Editado por Eduardo de Lácara
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.....................................Rafael Gómez-Coronado Acha



Aznar, alfa y omega de la versión oficial del 11-M,
toma la decisión de su vida


Igual que para los seguidores de la versión oficial del 11-M está asentada la idea de que el atentado lo cometieron los islamistas, sin conocer mucho más del caso, para quienes siguen al PP, o están próximos a él, también está grabado el pensamiento de que el gobierno Aznar fue víctima de un engaño. Para estos, la aparición misteriosa de pruebas en dependencias policiales –Kangoo y mochila de Vallecas- que culminaron con la detención record de unos islamistas justo antes de las elecciones –“la mejor decisión que tomamos en nuestra vida”- serían parte de un plan contra Aznar, para dejarle por mentiroso, acusado de atribuir en falso el atentado a ETA.

Sin embargo, por paradójico que parezca, en el fondo es Aznar quien decide desde primera hora que el atentado debe atribuirse a los islamistas. Aunque durante esos tres días Aznar mantuviera que los principales sospechosos eran los etarras, fue él quién tomó la decisión política desde el mismo día 11 de marzo de asignárselo a los islamistas. Y lo hizo por su cuenta y riesgo, sin ninguna base objetiva, ajeno a lo que decían los investigadores policiales. El propio Aznar lo reconoce y presume de ello.

El lector recordará que en la furgoneta Renault Kangoo aparecida en Alcalá de Henares, luego de su revisión en las dependencias policiales de Canillas, apareció una cinta coránica. Con este sólo dato, sin ni siquiera analizar e investigar dicha casete, Aznar decide que hay que investigar si los islamistas cometieron el atentado. De este modo, por una simple casete, puso a la par a la organización terrorista ETA y a unos desconocidos islamistas, que nunca habían cometido atentado alguno. Fue una decisión insólita, personal, sin ningún criterio objetivo, entrometiéndose en la investigación, puramente política. Después de esta resolución política de Aznar, a la que dio sonora relevancia pública, no es extraño que aparecieran en dependencias policiales “pruebas” que seguían esta vía abierta sólo por él.

Así lo reconoce Aznar en la Comisión de Investigación:

“quisiera reconstruir algunos puntos que considero relevantes en aquellas horas …. se realiza una investigación sobre el contenido de una furgoneta hallada en Alcalá, en la que aparece una cinta comercial con grabaciones del Corán y varios detonadores… mis instrucciones para que se abriera una segunda línea de investigación a partir de los elementos encontrados en el vehículo.”

Zaplana le pregunta: “¿quién decidió comunicar a la opinión pública la apertura de esa segunda línea de investigación?” Y Aznar responde: “También lo decidí yo

Aparece una casete con versos del Corán en la Kangoo y Aznar por su cuenta y riesgo toma la decisión política de abrir la vía islamista. Por una casete y sólo por una casete. Toma la decisión Aznar, y sólo él. Sin ningún informe ni consejo policial. Es más, contra la opinión de los policías. Sin ninguna lógica propia de una investigación. Lo decide él porque le da la gana. Toma la decisión de su vida, que afectará decisivamente a la de todos los españoles. ¿Por qué?

Abierta la vía islamista por una decisión puramente política del Presidente del Gobierno ya sólo falta meter en ella los elementos islámicos que se quiera, todo es coser y cantar para los partidarios de que el atentado sea de Al Qaeda, porque el dictado del poder está tomado.

Que la decisión de Aznar es absurda, ajena a cualquier criterio de investigación, contra toda lógica, no sólo es de sentido común, si no que expresamente lo dicen cuantos intervienen en el caso, personas de todas las obediencias. Incluso el propio Aznar lo admite.

Sobre las 20:00 horas del 11 de marzo, Acebes comunica a los españoles que se ha abierto la vía islamista, alternativa a la de ETA. Pero el único motivo de hacerlo, la casete, ni siquiera se ha investigado en ese momento. Ni hay informe policial sobre ella, ni se ha indagado su procedencia, a pesar de aparecer en ella los teléfonos y nombre de los distribuidores. Ni siquiera se ha traducido, tan sólo se ha recabado la opinión de Neal Ziad, intérprete de árabe que casualmente estaba en Canillas. Ziad informa que es un texto “dialogante…totalmente dialogante… Dios le enseña al profeta cómo dialogar con esta gente,  no como luchar”. Mariano Rayón, jefe de la UCIE, encargada del terrorismo islámico, asegura que la cinta se empezó a traducir horas después de que Aznar abriera la vía islamista: Se empieza el día 11 por la tarde-noche, porque la cinta está en poder de Policía científica.”
  

Con estos datos, Aznar da “instrucciones” de seguir la vía islamista.

Para tomar conciencia de que perseguir la vía islamista con una casete es una resolución puramente política de Aznar repasaremos la opinión que dan sobre ella los policías encargados del caso, el fiscal de la Audiencia Nacional, el jefe del CNI, y políticos del PSOE y del PP. Transcritas de la Comisión de Investigación:

- Pedro Díaz-Pintado, entonces subdirector general operativo de la Policía:

“La furgoneta tampoco está relacionada a esas alturas. Nadie ha dicho que sea: furgoneta, luego atentado. No sabemos bien lo que pasa con la furgoneta. Lo normal es encajarla con el atentado, pero no tenemos ninguna prueba, hasta que no aparecen los detonadores del 12 por la mañana. Entonces, sí: mochila o bolsa con detonador igual a detonador de la furgoneta; luego esto es lo mismo. Antes, no. ¿Me explico?”

“ha aparecido una furgoneta con los detonadores que son de fabricación española y una cinta coránica. Ya he dicho antes que es un elemento a tener en cuenta, pero no es un elemento a unir al atentado, porque todavía no tenemos el nexo de unión”

- Mariano Rayón Ramos, entonces jefe de la UCIE, encargada del terrorismo islámico:

“me dicen que es una de las miles de cintas que se venden en los tenderetes que hay en torno a las mezquitas; nada más. En principio, no sé, pero en la Comunidad de Madrid debe de haber decenas de miles de musulmanes trabajando en la construcción. Que haya una casete en una furgoneta es un elemento más a tener en cuenta, pero nada determinante.”

“De los hallazgos de la furgoneta creo —porque todavía no estamos instruyendo nosotros, aquí soy testigo de referencia solamente— que se tiene conocimiento al día siguiente, cuando… No sé exactamente qué día. Lo siento, no sé que día es cuando recibimos el informe de los técnicos que están haciendo el informe técnico pericial de los elementos de la furgoneta.”

- Álvarez Sola, entonces jefe de la UCE, unidad de la Guardia Civil encargada del terrorismo islámico:

“Sirve para poner la antena simplemente, porque todavía se seguía pensando que no. Ya digo, además los datos no eran nuestros, nosotros no habíamos encontrado la furgoneta ni la cinta, eran datos que venían... Así hasta el día 13 que fue cuando apareció la primera cinta de reivindicación y es cuando ya cobra vía completa el hecho islámico o por lo menos desde nuestra posición, ya le digo que sin datos concretos ni objetivos.”

- Jorge Dezcallar, entonces director del CNI:

“También es cierto que en un primer momento aquello parece muy burdo. Si nosotros decimos que no ha habido suicidas, ¿qué interés tiene alguien en dejar una furgoneta con unas huellas tan fáciles de encontrar? Si se suicida, muy bien, ¿qué le importa que encuentren luego una furgoneta? Si no se suicida, ¿por qué iba a dejar eso? Yo supongo que a uno le entra la duda y dice: ¿No será esto que nos han puesto una trampa para engañarnos y ganar tiempo y dirigir la investigación en otro sentido?”

Párrafo que repite literalmente en otro momento de su intervención.

- Eduardo Fungairiño, entonces Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional:

“Sí, sí. Me he enterado hoy. A lo mejor había oído hablar algo de furgonetas, pero también he oído hablar algo de cintas —se hablaba de una cinta en Alcalá de Henares…En cuanto a la furgoneta de Alcalá de Henares, efectivamente, no…
- El señor Labordeta Subías:¿Se ha enterado hoy por la mañana?
 - Sí, sí, me he enterado esta mañana”

- Jesús de la Morena, entonces Comisario General de Información:

“El paso siguiente es la cinta en árabe. Yo me traslado in situ ….Yo de camino lo que iba pensando es si había allí una reivindicación. Así de claro. ¡A ver qué leches es esta cinta, a ver si han dejado allí algo!"

“Hombre, no le oculto que yo esperaba más de la cinta… Yo iba pensando que, si bueno, si aquello tenia que ver con la pista islamista, pues podría haber una especie de reivindicación o algo. Estuvimos allí durante un tiempo…Aquella persona estuvo traduciendo…interpretando...pues el contenido de la cinta…Nos dijo que eran salmos habituales y creo que le pregunte si la cinta era específica, difícil de conseguir…a lo que me dijo que no, que era pues una cinta que podía encontrarse pues en cualquier tienda o mercadillo relacionada con esa gente. Con esa información pues me traslade a esa reunión.”

“Ahí el elemento diferenciador es la cinta, pero estamos en el jueves, que todavía tenemos sospechas de que pudiera estar relacionado con el atentado, pero tampoco nos cuadran otra serie de cosas —y siguen sin cuadrarme—, como es el porqué la furgoneta aparece allí, sin que conozcamos ningún incidente.”

“El tema de la furgoneta lógicamente no me dice nada.”

- García Varela, entonces subdirector general de operaciones de la Guardia Civil:

“No, no nos dice nada. Ya le digo que además no nos dice ni que tuviese relación con el atentado. Nos dice que aparece una furgoneta en un lugar, desde el cual se inicia la salida de los trenes, por tanto, un lugar que es zona de acción del atentado, que está ahí y es un dato más a considerar. En principio podían haber sido otro tipo de delincuentes o cualquier otra cuestión. No estaba nada claro que eso…”

“En primer lugar aparece el tema de la furgoneta y yo me entero a las 18:00 horas y no me decía absolutamente nada en ese momento la furgoneta, simplemente que aparecía una cinta con los versículos.”

“Lo de la furgoneta es un dato que después se confirmó con la bolsa aparecida al día siguiente, pero en ese momento nadie sabía que la furgoneta estaba allí ni para qué estaba, si tenía relación con el atentado, si no tenía relación. La relación de la furgoneta con el atentado se establece a partir de la bolsa y yo me entero por la tarde, en esa reunión que le comentaba, de que ya había una coincidencia entre los detonadores, entre la Goma 2, y hay una coincidencia entre lo que aparecía en la furgoneta y lo que aparecía en la bolsa que se encontró en la comisaría. A partir de esa tarde ya aparece algún indicio un poco más objetivo de que pueda haber algún tipo de participación islamista.”

“Tenemos el dato de que ha aparecido una furgoneta en Alcalá. ¿Y esta furgoneta qué es? Nosotros de momento no tenemos nada que nos relacione la furgoneta con el atentado. Es en el momento siguiente a la reunión que le digo que se celebra con el ministro por la tarde cuando se nos comenta que ha aparecido la bolsa, que han aparecido los detonadores, que el explosivo coincide, que es ECO, que es dinamita.”

- Alonso, ministro socialista del Interior después del 11-M. Le preguntan porqué tardó más de un mes en informar al juez de la aparición al lado de la Kangoo de un coche Skoda Fabia, que también contenía una cinta islamista:

“-¿por qué no comunicaron de forma inmediata al juez la aparición del vehículo Skoda?
- Alonso: Señor diputado, creo recordar que se lo he dicho también antes dos o tres veces. La Policía esperó, con buen o mal criterio, no lo sé, creo que con bueno, según dice la propia Policía, a tener el indicio tajante de que ese coche estaba relacionado con el 11-M. De hecho, cometieron el error –entre comillas– de remitirlo, porque creían que era delincuencia común, a un juzgado de Instrucción común…. porque ese análisis nos dice que ese vehículo, aparte de las cintas y de elementos indiciarios que pueden tener que ver o no con el 11-M”

“Cuando el vehículo se traslada a Canillas, allí la Policía Científica hace una inspección ocular del vehículo, lo que no se había hecho antes, y hace una inspección del contenido del vehículo y del contenido de la maleta… sí recuerdo que en el informe que me pasan hablan de una cinta con versículos coránicos y me dicen que realizan diferentes gestiones a nivel internacional durante ese mes que media para localizar los movimientos que hizo el coche desde Francia, donde al parecer se alquiló … es que ellos reciben el ADN, que es la prueba tajante e ineluctable de vinculación con el 11-M, el día 19 de julio y la transmiten casi inmediatamente al juez el día 21 de julio. Antes no le pueden transmitir al juez nada, según ellos, porque ¿va usted con un coche alquilado en Francia a una empresa francesa de automóviles, robado en Benidorm en septiembre de 2003, con una cinta coránica pero perfectamente cerrado y con las ventanillas subidas, y le dice al juez: ahí tiene, un coche relacionado con el 11-M? ¿Y si luego ha metido la pata? Es lo que me dice la policía, no son argumentos míos, sino de la policía.”

“La cinta con versículos efectivamente existía…El juicio de relevancia se hace cuando, según siempre la policía, se vincula el vehículo con los atentados del 11-M, y eso sólo puede ocurrir cuando sabemos que ahí ha habido terroristas del 11-M y eso sólo lo sabemos cuando tenemos el ADN de los terroristas, que nos dice que ahí estuvo, en el vehículo, el séptimo suicida [más de un mes después de aparecer el coche con la cinta]”

“Yo le he dicho que la policía, razonablemente, establece de un modo tajante la vinculación de este coche —un coche Skoda— con los atentados del 11 de marzo cuando localiza genéticamente y por tanto sin ningún rastro de duda a los autores o agentes relacionados con los atentados del 11-M, al séptimo suicida y el que está en busca y captura como ya le he dicho antes dos o tres veces. La cinta no me parece en absoluto indiferente ni irrelevante teniendo en cuenta los elementos circunstanciales, si quiere mi opinión personal, es decir que está en un coche que está situado donde se localizó originariamente la furgoneta.”

“Desconozco cuáles son los criterios de otros ministros. Mi criterio al frente del Ministerio del Interior es muy claro en materia de política informativa: máxima transparencia informativa, contar siempre la verdad, máxima transparencia con un solo límite: que se puedan estropear las investigaciones policiales, porque mal negocio hacemos si yo cuento algo que conduce a estropear investigaciones policiales”

- Astarloa, entonces Secretario de Estado de Seguridad:

“No entendí en la noche del día 11 qué hacía esa furgoneta ahí y por qué la habían dejado, y a día de hoy es una de las preguntas que para mí no han tenido respuesta. ¿Qué hacía esa furgoneta ahí? ¿Qué hacía en el lugar del atentado una evidencia tan manifiesta como esa furgoneta con su cinta y con sus detonadores? Para eso no tengo respuesta. ¿Qué hacía esa furgoneta ahí? ¿Por qué? ¿Con qué intención se dejó? Usted sabe que hay una interpretación: que eso en sí mismo (está en alguno de los papeles del Centro Nacional de Inteligencia), era una reivindicación. Créame que eso choca absolutamente con lo que el CNI a mí me decía en esos momentos, y supongo que nos lo decía a todos”

- López Valdivieso, entonces Director General de la Guardia Civil:

“Pero ¿todo lo que había anteriormente? Elucubraciones, es decir, opiniones sin ningún fundamento. Ya, pero es que en la furgoneta Kangoo pues no se encontraron chapelas, se encontraron turbantes. Bueno, pero en principio la furgoneta no decía nada hasta que no se analizó. Esa furgoneta era una pieza del puzzle que se va conformando y que en 48 horas está prácticamente resuelto.”

- Zaplana, entonces portavoz del Gobierno:

"El ministro de Interior, en el primer momento que tuvo la misma pista (la cinta con versos coránicos), aún cuando la Policía le decía que ésta no quería decir nada, que no era trascendente, que era un mero casette que se ha encontrado en una furgoneta... ¿Por qué lo vas a dar? Incluso en esos supuestos, siempre demostró que primaba la información, que primaba la claridad y la transparencia”

http://www.libertaddigital.com/c.php?op=noticia&id=1276224227

Con esta información, aparte el sentido común, queda claro que no había ningún fundamento para que Aznar abriera la vía islamista por la casete de la Kangoo. Hasta el medio que difundió el bulo de los terroristas suicidas, la cadena SER, dijo esa tarde que era “demasiado obvio”. Es una decisión completamente inexplicable, puramente política, que abrió el paso, siguiendo sus instrucciones,  a la aparición en una comisaría de la “prueba” con la que detuvieron a unos árabes en la jornada de reflexión, decidiendo las elecciones. Detenciones que Aznar también dio por buenas, calificadas por De la Morena como “la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida” ¿Por qué lo hizo Aznar? ¿por obediencia? ¿a quién puede obedecer el Presidente del Gobierno? ¿Por qué estaba personalmente atrapado en una trampa, relacionada con el atentado, de la que sólo le dejaban salir si se atribuía el atentado a los islamistas y el PP perdía las elecciones?

Tan solo hay dos mandos policiales que “de alguna manera” aprueban la vía islamista por la casete. Son De la Morena y García Varela. Lo hacen contradiciéndose a sí mismos. Hemos visto declaraciones suyas diciendo que la Kangoo y su casete daban para muy poco. Ahora se transcriben las declaraciones que avalarían la vía islamista que abre Aznar.

De la Morena:

“El indicio que tenemos es la cinta, y voy pensando por el camino por qué nos han dejado esa furgoneta con una cinta cuando no ha habido ningún tipo de incidente. Eso es muy raro, porque aquellas personas llegan allí y abandonan la furgoneta, pero no sabemos que la abandonen porque tengan algún tipo de incidencia. De todo eso es de lo que informo en esa reunión y la conclusión a la que llego es que las dos vías están abiertas.”

- El señor Del Burgo Tajadura: el hecho de la aparición de la cinta coránica es lo que da pie a abrir una nueva vía de investigación que no descarta, por lo tanto, el terrorismo islámico. ¿Eso es así, señor De la Morena?
- De la Morena Bustillo): Sí.

-El señor Jané I Guasch: Con lo cual pensaba también que a lo mejor los autores eran árabes. ¿Pensaba que había una justificación?
- De la Morena Bustillo: No, todavía no lo pensaba. Vamos más despacito. Todavía no pensaba nada y es que además no quería pensarlo, y luego le diré por qué. De alguna manera, mentalmente voy repasando todos los elementos y sopesando los pros y los contras. El tema de la furgoneta lógicamente no me dice nada.”

“Es más, yo creo que le he dicho que después de analizar la furgoneta, de alguna manera contemplamos las dos vías.”

“Le he dicho anteriormente a alguien —no sé a quién— que del análisis de la furgoneta abro las dos vías y que las dos vías están
ahí: ETA e integrismo islámico. No me pregunte usted ahora en qué porcentaje una u otra, pero puedo asegurarle que sin saber la prueba de las 5 de la tarde, llego al convencimiento de que puede ser uno u otro.”

García Varela:

“Unos minutos antes de esta reunión, que fue a las 18:00 horas, yo recibo una llamada del comisario general de Información que me comunica que apareció la furgoneta de Alcalá. En esa reunión automáticamente el subdirector, a propuesta mía, transforma todas nuestras unidades, que vuelven a iniciar la investigación en todos los campos. A partir de ese momento se ponen a trabajar todas las unidades, tanto la UCE 1 como la UCE 2, como todo servicio de la Guardia Civil, para el esclarecimiento de los hechos que habían ocurrido, pero sin hacer valoraciones; o sea, todo el mundo tiene que trabajar para poder sacar el más mínimo dato, el más mínimo elemento que lleve al esclarecimiento.”

“A nivel de investigación, desde la tarde del día anterior están las dos vías. A nivel de valoración, qué duda cabe que va creciendo la pista islamista”

Por si hubiera alguna duda, el propio Aznar reconoce la falta de fundamento de su decisión islamista:

“Habían aparecido unos hechos que por sí mismos no tenían un significado muy especial (una cinta comercial del Corán no tiene un significado muy especial) pero habían aparecido unas circunstancias nuevas, que nos llevaron evidentemente a tomar la decisión, creo que rápida, en cuanto supimos (repito, en cuanto lo supimos) el resultado del contenido de la furgoneta, de abrir una segunda línea de investigación.”

“Los responsables policiales siguen pensando que prioritariamente hay que seguir con esa línea de la banda terrorista ETA y, a pesar de lo que piensan los responsables policiales, se decide abrir una segunda línea de investigación. ¿Por qué? Porque si eso nos puede llevar a algún lado, que hoy sabemos que en sí mismo no hubiese llevado a ningún lado, nosotros queríamos aprovechar, señoría, todas las posibilidades que había de investigación para obtener la detención de los criminales lo más rápidamente posible.”

Sin duda, la justificación de apurar todas las posibilidades para detener a los autores suena bien al oído. Pero, ¿acaso no se podía investigar la Kangoo si no se vinculaba al terrorismo islamista? En realidad, la decisión de Aznar contiene una tremenda malicia. Al utilizar la expresión “segunda línea de investigación” parece no indicar a nadie, aunque todo el mundo daba por supuesto que esa línea era islamista. Lo refinadamente malicioso es vincular las pistas de la Kangoo –falsas o no- a la segunda línea de investigación, excluyendo así a la primera, ETA. Si la Kangoo estaba relacionada con el atentado, de este modo se excluía ya a ETA y se abocaba directamente a la vía islamista, que por lo que se ve es lo que pretendía.

El hecho es que Aznar decidió por sí y ante sí seguir la vía islamista, con la que llevó a Zetap a la Moncloa. La misma vía que se ha demostrado es una completa farsa –con la desaparición de las pruebas reales y la atribución de la autoría a una heterogénea panda de confidentes y controlados por la Policía y por los jueces-, que él sigue respaldando.

Para mayor burla a los españoles, contra los que se dio el golpe del 11-M, y para vejación de las víctimas, la famosa casete desapareció como prueba de convicción antes del juicio, entregándosela al propietario de la furgoneta. Ni siquiera hasta hoy se ha investigado la procedencia de la cinta coránica.

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/05/02/espana/1146556750.html

Ante las preparadas acusaciones de mentir que le hace la izquierda, Aznar siempre se ha defendido diciendo que él sólo seguía lo que la policía indicaba y que informaba de todo lo que ésta le contaba, en tiempo real. Las acusaciones que le hace la izquierda política y mediática son efectivamente falsas –y parecen parte del teatro montado para que Aznar pueda presentarse como víctima-. Son otras las mentiras de Aznar. Se ven claramente en el asunto de la casete. Ni hizo lo que la policía recomendaba ni transmitió a los ciudadanos lo que la policía le informaba. En su decisión política de abrir la vía islamista por la casete, contra el criterio de los mandos policiales, no nos dijo a los españoles la valoración que estos hacían de ello. Se ha visto anteriormente: “burdo, trampa, me he enterado hoy, no me dice nada, no nos cuadra, raro, no nos dice ni que tuviera relación con el atentado, no me dice absolutamente nada, podían haber sido otro tipo de delincuentes, no tenemos nada que nos relacione la furgoneta con el atentado, ¿y si luego ha metido la pata?, elemento circunstancial, mal negocio hacemos si yo cuento algo que conduce a estropear investigaciones policiales, ¿qué hacía esa furgoneta ahí? ¿con qué intención se dejó?, elucubraciones, opiniones sin fundamento, la Policía le decía que no quería decir nada” Ocultando esta información que le refutaba, Aznar encaminó el 11-M por la vía islamista. ¿Por qué?

No hay, por tanto, engaño al gobierno Aznar, no hay miguitas de Pulgarcito que el gobierno inocentemente seguía. Lo que hay es un engaño de Aznar a diestro y siniestro, abriendo falsamente una vía islamista destinada a ser rellenada, aunque fuera con engaños tan burdos como los de su casete. Un engaño a todos los españoles que Aznar y Acebes continuaron en esos tres días. Porque son muchas las cosas que ocultaron. Salvo error u omisión, una larga lista: no informan que los mandos policiales les dicen en la mañana del 11-M que el explosivo es Titadyne con cordón detonante; no informan que hay explosivo en la Kangoo, no informan que el portero Garrudo en su primera declaración dice que los de la Kangoo tienen aspecto de europeos; no informan que la taquillera de RENFE dice que hablan en español con acento español; no informan que los perros policía no encontraron explosivo en la Kangoo en el reconocimiento de Alcalá; no informan que la policía en Alcalá no encontró nada en la Kangoo; no informan de varios avisos de bomba en Alcalá posteriores al atentado; no informan que hay grabaciones de la estación de Atocha y se están repasando; no informan que los Tedax revisaron concienzudamente el tren del Pozo y no vieron la mochila de Vallecas; no informan que Al Qaeda no ha cometido atentados con Goma 2 ECO; no informan que ETA ha cometido múltiples atentados en el pasado con Goma 2 ECO; no informan que ha aparecido una caja en Pozuelo que era el embalaje de Goma 2 ECO; no informan de los informes que realizó la policía científica sobre los explosivos de la Kangoo y de la mochila de Vallecas; no informan de la aparición de la Metenamina, ajena a la Goma 2 ECO, en los explosivos de la Kangoo y en la muestra patrón, sin que aparezca en la mochila de Vallecas; no informan de los análisis que se tuvieron que hacer en los restos de los trenes para determinar el explosivo utilizado; no informan que se ordenó quemar los restos de las víctimas, cuyo análisis podía esclarecer el explosivo empleado; no informan que varios etarras, cuyas fotos fueron difundidas, han sido reconocidos por ciudadanos en Madrid, ni del aspecto de los etarras solicitando colaboración ciudadana para encontrarles; no informan de ninguna actividad de investigación de los grupos encargados de ETA; no informan de que tienen informes, que han recabado, sobre relaciones entre etarras e islamistas; no informan que se ha producido una increíble confusión en el teléfono de la mochila de Vallecas, apareciendo tres números de tarjeta y dos IMEIS para un solo terminal y una tarjeta; no informan que dos de los hindúes fueron visitados el día anterior por la Policía; no informan que los hindúes se llevan a matar con los islamistas; no informan  que se ha detenido a un madrileño en relación con la cinta de reivindicación del atentado aparecida cerca de la mezquita de la M-30.

Son muchas las cosas que ocultaron Aznar y Acebes aquellos tres días a los españoles. Curiosamente son aquellos datos que ponían en cuestión la vía islamista que Aznar decidió abrir por una casete. ¿Por qué lo hicieron?

Un apunte final. Sólo hay dos personas que coincidan con Aznar: Zetap y Garzón. Van unos pasos adelantados a él. Para ellos, solamente con la Kangoo y su casete estaba claro que el atentado era islamista.

Ahora preguntamos nosotros, a José María Aznar y a Ángel Acebes: ¿quién organizó la masacre del 11-M? ¿quién puso las bombas?



Los sucesos de Leganés, cierre de expediente tras el 11-M (II)

Gases misteriosos y muertes sin fecha.

Recapitulando lo dicho en el artículo anterior, tenemos que en el mayor acto criminal de nuestra historia se atribuye su autoría a unos individuos por suicidarse en Leganés. De esos presuntos suicidas no constan en el sumario los preceptivos informes de autopsia, la doctora Carmen Baladía, responsable del caso, asegura que no se les hicieron autopsias, y los estudios que se hicieron sobre los cadáveres no tienen ningún parecido con lo que las normas legales obligan a realizar. A pesar de ello, el juez y la clase dirigente afirman dogmáticamente que todo se hizo muy bien y que sí hay autopsias. Pero eso no es todo.

Quién tenga un poco de información sobre el caso, recordará que la versión oficial dice que los terroristas estuvieron sitiados en el piso por los GEOS, que les conminaron a entregarse y como no obedecían les lanzaron gases lacrimógenos, respondiendo los islamistas con insultos y cánticos, antes de la explosión. Aquí nos encontramos con un caso del tipo clásico: si hay humo y colillas es que alguien ha fumado. Si los terroristas inhalaron los gases lacrimógenos que les lanzaron los GEOS habrá restos de ellos en sus cuerpos. Pues en este caso no. Otra vez se rompen las reglas de la lógica. Se recordará que la Ley obligaba en las autopsias a realizar un estudio de la presencia de gases (neumotórax). Ahí se podría corroborar la veracidad de la versión oficial. La ocasión perfecta para derrotar a cualquier conspiranoico. ¿Se encontraron restos de gases en los siete suicidados? No. ¿Indica eso, como puede parecer, que es falso que había unos terroristas que inhalaron los gases lanzados por los GEOS? Para el juez Bermúdez siempre hay una solución: no se encontraron gases en los suicidados porque no se buscaron en sus cadáveres. Pero hubo autopsias. Tal cual.

Otra cuestión clásica en las autopsias –que estamos hartos de ver en las películas- es la fecha exacta de la muerte, la data. El juez Bermúdez no se cansa de repetir que un elemento esencial de las autopsias es esa data. Precisando médicamente la hora de la muerte se podría desvanecer cualquier sospecha de que los cadáveres de Leganés hubieran encontrado su última hora antes de la explosión. ¿Qué dicen sobre ello los estudios antropomórficos, radiológicos y toxicológicos que pretenden hacer pasar por autopsias? Nada. No hay data de la muerte. Se supone que, como todo el mundo vio una explosión en los telediarios, debemos concluir que dentro había lo que dice la policía del caso y que los supuestos terroristas murieron en ese momento. Pero hay autopsias, televisadas y todo.

Desconocidos autores del 11-M.

Hemos visto que a los supuestos terroristas del 11-M no se les realizaron las preceptivas autopsias, que se les lanzaron gases lacrimógenos pero no se les encontró restos de ellos, y que tampoco se realizó el preceptivo estudio sobre la hora de la muerte.

Tenemos unos restos humanos hallados en el desescombro de Leganés con los que se incumplieron todas las normas legales para la averiguación del delito. Pero aún hay más. ¿A quiénes correspondían esos restos humanos? La versión oficial dice que a siete islamistas concretos. Lo lógico es que hubiera fotografías de sus cadáveres que se correspondan con ellos, pero sólo se conocen dos de los siete. Todo el mundo ha oído hablar de El Chino, Jamal Ahmidan. ¿Se encontró su cadáver en Leganés? La policía halló una mano cuyas huellas dactilares correspondían al argelino Ahmed Ajon. No se sabe cómo, luego la policía dijo que según la policía marroquí ese cadáver era de Jamal Ahmidan. A otro, Allekema Lamari –al que el CNI llevaba tiempo pisándole los talones- sólo se le encontró seis meses después, cuando una genial investigadora encontró entre un amasijo de piedras y barro su oreja y parte de la cabeza. Inicialmente fue identificado por su oreja y, posteriormente, un policía en viaje singular se fue a Argelia a tomar el ADN de sus padres. Otro de los cadáveres apareció lleno de grapas internas, sin que haya explicación al respecto. De tres de los cadáveres no se encontraron las manos, por lo que no es posible el reconocimiento dactilar.

Volvamos al lugar del crimen. Unos policías llegan al piso de los supuestos terroristas –de tres modos distintos y contradictorios según la propia versión oficial-. No saben quien hay dentro, aunque sospechan de varios conocidos delincuentes. Se produce una explosión y aparecen cadáveres. La Ley de Enjuiciamiento Criminal –artículos 340 y 341- manda que en tal caso se citen a posibles testigos para su reconocimiento. No se hizo. La policía y el juez del Olmo estaban en permanente contacto con la mujer del Chino, pero no se la llevó a reconocer el cadáver. Ese mismo día unos policías tenían en la comisaría de Parla al hermano de uno de los suicidados –Kounjaa-, tampoco reconoció el cadáver. La policía había detenido a la hermana de dos de los suicidados –los hermanos Oulad Ackha- pero no la llevaron a reconocer sus cadáveres. Es inevitable preguntarse, ¿de quién y de cuantos son los restos humanos encontrados en el desescombro de Leganés?

Sin agotar el cúmulo de irregularidades, invenciones, falsedades y violaciones flagrantes de la Ley que se han producido en el episodio de Leganés, es momento de terminar. La masacre del 11-M se resuelve según la versión oficial en la explosión del piso de Leganés, atribuyendo a sus moradores la colocación de las bombas. Hemos visto que a los restos humanos encontrados en su desescombro no se les hizo las autopsias que manda la Ley, quedándonos sin saber la causa de su muerte, la hora, la verificación de las circunstancias oficiales de la misma, y hasta su verdadera identidad. En palmaria contradicción con los hechos conocidos, el gobierno, todos los partidos políticos, la casi totalidad de los medios de comunicación, fuerzas de seguridad, jueces, en resumen, toda la clase dirigente asegura dogmáticamente que todo se hizo a la perfección y que por ello esos suicidados son los autores del 11-M. ¿Cómo se explica tanta mentira impuesta al pueblo español y sostenida al unísono por los que disfrutan el poder? Parece incomprensible, más en la respuesta se hallan los verdaderos autores de la matanza del 11-M, que ha cambiado el rumbo de la historia de España.

Coda para los más acérrimos defensores de la versión oficial.

Pongamos que todo lo dicho no son más que manías de un conspiranoico. Que, a pesar de esos datos, no cabe dudar de nuestras autoridades, policiales y judiciales. Que si ellas dicen que hay autopsias las hay. Vale. Pero hay un problema. El juez del Olmo, instructor del caso, pidió el 27 de marzo de 2006 que se realizaran las autopsias a los suicidados de Leganés. La doctora Baladía le contestó que dado el tiempo transcurrido ya no era posible hacerlo, por la putrefacción de los cadáveres. Si el juez del Olmo pidió dos años después que se hicieran las autopsias sería porque no las había. En otro caso, habrá que afirmar que es completamente idiota, o un insano necrófilo. Y no vamos a pensar que la instrucción del 11-M estuvo en tales manos.

Tratando el caso de supuestos suicidas es inevitable recordar el episodio más sangrante del 11-M. El actual ocupante del palacio de la Moncloa, la misma tarde del 11-M, mientras las víctimas morían en los hospitales y todos estábamos conmocionados, llamó a los medios de comunicación para asegurarles que habían aparecido terroristas suicidas en los trenes. Así lo ha asegurado Pedro Jota Ramírez, director de El Mundo. Ni en la comisión de investigación, cuando fue preguntado por ello, ni en las reiteradas entrevistas con dicho director, lo ha desmentido. Permítaseme una pregunta. ¿Qué pensaría el lector de sí mismo si mientras la gente moría por el atentado se hubiera dedicado, como aspirante al poder, a difundir bulos elaborados? ¿Se consideraría indigno y carente de toda legitimidad para disfrutar el poder? La misma respuesta que se de cada uno a sí mismo en tal caso, deberá servir para el actual Presidente del Gobierno.


Los sucesos de Leganés, cierre de expediente tras el 11-M (I)


Las inexistentes autopsias de los supuestos terroristas del 11-M.

La versión oficial sobre el 11-M - sospechosamente sostenida al unísono con flagrantes mentiras e invenciones por políticos, periodistas, fuerzas de seguridad y jueces- impone que las bombas fueron colocadas por siete individuos que estarían dentro del piso que explotó el 3 de abril de 2004 en Leganés. No hay prueba, indicio, ni rastro alguno de la presencia de esos individuos en los trenes. Sin embargo, es el núcleo central de la versión oficial. Es un dogma que no necesita demostración y que la clase dirigente impone al pueblo español para que lo asuma como verdad revelada, grabada a fuego por los medios de comunicación. Por ello, el juez Bermúdez inicia su relato de hechos probados en la sentencia con tal aseveración, sin dedicarle ni una sola frase a su argumentación.

El razonamiento soterrado de los predicadores de la versión oficial sería que puesto que siete personas se “inmolaron” en un piso de Leganés tuvieron que ser ellos quienes colocaron las bombas. Dejando aparte la absurda y arbitraria deducción, voy a centrarme en el supuesto de que parte: que siete terroristas islamistas se suicidaron en Leganés. Es el tema de esta serie de artículos.

Todos podemos recordar las imágenes en televisión de la explosión de ese piso. Es un hecho cierto. Pero, ¿quién había dentro? A pesar de que el piso estuvo rodeado durantes horas, y de que la vivienda contigua era de un policía especialista en escuchas y seguimientos, no hay testimonio ni imagen alguna sobre lo que había en su interior. Para vislumbrar lo que se escondía tras esa explosión sólo tenemos los cadáveres que se encontraron.

La Ley obliga a realizar autopsias a los cadáveres de toda muerte violenta. Por esta operación médica se puede certificar la causa y las circunstancias del fallecimiento. En nuestro caso, al carecer de otros medios de conocimiento, es el único método para averiguar lo sucedido. Las sietes autopsias podrían acreditar que efectivamente murieron allí esos terroristas como resultado de la explosión, la hora de la muerte y sus circunstancias. Bien, ¿qué dicen esas autopsias? Desgraciadamente no se puede responder a la pregunta, debiendo plantearnos otra previa. ¿Se les hicieron autopsias a los siete cadáveres aparecidos en Leganés? La respuesta debería ser sencilla, si hay autopsias se responde que sí y caso de que no las haya se diría que no. Se enseñan la autopsias y se dice aquí están y dicen esto, o no se encuentran y se reconoce que no las hay. Nuestro caso es distinto. Aunque no hay tales autopsias la clase dirigente dice que sí, y con ellas quieren certificar la autoría material del 11-M. ¿Cómo es posible algo tan absurdo?

Cuando no hay lo que hay.

Decía en el artículo anterior que pese a no existir autopsias de los suicidados de Leganés, nuestra clase dirigente asegura que sí, y con ellas quiere acreditar que esos siete moradores del piso colocaron las bombas del 11-M.

¿Por qué digo que no hay tales autopsias? Por algo demasiado simple: porque no las hay. Si existieran constarían en el sumario y allí nadie las ha encontrado. Todos los que mandan, el juez Bermúdez en su sentencia –incluso el Tribunal Supremo- aseguran escandalizados que hay autopsias. Pero no dicen donde están, no hacen algo tan sencillo como señalar los folios del sumario donde se pueda leer “Informe de Autopsia”. Y así para cada uno de los siete suicidados. Solamente en el caso del GEO Torronteras, fallecido en el asalto al piso, hay verdadera autopsia.

Tenemos que en el sumario no aparecen las autopsias que deberían estar, pero nuestros dirigentes dicen que sí las hay. ¿Cómo dirimir la cuestión? Seguramente no les parecerá mal que acudamos al testimonio de la persona responsable del asunto. La doctora Carmen Baladía era la directora del Instituto Anatómico Forense, encargado de realizar las autopsias, como también lo fue de hacer las de las víctimas de la masacre. Pues bien, la doctora Baladía recientemente ha declarado: “No se hicieron esas autopsias” Parecería asunto resuelto, si no aparecen en el sumario y si la responsable del caso dice que no se hicieron, habría que concluir que no hay autopsias. Sin embargo, los poderosos, la Policía que investiga y el juez Bermúdez dicen que sí hay autopsias. ¿Acaso son tontos? Seguro que no, puesto que les va muy bien, ascienden y ganan honores y distinciones. ¿Será que miente la doctora Baladía? Tampoco, porque ni siquiera la han desmentido. Se han limitado ha realizar un enorme vacío a sus declaraciones. Ni uno solo de los grandes medios de comunicación se ha hecho eco de ellas. Entonces, ¿será que nos toman por tontos? Sería injusto sospecharlo, lejos está de nuestras autoridades insultar descaradamente al pueblo del que emanan sus poderes. Para todo encuentran una solución. Veámoslo.

Existen infinidad de actos médicos. A usted y a mí nos pueden analizar un forúnculo o la uña de un dedo del pie. Y hacer un hermoso y muy científico informe médico con ello. En el sumario consta que a algunos de esos siete suicidados de Leganés se les realizaron informes antropomórficos – descripción y medición de su anatomía-, radiológicos y toxicológicos – búsqueda de veneno y sustancias psicoactivas-. Eso es todo lo que hay. De esos estudios se concluye que se encontraron algunos restos humanos en Leganés, que tenían una apariencia y medidas concretas, que algunos huesos estaban rotos, y que no se encontró que hubieran tomado veneno ni drogas. Y como en el sumario constan esos estudios nos dice el juez Bermúdez que se hicieron autopsias. Entonces, el problema será determinar si la doctora Baladía y los médicos forenses que llevan años y años firmando informes de autopsia, con unas prácticas médicas regladas, están equivocados y vale como autopsia cualquier acto médico que se realice sobre un cadáver, como parece afirmar el juez Bermúdez. Según este, en genial innovación, una autopsia sería describir y medir un cadáver, hacerle alguna radiografía y buscar en alguno si ha consumido droga o veneno. Dado que se trata de un juez y una cuestión legal, acudiremos a la Ley en busca de respuesta.

La ley del más fuerte contra la Ley.

Para el juez Bermúdez –y el inmenso y atronador coro que le vitupera- los estudios antropomórficos, radiológicos y toxicológicos que se hicieron a los restos humanos hallados en el piso que explotó en Leganés son auténticas autopsias, salvando de su error a la doctora Baladía y a los miles de médicos forenses que llevan décadas realizando y firmando informes de autopsia. Por tanto, la cuestión es: ¿qué es una autopsia? Seguro que cualquiera recuerda esas series de televisión donde en la fría morgue se analiza con detenimiento un cadáver, se abren sus cavidades, examinando lo que se encuentra, se precisa la hora de la muerte y se acaban encontrando pistas definitivas para la investigación. En el caso del mayor crimen de nuestra historia bastó con que el médico forense midiera con una regla los cadáveres, realizara a alguno de ellos una radiografía y buscará en un par de hígados si había tomado drogas o veneno. Pero olvidémonos de películas y vayamos a la Ley.

Legalmente, ¿qué es una autopsia? La Ley de Enjuiciamiento Criminal que lo regula lo dice bien claro: “una operación anatómica”. No dice más, no precisa en que consiste esa operación. Creo que a todos esas palabras –operación anatómica- nos evocan al médico forense abriendo las cavidades del cadáver y analizando sus órganos. Lo que no se hizo con los suicidados de Leganés, salvo el estudio de uno o dos hígados. Quizá sea por eso que el juez Bermúdez en su sentencia elude reiteradamente esas dos palabras clarificadoras: “operación anatómica”. Cita el número de los artículos que lo ordenan – 343 y 353- pero haciendo juegos malabares con las cifras de esos y otros artículos evita el contenido de los mismos, y las dos palabras que lo dicen todo y le ponen en evidencia: “operación anatómica”. Aún más, al juez Bermúdez no le duelen prendas en citar la norma en que se detalla con precisión las operaciones que se deben realizar en una autopsia, la Recomendación 99 (3) de la Unión Europea. Pero, podemos imaginar por qué, se le olvida dar cuenta de su contenido. Por suplir su fatal olvido, reseñaré brevemente lo que se dice en esta norma, aplicable en España: se deben abrir plano a plano las tres cavidades corporales, cabeza, tórax y abdomen, seccionando y examinando todos los órganos, vasos sanguíneos, con estudio de la presencia de gases (neumotórax), etcétera. Exactamente lo que no se hizo con los restos humanos de Leganés. Esos estudios antropórficos, toxicológicos y radiológicos que se hicieron no son autopsias. Son meros informes complementarios a una verdadera autopsia. Ese carácter accesorio lo indica la misma norma europea, que sólo ordena practicar el estudio antropomórfico y radiológico “cuando sea posible”. Por tanto, legalmente no se hicieron autopsias y hacer pasar unos estudios complementarios como si lo fueran es un descarnado fraude de ley. Eludida la Ley tan burdamente, no se asombrarán si ya en un próximo artículo vemos otras cuestiones sorprendentes.


Rafael Gómez-Coronado Acha
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