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historia de España
.............................................................Javier Sanz, director de historiasdelahistoria.com
Levantamiento del 2 de Mayo

El acontecimiento ocurrido hace 200 años en Madrid, dio lugar a la Guerra de la Independencia librada contra los franceses, merece un post. Aquí está:
Antecedentes:
En el año 1807, Francia y España firman el Tratado de Fontainebleau. Acuerdan el reparto de Portugal (aliado de Inglaterra) entre ambas potencias. Controlado el mar por ingleses y portugueses, la única opción es que las tropas francesas atraviesen la península, por lo que numerosos contingentes militares franceses entran en España. Napoleón consciente de la crisis política del régimen borbónico, decidió aprovechar la situación.
En la corte de Carlos IV, cuyo gobierno era ejercido en la práctica por Godoy -amante de la reina-, existía un grupo de conspiradores, liderados por su hijo Fernando. Este grupo estaba encabezado por los sectores más reaccionarios y por los descontentos con Godoy. Tal situación desembocó en el motín de Aranjuez (17 de marzo de1808), en el cual la conspiración de la corte unida a un protesta popular obligó al rey a ceder el trono a su hijo (Fernando VII). Nada cambió en España, el rey era un pelele en manos de Murat y sus tropas militares. Fernando VII es llamado a Bayona para entrevistarse con Napoleón. El rey deseoso de que el emperador le reconociese parte hacia Bayona, dejando a la Junta Suprema de Gobierno el control de la nación. Murat solicita a la Junta de Gobierno que se le entregue a Godoy, al principio se niega pero finalmente tiene que ceder. El día 30 de abril, Napoleón reúne en Bayona a Carlos IV, Godoy y Fernando VII. Napoleón controla España (o eso creía él).
Levantamiento del 2 de mayo:
En torno a las ocho de la mañana del 2 de mayo dos coches se encontraban detenidos a las puertas del Palacio Real de Madrid, había mucha gente en los alrededores , ya que era día de mercado. En el primero de ellos la gente vio subir a la reina de Etruria (María Luisa, hija de Carlos IV) y en el segundo coche la gente pensó que era para el infante Francisco de Paula. En ese momento, el maestro José Blas Molina gritó:
- ¡Traición!
Muchos se unieron al maestro gritando:
- Quieren llevarse al infante
Soltaron los caballos y entraron al Palacio, donde el infante saludó a la multitud. La revuelta había estallado. Murat envió compañías de granaderos de la Guardia Imperial acompañados de 2 piezas de artillería que sembraron el suelo de cadáveres. Por todo Madrid los franceses aislados eran asesinados y, en la Puerta de Sol, centenares de madrileños se concentraron. Allí llegaron los mamelucos, coraceros y dragones que acuchillaron a la multitud, esto todavía encendió más la furia y el odio de los madrileños.
Los insurrectos se dirigieron al parque de Artillería de Monteleón, donde algunos artilleros y dos capitanes, Daoiz y Velarde, haciendo caso omiso de las órdenes de su superior, el general Negrete, se unieron a los sublevados. Defendieron heroicamente el parque, pero al final fue tomado al asalto por los franceses. Madrid había sido el triste protagonista de una batalla campal, entre dos ejércitos desiguales: uno formado por las tropas de élite francesas y otro formado por el pueblo llano madrileño.
Murat encontró la excusa perfecta para ocupar la capital. Actuó de forma implacable y violenta. Confirmó la orden de acuartelamiento del general Negrete (así controlaba al ejército español) y castigó, sentencias de muerte, a los rebeldes. Reproducimos la proclama publicada en la Gaceta de Madrid el 6 de mayo:
Art. I: Esta noche, convocará el general Grouchy la comisión militar.
Art. II: Serán arcabuceados todos cuantos durante la rebelión han sido presos con armas.
Art. III: La Junta de Gobierno va a mandar desarmar a los vecinos de Madrid. Todos los moradores de la Corte, que pasado el tiempo prescrito para la ejecución de esta resolución, anden con armas, o las conserven en su casa sin licencia especial serán arcabuceados.
Art. IV: Todo corrillo, que pase de ocho personas, se reputará reunión de sediciosos y se disparará a fusilazos.
Art. V: Toda villa o ladea donde se asesinado un francés será incendiada.
Art. VI: Los amos responderán de sus criados, los empresarios de fábricas de sus oficiales, los padres de sus hijos, y los prelados de los conventos de sus religiosos.
Art. VII: Los autores de libelos impresos o manuscritos que provoquen la sedición, los que los distribuyeren o vendieren, se reputarán agentes de Inglaterra y como tales pasados por las armas.
Dado en nuestro cuartel general de Madrid, a 2 de mayo de 1808.
Madrid fue la mecha que prendió la revuelta, pero esa misma tarde, fugitivos de Madrid, llevaron las noticias de lo ocurrido en la capital. Andrés Torrejón, alcalde de Móstoles, dictaba una proclama a sus vecinos instándoles a tomar las armas:
“pues no hay fuerzas que prevalecen contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son”
Era la primera declaración de Guerra contra el ejército invasor y fue hecha por un alcalde.
Qué Grande es mi patria.
Almanzor y sus daños colaterales

Almanzor (Muhammad ibn Abi Amir) ejerció, en la práctica, el poder absoluto sobre al-Andalus sin ser Califa. Era un hombre muy astuto y sin escrúpulos, que no dudó en eliminar a los que le ayudaron, cuando ya no le hacían falta o le estorbaban. Éstos son sus daños colaterales:
- Subh: concubina del califa al-Hakam. Se decía en el “Tomate” del momento que era la amante de Almanzor. Ambos se necesitaban para obtener sus metas, ella que su hijo, Hisham II, fuese proclamado heredero y Almanzor ganarse su favor para adquirir riqueza y subir escalones en la corte de Córdoba.
- al-Mushafí: el gran visir. Almanzor fue su protegido y lo introdujo en palacio (era un gran escribiente por su caligrafía y su soltura en prosa jurídica). Cuando obtuvo de él todo lo que le podía dar, tramó un plan para derrocarle; lo acusó de robo al tesoro público, de abuso de poder y de lujuría. Hisham firmó la orden de encarcelamiento y fue desposeído de todos sus bienes. Tras mucho tiempo en prisión fue asesinado.
- Galib: el general más famoso de los ejércitos del Califa. Era su suegro, pero tampoco le tembló la mano cuando aprendió de él las artes de la guerra. Tenía muchos leales en el ejército y se enfrentó a él en batalla abierta, donde Galib falleció al derribarlo el caballo. El general que apoyó a Muhammad, Chafar ibn Alí, apareció muerto al poco tiempo.
- Faiq y Chawdar: eran los eunucos de palacio. Controlaban todo lo que ocurría en palacio en tiempos de al-Hakam II. Sabían que si era proclamado Hisham II, Muhammad lo controlaría y obtendría todo el poder, así que ocultaron la muerte de al-Hakam II para proclamar emir a su hermano al-Mugira y manejarlo ellos a su antojo. Cometieron el error de contárselo a al-Musafi, enterado Muhammad los desterró.
- al-Mugira: hermano de al-Hakam II. Este pobre hombre nada tuvo que ver en la conspiración de los eunucos, pero le costó la vida el que pensaran en él como heredero de su hermano. Almanzor mandó matarlo, aunque la noticia que corrió fue que se había suicidado.
- Hisham II: califa tras la muerte de su padre al-Hakam II. Era niño muy débil (físicamente y de carácter) que fue manipulado por su madre y por Almanzor. Fue puesto y depuesto y llevó una vida contemplativa.
Seguro que hay muchos más, pero estos son los más importantes. Que nadie interprete mal este post, pues Almanzor es uno de mis personajes preferidos de la Historia. Alcanzó sus metas desde abajo, muchos de los protagonistas de este post se beneficiaban de él y de sus acciones, pero él era el más listo de la clase. Este personaje me fascina y más post tratarán sobre él.
Abd al-Rahman I, el príncipe errante. Personaje Histórico

Abd al-Rahman ibn Mawiya ibn Hisham (ibn significa “hijo de”) nace en Damasco en 731, hijo del príncipe Muawiya y de una concubina bereber norteafricana. Pertenece a la familia de los Omeyas.
El centro de poder Omeya y la sede del califato era Siria, y su corte estaba en Damasco. La dinastía realizó una gran expansión de los territorios bajo el dominio árabe musulmán, controlaban los actuales Arabia, Irak, Irán, Palestina, Israel, Siria y Jordania, posteriormente se extienden por el Oeste hasta el Magreb y la península ibérica y por el Este hasta la India y Pakistán. El califa Omeya, que ostenta el poder político y religioso, extendió por todas sus conquista el Islam, pero no lo imponía a la fuerza, permitiendo a los conquistados seguir profesando su religión, a cambio de fuertes tributos, o convertirse en clientes (mawali) de los árabes. Ésto unido a la opresión a clanes rivales y el reparto de todos los puestos de poder y los botines entre los Omeyas, desemboca en 749 en una revuelta de los hashimíes (radicales y férreos seguidores del Islam) encabezados por Abh Allah. En el año 750 la revuelta llega a Damasco con el propósito de exterminar a la familia Omeya. Son perseguidos y ejecutados, incluso se llegan a profanar tumbas de antiguos califas. El actual califa, Marwan II, es decapitado en Damasco, pero el viejo califa Hisham, abuelo de Abd al-Rahman, todavía tiene tiempo de poder sacar de palacio a su nieto y al esclavo Badr y ponerlos a salvo.
Abh Allan traslada la capital a Bagdad y adopta el nombre de Abh al-Abbas y sus seguidores el de abbasidas (abbasis).
Abd al-Rahman y Badr (que permanecerá siempre junto a él) con ayuda de los clientes de los Omeyas huye a Palestina y desde allí al Norte de África. Se refugia en la tribu bereber Nafza (cerca de Ceuta) de donde es originaria su madre. Desde allí empieza a tomar cuerpo la venganza del último Omeya, sabe que en al-Andalus las aguas están revueltas. Envía a la península a Badr para que contacte con los sirios, clientes de los Omeyas, los yemeníes enfrentados con Yussuf, emir dependiente de Bagdad, y con los bereberes, acuartelados en las zonas más pobres y problemáticas. En agosto de 755 el príncipe errante decide cruzar el estrecho y desembarca en Nerja (Málaga). Mientras prepara el ejército, Abd al-Rahman entabla negociaciones con Yussuf. En mayo de 756, tras tomar Sevilla, decide partir hacia Córdoba, capital del emirato, para enfrentarse a Yussuf. La victoria se decanta del lado de los seguidores del príncipe, incluso Yussuf es capturado. Le perdona la vida para que se dirija a Bagdad y cuente al califa que al-Andalus es Omeya (se arrepentirá después, pues Yussuf encabezará revueltas contra él). Todo parece ir bien hasta que un grupo de yemeníes deciden entrar en Córdoba para saquearla y cobrarse botín. Abd al-Rhaman los captura y ejecuta como escarmiento; no quiere enemistarse con los andalusíes.
Capturada Córdoba y se proclama emir independiente como Abd al-Rahman I, príncipe de los creyentes. Eliminó de los rezos los abbasidas de Bagdad y acuñó moneda propia.
Al-Andalus empieza a brillar con luz propia, independiente de los abbasidas de Bagdad. Se organiza administrativamente en siete provincias, se apoyo en el hachib (primer ministro) y los visires (ministros). Al frente de las ciudades estaban los cadíes y velando por los temas religiosos y la integración de las diferentes etnias de al-Andalus (árabes, bereberes, muladíes, mozárabes, judíos) el consejo coránico .
Tuvo que enfrentarse a varias revueltas, yemeníes y bereberes, muchas de ellas tramadas y dirigidas desde Bagdad. Se apoyo en un ejército de mercenarios que obedecían directamente al emir, para que ninguna tribu lo controlase. En 778 Sulayman, gobernador de Zaragoza, se rebeló contra Abd al-Rahman I y pidió ayuda a Carlomangno, rey de los francos, éste se adentró en la península ibérica arrasando Pamplona para no ser atacado por la retaguardia, pero cuando llegó a Zaragoza Sulayman no la entregó. En su camino de retorno su retaguardia fue masacrada por los vascones y las tropas del emir en Roncesvalles (Cantar de Roldán). El emir tomó Zaragoza y Carlomagno se tuvo que conformar con la creación de la Marca Hispánica (Cataluña y norte de Aragón) para frenar el poderío musulmán.
Los musulmanes habían usado como mezquita mayor la mitad de la Basílica visigoda de San Vicente, pero como se quedaba pequeña el emir compró a los cristianos la parte que les correspondía pagándoles cien mil dinares y autorizándoles, en compensación, a que construyeran nuevas iglesias. En 785 se inicia la construcción de la mezquita aljama de Córdoba (la joya de la corona andalusí). Construyó también en las afueras de Córdoba un palacio semejante al de Damasco y le dió el mismo nombre, al-Rusafa, donde al final de sus días se recluyó.
Su última decisión importante antes de fallecer (en 788) fue elegir como heredero a su segundo hijo Hisham, en detrimento de su primogénito Sulayman, ya que consideró que Hisham era quién podía asegurar el mantenimiento del emirato.
De sus últimos días poco podemos añadir, sólo que se volvió muy huraño y despótico (incluso llegó a expulsar de Córdoba a su fiel amigo Badr).
La Armada Invencible. Enigmas de la Historia

La denominación de “Armada Invencible” me recuerda mucho al tema de los “galácticos” del Real Madrid, por ser un apelativo de sus “enemigos” para motivarse o justificarse en caso de derrota. La Armada enviada por Felipe II contra Inglaterra en 1588 siempre ha estado rodeada de muchos misterios y leyendas. Trataremos de esclarecer esta “empresa”. La batalla propiamente dicha será tratada en un post de la sección “Grandes Batallas”.
Motivos de Felipe II para la invasión de Inglaterra:
- Inglaterra estaba prestado ayuda a los rebeldes de Flandes.
- Los piratas ingleses atacaban los barcos españoles.
- Fanatismo religioso de Felipe II por imponer el catolicismo a los ingleses.
El primer contratiempo fue el fallecimiento de Don Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, que estaba al mando de la “empresa”. Para sustituirle, Felipe II eligió a Don Alonso Pérez de Guzmán, duque de Median Sidonia. Si bien no era un prestigioso marino, como Don Alvaro, aportaba muchos recursos económicos y tenía influencias en la costa atlántica, de donde partiría la flota. Se llegó a decir que Don Alonso se mareaba en los barcos y que pidió al monarca no comandar la flota. Pero el duque estaba acompañado de Diego Flores de Valdés, experto marino como asesor naval, y el mando de la operación pasaría a manos de Alejandro Farnesio, duque de Parma, cuando llegasen a Flandes.
El papa Sixto V prometió financiación que nunca llegó y los franceses apoyarían a los católicos cuando invadiesen Inglaterra. ¿?
La Armada en ningún momento se creo para enfrentarse a los barcos ingleses en el mar, si no que su cometido era el de transportar las tropas hasta Flandes, para reunirse con el duque de Parma y embarcar a los Tercios, verdadera punta de lanza de invasión. La flota española estaba compuesta, en su mayoría, por grandes galeones y mercantes armados. Los barcos españoles, así como su artillería, eran grandes, lentos, y difíciles de maniobrar. La flota inglesa era ligera y rápida, más adecuada a las difíciles aguas del canal de la Mancha. Así que a la flota inglesa, comandada por el almirante Charles Howard y el “pirata” Drake, no les fue complicado dispersar a la gran flota y atacar a un número de unidades más pequeño. Disparaban más rapido que los españoles y nunca dejaron que las moles flotantes se acercasen a sus rápidas embarcaciones. Sin ser las pérdidas importantes, la Armada no pudo llegar a Flandes y embarcar a los Tercios, por lo que el de Medina Sidonia decidió regresar a tierras españolas. De los 130 barcos que partieron, todavía quedaban 116.
El regreso fue bordeando Escocia y después Irlanda. La falta de víveres y de agua, las tormentas y las enfermedades causaron muchos más daños que los combates anteriores. En la batalla con los ingleses fallecieron unos 1.500 hombres y unos 18.000 hombres en recorrido de vuelta a casa. Sólo llegaron unos 10.000 hombres del total de 30.000 que partieron de Lisboa.
Pero este desastre, cuasi natural, no impidió a la marina española seguir siendo la más importante. Como ejemplo, en el año 1589 una escuadra mandada por Drake saqueó La Coruña y llegó a Lisboa, donde fue rechazada y perdieron más de 10.000 hombres de los 17.000 que componían la expedición. Los ataques a los barcos que transportaba la plata de América fue constante, por ejemplo, en el año 1591 el almirante Howard de Effingham intentó atacar a la flota de las Indias pero nuestros barcos lograron acercarse a los ingleses, para trabar combate “cuerpo a cuerpo”, y los hicieron huir. En el año 1604 fallece Isabel I de Inglaterra y se firma la paz.
La conclusión es que la propaganda inglesa siempre ha sido mejor que la nuestra. Incluso somos de los que tiran piedras sobre nuestro propio tejado.
Tratado de Tudmir

Uno de los motivos de la rápida expansión de los musulmanes por la península ibérica fueron los tratados. Como ejemplo más importante de éstos, tenemos el Tratado de Tudmir (comprendería las actuales Lorca, Murcia, Alicante y Orihuela) firmado por Abd al-Aziz (hijo de Muza) y el conde godo Teodomiro en 713, por el que el conde reconocía el vasallaje a Abd al -Aziz (pagando un tributo) y a cambio podía seguir gobernando sus territorios.
Por su importancia reproducimos una “acertada” traducción:
“En el Nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso. Edicto de ‘Abd al-‘Aziz ibn Musa ibn Nusair a Tudmir ibn Abdush [Teodomiro, hijo de los godos]. Este último obtiene la paz y recibe la promesa, bajo la garantía de Allah y su Profeta, de que su situación y la de su pueblo no se alterará; de que sus súbditos no serán muertos, ni hechos prisioneros, ni separados de sus esposas e hijos; de que no se les impedirá la práctica de su religión, y de que sus iglesias no serán quemadas ni desposeídas de los objetos de culto que hay en ellas; todo ello mientras satisfaga las obligaciones que le imponemos. Se le concede la paz con la entrega de las siguientes ciudades: Uryula [Orihuela], Baltana, Lakant [Alicante], Mula, Villena, Lawraka [Lorca] y Ello. Además, no debe dar asilo a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que huya de nosotros o sea nuestro enemigo; ni producir daño a nadie que goce de nuestra amnistía; ni ocultar ninguna información sobre nuestros enemigos que puede llegar a su conocimiento. El y sus súbditos pagarán un tributo anual, cada persona, de un dinar en metálico, cuatro medidas de trigo, cebada, zumo de uva y vinagre, dos de miel y dos de aceite de oliva; para los sirvientes, sólo una medida. Dado en el mes de Rayab, año 94 de la Hégira [713]. Como testigos, ‘Uzmán ibn Abi ‘Abda, Habib ibn Abi ‘Ubaida, Idrís ibn Maisara y Abul Qasim al-Mazáli.”
Ibn Adarí (historiador andalusí).
La Batalla de Guadalete

La batalla de Guadalete (río), próximo a la actual Jerez, tuvo lugar en el año 711 y enfrentó al ejército del rey visigodo Don Rodrigo y a los musulmanes (en su mayoría bereberes) del Norte de África capitaneados por Tarik, lugarteniente del gobernador Muza.
En el año 710 fallece el rey visigodo Witiza, se produce un enfrentamiento entre dos facciones de los visigodos: por un lado Ágila, hijo de Witiza, apoyado por sus hermanos y su tío Oppas, arzobispo de Sevilla, descendientes de Wamba, y por otro lado Don Rodrigo, duque de la Bética, descendiente de la familia de Chindasvinto. Las guerras civiles eran frecuentes entre los godos, ya que su monarquía era electiva y no hereditaria. Tras un breve batalla vencen las huestes de Don Rodrigo, proclamándose rey en Toledo.
En este punto, tenemos que hacer un paréntesis para intercalar algo de “leyenda” . Existen dos leyendas en torno a los antecedentes de la entrada de los musulmanes en la península.
- El conde Don Julián, gobernador de la plaza de Ceuta, mantenía a raya a los musulmanes en el Norte de África. Tenía una hija llamada Florinda, la Cava para los musulmanes, que envió a la corte de Toledo para su educación. En Toledo Don Rodrigo se prendó de ella, pero como no fue correspondido, la forzó. Florinda, ultrajada, volvió a Ceuta donde contó lo ocurrido a su padre, éste juró venganza contra el rey. Contactó con Muza y le propuso la entrega de la plaza y facilitar el acceso a la península con barcos de transporte. El gobernador musulmán lo comunicó a Damasco, capital del califato Omeya, y el califa le ordenó hacer una incursión antes de lanzarse a la conquista. Se envió a Tarif con un pequeño grupo en 2 barcos godos - desembarcaron en Tarifa, de ahí su nombre-, el resultado de la incursión confirmó todo lo contado por Don Julián. También contactaron con Ágila, enemigo de Don Rodrigo, para que se implicase en este complot a cambio del trono toledano.
- Existía un cueva en Toledo en la que, según la tradición visigótica, cada nuevo monarca debía añadir un candado para que no fuese profanada, ya que en su interior albergaba una maldición. La curiosidad de Don Rodrigo pudo más que la tradición y ordenó abrir la cueva para comprobar lo que contenía. Para sorpresa de todos, no existía tesoro alguno o reliquia, sólo había un arcón enterrado. En su interior, un pedazo de tapiz en el que se mostraban unos guerreros a caballo, ataviados como los musulmanes, cortando cabezas y arrasando todo. En el margen inferior una leyenda “quien ose profanar este arcón será el culpable de la pérdida del reino”. Se ordenó cerrar el arcón y taponar la entrada a la cueva.
Unidos por el complot Don Julián, Ágila y Muza deciden que ha llegado la hora de la incursión (en principio). En el año 711 Muza envía un grupo de unos 12.000 hombres, en su mayoría bereberes, al mando de Tarik. Cruzan el estrecho con las naves de Don Julián y desembarcan en Gribaltar (Chabal Tarik, “roca de Tarik”).
Don Rodrigo está en el Norte sofocando la enésima revuelta de los vascones, cuando es avisado del desembarco. Cruza la península a uña de caballo reclutando por el camino todas la tropas que puede, incluidos los partidarios de Ágila y Sisberto (hermano de éste). El número de las tropas godas era cercano a los 40.000 hombres.
Se encuentran en las cercanías del río Guadalete, cuando Tarik ya ha conquistado alguna plaza. Confiado en su superioridad numérica Don Rodrigo lanza su caballería pesada contra los musulmanes y deja las alas del ejército al mando de Ágila y Sisberto. En un principio la caballería goda hace retroceder a los invasores, pero tras unos momentos de euforia, la caballería de Tarik, más ligera y maniobrabable, logra zafarse de su enemigo. El rey ordena el ataque de las alas de su ejército, pero para su sorpresa, los partidarios de Ágila abandonan el campo de batalla.
La venganza de Don Julián estaba tomando cuerpo. Los arqueros a caballo musulmanes empiezan a hacer estragos en las filas godas y tras varios días de batalla el rey es derrotado. Se cree que Don Rodrigo falleció en el combate aunque su cuerpo nunca se encontró, pero quien pudo escarpar fue Pelayo (en otra historia hablaremos de él). Los musulmanes obtuvieron la victoria y un preciado botín, el tesoro real. Ágila y los suyos ya se frotaban las manos pensando en recuperar el trono, ya que el acuerdo consistía en que Tarik y los suyos tomarían el preciado botín y tras alguna escaramuza más regresarían al Norte de África. Pero Muza tenía otros planes, conquistar la península y llegar hasta Damasco rodeando el Mediterráneo.
Javier Sanz, director de historiasdelahistoria.com
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