Editado por Eduardo de Lácara
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......................................................Jesús Molins.




Acuerdo sobre las pensiones

El capital privado nos está imponiendo una serie de reformas que no ayudan a salir de la crisis...simplemente le interesan a este para salir más reforzado de la crisis aumentando sus beneficios en época de vacas flacas e hincando el diente al capital público y las garantías y derechos sociales de los ciudadanos y trabajadores.

Esta reforma, la de las pensiones, no era "ni urgente", "ni necesaria" para salir de la crisis.

Hasta hace unos días se defendía que esta reforma no era necesaria; que se nos estaba engañando; si se ampliaba la edad de jubilación a los 67 años habría huelga general en enero.

Se han editado informes al respecto, comunicados de cien economistas, la seguridad social tenía superávit.  Seguro que ya los conoceréis, son públicos y han sido divulgados y presentados públicamente todos esos informes, estudios, comunicados, manifiestos, etc., editados por los sindicatos en estos últimos 60 días.

Se defendían posturas sobre otras políticas (económicas, fiscales, financieras, laborales) que sí que eran urgentes y que sí nos ayudarían a salir de la crisis de una forma más social, cohesionada y justa.

¿Y hoy?, ¿Resulta que todo eso era mentira?.
  
La realidad no es otra, con esta reforma de las pensiones estamos condenando a nuestros hijos a jubilarse, espero, a los 67 años pues seguro que dentro de 20 o 25 años nos venderán que hay que volver a reformar el sistema y lo ampliaran a los 70, eso sí con nuestra firma; con una pensión, en el caso de corresponderle el 100% de la mimas, devaluada un 25% sobre las actuales.

Un 25% menos sobre las actuales frente a lo que para entonces haya subido la vida; buff que vértigo, no quiero ni pensarlo, la precariedad económica en la que podemos estar condenando a las generaciones futuras, a nuestros hijos, a nuestros nietos, ¿Qué estamos haciendo?.

Nos toman el pelo, les creemos, entramos por el aro y lo aceptamos

Nos complacemos con lo que nos dictan y no somos capaces de ver que hay otras formas diferentes para salir más fortalecidos de esta complicada situación, más bien diría “pulso contra lo público”.

Simplemente miramos para delante y no miramos a nuestros lados,  no vemos más allá del camino que nos marcan, así nos está yendo y nos irá.

Ahora se defiende este pacto utilizando la tan mañida frase “vale más un mal acuerdo que un buen pleito (o conflicto)”.

Deberíamos tener en cuenta, que un mal acuerdo, aunque efectivamente es un acuerdo, es malo y que por el hecho de ser malo, seguirá siendo malo siempre. 
 
Con lo cual que si ese “mal” acuerdo se convierte en ley, esta no dejará de ser también “mala” y resulta que esta “mala” ley será la que rija las condiciones de acceso, económicas y garantías de nuestras pensiones.

Por lo tanto está claro que vamos a contar no con un mal plan de pensiones públicas, lo cual va a desviar los ahorros de los  cada vez más pobres ciudadanos hacia los planes de pensiones privados,
Ahí está el cebo, los mercado han dinamitado a los planes públicos de pensiones para hincarles el diente y hacer negocio y garantizarse beneficios mediante los planes privados de pensiones. La banca siempre gana.

Lo más triste de todo, es que “nosotros” lo hemos permitido, les hemos dado vía libre con la firma de este “mal” acuerdo o pacto.



¿Pacto global?

En los últimos días, estamos viendo cómo desde los sindicatos se ha llamado a la consecución de un “gran pacto global”, en el que se lleguen a acuerdos en materia de pensiones, reforma laboral, negociación colectiva, políticas activas de empelo, etc.

¡¡¡AHORA, parece ser, que se apuesta de forma decidida por la consecución de ese “pacto global”!!!.
Ahora que se han destruido millones de empleos; ahora que se ha liberalizado totalmente el despido; ahora que se ha facilitado a los empresarios el descolgarse de los convenios colectivos; ahora que se ha permitido el acceso de las ETTs. a las bolsas de empleo público; ahora que se ha rebajado un 5% los salarios de los empleados públicos y se han congelado las pensiones; ahora que se va a ampliar la edad de jubilación a los 67 años y a ampliar a 20 o 25 años los años para su cálculo; ahora que se va a decretar la reforma de la negociación colectiva; ahora que se ha eliminado la ayuda de 426 euros; ahora que se quiere implantar el copago sanitario; ahora que se están lapidando los derechos individuales de los trabajadores, etc.,¡¡¡AHORA!!!

Empezaron hace unos días Gobierno y sindicatos, ahora se suman las organizaciones empresariales y desde las organizaciones sindicales se está forzando para que también se unan al mismo todos los partidos políticos con representación parlamentaria.

La verdad es que en estos momentos de durísima crisis económica, desestabilización y ataques mercantiles, este pacto sería necesario para poder luchar juntos contra estos poderes ocultos que nos atacan y realizar reformas de control de la economía, entidades financieras y tejido industrial español.

Pero la cuestión es que llevamos más de tres años de profunda, durísima y gravísima crisis y . . . ¿Por qué no se hizo esto desde el principio?. . . y si se intentó, ¿Quiénes fueron los culpables de su fracaso?.

Sí, digo culpables, pues la inacción, discusión  y zancadillas que han protagonizado durante estos tres últimos años de crisis . . . ¿Sabéis cuanto nos han costado?.

Se han destruido millones de empleos (4.200.00 parados), millones de puestos de trabajo  que tardaran años en volverse a crear por mucho pacto global que alcancemos; si lo hubiéramos hecho hace tres años quizás estaríamos hablando de algún millón menos de parados (como pasa en el resto de Europa).

¿Cuántos millones de españoles han sido empujados a la precariedad, se han quedado sin empleo, no han podido pagar la hipoteca y por ello han sido desahuciados?.

¿Cuántos ciudadanos se han visto empujados hacia el umbral de la pobreza?.

¿Cuántos millones de euros ha tenido que utilizar la sanidad pública para tratar depresiones, dependencias alcohólicas, psicotrópicos, tendencias suicidas, ansiedades . . . como consecuencia de todo este desastre?.

¿Cuánto ha podido repercutir toda esta precariedad laboral, económica, y social en el número de suicidios, asesinatos, violencia doméstica, agresiones, accidentes laborales, accidentes de tráfico, . . . cuántas muertes por todo ello?.

¿Cuántos miles y miles de millones de euros en prestaciones por desempleo, subsidios, ayudas, etc.?.

De haberse producido hace tres años este “pacto global”, quizás estaríamos hablando de menos pobreza, de menos muertes, de menos terapias, de menos paro, de menos desahucios, y de un ahorro considerable de miles y miles y miles de millones de euros que podrían haberse invertido en políticas activas de empleo. Las consecuencias por no haberlo alcanzado tres años antes son gravísimas.

 ¿Porqué no se intentó entonces?, ¿Porqué no se llegó a un acuerdo?, ¿Quiénes fueron los culpables?. ¿Fue el gobierno?, ¿la oposición?, ¿la patronal?, ¿los sindicatos?.

Los ciudadanos tenemos derecho a saberlo. Ellos son, en cierta medida, responsables de una parte de esta degradación social.

Ahora toca pelear y conseguir ese acuerdo y luego exigir responsabilidades.

La política no es un juego. Los políticos no están jugando al monopoly, a las finanzas o al estratego. Sus decisiones, acciones u omisiones, inciden directamente en las condiciones de vida, bienestar o pobreza de los ciudadanos; por ello las organizaciones políticas, empresariales, financieras y sindicales son responsables de las consecuencias de sus hechos y . . .

. . . los ciudadanos tenemos la obligación de exigir responsabilidades.



Violencia machista

Acabamos de empezar el año, apenas han transcurrido dos semanas y ya nos hemos encontrado ante los primeros  casos de violencia machista.

Dos mujeres han sido asesinadas por sus parejas y una de ellas junto con sus dos hijos, así que suman cuatro las personas asesinadas.

El pasado año lo terminamos con una escalofriante cifra de 73 mujeres asesinadas.

Entre 70 y 80 asesinatos todos los años, esta cifra me recuerda a los años más duros del terrorismo.

Desde el Gobierno, las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos se han desarrollado políticas de ayuda, asistencia, protección, tratamiento y seguimiento de las víctimas.

También se han puesto en marcha campañas de educación y sensibilización; se han unificado todos los teléfonos de emergencias en uno solo, al cual se le ha potenciado, el 016; se insiste continuamente en la importancia de denuncia cualquier caso de acoso, agresión o violencia; se ha cambiado el Código Penal, tipificando el delito de violencia de género y agravando las penas; se han habilitado Juzgados y Fiscalías especializados únicamente en violencia de género.

Pero la realidad es que todos estos esfuerzos y reformas no están dando resultados, no son suficientes, los casos no bajan.

Algunos se contentan falsamente, basando su teoría en que muchos de los casos se producen en parejas de inmigrantes; hecho que en realidad nos debe dar igual pues no dejan de ser asesinatos que se producen en España contra ciudadanas que trabajan y viven en España, por lo tanto hay que perseguirlos y erradicarlos.

Nos está faltando ir un poquito más allá.

Antes he comentado que las cifras de la violencia de género son similares a las de los años más duros del terrorismo ¿entonces porque no aplicamos parecidas formulas para combatirla?

Quiero decir: contra el terrorismo se luchó creando una ley especifica; impidiendo el acceso de los autores a instituciones, cargos públicos, etc.; apoyando totalmente, política, económica y materialmente a las FF y CC de Seguridad y endureciendo la política penitenciaria para sus autores.
Cojamos el toro por los cuernos y actuemos firmemente contra la violencia machista.

Tendremos que volver a estudiar en profundidad la legislación y hacer en la misma todos los cambios necesarios.

Revisemos y endurezcamos las penas. Dotemos de todos los fondos, medios y personal que sean necesarios a los Juzgados y Fiscalías especialistas en violencia de género. Hagamos que los autores de estos asesinatos cumplan íntegramente las penas. Prohibamos legalmente su participación en instituciones, partidos políticos, sindicatos, etc. Impidamos que puedan ocupar plazas como funcionarios o puestos de personal laboral en ninguna administración y sobre todo apliquémosles el mismo régimen penitenciario que se está aplicando a los terroristas: cumplimiento integro de penas, no reducción de condena por trabajo o buena conducta, no acceso al tercer grado ni a permisos penitenciarios, aislamiento del resto de módulos y cumplimento de la condena en penal  totalmente alejado de su comunidad de origen y residencia.

Tratemos a los maltratadores  y asesinos como auténticos terroristas, en definitiva no deja de ser terrorismo machista.

Pero para adoptar todas estas mediadas, los primeros que nos tenemos que concienciar y asumirlo como un problema nuestro, somos los hombres.

Y digo los hombres por qué en España no existe una igualdad real.

El 80% de los altos cargos de los poderes del estado (ejecutivo, legislativo y judicial) están ocupados por hombres, así como los puestos de alta responsabilidad económica, financiera y empresarial; y para poder erradicar esta lacra social hace falta voluntad política, realizar reformas legislativas, aplicar la ley con toda contundencia, ayudas económicas, financiación y puestos de trabajo para hacer de las victimas personas independientes económicamente. Todo ello de forma urgente, decidida y valientemente, y los responsables de realizarlo y acometerlo son ese 80% de hombres que os acabo de detallar.

Entre tanto, ante cualquier abuso, maltrato o violencia, no lo dudes; denuncia.

Denunciar es prevenir, es alertar, es facilitar que se pongan en marcha los medios de protección para ti y de represión contra el autor. No lo dudes y llama al CERO, UNO, SEIS (016), esta llamada puede salvarte.


Inter”accion”


¡Cómo está cambiando todo!, ¡con qué rapidez!; tal es la velocidad  que nos está pillando tan de sorpresa que no reaccionemos con la suficiente fuerza y celeridad.

Los poderes económicos marcan el paso y supeditan a los Gobiernos mediante las presiones bursátiles, mercantilistas y financieras.

Las organizaciones políticas y sindicales no cambian, siguen aferradas a sus estructuras, viejas fórmulas y métodos (manifestaciones, movilizaciones, huelgas, etc.) que hoy por hoy, por si solas, no son ni efectivas ni suficientes como para hacer varias las políticas impuestas por el nuevo orden mundial.

Todo está cambiando hacia un nuevo sistema que regirá al mundo del siglo XXI.

Un nuevo sistema totalmente liberalizado, basado en el poder financiero, en el que priman los resultados económicos frente a los derechos de los ciudadanos; donde se da mas importancia a los beneficios que a la redistribución de la riqueza; donde los movimientos bursátiles doblegan  la libertad de los Estados.
Un nuevo sistema en el que las libertades individuales y la democracia están supeditadas al interés de los poderes económicos.
Ante esta situación, no cabe más que reformar las organizaciones políticas y sindicales rápidamente. Ya no nos sirven, para defendernos, las viejas recetas..
Hay que cambiar y readaptarse a la nueva situación rapidísimamente o corremos el peligro de que el sistema que se está imponiendo nos enguya a todos.
No podemos seguir esperando a que la situación mejore, pensando que luego volveremos al estado anterior como si nada, esto no ocurrirá si no nos reformamos rápidamente y plantamos cara de forma eficaz a la nueva concepción mundial que se nos impone.
Las manifestaciones, movilizaciones, huelgas, etc., han pasado a servir simplemente para escenificar el descontento popular y la existencia de un conflicto, no siendo en sí mismas el camino para una solución efectiva. Si realmente queremos “incidir” en las decisiones debemos conjugarlas con el uso de otros mecanismos; los mismos mecanismos y medios que los poderes económicos están utilizando para doblegar a los gobiernos.

Para ello necesitamos reforzar el “internacionalismo social”, es imprescindible la unidad total, la unidad de todas las organizaciones políticas, sindicales, asociaciones, etc., que coinciden en que existen otras formulas para salir de la crisis y que es posible otro ordenamiento mundial.
Hay que concienciarnos de que solos o divididos tenemos la derrota asegurada; perderemos todo lo conquistado durante estos últimos siglos y los mercados nos impondrán su régimen económico, financiero, político y social.

Frente a la globalización mercantil y especulativa, debemos reforzar el “internacionalismo social”.
Hay que introducirse en sus organismos,  estructuras; hay que entrar, mediante el accionariado, en los medios de comunicación, entidades financieras, banca, multinacionales, mercados de bolsa, adquirir deuda de los diferentes países, de forma totalmente organizada, estructurada, coordinada y a todos los niveles: nacional, continental y mundial.

Todo ello con el objetivo de poder mover, comprar ó vender, con el fin de contar con un poder real de presión e incidir en las decisiones de los diferentes gobiernos y poderes económicos (banca, grandes empresas, bolsas, etc.), siempre en defensa de los intereses de los ciudadanos en defensa de sus derechos y libertades; de la misma manera y formas que ahora están haciendo los poderes económicos contra los Estados.

Por otro lado, tenemos que entrar masivamente en todas las instituciones mediante la unidad, fusión, coalición o convergencia de “todas” las organizaciones de izquierdas en una única fuerza de “alternativa social” con el objetivo “no de alcanzar el poder”, sino de obtener la representación suficiente “para incidir en el poder”.

Tenemos que reaccionar rápida y decididamente, debemos readaptarnos y reformarnos a la carrera. Hay que hacerlo ya, utilizando ese triple camino: desde dentro del sistema político, moviendo los hilos en el sistema financiero y ganando la calle.

Frente a la globalización especulativa: internacionalismo social.



In memoriam

El 11 de diciembre se cumplen veintitrés años del brutal atentado que en 1987  la banda terrorista ETA cometió,  mediante la colocación de un coche bomba, contra la Casa-Cuartel de la Guardia Civil en la Avenida Cataluña de Zaragoza (edificio de cuatro plantas en el que habitaban 40 familias de guardias civiles, un total de 187 personas).

Eran las 6,00 de la mañana del día 11 de diciembre de 1987 cuando un gran estruendo sobresaltó el despertar de los zaragozanos; ETA había hecho explotar un coche bomba (Renault 18) con 250 kilos de amonal junto a la Casa Cuartel produciendo un inmenso boquete y el derribo instantáneo de las cuatro plantas del edificio; la onda expansiva también afectó a las casas colindantes.

En dicho atentado perdieron la vida ONCE personas: José Pino Arriero (sargento de la Guardia Civil); María Carmen Fernández Muñoz, (esposa del anterior); Silvia Pino Fernández (de 7 años de edad e hija de los anteriores); José Ballarín Gavá (cabo de la Guardia Civil); Silvia Ballarín Gay (de 6 años e hija del anterior); Emilio Capilla Tocado (guardia civil); Mª Dolores Franco Muñoz (esposa de Emilio Capilla); Rocío Capilla Franco (de 12 años e hija de los dos anteriores); Miriam Barrera Alcaraz (de 3 años); Esther Barrera Alcaraz (hermana gemela de la anterior); Ángel Alcaraz Martos (de 17 años).

Además de las víctimas mortales, se produjeron también 88 heridos de los que algunos sufrieron importantes amputaciones y secuelas.

De forma sencilla pero con todo mi cariño y emotividad, quiero recordar y homenajear a todas esas niñas y personas asesinadas por ETA en tan brutal matanza.

La época de democracia, libertades y derechos que disfrutamos se la debemos, en cierta medida, a ellas... A LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO.

En el veintitrés aniversario de su asesinato me gustaría pedir, con todas mis fuerzas, al Gobierno de Aragón y en especial al Ayuntamiento de Zaragoza que rememoren y dignifiquen a las víctimas del terrorismo que han sido asesinadas en estas tierras ó son naturales de ellas “dando su nombre a nuestras plazas, avenidas y calles”; honrándoles de esta forma como reconocimiento y memoria permanentes.

Si los ciudadanos y las diferentes administraciones, olvidáramos a las víctimas del terrorismo dejando que cayeran en el olvido, su muerte habría sido en vano; estaríamos permitiendo su segundo asesinato.

José, María Carmen, Silvia, José, Silvia,  Emilio, Mª Dolores, Rocío, Miriam, Esther y  Ángeles;  no os olvidamos.

Por favor, no utilicemos políticamente a las víctimas del terrorismo.

Para todas las víctimas del terrorismo: MEMORIA, DIGNIDAD, nuestro máximo RECONOCIMIETO Y RESPETO.


¿Por qué no?

¿Para cuándo el fin de ETA?: ¡YA!, apunta Jesús Eguiguren.
¿Por qué no?

La realidad es que nos encontramos en los momentos más cercanos a su fin; lo que los hace a su vez extremadamente delicados.

Los ciudadanos estamos hartos, Batasuna decidida a participar, ETA buscando una salida que le resulte racional y el Estado deseando despertar de esa horrible pesadilla que dura ya cincuenta y dos años; tampoco estamos exentos de fanáticos, tanto de un lado como del otro, dispuestos a que el momento fracase.

Se debería ir abriendo levemente y poquito a poco la mano, para mostrar y allanar el camino, además de demostrar nuestra voluntad de avanzar hacia ese objetivo: la paz.

Por el contrario, habrá que activar al máximo a todas las fuerzas y poderes del estado para responder con toda contundencia en caso de trampa. No nos podemos permitir más fracasos, esta vez debe ser la definitiva.

Por cada gesto inequívoco de ellos, otro por parte del estado.

Del proceso de 2006 ambas partes aprendieron, también de su fracaso en el 2007 y del periodo del 2007 hasta hoy, otros han tomado nota.

El camino está  iniciado y, aunque con los previsibles problemas y altibajos propios de estos procesos, pienso que esta vez es irreversible; no existe marcha atrás.

Ante todo y de forma permanente, dignificación, recuerdo y memoria para todas las víctimas.
¿Para quién el éxito?

Hablar de éxito es cometer un grave y gran error. La única verdad es que hemos sufrido cincuenta y dos años de ruptura y fracaso social.



¿Hay alternativa?

Concluye la reunión del llamado G-20 en Seúl, ¿resultado? sálvese quien pueda, allá cada cual, proteccionismo, nada de regulación, aplicación de mediadas monetaristas . . .  o sea que paguen la crisis los más pobres y a salir más reforzados de ella los más poderosos.

Un fracaso total y absoluto; nos olvidamos definitivamente de regular los mercados, de controlar e intervenir en las transacciones financieras y de acabar con los paraísos fiscales. ¡Qué bien sonaba todo eso!, casi nos lo llegamos a creer.

¿Soluciones que nos ofrecen?, más ajustes económicos, recortes sociales, profundizar en la pérdida de derechos, liberalización total del mercado de trabajo y supresión de ayudas . . . o lo que es lo mismo: adiós al “estado social”.

Todas las conquistas de un siglo “a hacer puñetas”; al final se salen con la suya.
¿Qué nos queda?; ¿la resignación?, ¿la parálisis?.

En diferentes foros, no paro de escuchar: ¿y la Izquierda por qué no se mueve? ¿dónde está la izquierda? ¿por qué no surge la izquierda contra todo este desastre social?. Siempre igual, las mismas preguntas el mismo discurso, hecho por gente que se considera y se define públicamente de izquierdas.

Hablamos de “la izquierda” como si fuese un ente etéreo o un ser con vida propia.

La izquierda somos todos, todas esas personas que nos consideramos de izquierdas y creemos que existen otras políticas; todos los que nos hacemos esas preguntas, todas las organizaciones que estando esa misma idea no participan en política (movimientos sociales, vecinales y algunas organizaciones sindicales).

Todas esas personas, todos nosotros somos responsables de que “la izquierda” no clame, no resurja con nuevos bríos, con propuestas y fuerza suficiente como para hacer variar las políticas.

Cada uno de nosotros somos responsables de que esa izquierda alternativa no aparezca, no cuente con la fuerza suficiente y no se le oiga.

¿Cómo conseguir que esa “izquierda” surja con fuerza?; en primer lugar, todos los que creemos que existe otro sistema, deberíamos militar en esa izquierda, perteneciendo a cualquiera de las  organizaciones o partidos políticos que defiendan alternativas de izquierdas.

Seguidamente debería de tratarse de una “militancia activa”, comprometida, de participación, colaboración, trabajo, en la que expongamos y aportemos nuestras propuestas e ideas.

Y por último tendríamos que, desde dentro de las organizaciones o partidos a los que pertenezcamos, defender la idea  de que por separado es imposible conseguir nada, tendremos que trabajar y luchar por conseguir una convergencia, refundación, espacio plural de donde surja una nueva fuerza o coalición electoral de izquierda alternativa que sea capaz de presentar a los ciudadanos un nuevo proyecto de alternativa social a la crisis.

Para ello necesitamos la participación, colaboración, esfuerzo y trabajo de todos, individuos, organizaciones y sindicatos; la independencia para otros tiempos, ahora “todos” a participar en crear alternativa.

 Sin una alternativa política, no conseguiremos cambiar el rumbo. No se puede seguir con una política de ajustes y recortes; de ser así tenemos que cambiar de formula.La cuestión no es regular o reformar el capitalismo (cosa que por otro lado se ve que es imposible), la solución es reformar y hacer reflotar un nuevo socialismo siguiendo el ejemplo que nos están dando los países emergentes de América latina.


Adiós a Marcelino Camacho

Se nos ha ido Marcelino Camacho, un referente de la lucha por las libertades públicas y los derechos de los trabajadores; fundador de las Comisiones Obreras y militante del Partido Comunista de España, CCOO y PCE únicas fuerzas sindical y política existentes y activas en el interior de España,  luchando por los derechos laborales desde las mismas empresas y a pie de calle contra la dictadura franquista.

Algunos dicen que Marcelino Camacho representa a un tipo de sindicalismo anticuado y obsoleto, de tiempos pasados. Por contra yo pienso que con los tiempos que corren si Marcelino viviera y contara con cuarenta o cincuenta años sería el primero que estaría, ya hace tiempo, en la calle luchando contra la dictadura de los mercados.

“Ni nos doblegaron, ni nos domaron,  ni nos van a domesticar”.

El histórico líder de CCOO Marcelino Camacho, nació hace 92 años. Portador de los valores de la honestidad y la ética junto a su compañera Josefina Samper. Además ha resaltado en varias ocasiones que no sólo la paz, la libertad y la democracia son imprescindibles en la sociedad española, sino que también lo es la igualdad; acabar con las diferencias tanto de género como económicas.

Marcelino siempre ha asegurado que hay soluciones para acabar con las desigualdades pero que éstas pasan por la unión y la movilización de los trabajadores. A juicio de Marcelino, “este problema viene marcado por el capitalismo y el carácter monárquico”, por lo que apostaba por una sociedad basada en la República, ya que “el mundo avanza, pero desgraciadamente dominado por el gran capital, que nos lleva a la miseria”.

Hoy en día la gente está “dormida” ante las dificultades de la vida, que son “muy difíciles”, aunque él nunca tiró “tirado la toalla” afirma su esposa. Esa que nunca dejó ni de estar a su lado en la lucha contra el capitalismo. Esta misma asegura que apostó por “no dejar la lucha nunca, porque no nos han regalado nada, aunque lo que se gana luego te lo quitan con una suavidad de la que no te das cuenta”.

El poquísimo reconocido Marcelino, después de estar catorce años y medio de su vida en la cárcel por la lucha de los más desfavorecidos, dejó por desacuerdo con la línea política de CC.OO la presidencia honorífica, a la cual se podía haber aferrado perpetuamente como hacen muchos.

No recuerdo a nadie de la llamada izquierda, haciendo esto y me pregunto ¿donde estaban en el franquismo?, pero eso sería otro tema.

Siguió viviendo junto a su esposa hasta el final, en su barrio de siempre, en un edificio sin ascensor. Debido a su edad no podía salir apenas de su domicilio, mientras otros conciben la política como un medio para enriquecerse rápidamente.

Los cambios sociales, la historia de los pueblos se encarnan en personas excepcionales que se aferran a unas ideas que defienden por encima de todo y por las que tienen que pagar un alto precio.


Nos merecemos la paz

Euskadi, por unos motivos u otros, está presente en mi vida.

Era el año 1985 cuando pisé por primera vez esa tierra; de entonces recuerdo un ambiente muy enrarecido, pesado, plomizo, días grises, las caras de las gentes expresaban total desconfianza hacia cualquiera que andábamos por la calle o nos acercábamos a preguntar algo (entonces surgía un gesto de sorpresa y miedo).

En las calles, el silencio era implacable, controles policiales por doquier, nada que ver con los de ahora, parecían convoys militares; sacos terreros y Land Rover blindados protegiendo edificios oficiales y sus entradas, pintadas, pancartas y amenazas en cualquier rincón . . .

Euskadi me trae muy buenos recuerdos y a la vez dolor y lágrimas.

En Euskadi he vivido momentos muy agradables, casi se puede decir que allí inicié mi andadura con mi pareja . . . y también Euskadi me ha dado golpes muy duros . . .

Me gusta Euskadi, sus pueblos, paisajes, playas, tradiciones, gastronomía; casi todos los años, en uno u otro momento paramos por allí alguna temporada.

En concreto, el año pasado, por el mes de noviembre, estuve por la zona de Irún, Hondarribia, Hendaya y San Juan de Luz; el cambio social que percibí fue enorme, en la calle ya no se vivía fractura social, la gente disfrutaba alegremente sin miedo.

Observé como convivía con total normalidad la ciudadanía ante según que manifestaciones o reivindicaciones, ahí nos mezclábamos todos sin ningún conflicto, estas ya no causaban alarma social ni miedo y unos y otros se toleraban.

Ya se escuchaba bullicio (no como en aquel año 85), la gente en la calle hablaba y reía con total normalidad.

Entonces, como ya escribí, pensé que quizá fuera el momento de iniciar un acercamiento y contactos con ETA, pues “la temperatura” de la calle así lo decía: los ciudadanos estaban diciendo que el terrorismo no tenía cabida en esa sociedad.

Hace un año constataba esa situación y hace más de un año que ETA no comete atentados.
Desde hace unos días hemos visto y estamos asistiendo a cómo ETA declara primero un alto el fuego, cómo en un segundo comunicado dice que aceptaría la declaración de Bruselas y su verificación por mediadores internacionales y en el último comunica que estaría dispuesta a ir más lejos.

Entretanto la izquierda Abertzale se une para abrir nuevas vías políticas que superen el conflicto, rechazar la violencia y pedir a ETA que abandone la lucha armada

Mientras todo esto acontece, 16 etarras son detenidos los últimos días, unos forman parte de la estructura de difusión política de la banda, otros de la estructura de difusión internacional, se localizan sendos almacenes de armas y explosivos en Francia, varios zulos en Guipuzkoa y en Bizkaia son detenidos 3 miembros del único comando operativo, con abundante material.

Ahora ETA lanza dichos comunicados y aunque públicamente el gobierno y los partidos políticos los desoyen, se suceden todos esos hechos que me constatan que ETA está abandonando la lucha armada.

Las cloacas o alcantarillas de un Estado son inmensas, seguro que aunque no directamente por parte del gobierno o sus estructuras, sí desde dichas alcantarillas ha habido contactos e incluso, pudiera ser,  acuerdo.

Creo que ETA está en el camino de abandonar las armas. Pienso que el acuerdo está alcanzado y antes de hacerse público ETA estaría verificando su decisión al estado; de ahí estas últimas detenciones y localizaciones de armas y explosivos.

No vale la pena más golpes, más dolor, más lágrimas.

Toda guerra termina reuniéndose ambos bandos para acordar los términos de su fin.
Yo estoy por ello.

Euskadi y España se merecen de una vez la paz.


29 de septiembre


La Huelga General ¿será un éxito o un fracaso?, esa parece ser la máxima preocupación del momento.

¿Cómo medir el éxito o el fracaso de ese día?.

Si el próximo día 29 de septiembre los trabajadores no secundan la convocatoria de Huelga General ¿será un fracaso sindical?, o si por el contrario esa jornada tiene un seguimiento masivo ¿sería un éxito? ¿o al revés?.

Todo depende del fin de ese día, de cuál es la meta ¿la huelga general en sí misma?, ¿el cambiar una reforma laboral?.

Depende de si el día 29 de septiembre lo concebimos como fin o como inicio.

El objetivo del 29 de septiembre no debe de ser la Huelga General, nos estaríamos engañando, sería un grave error.

Desde el pasado mes de junio, estamos viendo como los sindicatos se han desempolvado, limpian las telarañas, se están sacudiendo la caspa de tantos y tantos años de sindicalismo institucional, tecnócrata y de despacho.

Pero en estos últimos meses están recuperando su esencia, han vuelto a sus orígenes.

Vuelven a pisar las empresas, devuelven el protagonismo a los delegados de personal y comités de empresa. Por primera vez en muchos años, se ha vuelto a encender la llama de la conciencia de clase.

Tenemos que ser capaces de ver y asumir esta realidad.

Debemos tomar la Huelga General del próximo 29 de septiembre no como una meta, sino como un inicio.

El inicio de un camino de largo recorrido, de movilización permanente, de sindicalismo activo y militante, de reivindicación constante, de inconformismo y rebeldía social.

Si así fuera no importaría tanto su resultado o el seguimiento numérico de la Huelga General, el 29 de septiembre habría sido un éxito. Sería el inicio de un movimiento al que poco a poco, sin duda se acabará uniendo la gente.

El sindicato que sea capaz de mirarse el ombligo sin complejos, de ver y aceptar sus errores, de escuchar a sus bases y variar el camino de su política sindical hacia esta nueva realidad, a la larga conectará totalmente con los trabajadores.

De ser así, con el tiempo veremos sus frutos y recordaremos el 29 de septiembre no como un día en el que se logró variar levemente una ley de reforma laboral, sino como la fecha en que se inició un nuevo camino de movilización permanente, rebelde, constate, de sindicatos y trabajadores hasta conseguir variar las políticas arcaicas y reaccionarias de recortes sociales, laborales y democráticos adoptadas por la Unión Europa.

Lo recordaremos como el día en que se dio un nuevo sentido a la política, la fecha en la que por fin se devolvió el protagonismo a los ciudadanos.

Y si no somos capaces de verlo y asumirlo así, el 29 de septiembre, sea cual sea su resultado, será un fracaso en el que acabaremos hundiéndonos todos arrollados por el propio sistema.



¡ETA, campora!

Cincuenta años de muertes.

Cincuenta años de dolor.

Cincuenta años de secuestros.

Cincuenta años de extorsión.

CINCUENTA AÑOS DE ETA,

Cincuenta años de horror.

Cincuenta años de sangre.

Cincuenta años de terror.

Cincuenta años de lágrimas.

Cincuenta años de destrucción.

¿QUE HAN CONSEGUIDO?:

Odio, Repulsa, Rencor.

¡ ETA CAMPORA !.

(¡ FUERA ETA !)


Sueños rotos

Se acabaron las vacaciones, atrás quedan esos días de verano, de luz y desconexión. De playa, montaña o pueblo, de fiestas populares, piscinas, risas y cenas entre amigos.

Ya estamos en septiembre, la gente vuelve al trabajo (quién lo tiene).

Los parados de vuelta al INEM, a las citas con el orientador, confeccionar curriculums, etc.
Los jóvenes a seguir siendo la generación “ni-ni”, no por decisión propia, sino por imposición social.
Y los niños de vuelta las aulas, para ser formados, espero que para otra realidad.

 “El futuro no es lo que era”.

La gente camina por la calle, en dirección al trabajo (los que lo tenemos), callados, cabizbajos, como sin fuerzas, sin ganas, depresivos.

Qué  lejos nos parecen estar esas vacaciones en las que por unos días nos olvidamos de todo.
Caminamos por las calles, sin mirarnos a las caras, sin decirnos nada, totalmente inexpresivos, como si de repente nos hubiéramos dado cuenta de la cruel realidad: nos han roto los sueños.
Para algunos, el trabajo se ha convertido en un “¡sálvese quien pueda!”; hay que aguantar y tragar de todo por conservarlo.

Sufren ataques directos totalmente contrarios al respeto y la dignidad personal; comportamientos abusivos e indignantes ante los que hay que callar, pues el contrato es precario (contrato basura); hay que aguantar, callar, soportar la presión y hacer de tripas corazón, todo por conservar el empleo (ese bien tan codiciado y valioso actualmente).

Por otro lado vuelven los parados, dejando atrás los días de olvido en el pueblo, las  fiestas, las risas con familiares y amigos. Regresan para que les vuelva a caer encima esa losa de 4.600.000 parados, vuelven para ser otra vez conscientes de su dura realidad, no tienen ganas ni para dirigirse al INEM, la sonrisa se les ha borrado de la cara.

Hasta los niños caminan callados, de la mano de sus padres, sin ganas de decir nada, como si fueran conscientes de esta gran depresión que nos invade a todos, como si fueran conscientes de la crisis que vivimos.

La ciudad esta callada, triste, depresiva. Nos han roto los sueños.

La depresión ha alcanzado de lleno a la sociedad, se ha instaurado la amargura, la resignación y la apatía.

Parece como si de golpe nos hubiéramos dado cuenta que no nos sirve de nada soñar.

De todo lo que soñamos, nada ha salido como soñamos. Nos han roto los sueños.


Jesús Molins
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