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Fijémonos en un detalle: mientras el morisco desentierra el hacha de guerra cuando se ataca a su religión, caso de las viñetas de Mahoma, por ejemplo, en Europa, y concretamente en España, se ataca, se ridiculiza, se obstruye, se impide, etc., de forma ruin, miserable y canalla, toda actuación de la iglesia cristiana, concretamente de la católica. Estos progresistas de salón, de puño en alto, de ceja morronga circunfleja, en el fondo odian la democracia, porque ésta pregona libertades y tolerancia, cosas que ellos no están dispuestos a soportar, por mucho talante y respeto que dicen que tienen. También su odio al sistema liberal es notorio, pero no público. El pueblo soberano no se entra de nada. Fíjense cómo apoyan, con falsedades de todo tipo, a las teocracias islamistas más fanáticas y retrógradas. El turbante y el paraíso con “ríos de vino y leche y hermosas huríes”, les impresionan más que la Cruz y el Cielo. Prefieren a los ayatolás que a los obispos, a los que insultan grosera y cobardemente. Y decimos cobardemente porque ¿qué le hubiese pasado al Vate de Franco, entiéndase por Víctor Manuel, si en vez de llamar hijo de puta a Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, lo hubiese llamado a un ayatolá cualquiera? Pues sencillamente lo ahorcarían. Si a todo esto unimos, hablando de España, en donde el gobierno promueve y alienta el separatismo; en donde al enemigo que está dentro no se le puede ofender ni tocar; en donde pasa uno al lado de una persona y no se sabe si es hombre o mujer; en donde los delincuentes con grandes historiales delictivos a sus espaldas campan por sus respetos; en donde se liberan a terroristas que han matado a varias personas y se mete en la cárcel a alguien por matar un urogallo, etc, etc, pues eso, viendo todo lo anterior, nos da la sensación de que el barco se hunde.
Desde hace algunos años, todas las medidas políticas, sociales, e incluso legislativas, se han hecho con criterios puramente ideológicos y, por tanto, sin la menor comprobación empírica. Así nos luce el pelo. Aplicando el talante, que no deja de ser un talante ideológico carente de todo talento, se ha decidido lo que es justo, lo que es injusto, lo que es represivo, etc, etc, con un desconocimiento brutal de la realidad. Para ello se ha creado una urdimbre y un andamiaje perfectamente apuntalado y sostenido por todos los medios habidos y por haber más “ad hoc” al sistema. No importa que el asunto sea un auténtico tocomocho: con el fútbol, la telebasura y el catre de los “famosos”, tenemos suficiente. Desde esta perspectiva ideológica, lo que se pretende es vendar los ojos al pueblo soberano. No cabe duda de que esto se está consiguiendo. Para eso están las noticias en primera plana y los telediarios. Y cuando algunos enviamos artículos a la prensa denunciando esto y otras cosas, nos vetan y no lo publican: la calígine ideológica los obnubila, por mor de lo políticamente correcto, por muy independientes que digan que son. Las esquelas, los anuncios eróticos y otras cosas que nada tienen que ver con el periodismo, y sí con una tómbola, dan más dividendos. En fin, cuando los tres poderes, cuando la universidad y la escuela, así como la prensa, tengan la honradez intelectual de no mirar para el panel, entonces, y sólo entonces, saldremos del estercolero en el que estamos metidos. Y es que la ideología es una brida, con orejera y anteojera incluidas, que lo único que hace es conducir al “pueblo soberano” a grandes y graves errores.
Pero, no nos salgamos del tema: estos que se dicen ahora socialistas, lo son porque les han metido por la cabeza cuatro cosas expuestas simplificada y resumidamente, con los correspondientes tópicos típicos elevado, todo ello, a la categoría de dogma intocable e inmutable. Estas personas, sin darse cuenta, han caído en un idiotismo moral sin precedentes, que les hace salir a la palestra como si estuviesen en una selva. Lo único que hacen es sembrar el caos y la guerra de todos contra todos. Además, todo esto lo hacen dando la espalda a la voluntad de muchas personas que buscan incesantemente el bienestar colectivo a base de amor al prójimo, de honestidad, de honradez, de trabajo responsable bien hecho, etc, etc. Claro que para estos nuevos “sociatas” estos conceptos son de “tiempos pasados”. Así nos luce el pelo. También hay otros conceptos que han sido pisoteados brutalmente: derechos laborales, igualdad ante la ley, derechos políticos sin ningún tipo de limitación, etc. Y han sido pisoteados por una cosa muy sencilla: por la vergonzosa renuncia y repliegue de la razón, ante los intereses de partido. Esto nos conducirá hacia una dictadura implacable desprovista de todo contenido humano, ético, moral, sin alma, sin conciencia, sin principios. . . En fin, mientras la luz de la verdad no ilumine los turbios cerebros de estos sociatas de nuevo cuño, y de los que los pastorean, estaremos a la deriva.
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