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.......................Juan Pablo L. Torrillas
Una sentencia contundente

Antecedentes y Hechos Probados: un abogado ha sentado en el banquillo a todo un juez Garzón por haber ordenado éste grabar una conversación de aquél mientras conversaba con su cliente en prisión. Fundamentos de Derecho: la legislación vigente en España solo permite ese tipo de grabaciones única y exclusivamente en casos de terrorismo; no era el objeto del presunto delito. Juicio Particular: eso es así, y es condición indispensable, para garantizar el derecho de defensa que merece todo ciudadano y su abogado. Si este elemental principio no se respetara nos encontraríamos en la Cuba de Castro o en la Venezuela de Chávez, en cualquier sitio menos en un Estado de Derecho. Es por ello que el señor Garzón ha sido condenado, ni más ni menos, por haber ordenado realizar unas escuchas a sabiendas de su ilegalidad, es decir, por haber prevaricado. Un Juez, un delito, una condena: 11 años de inhabilitación. La sala de lo penal del Tribunal Supremo –máximo órgano jurisdiccional- que lo ha juzgado, con rotunda unanimidad, ha dictado una sentencia con una dureza y contundencia jurídica incontestable. La declaración de hechos probados ponen de manifiesto lo gravísima de la actuación del juez estrella. El fallo es demoledor. La condena, justa. Como justa y ajustada a derecho ha sido la labor realizada por el Tribunal Supremo a la hora de impartir justicia. La sentencia marca un antes y un después, qué duda cabe. Hoy la profesión de abogado en España goza de mayores garantías, los ciudadanos nos encontramos más protegidos, más amparados, y también hoy se ha demostrado que todos somos iguales ante la ley, al menos en este caso.
Fallo. Estimamos ajustada a derecho la sentencia emitida por el Tribunal Supremo condenando al juez Baltasar Garzón por prevaricación. Celebramos la valentía jurídica y profesional del abogado querellante. Condenamos la actuación del Colegio de Abogados de Madrid –ciudad donde se cometió el delito- y del Consejo General del Poder Judicial por abandono y dejación de funciones. Condenamos así mismo la preocupante y más que sospechosa actuación de la fiscalía. Felicitamos a los ciudadanos.
Voto particular. El señor Gaspar Llamazares ha cometido una calumnia contra los magistrados de la Sala del Tribunal Supremo que ha condenado a Garzón al llamarlos “corruptos”. Determinada prensa española se ha tirado a la yugular de los citados magistrados por haber impartido justicia -con unanimidad, reitero. Deseamos que la fiscalía, de considerar que se ha cometido algún delito –la injuria y la calumnia lo son-, siga el ejemplo del Tribunal Supremo y actúe con contundencia.
¡He dicho que no!

Descansa un poquito - no, no, no-, venga, descansa un poquito -¡he dicho que no!-. Así respondía don Manuel Fraga a uno de sus colaboradores tras un achaque estando en la tribuna de oradores del parlamento autonómico gallego. Así era el mejor embajador que ha tenido Galicia en los últimos años. No conocía el descanso cuando de servir a España y a su tierra se trataba, por eso no descansó en toda su vida; trabajador infatigable, académica e intelectualmente era, posiblemente, el político mejor preparado de todas las Cortes Generales de los últimos tiempos. También era, probablemente, el más honrado y el más honesto. Un gran negociador, según Peces Barba, aunque reconoce el socialista, siempre fue leal a sus valores y convicciones más profundas.
Declaraciones de políticos perversos lo han condenado en el día de su muerte por haber sido ministro con Franco. Salgo en su defensa y les digo, ahora que él no puede, que si hubieran estudiado, se hubieran formado y hubieran trabajado la mitad, tan solo la mitad, de las horas que él trabajó y estudió por España y los españoles, mejor les iría a ellos y mejor a nosotros. A sus 88 años don Manuel Fraga llevaba varias horas trabajando en su despacho cuando los soplagaitas de la política izaban la persiana de su dormitorio. Vean, vean como el pueblo llano despide a don Manuel en su Galicia natal. Vierto estas líneas, negro sobre blanco, en reconocimiento a un político honrado, “padre” de nuestra actual Constitución, y que deja tras de sí una ingente labor.
Amaiur en la sala de Pascual

La cara de su majestad el Rey al recibir al diputado de Amaiur en el Palacio de la Zarzuela lo dice todo. Don Juan Carlos, que ha sido objetivo de los asesinos etarras en múltiples ocasiones, ha tenido que recibir en su casa a quien hubiera brindado si sus compinches le hubieran dado muerte. ¡Qué fuerte tú! Con la repugnante y vomitiva llegada de la ETA-política al Congreso de los Diputados hoy en España puede ocurrir de todo. Continúan legitimando la sangre vertida por sus colegas, no nos han pedido perdón y siguen en posesión de sus zulos, armas y explosivos. Lamentable, pero cierto. Ahora tienen acceso a cuantiosas sumas de dinero y a una información que, por secreta y confidencial, pone en grave riesgo a España.
Hay un episodio de El Quijote que a mí personalmente me gusta mucho, cuando nuestro hidalgo caballero se dirige a su escudero y le dice: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Cientos de españoles, y muchos extranjeros, han sufrido el peor de los cautiverios, aquél que te arranca la vida de un tiro en la nuca y pone fin para siempre a la libertad y existencia humanas. Al tiempo, mientras nos mataban, ese que acudió el otro día a la Zarzuela, un tal Mikel Errekondo, brindaba con cava catalán.
¿Por qué ETA se sienta hoy en el Congreso? Porque, como ocurrió antes con Bildu, frente al criterio del Tribunal Supremo -nuestro máximo órgano jurisdiccional- y obviando los numerosos y contundentes informes de la Guardia Civil, seis magistrados del Tribunal Constitucional nombrados a dedo por el partido socialista lo han consentido. Seis votos frente a cinco. Y en la sala, Pascual a la cabeza.
Iguales ante la ley

La nación española está muy por encima de partidos políticos, ideologías o formas de estado. También lo está por encima de la monarquía. Isabel II tuvo que salir por patas después de la Gloriosa y hoy el desterrado es Iñaki Urdangarín, marido de la infanta Cristina. La verdad es que el Rey no ha tenido muy buena suerte con los yernos.
Todo el mundo tiene derecho a la presunción de inocencia hasta que no se demuestre lo contrario. Está claro. Dicho esto, al parecer hay indicios más que razonables de que el señor Urdangarín ha metido la mano en el cazo. La propia Casa Real ha dicho de él que no ha tenido un comportamiento “ejemplar”. La justicia tiene otra oportunidad de oro para demostrar al pueblo que está a la altura de las circunstancias. También la tiene con el Sr. Blanco y sus gasolineras. Y venga, vale, también con los tres trajes de Camps.
A mí me parece muy bien que el Rey se “divorcie” de su yerno, o que éste se levante mañana republicano, o que se le dé un toque de claridad y trasparencia a las reales cuentas, todo muy bien. Pero si Urdangarín la ha hecho, que la pague. Igual que Blanco, Bono, Chaves, Matas o Camps. Y si me apuran, ¡qué es eso de la inviolabilidad del Rey! Si quieren que creamos en esta democracia antes nos tienen que demostrar que todos somos iguales ante la ley, que ya va siendo hora. Tal y como reza en nuestra Carta Magna. El que fuera presidente de Israel de 2000 a 2007, Moshé Katzav, ha sido condenado a siete años de cárcel por abusos sexuales. Ya está en prisión. “El único estado estable es aquél en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley”, lo dijo Aristóteles y su sentido común. Israel nos ha dado un ejemplo de ciudadanos iguales ante la ley, ¿lo somos en España? Pues empecemos por ahí.
España es España

El señor Bono ha declarado que el partido socialista necesita un líder que pueda terminar un congreso gritando ¡viva España! Bienvenido señor Bono, es una lástima que en los últimos años se haya mantenido en el más condenable de los silencios mientras su colega de partido, Mr. Zapatero, se ha dedicado a dividir a los españoles y sembrar la discordia de una forma sectaria y vil. ¿Por qué se cree usted que dejó de ser Ministro de Defensa? Pues por eso que acaba de exigir ahora y que cayó antes. Igual que a Paco Vázquez lo mandaron al Vaticano o que a Nicolás Redondo Terreros lo hayan condenado al ostracismo. Fíjese si su partido ha hecho mal a España que ha permitido que ETA, que a tantos de nuestros compatriotas ha asesinado, regrese a las instituciones, a manejar cuantiosas cantidades de dinero público y a retomar el poder que un día le arrebató una ley de partidos que el aún hoy presidente Rodríguez se encargó de traicionar sin ninguna piedad. Y todo ello sin haberse disuelto, sin haber entregado las armas ni pedido perdón a las víctimas ni a España. Bienvenido a la defensa de España, reitero. Porque España es mucho más que su partido, o el del otro o el de más allá. España fue, es y será siempre una gran nación, y rezamos porque nunca más sea discutida o discutible. ¿Por qué somos el único país del mundo en el que una parte de la población, cada vez menor gracias a Dios, se avergüenza de gritar viva España? ¡Ay! ¿No recuerda que desde el año 82, cuando al llegar al poder tomaron las riendas de la educación, mucho se empeñaron en que gritar viva España era de fachas? España, reitero, ni es de fachas, ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro, ni comunista, ni republicana, ni monárquica, ni de nada. España es España. Tampoco juega la “roja”, juega España.
¿Y la corrupción?

Tengo que confesarles que, después de ver el debate entre el señor Rajoy y Rubalcaba, en modo alguno ha cambiado el sentido de mi voto del próximo 20 de noviembre, entre otras cosas porque llevo siete años con pruebas más que razonables para tenerlo claro y maduro. A pesar de los pesares. Y me imagino que lo mismo que le pasa a servidor le ocurre a la inmensa mayoría de los españoles. ¿Quién ha ganado el debate? Pues hombre, es evidente, entre otras cosas porque aquí lo que importan no son las palabras, ni el talante, ni los chascarrillos, ni la eterna sonrisa de nuestro todavía presidente, ni sus cejas, ni el buen rollito, aquí lo que importa son los hechos y de eso, de actos y acciones de gobierno, uno de los participantes en el debate tiene más cuentas que rendir a los españoles que el otro, más que nada porque ha formado parte del gobierno que se ha visto obligado –por exigencias de Europa- ha anticipar las elecciones generales. Claro, porque si después de siete años en el gobierno venimos ahora con la milonga, por poner un ejemplo, del impuesto a los ricos…, pues que quieren que les diga, ¿por qué no lo han puesto antes? Tiempo han tenido, ¿no? Y en cambio hicieron todo lo contrario, que se lo pregunten a Botín.
Dicho esto, lógicamente en un debate de 90 minutos no da tiempo para hablar de todos los problemas que tiene España, que son muchos, pero si he echado en falta algo en este debate ha sido el tema de la corrupción. Escuchaba no hace mucho a don Antonio Garrigues decir que el problema más preocupante que atañe al mundo, y por ende a España, es el de la corrupción. Estoy de acuerdo, es más, yo diría que después de la crisis económica es el tema más acuciante. ¿Qué medidas va a tomar el futuro presidente del Gobierno para luchar contra la corrupción y erradicarla de la vida pública española? Con la esperanza, que es lo último que se pierde, de que se tomen medidas contundentes digo lo que en el mus, se ve.
¿ETA derrotada?

Escribo este artículo en oposición a las muestras de optimismo dadas por diferentes medios de comunicación ante el anuncio del cese definitivo de la actividad armada por parte de ETA. Y frente a los brindis al sol de distintos personajes de la vida pública española, políticos incluidos.
Señoras, señores, lo pactado se ha cumplido, ni más, ni menos. Me explico. No hay más que acudir a los informes de la Guardia Civil para hablar de hechos. Por ejemplo, que el PSOE ya negociaba con ETA durante la segunda legislatura del gobierno de Aznar. O que bajo esta última tregua los socialistas vascos han seguido tomando café, copa y puro con los terroristas. Como consecuencia de todo ello no es casualidad que unos magistrados del Tribunal Constitucional, aquellos cuyo nombramiento es debido –casualmente- al PSOE, hayan consentido que los etarras se presentaran a las elecciones municipales y autonómicas bajo el nombre de Bildu, contradiciendo así la doctrina del Tribunal Supremo. La historia, qué duda cabe, les juzgara por ello y su conciencia también. A cambio de esta gravísima concesión ETA hace ahora el comunicado por todos conocidos. ¡Ojo! Sin entregar las armas, sin ponerse a disposición de la justicia y, quizás lo que más pueda doler a las víctimas y al pueblo español, sin pedir perdón ni mostrar arrepentimiento alguno por sus cerca de mil asesinatos y miles de familias destruidas.
Señores, señoras, lejos de tratarse de una derrota, ETA ha sabido jugar su baza con Zapatero en la Moncloa y ahora cuenta con los frutos de una victoria que el gobierno socialista le ha servido en bandeja. ETA-Bildu se ha convertido en la segunda fuerza política más votada de Vascongadas, junto con Navarra tiene el control de 123 Ayuntamientos, 1.138 concejales, se ha hecho con el poder absoluto en Guipúzcoa y maneja la nada despreciable cifra de 2.262 millones de euros –españoles-. ¿ETA derrotada? Todo lo contrario. Los asesinos no arrepentidos de ETA han hecho lo que más les interesaba…, y han ganado. Es más, a partir de las próximas elecciones generales, con toda probabilidad, tendremos que contemplar la imagen bochornosa de ver a etarras sentados en el Congreso de los Diputados. ¿Quieren más? ¿Ustedes han caído en la cuenta de que el cese definitivo en su actividad terrorista está en función del resultado del diálogo que ETA tiene pendiente con Francia y España? Es decir, en función de A ocurrirá B, o C. ¿Y qué hay del caso Faisán? Veremos qué pasa tras las inminentes elecciones generales, qué ocurre con las aspiraciones históricas de la banda terrorista y el supuesto fin de la violencia. Como les digo, todo según lo acordado.
Preocupado

Yo no se ustedes pero en mi caso ando un poco preocupado. Verán, pertenezco a una generación que nació con la llegada de la democracia y, desde pequeñito, siempre me han educado con la idea de que la ley es la ley y que ante ella todos somos iguales, que vivimos en un estado de derecho, que nuestra norma suprema es la Constitución promulgada en 1978, conocida también como “ley de leyes”, que nada ni nadie puede contravenirla, que existe una división de poderes legislativo, ejecutivo y judicial que es el sostén y la garantía de cualquier democracia que se precie y que, de los tres, el judicial es el de mayor relevancia al tener, como uno de sus cometidos, el de “corregir” las “desviaciones” que puedan darse en los otros dos.
Bien, dicho esto, insisto en que ando un tanto preocupado con el devenir de los acontecimientos. Creo que en este maravilloso país que es España, con una bastísima cultura, con la fortuna de contar con cuatro lenguas, siendo una de ellas común a todos los españoles junto a 400 millones de personas que no lo son, con una riqueza histórica enorme, con un clima y una geografía que son la envidia de nuestros turistas, y con unas gentes de lo más entrañables, creo que estamos perdiendo un poco el norte. El sentido común está para algo y cuando desaparece considero que es importante hacer un alto en el camino, tomar oxigeno, relajarse, reflexionar largamente y después continuar, primero un pie y después el otro.
He escuchado en los últimos días a distintos dirigentes políticos afirmar, con el esperpéntico tema de la inmersión lingüística en Cataluña, que lo que aprueba un parlamento no puede ser corregido por un tribunal de justicia al ser el pueblo soberano. No he escrito antes sobre este asunto porque reconozco que me ha costado digerir semejantes declaraciones. ¿Qué pasa si el Parlamento catalán aprobara una ley en virtud de la cual todos los residentes en Cataluña, pero no nacidos allí, tienen que pagar el doble de impuestos? ¿Y si sus señorías aprobaran otra norma prohibiendo el uso del español en la universidad? Efectivamente en el parlamento se legisla, ese es su papel. Pero el papel del poder judicial es determinar si esa norma que se aprueba en un parlamento cualquiera es conforme a derecho o no. Si no lo es hay que eliminarla o modificarla hasta que se ajuste a la ley, ni más ni menos. Si una ley es contraria a la Constitución es ilegal. ¿Les suena lo del recurso de inconstitucionalidad y la cuestión de inconstitucionalidad? Pues son dos herramientas que, aún diferentes, tienen un objetivo común: que lo aprobado en un parlamento no sea contrario a la Constitución. A que no hace falta repetirlo. Lo que más me preocupa de todo esto es que, entre otros, sea el candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España el que haga tales afirmaciones. Y si después de treinta y pico años de vida política aún no sabe que la soberanía reside en el pueblo, sí, pero en el español…ya ni hablamos. No me digan que no es para estar preocupado.
Un acto sectario y manipulador

A lo largo de la riquísima historia de la literatura española se nos presentan cientos de miles de escritos, yo diría millones, que pueden servir a las mil maravillas para hacer un comentario de texto digno de un examen de Lengua y Literatura en lo que antiguamente conocíamos como selectividad (cuya función era la de “seleccionar”, “elegir”, ejem.). Qué se yo, tenemos joyas literarias de autores como Juan Ruiz, arcipreste de Hita, Jorge Manrique, Fernando de Rojas, nuestro querido Cervantes, Góngora, Quevedo, Bécquer, Rosalía de Castro (no me vayan a multar), Galdós, Emilia Pardo Bazán, Clarín, Baroja, Azorín, Maeztu, Unamuno, los hermanos Machado, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, Eugenio d´Ors, Miguel Hernández, Lorca, Gómez de la Serna, Dámaso Alonso, Victoriano Cremer, José Hierro, Ángel González, Gil de Biedma, Francisco Brines, Cela, Torrente Ballester, Carmen Martín Gaite, Gloria Fuertes, Ana María Matute, Miguel Delibes, Juan Marsé, Juan Manuel de Prada, Javier Marías, Enrique Vila-Matas…, en fin, y tantos y tantos otros que me dejo en el tintero por ser la lista finita en su infinitud.
Pero no, en la Universidad de Castilla la Mancha, el sujeto (o ¿sujeta?) encargado de seleccionar el texto a comentar en la propuesta B del examen de Lengua y Literatura en las pruebas de selectividad realizadas en la convocatoria del mes de septiembre ha elegido un artículo de opinión firmado por el periodista Juan Carlos Escudier y publicado en un diario de ámbito nacional bajo el título de Ya sabemos quién es pobre, un alegato en toda regla contra la persona de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid elegida democráticamente por mayoría absoluta de los ciudadanos de aquella comunidad.
Hace falta ser sectario y manipulador de conciencias. Hace falta ser malo, delincuente diría yo. ¿Así es como queremos fomentar la actitud crítica, libre e independiente de nuestra juventud? Un examen debería consistir en una demostración de los conocimientos adquiridos, y punto. Basta ya de manipular ideológicamente en las aulas. El personaje, o los, responsable de elegir ese escrito, así como aquellos que han mirado a otra parte a la hora de ponerlo en la hoja de examen, deberían ser expedientados y apartados de las aulas. ¿Qué tipo de textos habrán estado dando a sus alumnos para comentar a lo largo del curso? Y no es porque se trate de Esperanza Aguirre, del Partido Popular, estaría escribiendo exactamente estas mismas líneas si se hubiera elegido un artículo escrito por mi admirado Alfonso Ussía arremetiendo contra Rubalcaba (Alfredo o Pérez, como quieran). Es por tratarse de un acto sectario y manipulador. No de quién escribe el artículo, que cada uno es libre, sino del que lo escoge con otras intenciones para una prueba de acceso a la universidad PÚBLICA.
Los planes de López Rodó

María Dolores de Cospedal ha presentado su paquete de medidas para sanear las maltrechas cuentas públicas castellanomanchegas y empezar a crecer como región a mitad de la legislatura. Se trata de un plan ambicioso y que va a exigir muchos esfuerzos por parte de todos.
Este tipo de planes no son nuevos, aunque más recientes en el tiempo tenemos los liderados por Aznar para hacer posible nuestra entrada al “euro” y el saneamiento de las arcas públicas (la historia se repite), existieron otros en el pasado con un éxito sobresaliente. Hablo, por ejemplo, de toda una serie de reformas económicas y sociales que España acometió a principios de los años 60 del siglo pasado. Fueron tres los Planes de Desarrollo Económico y Social diseñados y ejecutados a raíz de otro, el Plan de Estabilización de 1959. Provocaron un potente crecimiento económico, permitieron a los españoles duplicar su nivel de renta, España inició su apertura al exterior, pasamos de la autarquía al desarrollismo y se creó la clase media española. El artífice de estos planes y cabeza visible fue don Laureano López Rodó, jurista, catedrático y abogado español para quién la política “es una tarea noble si se basa en la verdad y la justicia”. López Rodó lo tuvo claro, “para crear la clase media en España tuvimos que crear puestos de trabajo, y en aquella etapa estuvimos con pleno empleo.
Considerábamos pleno empleo una tasa de paro no superior al 3%”. Para ello “vamos a fomentar el ahorro y la inversión, vamos a evitar gastos superfluos y vamos a quitarnos órganos parásitos. Se suprimieron decenas, pero decenas, de órganos intervencionistas. Se respiró, quizás por primera vez, un aire de libertad económica”. Declaraciones de don Laureano a una periodista en una entrevista que vio la luz tras su muerte en el año 2000. Como ven, las medidas tomadas a mediados del s. XX tienen bastante que ver con las anunciadas por la presidenta de Castilla La Mancha. La recuperación económica fue posible entonces, lo fue con Aznar y lo será con este Plan de Desarrollo Cospedal –si me permiten denominarlo así-, un anticipo de lo que hará Rajoy nada más llegar a la Moncloa y que tanta falta le hace a España y a los españoles.
¿Quién la pagará?

Nos enteramos ahora que Trichet tiene la culpa. De repente el PSOE de Zapatero apoya la reforma de la Constitución que propuso en su día el PP con el objeto de poner “techo” a la deuda pública española, y es que esta vez ha sido el presidente del Banco Central Europeo el que ha tenido que intervenir. Pensábamos que el sentido común había hecho acto de presencia en el partido del Gobierno, pues no. A mí, a priori, el acuerdo alcanzado por PSOE y PP me parece bien, y más cuando los nacionalistas están que se suben por las paredes. Ahora solo toca cumplir con lo dispuesto en la Ley de leyes, si se me permite la expresión. Digo esto porque ya había normativa que invitaba al control de la deuda y, por tanto, del déficit. Comprobamos, no obstante, que las Autonomías, Diputaciones y Ayuntamientos de un partido, del otro, o del de más allá, se han saltado a la torera aquello del equilibrio presupuestario. Veremos a ver ahora.
Luego tiene gracia el debate superficial al que estamos asistiendo. Dice Rubalcaba, Alfredo Pérez, que endeudarse no es de izquierdas. Y yo le digo, en confianza claro está, que no es de izquierdas no, que es de derechas. Y entonces me caigo de la cama. Vamos a los hechos. Tras la era de Felipe González (bendito él si lo comparamos con Zapatero) España quedó con las arcas públicas hechas una lástima, hasta el punto de que no cumplíamos ninguno de los requisitos para entrar en el Euro. El nivel de paro también ponía los pelos de punta. Gracias a la política económica de Rodrigo Rato en el Gobierno de Aznar, y a que todos remamos juntos en la misma dirección, se consiguió sanear las cuentas, el equilibrio presupuestario y entrar en el Euro. ¿Cómo queda el país tras la era Zapatero? Que alguien se lo diga a Rubal-ca-ba porque sigue pensando que somos tontos. Gastar menos de lo que se ingresa, ahorrar en épocas de bonanza para cuando vengan las vacas flacas, preveer y tomar medidas ante posibles crisis económicas, etc., no es de izquierdas ni de derechas, es de sentido común, de buenos gestores y de evitar a la clase media española caer en la ruina más absoluta.
En cuanto al enfado de los nacionalistas es comprensible, por primera vez desde el 78 ven peligrar su estatus de primera clase. Y yo que me alegro oiga. Lo de los sindicatos UGT y CC OO también es entendible, pues temen que a la vuelta de la esquina se cierre el grifo de las subvenciones, el pan, el chorizo y la mortadela. Ellos, que llevan siete años tomando las calles, plantando cara, dando la batalla y montando barricadas a un gobierno, será casualidad pero éste también es socialista, que nos deja con la tasa de paro más alta de nuestra reciente historia democrática y endeudados hasta las cejas de Zapatero. Va con ironía, se entiende. En fin, que a mí como ciudadano no me parece mal esta medida, ahora solo falta que se cumpla, que la deuda ya nos encargaran que la paguemos los de siempre, el “pueblo”.
Re-pug-nan-te

Los hechos ya están aquí, los procesados también. El 4 de mayo de 2006 unos policías daban un chivatazo a los responsables del núcleo económico y financiero de ETA evitando así lo que iba a ser un durísimo golpe policial contra la banda terrorista. Hablamos del chivatazo del Bar Faisán. Un apunte, los etarras han matado nada más y nada menos que a 829 compatriotas desde 1968. Sigo. El ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo, el inspector de Policía José María Ballesteros y el jefe de la Policía en vascongadas Enrique Pamiés, han sido procesados por el magistrado del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, don Pablo Ruz, por dos delitos, uno de revelación de secretos y otro de colaboración con banda armada, ¡ojo! Lo diré de otra manera, tres miembros del Cuerpo Nacional de Policía de la máxima confianza del actual candidato socialista a las próximas elecciones generales y otrora Ministro del Interior y, a su vez, colaboradores inmediatos del actual Ministro del Interior y entonces Secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, han sido procesados por colaborar con los asesinos de ETA, o lo que es lo mismo, por un delito de alta traición.
No abundaré en los detalles de lo ocurrido aquél fatídico día en cuanto al desarrollo de los acontecimientos, la hemeroteca está a su disposición. Si digo, sin embargo, que es de mero sentido común pensar que a ningún policía se le ocurre dar un chivatazo a ETA como el que nos ocupa si no fuera bajo las ordenes inmediatas de un superior, y no de uno cualquiera.
Razonamiento que se corrobora con lo dicho por los representantes de los distintos sindicatos de la Policía. Si ustedes analizan el nivel jerárquico de los tres policías procesados ya me dirán a mí de que superiores estamos hablando. Re-pug-nan-te, y lo escribo así para dejarlo bien clarito.
Bajo los tentáculos del señor Rubalcaba, o Pérez, o Alfred, o como se le quiera llamar, España ha vivido de los episodios más viles de nuestra historia. Ahí están los GAL y aquí el FAISAN. Que este señor sea el candidato del Partido Socialista –hoy no encuentro la O de obrero ni la E de español- a presidir un Gobierno de España es, cuanto menos, preocupante. Que Antonio Camacho sea hoy Ministro del Interior es… pongan ustedes el adjetivo. El que fuera ministro de Interior socialista, don Antonio Asunción, dimitió en 1994 tras la fuga de Luís Roldán, de cuya vigilancia se había hecho responsable. ¿Con qué han de pagar los responsables políticos de este chivatazo a todas luces RE-PUG-NAN-TE?
Una sociedad libre

El otro día apuntaba el profesor Rodríguez Braún que nos encontramos bajo las garras del Estado más intervencionista de los últimos decenios en España. Estoy de acuerdo con él. El número de relaciones sexuales a mantener con el marido o la mujer es una de los pocos aspectos de la vida del hombre que aún no se ha regulado. Tiempo al tiempo. Cuando los individuos temen a la libertad (El miedo a la libertad, de Erich Fromm) el ciudadano corre el peligro de que el Estado abuse de su poder, se exceda de sus competencias y, junto a ese temor del súbdito, irrumpa en su esfera privada con ánimo de controlarlo todo. Como así está pasando.
Personalmente, frente al Estado, propongo una mayor autonomía y respeto para con la libertad del individuo. Que duda cabe de que para ser libre antes hay que ser responsable. Y yo creo que, precisamente, es esa responsabilidad la que también se echa en falta hoy día en la sociedad que nos ha tocado vivir. Desgraciadamente impera el relativismo más absoluto. De esto también habla Isaiah Berlín en su ensayo La inevitabilidad histórica cuando señala que “la libertad implica necesariamente responsabilidad, y para muchos espíritus es causa de alivio, que acogen de muy buena gana quitarse de encima el peso que ambas llevan consigo, no mediante un acto innoble de rendición, sino atreviéndose a contemplar las cosas con espíritu sosegado tal como éstas tienen que ser, pues esto es lo que es verdaderamente filosófico”.
Y en tercer lugar la cultura. “Conoce y no estarás perdido”, señala Berlín. “Conoce la tradición, la sangre, la clase, la naturaleza humana o el progreso de la humanidad, el Zeitgeist, la estructura social, las leyes de la historia o los verdaderos fines de la vida; conoce todo esto –sé fiel a ello- y serás libre”. Pues eso, que si queremos ser libres antes tenemos que ser responsables y que, tanto para lo uno como para lo otro, la cultura, el conocimiento, ayuda. Reconocerá conmigo el lector que nos queda mucho trabajo que hacer. Recomiendo encarecidamente la lectura de ambos ensayos, especialmente a todos los que estos últimos días vociferan por las distintas calles a favor de la nacionalización de la banca, las empresas y hasta la vivienda. ¡Ojo que nos metemos en terreno pantanoso!
Juan Pablo L. Torrillas
redaccion@diarioliberal.com
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