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¿Por qué en Alemania, Italia, Bélgica o Finlandia, al terminar el bachillerato, un alumno puede hablar o escribir en latín, y sin embargo en España es imposible? La respuesta es muy sencilla, porque tienen la posibilidad de estudiar latín durante seis años con un método moderno que los faculta para mantener una conversación simple en latín y poder leer con fluidez textos medievales y algunos autores clásicos. Los estados libres y democráticos se ven expuestos al rigor desenfrenado de la demagogia y el despotismo. Contra tales enemigos internos que conducen a la esclavitud más execrable sólo cabe una buena educación. Aunque los actos públicos de nuestros políticos y sus motivos privados se ven sometidos a la censura; sin embargo, movida ésta por la envidia, y en ocasiones por ignorancia, destruye toda moderación y prudencia. La corrupción de las costumbres siempre proporciona aduladores ansiosos de aplaudir y amigos preparados para ponerse al servicio del miedo o la avaricia. Al repasar la historia del imperio romano hemos aprendido que Augusto, con todos los recursos honorables a su alcance, más allá del apetito de conquistas, fomentó la amistad con los pueblos bárbaros, movido por el amor al orden y a la justicia. La virtud pública de los ciudadanos romanos se denominaba patriotismo, derivado de la firme convicción de que el mayor interés del pueblo radica en la preservación y prosperidad de un gobierno libre del que todos son miembros. Con el avance de los ejércitos romanos todo occidente fue sometido, y los países occidentales fueron civilizados por las mismas manos que los sometieron. Todos estos “bárbaros” abrieron su mente al conocimiento y educación romana. Hasta tal punto adoptaron la lengua latina, las costumbres, libertad y honores del estado romano, que en la persona de Trajano, de origen hispano, ni los mismos Escipones se habrían negado a reconocer a un compatriota. In illo tempore ya se reconocía la dignidad de la lengua latina frente al encanto de la lengua griega. Quienes unían las letras con los negocios dominaban ambas lenguas y era casi imposible, en cualquier provincia de todo el imperio, encontrar un súbdito romano educado que desconociera a un mismo tiempo el griego y el latín. Educados durante veinte siglos en las leyes, costumbres y libertades greco-romanas, queremos ahora quitarnos el yugo de Roma. Es lamentable la degeneración de nuestros comtemporáneos, degradando los pensamientos, debilitando el valor y reduciendo el talento: Fas est libertatem gustatūs scientiaeque matrem esse. El lamentable estado de la educación en España nos ha arrojado a este lodazal en que nos encontramos. La educación tiene el pesado lastre de la política, que no la deja desarrollarse en libertad. Políticos, periodistas, empresarios, bienpensantes, malpensantes, todos hablan de educación, sin haber estado siquiera un miserable año impartiendo clase a un grupo de alumnos. En los medios de comunicación y en el parlamento han desaparecido los profesores, que son los que realmente saben de educación. El objetivo de la educación es llevar a un niño hasta los dieciocho años con unos conocimientos y valores tales que “quisque faber sit suae fortunae”. En la antigüedad la educación buscaba sapientiam, fortitudinem, iustitiam, temperantiam. El estudio de las humanidades ha sido, es y seguirá siendo el elemento formador de toda persona libre y racional. Plantéase ahora que los niños deben saber muchos idiomas, pero sobre todo el de su comunidad. Si como se pretende en Galicia o Cataluña, un niño va a estudiar en Castellano, Gallego, Inglés, más tarde francés si lo eligiere, el resultado al terminar bachillerato será que el niño no será capaz de hablar y escribir correctamente ni Castellano, ni Gallego, ni Inglés, ni Francés. Tan evidente es esto, que con sólo aplicar el sentido común se comprende. Tenemos la lengua castellana universal, con una historia y una literatura, que es la envidia del mundo desarrollado. Aplicando algo de lo que se hace en los países vecinos, una posible reforma educativa partiría de lo siguiente: desde primero de ESO hasta cuarto tres horas semanales de latín oral y escrito con un método moderno. En tercero y cuarto tres horas semanales de griego clásico. En bachillerato de ciencias dos horas semanales de Latín y dos horas opcionales de griego. De la misma manera en el bachillerato de humanidades dos horas obligatorias de biología y otras dos opcionales de matemáticas. Esto garantizará unos amplios conocimientos a cualquier alumno que termine el bachillerato en España y una preparación suficiente para acceder a cualquier carrera universitaria. Al terminar estos estudios cualquier alumno podrá leer en latín y entender sin mucha dificultad a César, Eutropio, Séneca, La Vulgata, Pascal, Boecio, Erasmo, Newton. Algunos dirán, ya están traducidas a muchos idiomas. Les contesto, también está traducido El Quijote al Inglés y nada tiene que ver con el original en Castellano. Nihil novum sub sole, omnis sapientia apud graecos et romanos est. Las lenguas de nuestro entorno cultural, Portugués, Gallego, Catalán, Francés, Italiano, Rumano, son hijas de la lengua latina. El Inglés está lleno de raices latinas, el Alemán además comparte con el latín elementos gramaticales y estilísticos. Si un alumno conoce medianamente regular el latín y el griego no cometerá faltas de ortografía, ampliará enormemente su vocabulario, con un mínimo esfuerzo aprenderá las lenguas citadas. Internet, vehículo de masas, dispone ya de páginas para intercambiar ideas en latín y en griego clásico, así como periódicos y emisoras de radio en latín. No destruyamos aquella sabiduría que los antiguos crearon con tanto esfuerzo. sapientia et iustitia semper manebunt. Dii vobis propitii sint. Dat. a.d. VII Id. Febr.
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