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.............................................Eduardo Núñez, Cortesía de la revista Identidad (núm.8).
.............................................. ............ Más información: www.revistaidentidad.com
Kosovo es Serbia

El Ejército de Liberación de Kosovo, mesnada de terroristas musulmanes nutridos con el narcotráfico y las ayudas Estados Unidos, ha declarado unilateralmente la independencia de esa provincia serbia. Un paso más del proceso de disgregación y vergonzoso fracaso a que representa Eurolandia.
Todo ello arranca del empeño germano, al que se unió el Vaticano, en conseguir la separación de la católica Croacia. Con ello abría una senda de despiece de la República Federal Yugoslava, animando una turbamulta de movimientos separatistas lanzados a la limpieza étnica de sus respectivos cotos. Conseguido el objetivo de implantación de un protectorado croata, Alemania se hizo a un lado, mientras los Balcanes se hundían en una sangrienta carnicería. Y ante la impotencia europea, los USA aprovecharon la ocasión para instalarse en la zona. Tras la oportuna demonización de Milosevic y de los serbios en general, los USA acudieron en ayuda primero del enclave musulmán bosnio y finalmente, de la secesión albano-kosovar.
Que nadie invoque la legalidad internacional en toda esta cuestión. La devastadora intervención yanqui no contó con el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU, sino que se efectuó a través de la OTAN. Sus mortíferos bombardeos, que alcanzaron grandes sectores de la población civil serbia, fueron pilotados por el socialista español Solana, con el apoyo expreso de Aznar y del PSOE.
En 1999 las fuerzas y poblaciones de la antigua República Federal Yugoslava fueron bombardeadas por la OTAN para impedir que Belgrado pudiese hacer frente a la insurgencia albano-kosovar, al tiempo que el Ejército de Liberación de Kosovo llevaba a cabo una limpieza étnica contra los serbios del territorio. Desde entonces, la provincia, aunque formalmente integrada en Serbia, viene siendo administrada por la ONU, con presencia de tropas de la OTAN que incluyen 780 militares españoles.
Sólo los intereses de los Estados Unidos, que incluyen la instalación de una poderosa base militar, explican que los narco-terroristas musulmanes de Kosovo se atrevan a proclamarse Estado independiente. Alemania se refugia por ahora en la ambigüedad, pero la mayoría de sus cipayos de Eurolandia se pliegan a la independencia de Kosovo e incluso piensan contribuir a ella con una "misión civil". En los hechos, el “Kosovo independiente” no será más que un protectorado yanqui de mayoría musulmana, dominado por las mafias y la corrupción, y con algunos observadores europeos... de la persecución de los serbios.
Provoca pasmo el plan estudiado en la ONU para Kosovo: por una parte reconoce la independencia kosovar, dando a los albano-kosovares la posibilidad de elegir su bandera, su himno nacional y una nueva Constitución, pero por otro aconseja impedirles la unión con Albania, a la vez que se niega a los serbo-kosovares la posibilidad de integrarse en Serbia.
La verdad es que con esa independencia, los Balcanes vuelven a entrar en erupción. Sólo es cuestión de tiempo que los serbios de Bosnia y Herzegovina planteen su derecho a ser tratados como los kosovares. O que éstos pretendan unirse a Tirana, para expandir la Gran Albania. O que la onda expansiva kosovar afecte a las minorías albanesas de Montenegro y Macedonia.
Pero hay que ir más lejos. Corresponde al presidente ruso, Vladimir Putin, el mérito de haber puesto a Eurolandia ante sus propias contradicciones en este asunto, recordando que en la guerra de 1999 las atrocidades se cometieron por los dos bandos y que apoyar el separatismo albano-kosovar constituye un precedente muy peligroso para países, como la propia España, que sufren también tensiones secesionistas.
Los separatistas vascos y catalanes no han tardado un segundo en arrimar el ascua a su sardina. No en vano su base teórica es exactamente la misma que la del secesionismo albano-kosovar: el criminal nacionalismo, manifestación de la barbarie propia del periodo imperialista que vivimos.
Por el momento, el gobierno de Zapatero ha manifestado su rechazo a la declaración unilateral de independencia por parte de los albano-kosovares. Pero las palabras no han venido acompañadas de retirada inmediata de nuestras tropas del territorio.
Yo no tengo la menor duda de que, tanto el PP como el PSOE acabarán reconociendo a Kosovo como nación milenaria. El PP, a rastras de los USA. Y el PSOE, a rastras de las grandes potencias de Eurolandia, para no quedarse cada vez más en su furgón de cola. ¿Alguien puede creer que quien ocupa el gobierno de España, Zapatero, se enfrentará a los líderes europeos y a Washington a la vez? Ahora están mintiendo como bellacos todos. Si dicen que no reconocerán a Kosovo es por puro electoralismo: para no ser acusados de sentar un inequívoco precedente para la independencia del País Vasco y de Cataluña.
Pero la puerta abierta en Kosovo ha sentado ese precedente de modo irremediable. ¿Bombardearán algún día Madrid los USA para defender a los separatistas vascos, catalanes o gallegos? En cualquier caso, está claro lo que hará Eurolandia: reconocer como Estados a Cataluña, País Vasco, o Galicia será cosa de cada estado miembro de la UE. Y esta desgracia no se limitará a España; veremos lo mismo, además de en los Balcanes, en más territorios de Europa. ¿Qui prodest? ¿A quién le interesa dividir Europa para debilitarla?
La exquisita neutralidad del Ejército ¿español? en Kosovo

“En Kosovo somos exquisitamente neutrales”, afirmó en una entrevista el Coronel José Acevedo Espejo, jefe del contingente de la OTAN en Kosovo, al periodista Miguel González y publicada en el diario “El País”. La aportación de tropas españolas a Kosovo hace el número 19 desde los ataques de la OTAN contra el régimen de Milosevic en el año 1999.
La entrevista al Coronel, cuya misión no es esa, debía haber sido realizada al Ministro de Defensa, a la Vicepresidenta del Gobierno o al mismísimo Zapatero. Pero estos parecen estar siempre de vacaciones.
La misión de los militares no es conceder entrevistas ni hacer declaraciones a los medios de comunicación. Me viene a la cabeza, aquellos otros coroneles o comandantes, cuando José María Aznar pretendía cargarse de argumentos y razones para justificar el trasfondo de la famosa “foto de las Azores”. La comparecencia de aquellos militares tenía como finalidad dar visos de verosimilitud a las “armas de destrucción masiva” en poder de Sadam Hussein. Ninguno de esos militares fue sancionado por mentir o por sumarse a aquellas desproporcionadas declaraciones políticas.
Ahora, le ha tocado el turno de intentar cubrir la ausencia de responsables políticos que den la cara, al Coronel José Acevedo Espejo. Afirma el Coronel que “Se preveía que podía ocurrir algo en Mitrovica, pero no con tal violencia”. Nos imaginamos que el Coronel ha estudiado Historia en la Academia Militar de Zaragoza y que sabe dónde se encuentran Los Balcanes y lo que aconteció en las dos guerras mundiales, por no retroceder demasiado en el tiempo. También me imagino que conoce suficientemente lo que ha pasado tras la muerte por enfermedad y en la cama, como casi todos los dictadores, del Mariscal Josip Broz Tito.
Aquella zona es históricamente conflictiva. Y para animar más ese contencioso bélico, étnico y estratégico, que aparentaba estar extinguido, ha surgido la declaración unilateral de independencia de Kosovo el pasado 17 de febrero de este año. Hecho que Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña y Francia, entre otros, aceptaron con rapidez, cuando no animaron. Esta última posición puede ser la de Estados Unidos, que anhela disponer de otra base militar cerca de la Madre Rusia, aparte de fomentar la desunión europea en asuntos internacionales.
Parece que olvidamos que nueve años atrás, esa zona fue bestialmente bombardeada por la OTAN desde el 24 de marzo hasta el 10 de junio de 1999. De acuerdo con los datos existentes – posiblemente se queden parcos -, más de 1000 poderosos aviones machacaron enclaves civiles y militares.
Los destructivos misiles Tomahawk – sólo disponen de ellos Estados Unidos, Reino Unido y, ahora, España, tras la compra de 25 unidades por José Luis Rodríguez Zapatero – sembraron el horror entre la población.
Aunque fue la OTAN el sujeto de esa execrable acción, los Estados Unidos fueron su principal actor contra Serbia. Casi 40.000 “despegues” hicieron los aviones de la OTAN, portando sus maléficas cargas. El leit motiv de esa vergonzosa operación bélica fue: “Expulsión de los serbios, permanencia de las fuerzas de paz y retorno de los refugiados”.
Todos los puentes sobre el Danubio, cientos de fábricas, las centrales eléctricas más importantes, instalaciones de telecomunicaciones, radios, periódicos y cadenas de televisión, así como sedes de partidos políticos – especialmente de izquierdas – fueron fácil objetivo de sofisticados aviones y buques de guerra. El argumentario para defender esos bombardeos tuvo un repertorio amplio, especialmente cuando se trata de justificar lo injustificable. Siempre los objetivos son militares, nunca civiles; pero, claro, a Javier Solana, secretario general de la OTAN, se le olvidó mencionar eso de los “efectos colaterales”. Y es que la frasecita todavía no se había incorporado a los decálogos y protocolos de los estrategas de la destrucción.
Menudo personaje ese Javier Solana, aquel que auspició la campaña del PSOE en 1982 contra-a favor de la entrada de España en la OTAN, “OTAN, de entrada NO” (y de salida SÍ). Al menos Zapatero ha tenido el tacto de no nombrarle esta vez Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España.
El futuro que dejó la OTAN tras esos ataques, aparte de desolador, es incierto. La mayoría de los albaneses que se vieron obligados a abandonar la ciudad, y otros más, regresaron a Kosovo, pero no así los serbios, a los que se les forzó a instalarse en otras provincias de la ex Yugoslavia.
En España era Semana Santa, o sea, época de vacaciones, y el gobierno estaba desaparecido, también de vacaciones. Nadie compareció ni hizo declaraciones, para eso están otros. Pero lo más grave, a la vez que incongruente, es que España no ha apoyado la independencia unilateral de Kosovo, y sin embargo defiende esa decisión aportando tropas.
¿No es hora ya de que nuestros soldados y Guardia Civil abandonen la zona? No valen las disculpas de que España está integrada en la OTAN y que esta organización ha recibido la orden de estar presente en Kosovo, ya que se puede pertenecer a ese organismo, pero no a la KFOR.
Un conflicto que amenaza de nuevo con regar de sangre los Balcanes, sin que la Unión Europea haya sido capaz de imponer la paz.
Por eso no entendemos eso de la ¿exquisita neutralidad del Ejército español en Kosovo?
Eduardo Núñez
Cortesía de la revista Identidad (núm.8). Más información: www.revistaidentidad.com
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