómo en los últimos lustros los conservadores han terminado asumiendo principios que no eran los suyos. Es evidente que así ha sido. A mi juicio, esta es la clave de que la derecha, o lo que queda de ella fenezca, a la misma velocidad que lo hacen sus valores. España es un ejemplo elocuente. A buen seguro, habrá quien piense que exageramos. Precisamente ahora que se da por descontado que el PP arrasará en las próximas elecciones –se nos dirá- hay que estar colgado para afirmar que la derecha se halla en vía de extinción. Está bien, aceptemos el pulpo como animal de compañía, y asumamos que el PP, amén del centro, represente también a la derecha. ¿Qué hará Rajoy cuando llegue al poder? A nadie se le escapa que Zapatero y sus bandoleros han puesto España patas arriba ¿Será capaz el PP de darle la vuelta a la tortilla? La labor es ardua y, qué duda cabe, requiere de mucho esfuerzo y dedicación. Y que conste que no dudo de la capacidad de Rajoy para conseguirlo. Sin embargo, es sabido que no hay sacrificio sin voluntad. Es aquí donde el escepticismo se impone. ¿Tendrá el PP esa voluntad? ¿La tendrá Rajoy como líder? Si tuviera que destacar un rasgo que resumiera el papel desempeñado por el PP en los últimos siete años, ese sería su proverbial pasividad. Es más, añadiría que la suya ha sido la mejor oposición que todo tirano –y Zapatero no es una excepción- puede desear. Si el PSOE en este corto periodo ha avanzado tanto en su labor de destrucción, en buena parte hay que agradecérselo a las bondades del PP. Durante los años de mandato zapateril, sobretodo en la primera legislatura, la derecha social no dejó de movilizarse. Su presencia en la calle era un modo de evidenciar democráticamente su indignación ante la iniquidad del tirano; pero también un claro toque de atención para Rajoy. Y estaba en su derecho; de los millones de personas que salieron a la calle, en su mayoría lo eran votantes del PP; con su voz trataron de explicar a sus representantes el significado de su voto. Y sin embargo, ¿qué hizo Rajoy? Permaneció callado. Alguna vez se dejó ver y oír, pero sus palabras no resultaban todo lo nítidas que deseaban sus votantes; de hecho, apenas eran perceptibles. Se diría que, más que hablar, susurraba. Seamos claros, la oposición del PP ha sido todo lo conservadora que el PSOE podía esperar. El problema es que su conservadurismo se ha limitado a reducido a defender sus intereses de casta. Queda poco más de un año para que se celebren las generales. A día de hoy, la derecha no tiene nada que conservar, puesto que la izquierda se ha esforzado en destruir todo aquello en lo que aquella creía. Ello hubiera sido imposible, sin la colaboración de un PP que ha comprado buena parte de los desvalores que la izquierda cultural ha puesto a la venta en las últimas décadas. Lo dicho, la cuestión es ¿qué pasará si el PP llega al poder? ¿Se limitará a reformar la economía –por otra parte necesario- asumiendo todo lo demás como una realidad inamovible, o por el contrario reaccionará derribando todos los muros que la izquierda se ha esforzado en levantar? Ojalá supiéramos la respuesta, pero nos tememos lo peor. Para emprender la reacción no hay por qué esperar a que se celebren elecciones. El acoso y derribo a ZP debiera ya ser un hecho. ¿Cabe mayor acto de patriotismo que el derrocamiento de un tirano? Quizá el PP crea conveniente esperar, pero hay millones de votantes que no lo ven así. Son aquellos que se preguntan para qué votaron al PP hace cuatro años, si con toda la que está cayendo, hay que aguardar a una nueva convocatoria para que comiencen a reaccionar. Hola, soy Cubillas, un auténtico cabrón Hola chicos, mi nombre es Arturo Cubillas. Soy terrorista de profesión e hijo de puta por vocación. Aunque si intercambiáramos los términos tampoco pasaría nada. Si en verdad es cierto eso de que de casta le viene al galgo el ser rabilargo, mi profesión bien pudo haber sido la de cabrón. Del mismo modo que mi madre eligió el serlo ramera. Pues sabido es que uno no escoge la profesión de sus padres. Y a mí, qué le vamos a hacer, me tocó ser hijo de puta. Pero no os equivoquéis; no trato de justificar mi condición. Tampoco me avergüenzo de ser lo que soy. Antes al contrario, mi cuna es mi mayor orgullo. No espero que lo comprendáis; aún sin veros, atisbo una sonrisa en la comisura de vuestros labios. ¿Por qué? Todo noble que se precie tiene que ambicionar el engrandecimiento del título que heredó de sus progenitores ¿no es cierto? Pues eso es lo que yo trato de conseguir. Desde que tuve uso de razón me vi condicionado por la responsabilidad de mi estirpe; siempre fui consciente de los méritos que tendría que atesorar para poder llegar a ser digno hijo de mi madre: la gran nación de Euskal Herria. Es cierto, soy ambicioso. Quienes me conocen bien lo saben. Arturo –me dicen- tú vales mucho ¿por qué conformarte con ser un cabrón, un hijo de puta cualquiera? Si le echas ganas y te lo propones algún día llegarás a ser el gran hijo de puta que llevas dentro; al que todos recordarán por tus heroicas gestas al servicio del pueblo vasco. Qué buena gente, qué calidad humana la de Josu, Ignacio, Txeroqui y demás compis ¿verdad? Y no les faltaba razón. Me ha costado mucho, pero creo que al fin soy ese hijo de la gran puta que todos esperaban que fuera. Por cierto, antes me he presentado como terrorista; olvidadlo, ha sido un lapsus imperdonable. Es como nos llaman los maquetos españoles y demás ralea cuando quieren desprestigiarnos con su veneno -hay que joderse, de tanto escucharlo terminaré por creérmelo-, aquí preferimos llamarnos gudaris; gudaris del pueblo vasco. Me flipa. Os seré francos: soy un tío feliz aquí en Venezuela, mi segunda patria, donde llevo una vida regalada y tranquila, educando gudaris, votando como un ciudadano más, en suma, arrimando el hombro a la causa revolucionaria… O al menos lo fui. Hasta que vinieron a tocarme los cataplines los de siempre, ya sabéis: el PP, la AVT y todos esos fachas de mierda; opresores del Imperio que llevan siglos haciéndonos la vida imposible. No sabéis lo que me jode esta gente que ni vive ni deja vivir en paz. Malditos bastardos insolidarios. Ellos sí que son terroristas, no nosotros. Ni siquiera ya el gobierno españolista del PSOE les da bola. Por algo será. Afortunadamente, ahí está el bueno de Hugo, dando la cara por nosotros. Es como un padre: nos cuida, nos protege, nos quiere… Su hospitalidad para todos los corazones revolucionarios del mundo resulta verdaderamente encomiable. Y es que si hay alguien que, con sus actos, se ha hecho tributario del título de consumado hijo de puta –el mayor elogio que puede salir de mi boca- ese es Hugo. Las lágrimas recorren mis mejillas cuando lo pienso. Le admiro. Como no puedo demorarme más, finalizaré estas palabras de íntima sinceridad, expresando mi agradecimiento más sincero a quien ha hecho del talante y la comprensión estandartes de su actividad política. Su actitud dialogante para con los gudaris del pueblo, su reconocimiento hacia nuestra condición de hombres de paz, aún hacen posible pensar en la resolución del conflicto vasco. Me refiero, cómo no, al presidente Zapatero. Sinceramente gracias. Gora Euskal Herria Askatuta!!!Nota de autor: Todo lo aquí escrito es pura ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Incluso Euskal Herria es el resultado de mi imaginación delirante. Pido perdón a aquellos cuya sensibilidad pudiera haberse sentido herida por mis palabras. Nada más lejos de mi intención.
Óscar Rivas Pérez |
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