Editado por Eduardo de Lácara
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......................................................Jesús Molins.




Sin sustancia

Sin sustancia, sí.

Así son los políticos que nos gobiernan, nuestros políticos, los que tienen que lidiar con la peor crisis económica de los últimos tiempos.

Contamos con un Gobierno inocuo, tan insulso que ante una situación económica como la actual no es capaz de posicionarse y prefiere continuar en el limbo del centro. No apuesta ni por la izquierda ni por la derecha, ni siquiera por el centro. Aprueba un “pacto económico”, que no apoya nadie, tenue, sin profundidad, inoperante y nada reactivo.

Sin sustancia la oposición.

El partido que dice ser “la alternativa” no presenta ningún proyecto, es más, parece ser que su modelo es el periodo en el que estuvo en el gobierno (de 1996 a 2004) así como sus gobiernos autónomos y resulta que cuanto más pone de modelo dicho periodo, en más casos de corrupción son imputados aquellos ministros y sus actuales gobiernos autonómicos.

¿Y su líder? ¿El que aspira a ser Presidente del Gobierno?, totalmente falto de decisión, no controla a sus “Barones” y no se atreve  a poner orden  en el interior de su partido. ¡Vaya futuro Presidente!

¿Los sindicatos?... desarbolados; quizás “alguno” de ellos debería distanciarse y sacar los pies del tiesto en alguna ocasión (es lo que los trabajadores esperan de él).

Con la que está cayendo (como se dice en el argot sindical) y no encuentran motivos “objetivos” para la movilización; salvo si es para defender al Juez Garzón.

¿Las Organizaciones Empresariales?

 Qué decir de ellas... sacando tajada; más preocupadas en recibir ayudas estatales, rebaja de cotizaciones sociales y flexibilidad laboral, que arrimar el hombro para remar entre todos y salir de este remolino; y si de paso se puede derribar a un Gobierno... pues mejor que mejor.

¿Y los ciudadanos?

Los ciudadanos, hasta los... ; pasándolo muy mal, deseando que corra el tiempo y que llegue el momento de depositar nuestro voto en la urna para poner a cada uno en su sitio.

Y para colmo: la reforma de la Ley Electoral la impiden estos sin sustancia para asegurarse su hegemonía, permanencia y alternancia en el poder.

¡Pobre “Zurbano”!, ya os aseguro que este ¿pacto?, Ni aparecerá en los libros de historia, ni se hablará de él.


¡Nos hemos acomodado!

Estamos en una situación crítica; el paro no para su línea ascendente, la economía no repunta; la banca sigue negándose a abrir el grifo del crédito; el poder financiero impone sus criterios de total liberalización (causa de la actual crisis); la gran patronal exigiendo una reforma laboral que favorezca la flexibilidad laboral, económica, sindical dentro de las empresas; los partidos políticos desconcertados; los sindicatos intentando sostener la situación, y los ciudadanos . . .  los ciudadanos KO, estamos sufriendo la situación y no respondemos, parece que nos conformamos con míseros subsidios o con mantener el empleo aun a costa de perder los derechos que tantos siglos, vidas y sufrimiento han costado conseguir.

¡NOS HEMOS ACOMODADO!

Desde hace muchas décadas, los ciudadanos estamos acostumbrados a que los diferentes gobiernos, partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, vayan decidiendo entre todos ellos la marcha del país.

En definitiva, nos hemos acostumbrado a que sean otros los que decidan por nosotros y hagan las cosas. Hemos acabado por entender la democracia con el hecho de ir  una vez cada cuatro años a votar, terminando ahí nuestra participación ciudadana. Nos hemos desactivado; nos hemos  acomodado de tal forma, que nos hemos abandonado.

Todo ello ha contribuido también al acomodamiento de la clase política y sindical, tras tantas décadas de ausencia de presión y movilización social.

Recuerdo cómo en los últimos tiempos del franquismo y primeros de la transición y la democracia, éramos los ciudadanos, los trabajadores los que mediante nuestra presión y movilización conseguíamos que los gobiernos, partidos políticos, sindicatos y demás organizaciones llegaran a grandes acuerdos, realizaran grandes reformas y legislaran para el pueblo.

Éramos los ciudadanos los que empujamos la acción política y sindical; mediante nuestro activismo y movilización social conseguíamos que las cosas cambiaran.

En cambio ahora, estamos parados, aceptamos la situación, estamos resignados, ¡nos hemos acomodado!

Esta parálisis ciudadana es peligrosísima pues hace que los partidos y sindicatos estén totalmente desconcertados, mientras la patronal, la banca y el poder financiero (auténticos causantes de esta crisis) están tomando posiciones y van imponiendo sus planteamientos totalmente liberalizadores y de desregulación de los mercados, del mundo económico y políticas laborales.

Tal es nuestra desmotivación, que llegamos a aceptar miles de despidos, rebajas salariales, pérdida de derechos laborales y sindicales a cambio de una promesa de viabilidad de unas empresas por tres o cuatro años más y además, después de todo esto vamos y las avalamos con miles de millones de euros.

¿Somos conscientes de los grandes retrocesos que estamos aceptando? ¿No nos damos cuenta que están destruyendo nuestras conquistas laborales y sindicales de muchos siglos delante de nuestras narices y por nuestra propia inoperancia?

Ha llegado el momento de volver al activismo ciudadano.

¿Quién no pertenece a un partido político, sindicato, organización, asociación de barrio, movimiento vecinal, parroquia, etc.?; mediante la presión activa y la movilización desde esas diferentes organizaciones a las que pertenecemos, tenemos  volver a tomar el pulso de la política, de la economía, de la calle.

Debemos retomar el camino de la movilización social y forzar al cambio, un cambio de modelo financiero, de modelo económico,  de modelo empresarial.  En definitiva, que nuestra presión obligue a gobiernos, partidos políticos y sindicatos a realizar todas esas reformas velando por el interés de los ciudadanos, legislando por y para los trabajadores.


Pacto de Estado, pero ¿con quién?

Mucho se ha hablado durante los últimos días sobre la necesidad de un gran pacto de estado para salir de la crisis.

La grave situación económica reclama una política económica, laboral y fiscal común. Todos parece que estamos de acuerdo en ello y así lo reclamamos.

En lo últimos días lo hemos visto en el Congreso; el Presidente del Gobierno ha lanzado una oferta de pacto. Ese día también pudimos ver cómo todos los grupos parlamentarios aceptaban la oferta (a excepción del PP, aunque seguro que acabara, como siempre, sumándose). Los diputados de CIU y PNV fueron los que la aceptaron de forma más decidida y dispuesta. Los grupos e izquierda fueron algo más escépticos.

¿Pero sería conveniente volver a reeditar un pacto de estado entre PSOE, CIU y PNV (al final también se enganchará el PP, ya lo veréis).

Vendría bien recordar un poquito nuestra historia más reciente, en la misma hemos asistido a diferentes crisis económicas de mayor o menor calado, aunque todas originaron una fuerte destrucción de empleo y todas ellas requirieron pactos de estado para salir de las mismas.

En todas ellas (la de los 80, la del 93) se llegó a un pacto de estado entre PSOE, CIU y PNV enganchándose al final (como pasará ahora) el PP; estos pactos siempre han significado realizar políticas económicas, laborales y fiscales comunes, que aunque ayudaron a la salida de las mismas, todos ellos tienen el denominador común de que en ambas se ahondó en la liberalización de la economía (mercantil y laboral), así como en la linealidad fiscal e igualmente en ambas  se aprobaron reformas laborales que recortaron derechos a los trabajadores y aprobaron medidas, que como gusta decir ahora a algunos, de “flexi-seguridad”, que no son otras que el abaratar y facilitar el despido.

La única crisis  de la que se salió con un pacto de estado totalmente progresista, fue en el año 77 (también era otras circunstancias) donde gracias al acuerdo tácito y subterráneo entre Don Adolfo Suárez y Don Santiago Carrillo (entre los 169 escaños de la UCD y los 21 del PCE hacían mayoría absoluta), dicho acuerdo marcaba claramente unas líneas rojas infranqueables  y garantizaba unas reformas mínimas, al mismo se fueron sumando al resto de partidos PSOE, CIU, PNV y la entonces AP. Este gran acuerdo (pactos de la Moncloa) se saldó con grandes reformas y avances sociales y laborales, gracias como he dicho al acuerdo tácito entre Suárez (UCD) y Carrillo (PCE).

En las posteriores crisis (las del 84 y el 93), los acuerdos entre el PSOE y las derechas catalana (CIU) y vasca (PNV) y posteriormente entre el PP, CIU y PNV (en el 96), han ido profundizando en medidas totalmente liberales en lo económico y en lo laboral. Su resultado: salimos de ellas, pero como observamos, cada 9, 12 ó 15 años (la de los 80, la del 93 ya hora la del 2008) caemos en otra profunda crisis y cada vez con unos resultados más graves para los trabajadores mayor destrucción de empelo y más pérdida de derechos laborales (debido a la “flexi-seguridad” y a la “flexibilidad interna”; que miedo me da esa terminología).

Y ahora, estamos decididos a salir de esta gravísima crisis (la del 2008), parece ser que aplicando las mismas medidas y recetas que antaño; el PSOE parece que pactará con CIU y PNV, al final también veremos engancharse al PP, aplicarán las mismas recetas que antaño, pactaran entre los mismos partidos,  se profundizará en medidas neoliberales y los trabajadores saldremos perdiendo, pero nos conformaremos con tal de tener un empleo aunque dentro de 10 o 15 años, seguro que  tendremos que afrontar otra crisis, pues esos son los ciclos a los que nos aferramos y nos da pánico cambiar.

Muchos ciudadanos nos preguntamos ¿por qué el PSOE siempre pacta con la derecha?, pues simple y llanamente porque es un partido “socialdemócrata” y la socialdemocracia se invento tras la IIª Guerra Mundial  para que los antiguos partidos socialistas europeos se alejaran del régimen soviético, siendo su objetivo desarrollar políticas económicas liberal-conservadoras y políticas sociales más cercanas a la izquierda (un sistema mixto alejado del Bloque Socialista pero que contentara a las clases media y trabajadora).

Y eso es lo que siempre ha hecho el PSOE, desarrollar el programa socialdemócrata, políticas económicas de derechas y políticas sociales más próximas a la izquierda. Por eso siempre acaba llegando a acuerdos fundamentalmente con CIU y PNV.

Después de haber  recorrido la historia de nuestras últimas crisis, creo que el Sr. Presidente debería llevar tanto a su gobierno como a su partido a posiciones más de izquierdas; la receta liberal conservadora que representan CIU, PNV y PP, ya las conocemos, siempre nos han llevado a una nueva crisis pasados 10 o 15 años.

¿Por qué no apostar esta vez por recelas más socialistas? ¿Por qué no profundizar en la socialización de la economía? ¿Por qué no emular a D. Adolfo Suarez y D. Santiago Carrillo? ¿Por qué no mirar a la izquierda?


Castillo de Naipes

Que bonito, espectacular, grandioso y colorido puede llegar a ser un castillo de naipes; pero a la vez que frágil, puede derrumbarse en un segundo.

Un casillo de naipes; esa es la imagen que da el Gobierno de España.

En los últimos días  hemos asistido a un espectáculo esperpéntico; bien por sus salidas del tiesto o por otro tipo de intereses.

Todo empezó a tambalearse cuando de forma sorpresiva, el gobierno aprueba una reforma del sistema de la seguridad social y prestaciones por jubilación, desoyendo lo aconsejado por alguna central sindical; tal ha sido la reacción que ese mismo día tanto la Vicepresidenta 1ª del Gobierno (primero) como el Ministro de Trabajo (por la tarde), tuvieron que matizarla públicamente.

Días después el Gobierno; remite a la Comisión Europea el plan para reducir el gasto público, así como el ajuste del Sistema Nacional de Seguridad Social y Pensiones; posteriormente ante la reacción interna, el gobierno anula  parte de lo anunciado a la Unión Europea.

Se cargaron de un plumazo la credibilidad internacional de España, de su Gobierno y su economía; por ineptos.

El mal ya estaba hecho, unos lo aplaudían (banca, entidades financieras, gran patronal), otros se opusieron frontalmente (ciudadanos, trabajadores, sindicatos) y “unos terceros” iniciaron maniobras inquietantes y peligrosas . . .

Ante todo este esperpento, será difícil reconstruir el puzzle.

Pero es curioso ver los movimientos de “esos terceros” durante estos días, pues creo que han ido mas aya de los típicos tiras y aflojas del gobierno-oposición ó de sindicatos-empresarios.

A mí, me surgen muchos interrogantes. Cómo el de Almunia haciendo día sí y día también declaraciones internacionales contra la situación de la economía española, sobre la influencia muy negativa de esta hacia la unión monetaria y comparándola con las peores economías del continente (cosa que por otra parte es totalmente incierta).

A la vez que Almunia lanzaba estos “torpedos” internacionales contra el gobierno español y por tanto contra la estabilidad de España y su economía, el sector “Guerrista” del PSOE lanza públicamente un comunicado mediante el que solicita un gobierno de concentración del PSOE y el PP, para sacar a España de la crisis. 

Entre tanto, el Presidente de Castilla la Mancha solicita que al final de la presidencia europea de España, el Presidente del Gobierno realice una profunda remodelación de su ejecutivo.

Y para finalizar, el Magnánimo Bono, ante preguntas de los periodistas, responde que él siempre está y estará a disposición del partido para lo que le pueda necesitar ó pedir.

Ante estas propuestas y declaraciones, surgen mis inquietantes dudas:

 ¿Qué esta proponiendo este “sector guerrista” del PSOE?.  ¿Quién presidiría ese hipotético Gobierno de concentración? ¿Ya cuentan con un posible presidente en la sombra o en su defecto, quiénes elegirían a su hipotético presidente? ¿hasta cuando se mantendría dicho gobierno? ¿hasta que dure la crisis, como dieron a entender? ¿Cuándo saldremos de la crisis, dentro de 2, 4, 6, 8 , 10 años? ¿Y las elecciones? ¿de que esta hablando concretamente ese “sector guerrista” del PSOE?.

¿A que están jugando ciertos sectores del PSOE? ¿A que huele este tufillo? ¿No será que quienes perdieron el poder del partido, están dispuestos a recuperarlo a cualquier precio, aun a costa de perjudicar seriamente tanto a España como a su democracia?.

Durante estos días, independientemente de los normales tiras y aflojas típicos del contexto político y de la crisis económica; algo huele a podrido dentro del PSOE.

Sr. Presidente, por el bien de todos los españoles, apuntale su castillo de naipes. ¿Con quien? Con los que siempre de forma leal le han apoyado u ofrecido permanentemente su mano: los partidos de la izquierda parlamentaria y los sindicatos.

La banca, las entidades financieras y la gran patronal le están sometiendo a un permanente golpe financiero. Ellos tienen la llave de la solución y se niegan sistemáticamente favorecer la estabilidad de los mercados, a abrir el crédito, a  parar la destrucción de empleo y fomentar la contratación, buscando otras salidas que no sea el despido libre, etc. . .

Abra la mano y ofrezca un gran pacto de gobierno, a todos los partidos de izquierdas del arco parlamentario, así como a los sindicatos, hasta el final de la legislatura; con un único programa consensuado sobre reforma fiscal, financiera, económica y social; que deje de lado otras cuestiones y garantice un gobierno de izquierdas, con mayoría absoluta, que acabe la legislatura y propicie una salida a la crisis desde la izquierda.

Proponga ese pacto de izquierdas y entre todos haremos que ese castillo e naipes que tiene ahora, se convierta en un edificio con sólida cimentación.


Edad de jubilación: 67 años

Subir la edad de la jubilación hasta los 67 años, es entre otras una de las medidas propuestas por el Ejecutivo para, según él, “Salvaguardar el Sistema Público de Pensiones y Prestaciones Sociales”.

El Gobierno no sólo ha propuesto subir la edad hasta los 67 años, también ha decidido contar para el cálculo de la misma hasta los últimos 20 años (ahora se hacía sobre los últimos 15), así como incluir una revisión anual y automática de la edad de jubilación teniendo en cuenta la natalidad, población activa y edad media de vida, además de reducir el gasto público en los próximos cuatro años en cincuenta mil millones de.

¿Qué supone todo esto?, pues que de momento y de un plumazo, sin sonrojo ni sofocos, a los ciudadanos, a las clases medias, a los trabajadores, nos suben dos años la edad de jubilación, nos bajan la cuantía de la misma y proponen para su aprobación que anualmente y de forma automática irá subiendo dicha edad cada año.

¿Que qué supone?, simple y llanamente, que si la crisis la estamos sufriendo los ciudadanos de a pie, las clases medias y los trabajadores (con 4.300.000 de parados); las recetas para salir de la misma también la pagaremos los sufridos ciudadanos de a pie.

 ¡ESCANDALOSO! y sobre todo ¡INJUSTO!.

Nuevamente el Gobierno echa mano de las recetas más reaccionarias, injustas y nefastas.

Nuevamente un gobierno del Partido “Socialista” “Obrero” Español legisla contrariamente a la igualdad, la solidaridad y la justicia social.

Nuevamente un gobierno del PSOE legisla contra los trabajadores y las clases medias. Es más fácil y sencillo legislar contra los intereses generales de la ciudadanía, que contra la minoría de los de siempre, de los poderosos.

Ni siquiera se ha parado a pensar en otras formulas; si ha subido la imposición de las rentas y depósitos bancarios de los ciudadanos del 18 al 20%; también podría igualar a estas la imposición de las SICAV que está actualmente al 1%. Que si ha anulado la rebaja fiscal de 400 euros; también podría haber retomado la aplicación de Impuesto por el Patrimonio (cuya anulación ha costado que el estado deje de ingresar unos 4.000 millones de euros). Que igual que se han  subido los impuestos indirectos en 2 puntos (IVA e Impuestos Especiales) afectando a todos los ciudadanos por igual, sin tener en cuenta los ingresos de cada cual; también podría haber subido el tramo impositivo de los salarios más altos (del 43% actual al 50%). Que igual que ha credo un fondo de “ayuda”  para los “bancos con problemas”  de unos 8.000 millones de euros; también podría haber creado un impuesto solidario para la banca, entidades financieras, multinacionales y holding empresariales que operan en nuestro país.  Que si de los impuestos que ingresa el Estado de todos los españoles, cerca de 900 millones de euros van a la Iglesia Católica; también podría pensar en profundizar en el laicismo total del Estado  y acabar definitivamente con la financiación “oficial y estatal” de la Iglesia Católica.

Y sobre todo, también podría tener en cuenta que las pensiones no tienen porqué costearse únicamente con las cotizaciones sociales de los trabajadores; que las prestaciones sociales y la jubilaciones también pueden ser garantizadas con los impuestos que el Gobierno recauda de todos los ciudadanos.

Solamente con las medidas citadas anteriormente a modo de ejemplos, el Gobierno podría aumentar sus ingresos en miles y miles y miles de millones de euros con los que garantizar muy sobradamente el estado de bienestar, las prestaciones sociales, las pensiones, las políticas activas de empleo, la inversión pública, etc., etc., etc.

Todo ello demuestra que existen otras vías, otras políticas económicas y laborales, pero el Gobierno las ha desechado, prefiere practicar la política fácil, la más conservadora y liberal; ha decido unirse a las tesis del PP y la CEOE practicando la política del recorte: flexibilidad laboral, recorte de derechos laborales, alargar la edad de jubilación, rebajar las pensiones, recortar la inversión y reducir el gasto público.

En definitiva, los trabajadores, los autónomos, los pequeños y medianos empresarios, los pensionistas, las clases medias seguiremos pagando cada vez más no sólo los efectos de la crisis si no que también pagaremos la recuperación; mientras los de siempre (los auténticos culpables de la crisis) seguirán enriqueciéndose a nuestra costa.

Ante este atentado social, los ciudadanos tenemos que responder enérgicamente, oponiéndonos activamente y forzando otras medidas, apostando definitivamente por para los ciudadanos, para los trabajadores; políticas de reforma del sistema, que profundicen en la democratización de la economía.

Esta debe de ser nuestra apuesta, mirar decididamente a la izquierda, apostando sin miedo por profundizar en la democracia política; democratizar la economía y conquistar la democracia social.


Año Nuevo

Ya pasó el 2009, un año nefasto, horrible del que tenemos que aprender mucho para no volver a cometer los mis errores.

El nuevo año 2010 comienza con un horizonte sombrío con cuatro millones de parados y sin visos de empezar a crear empleo.

Un 2010 con una estructura económica y empresarial que debido a la falta de sensibilidad de la oposición, de la banca, de las organizaciones empresariales y de decisión gubernamental, ha sido imposible reformar.

En este contexto nace el 2010, esperando que en el transcurso del mismo la situación se reconduzca y la economía vuelva a crecer comenzando a crear empleo, más por la mejora de los mercados y economías internacionales que por haber saneado nuestros fallos estructurales.

El gobierno y la clase política dan la sensación de estar desorientados, realizando tímidos intentos de reformas timoratas que no profundizan realmente en el mal de fondo, los sindicatos sin apenas margen de maniobra, su acción sindical se reduce necesariamente a la simple defensa de los derechos laborales existentes (hasta eso se vuelve cada vez mas difícil) y la patronal insultante, provocativa, rancia e insolidaria; ¡ menudo plan !.

Crear empleo, el gran reto del año nuevo; todas las políticas deberían ir encaminadas a conseguir este objetivo.

Hay cuatro millones de parados a los que se les van a ir terminando prestaciones, subsidios, ayudas, etc. . . si no se crea empleo, el año 2010 puede ser muchísimo mas duro que el que acabamos.

Si las circunstancias políticas, sindicales y empresariales, no cambian tendremos que ser los propios trabajadores los que mediante la movilización social forcemos para que el gobierno vire y comience a legislar de forma valiente y decidida hacia la creación de empleo, el control de los mercados y entidades financieras, el control de los beneficios empresariales, profunda reforma fiscal, reforma de INEM, que refuerce las inspecciones de trabajo y hacienda, que no preste fondos sin asegurarse una participación en las entidades o empresas ayudadas, etc., etc., etc., dicho de otra forma: socializando el conjunto de la economía.

Hay que realizar políticas activas de fomento del empleo y no esperar a que sea la propia situación la que poquito a poco se normalice pues tardaría unos diez años en volver a la situación anterior y seguiríamos estando condenados a que se repitiera otra vez.

La movilización ciudadana y la presión social deben de ser la base que fuerce y obligue al gobierno, partidos políticos, sindicatos, poderes económicos, mercantiles y empresariales a acometer una profunda reforma del sistema, iniciando de este modo la socialización del sistema, de la economía, de la banca y del entramado empresarial.

La ciudadanía es lo primero y el empleo, en España, es un derecho constitucional, así que exijámoslo con unidad y decisión  mediante la movilización social.

La movilización social  es capaz de variar el rumbo de las políticas de un país.

Que el 2010 sea el año del empleo, de los trabajadores y de la movilización social.


El paro: la tumba del PSOE

El paro puede ser la causa de que el PSOE pierda las próximas elecciones generales.

Hasta ahora la población no ha reaccionado contra la masiva destrucción de empleo, debido en buena medida a las prestaciones sociales (paro, subsidio, etc.), las cuales han ido supliendo las carencias y estados de necesidad de la población; pero a partir  del 2010 todas estas prestaciones irán finalizando y la población se va a encontrar sin coberturas y lo que es peor sin empleo ni visos de encontrarlo en un futuro próximo.

El  Gobierno ha estado ampliado las coberturas, el tiempo de las prestaciones, el crédito y ayudas a las empresas y los bancos, etc., ha incrementado la inversión en obra pública, pero todo ello no ha servido para mantener el empleo ni mucho menos crearlo.

Las empresas, los bancos, los empresarios se han dedicado a embolsarse millones y millones de euros en ayudas, pero por el contrario se niegan a crear empleo, abrir el crédito, etc.; gran error del Gobierno, dar sin exigir nada a cambio.

Quién debe crear puestos de trabajo es la empresa privada, mediante la inversión del capital privado, pero como he dicho anteriormente, se está negando; por un lado recogen las ayudas y dinero proveniente del estado y por el otro siguen despidiendo a trabajadores.

Por contra el Gobierno continua inoperante esperando, parece ser, que el problema se resuelva por sí sólo; cuando no se sabe que hacer lo mejor es no hacer nada, sólo cabe esperar a ver si pasa el temporal (ese parece ser su posicionamiento)..
Habría que recordarle que la obligación de un gobierno es gobernar; si las empresas, la patronal, la banca, el poder económico en general se niegan a mantener y crear empleo, lo menos que se puede hacer es legislar y obligar mediante ley.

Se han dejado pasar dos años esperando el tan cacareado diálogo social, mientras los empresarios, banca, grandes empresas se han reído de todos nosotros.

Ante esta inoperancia, las cifras del paro siguen golpeándonos cada vez con más crudeza: cerca de 4.000.000 de parados, a muchos de ellos durante el año 2010 se les acabará cualquier tipo de prestación.

Seguimos sin crear empleo y cuando esto cambie no será al ritmo necesario para absorber a todo el desempleo creado durante los dos últimos años y lo más cruel: nos estamos cargando a toda una generación.

Los parados menores de 25 años se han duplicado desde que comenzó la crisis. El paro en menores de 25 años ha crecido un 93,4% desde que empezó la crisis económica, lo que supone 428.000 parados más en un periodo de dos años, según el último informe regional elaborado por la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (ETT).

Se está hablando de la FP y las últimas promociones de Técnicos de Grado Medio y Superior de especialidades industriales las hemos abocado al paro tras sus oportunas prácticas en empresas. Y lo que es mucho más grave no se les acepta en ningún puesto de trabajo por falta de experiencia, práctica, etc., lo que hace que estemos convirtiendo a toda una generación de Técnicos (los graduados durante los años 2006, 7, 8, 9, y venideras) en una generación perdida; pues sus estudios recien terminados, no sirven de nada desde el momento que pasen los años y estos jóvenes carezcan de práctica y experiencia laboral.

Este Gobierno se está convirtiendo en el causante de todo ello por su falta de decisión y lo que es mas grave le faltan convicciones políticas.

No se atreve a legislar, a exigir corresponsabilidad y contrapartidas.

 No se atreve a gobernar desde la izquierda. Le da vértigo gobernar y legislar en pro de los trabajadores (que somos la inmensa mayoría de los ciudadanos), en pro de un cambio de sistema financiero y productivo.

Esto pasará factura al PSOE . . . luego vendrán que si el voto útil para derrotar al PP;  que si viene la derecha . . . etc.

A los ciudadanos todos eso nos dará igual. Si no te atreves a gobernar y practicar políticas de izquierdas, no las pregones.

Los ciudadanos, nuestros familiares, nuestros hijos, necesitamos gobiernos decididos, que legislen y se enfrenten a la gran patronal, a la banca, a los poderes económicos, en defensa de los trabajadores y por el bien del pueblo llano.

La crisis y el paro tienen solución; y esta pasa por practicar políticas de izquierda, por sociabilizar la economía, el entramado industrial y el PSOE, aún sabiéndolo, no se atreve a realizarlo; por eso, irremediablemente pasará largo tiempo en la oposición (como le ha pasado a la socialdemocracia en el resto de Europa).


Sinvergüenzas

Vergonzoso el espectáculo que día tras día tenemos que aguantar los ciudadanos.

Enciendes la televisión, lees los periódicos y cada día conoces más y más casos de de corrupción.

El Partido Popular esta totalmente enfangado (caso Madrid, Valencia, Melilla, etc.); el Partido ¿Socialista? ¿Obrero? Español también se enmierda (los últimos, el alcalde de Almería, el alcalde de Santa Coloma y un diputado del Parlament de Catalunya); Convergencia I Unió, también mete el cucharón hasta el fondo (el exconseller y el ex secretario general de la Generalitat, caso Pretoria).

Insignes empresarios, importantes dirigentes de la CEOE y grandes empresas, siguen presentado sin ningún rubor numerosos expedientes de regulación de empleo (admitidos por la administración) mientras perciben ayudas millonarias por parte del estado (Caso Díaz Ferran que lleva desde agosto sin pagar las nóminas de sus trabajadores, tiene contraída una deuda millonaria con la Seguridad Social por impago de cuotas y va a recibir a través del ICO cincuenta millones de euros por parte del estado).

La banca española, resulta que este año 2009 ha ganado seis mil millones de euros gracias a las ayudas públicas.  Dichas ayudas debería ser para favorecer la concesión de créditos a empresas y particulares, pero los bancos se las embolsa y tienen la desfachatez de no conceder los créditos alegando el mismo discurso de siempre: no es el momento pues la situación económica no es la adecuada ¡Toma 6000 millones de euros!.

Y mientras los ciudadanos, atónitos ante este espectáculo bochornoso de ladrones, caraduras y sinvergüenzas, mientras el estado además de dar la sensación de no hacer nada, encima parece que lo permite.

 Corrupción a todos los niveles, políticos, económico, empresarial, etc. Nos están robando por todos los costados, delante de nuestras narices, se están riendo de nosotros en nuestra propia cara.

Mientras nos roban a destajo, millones de ciudadanos engrosan las listas del paro y a cientos de miles de jóvenes se les niega su primer empleo no pudiendo acceder al mercado laboral. Tienen la desfachatez de querer hacernos comulgar con los beneficios y la necesidad de una reforma laboral que abarate el despido, “flexibilice” el mercado laboral y rebaje las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. . . ¡VENGA YA!

¡A LA MIERDA! como diría José Antonio Labordeta en el Congreso.

¡A LA MIERDA! los PPs;  ¡A LA MIERDA! los PSOEs y la falsa socialdemocracia; ¡A LA MIERDA! los CIUs y PNVs; ¡A LA MIERDA! la CEOE y la clase empresarial y ¡A LA MIERDA! la banca y las organizaciones financieras.

Es hora de que los ciudadanos nos decidamos y demos un decidido paso al frente contra esta gran degradación de los sistemas (político, financiero y empresarial).

Es la hora de la movilización social.


Jesús Molins
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