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El último de Filipinas

.......................................por G.L.T.
La masonería y el Trienio Liberal

Benito Pérez Galdós terminó el manuscrito de la obra que nos atañe en el mes de junio de 1876. Encuadrada en el gran friso narrativo de los Episodios Nacionales, El Grande Oriente es uno de los episodios más intensos y logra adentrar al lector en la convulsa España del Trienio Liberal.
De la mano del protagonista Salvador Monsalud, Galdós realiza un magistral acercamiento a las sociedades secretas –y muy especialmente a la masonería- que se inmiscuyeron en la vida política nacional.
La descripción que realiza el canario de las turbias actividades ejercidas por la logia masónica, con el único objetivo de conseguir poder e influencia, es realmente fascinante. Además, la novela denota el profundo conocimiento –y temor- que Pérez Galdós albergaba sobre la masonería.
A través de Monsalud y sus relaciones con Gil de la Cuadra, Campos, Sarmiento, Andrea, Soledad y otros personajes –ficticios, pero basados, sin duda, en sujetos de carne y hueso-, el lector podrá recrear a través de la lectura uno de los periodos más interesantes de nuestra historia.
Benito Pérez Galdos (2003): El Grande Oriente. Episodios Nacionales. Alianza Editorial, Madrid.
Una aproximación a Velázquez

Siempre son bienvenidas todas aquellas obras dedicadas a difundir nuestra cultura y nuestra historia. En esta ocasión, tenemos, en nuestras manos, una monografía dedicada a uno de nuestros mayores genios en lo que a pintura se refiere. No es otro que el sevillano Diego Velázquez.
En este “Velázquez”, de Rosa Giorgi y publicado en la colección Art Book de Electa, podemos recorrer mediante el siempre efectivo método de la línea cronológica toda la carrera del artista, realizando un acercamiento al contexto histórico, el análisis de sus principales obras y su vida.
Profusamente ilustrado y muy intuitivo, esta monografía se antoja de gran interés para aquellos lectores profanos pero interesados en las artes pictóricas o para cualquier persona interesada en acercarse a la pintura de Velázquez.
Además de lo mencionado, cabe destacar el magnífico precio de venta al público que servirá de acicate en su compra.
Rosa Giorgi (2008): Velázquez. Colección Art Book. Editorial Electa, Barcelona.
Francisco Rodríguez de Coro: Liberales frente a carlistas

San Sebastián ha sido agraciada con muchos intelectuales que se han dedicado, con gran empeño y dedicación, en el estudio de nuestra historia e identidad. Uno de ellos fue Francisco Rodríguez de Coro. Desconocido para la mayoría de donostiarras, su nombre y su obra son reverenciados por el mundo académico y –como veremos- por los liberales de San Sebastián. En ocasiones, los grandes estudiosos pasan desapercibidos, casi anónimos. Quizás en esta oscuridad –probablemente buscada-, alejados del ruido de los fastos de reconocimientos vacuos, es donde pueden encontrar los doctos el hábitat que su labor requiere.
Además de realizar una profusa obra intelectual y poseer una clarividencia de pensamiento como pocas, la humildad fue la virtud más sobresaliente de Rodríguez de Coro. A pesar de su larga lista de títulos –Doctor en Historia, licenciado en Filosofía y Letras, licenciado en Historia eclesiástica y Teología dogmática y diplomado en Arqueología paleocristiana-, Rodríguez de Coro escapaba de este verdadero alud académico puesto que prefería –e insistía profusamente en ello- denominarse como humanista.
De su obra –insisto, extensa y extraordinariamente exhaustiva-, cabe destacar sobremanera los ensayos contemporáneos que publicó acerca de la Historia de San Sebastián. Aquí, brillan con luz propia los trabajos acerca de la génesis, desarrollo y evolución del liberalismo en La Bella Easo, a saber, País Vasco, Iglesia y revolución liberal y muy especialmente San Sebastián: Revolución liberal y II Guerra Carlista. La mayor parte de estas obras, emergieron a la superficie gracias a la actividad editorial del Grupo Doctor Camino de historia donostiarra dirigida, en su momento, extraordinariamente por el gran estudioso Telletxea Idígoras.
En un artículo publicado aquí, en Diario Liberal, hace ya algún tiempo bajo el sugerente título de Voluntarios de la Libertad, señalaba la indisoluble unión de San Sebastián y el liberalismo frente al teocentrismo absolutista defendido por el carlismo. En resumen, la Libertad –como máxima aspiración y objetivo del liberalismo- y San Sebastián –su principal baluarte liberal por estas tierras- como dos elementos anexos, casi –y si se me permite pisar un terreno más propio de la biología- simbióticos. Rodríguez de Coro ha sido, quizás subrepticiamente, un defensor involuntario de esta idea con su San Sebastián: Revolución liberal y II Guerra Carlista.
A pesar de las victorias liberales en las tres carlistadas, quedó fraguado el odio en los vencidos. Como es de dominio común, prácticamente toda La Provinciaera carlista, con la excepción de San Sebastián. Empero, existían también pequeños núcleos liberales en Oñate, Tolosa y Hernani. Al iniciarse las contiendas, los liberales de estas y otras poblaciones debía buscar seguridad y cobijo en San Sebastián. Por ello, el resentimiento carlista se dirigió, casi en exclusividad, hacia la capital.
La ciudad fue acusada –y, en cierto modo, sigue siéndolo- de todos los males que aquejaban a Gipuzkoa. Tal y como Rodríguez de Coro demuestra y cita –las referencias documentales son extensas y numerosas- a lo largo del mencionado ensayo, los males provenían no de los liberales donostiarras, sino del carlismo, reaccionario, intransigente y cerril, cuando no ultramontano. Los liberales de San Sebastián fueron, sin duda, la ventana por la que penetró a una cerrada Gipuzkoa, los avances sociales, políticos y religiosos que necesitaba. Los liberales donostiarras nunca se opusieron a los Fueros, sino que buscaron un acomodo de los mismos dentro del marco constitucional de 1869. De no ser por ellos, por los liberales y muy especialmente por los easonenses, Gipuzkoa hubiera perdido sus Leyes Viejas para siempre.
Como explica Rodríguez de Coro, la intransigencia carlista, acatada en mayor o menor grado en Gipuzkoa, fue rota en San Sebastián. Por ejemplo, los liberales donostiarras –con el Alcalde Machimbarrena al frente- crearon la primera biblioteca municipal de La Provincia. No hace falta decir que, para los reaccionarios seguidores de Don Carlos, este biblioteca era, cuando menos, un invento del mismísimo Belcebú. Años después, el Alcalde y liberal Marino Tabuyo donó a la Ciudad la tercera parte de sus bienes, indicando que debían destinarse a la mejora de la Biblioteca Municipal y el Museo de San Telmo. Huelga decir que fue muy querido por sus paisanos que, años después, en 1949, le dedicaron una calle en el barrio de Gros. También gracias a los liberales aparecieron en San Sebastián los primeros medios de comunicación escritos e independientes, no vinculados a la Iglesia. En un lugar de honor debe ubicarse el Diario de San Sebastián, uno de los realmente decanos de la prensa en nuestra ciudad.
Desde las páginas del Diario de San Sebastián se atacó duramente a las posiciones reaccionarias del carlismo y se hizo gran apología del liberalismo. Sin duda, fue la voz de los liberales donostiarras, siendo martillo y azote de oscurantistas costumbres, reaccionarias costumbres. Éste periódico se mostraba meridianamente claro y absolutamente rotundo en considerar al carlismo como una agremiación forzada de individuos, que se unía tangencialmente por la coacción, el terror o la rivalidad. Esta aseveración puede antojarse hiperbólica, pero no está exenta de razón. No se equivocaban los liberales de la época. El carlismo no estaba dispuesto a acatar una mínima exigencia de libertad y de unidad bien ordenada y bien dirigida.
La labor de Rodríguez de Coro para con la historiografía liberal en concreto y donostiarra en general es encomiable y digna de elogio. Gracias a el y a su impagable labor de recuperación histórica, podemos hoy conocer cómo aquellos liberales donostiarras trajeron el avance y las nuevas formas sociales y políticas a nuestra ciudad. Es de recibo, una obligación si se quiere, reconocerlo. Y así he intentado que conste.
Rodríguez de Coro, Francisco (1986): San Sebastián. Revolución liberal y segunda Guerra Carlista 1868-1876. Grupo Dr. Camino, Obra Cultural de la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, San Sebastián.
Lobo Gris

“Lobo Gris” es una novela que fusiona dos temas tan distintos y apasionantes como son la ecología y el espionaje. Elementos como el enfrentamiento entre rancheros y lobos, especuladores inmobiliarios y ecologistas, milicias paramilitares y agentes de la CIA y el FBI, construyen una novela densa y emocionante, que hunde sus raíces en conceptos tan universales como la lealtad, la libertad, la amistad y el valor.
Recomendable para amantes de la naturaleza, de los lobos, por supuesto, las aventuras, el thriller, y de las intrigas en los círculos de los servicios de Inteligencia y la alta política norteamericana.
James Nava (2008): Lobo Gris. Editorial El Tercer Nombre
Camino de servidumbre

Dedicado a "los socialistas de todos los partidos", Camino de Servidumbre está considerado como una de las obras más influyentes y populares del liberalismo. Prueba de ello es que Ronald Reagan y Margaret Tatcher tenían a Hayek como uno de sus referentes ideológicos. No es para menos, teniendo en cuenta la presencia de Reagan en las conferencias que el austriaco impartió en Chicago.
La tesis central de Camino de Servidumbre explica que todas las sociedades colectivistas -sean nacionalsocialistas, comunistas o socialistas-conducen, lógica e inevitablemente, al totalitarismo. Hayek argumenta que dentro de cada sistema de economía planificada y centralizada la distribución y asignación de todos los recursos recaen sobre un pequeño grupo que es incapaz de procesar toda la información requerida para una apropiada distribución de los recursos y bienes a disposición de la planificación central.
El desacuerdo respecto a la implementación de cualquier plan económico combinado con la inadecuación de la gestión de recursos del planificador centralizado llevaría inevitablemente a la necesidad de la coacción para conseguir cualquier resultado. Hayek continúa argumentando que el fallo de la planificación centralizada sería percibido por el público como una ausencia de suficiente poder por parte del estado para implementar una idea por otro lado buena. Dicha percepción llevaría al pueblo a votar a favor del otorgamiento de más poder para el estado, y asistiría al surgimiento del poder del "hombre fuerte", percibido como el hombre capaz de "hacer el trabajo".
Después de estos desarrollos, Hayek afirma que un país sería invariablemente conducido a un completo totalitarismo. Para Hayek, el "camino de servidumbre" marcado inadvertidamente por la planificación centralizada, con su desmantelamiento del sistema de libre mercado, termina en la destrucción de toda libertad individual, tanto económica como personal.
F.A. Hayek (1944): Camino de Servidumbre. Alianza Editorial.
Poder y Mercado: El Gobierno y la Economía

Poder y Mercado: El Gobierno y la Economía fue escrito por Murray N. Rothbard en 1970. Originalmente, fue parte de su libro de Hombre, Economía y Estado (1962), pero fue retirado antes de la publicación y posteriormente publicado con el título mencionado anteriormente. En algunas versiones vienen unificados.
A lo largo del mismo, el padre del anarcoliberalismo examina y clasifica los efectos perniciosos de la intervención estatal en la economía. Además de lo mencionado, Rothbard niega la utilidad y carácter necesario del Estado.
Rothbard sostiene que la intervención del Gobierno sólo favorece a la élites de la sociedad. La plutocracia es, por tanto, una consecuencia del intervencionismo estatal Así, también considera no vivimos en un mercado libre, sino en mercados intervenidos en un otro u otro nivel, por lo que su resultado es político. Para Rothbard el mercado libre o voluntario es uno sin poder coactivo, dónde la oferta y la demanda se encuentran voluntariamente y sin trabas, con resultados dependientes de la economía.
Murray N. Rothbard (1970): Power & Market. Ludwig von Misses Institute.
El Fascismo

Stanley G. Payne es, por derecho propio, uno de los historiadores más relevantes en el estudio de los fascismos europeos y de la Guerra Civil Española. Prueba de ello es su obra titulada El Fascismo (1995, 2001 en Alianza Editorial), publicada hace ya unos cuantos años, pero cuya importancia en el estudio de esta ideología no ha disminuido con el paso del tiempo. A lo largo de este trabajo, el investigador norteamericano realiza un estudio comparativo y establece los criterios que diferencian a la derecha autoritaria clásica del fascismo propiamente dicho. Además, establece claros paralelismos entre los totalitarismos de izquierda y de derechas. Esta obra es, sin duda, esencial para introducirse en el estudio de esta difusa ideología. En el caso español, es recomendable ampliar la lectura con el magnífico trabajo -también del mencionado autor- titulado Franco y José Antonio: El Extraño Caso del Fascismo Español (1998).
Stanley G. Payne (1995, 2001): El Fascismo. Alianza Editorial.
El agente NY-507-S

Ricardo de la Cierva es uno de los historiadores españoles más prolíficos. También de los más polémicos. Sus muchos detractores le tildan de “profranquista”. Sus no pocos incondicionales consideran a De la Cierva uno de los mejores historiadores contemporáneos, libre del nefando gen de la vacua e insulsa corrección política, tan en boga hoy en día.
Su pluma es ágil, certera, cortante cual bisturí. Destripa con precisión de cirujano, los hechos históricos que han devenido en esto que llamamos España. De la Cierva es, además de historiador, militante en la defensa de la Nación española. Ha dedicado, desde la trinchera dialéctica, su vida a ello. Su legado bibliográfico es ingente e imprescindible para conocer la historia de España.
A pesar de su edad, continúa inmerso en su labor historiográfica. Una de sus últimas obras es una trilogía llamada Los Vascos: Hijos de la Gloria y la Mentira que recorre el devenir histórico de los vascongados.
De especial relevancia es el segundo volumen de la citada obra. En él, De la Cierva documenta la innegable pertenencia de José Antonio Aguirre –primer presidente del Gobierno Vasco, exiliado a Estados Unidos tras la Guerra Civil Española (1936-1939) y protegido del Presidente Franklin D. Roosevelt- al F.B.I. Durante los últimos años, De la Cierva ha investigado en los archivos de esta oficina federal norteamericana, sus relaciones existentes con el Partido Nacionalista Vasco (PNV).
A pesar de las apariencias, Estados Unidos ha ignorado efectivamente al PNV. En 1942, el F.B.I. consideraba a la delegación de este partido en Nueva York como proclive a los países del Eje. La génesis racista y prototalitaria de la formación creada por Sabino Arana nunca ha casado bien con la tradición liberal norteamericana. El PNV siempre ha deseado entablar relaciones políticas con Washington y erigirse en único portavoz internacional –oficial y oficioso- de los vascos.
En 1898, los últimos vestigios del Imperio Español -Cuba, Filipinas y Puerto Rico- lograron la independencia con la ayuda de los Estados Unidos. Sabino Arana remitió un telegrama al Presidente Theodore Roosevelt felicitándole por tal suceso y por el cual fue encarcelado. Huelga decir que –por diversas razones-, el fundador del nacionalismo vasco no recibió respuesta alguna.
Desde ese momento, el deseo devino en obsesión. La colaboración de José Antonio Aguirre –cuyo nombre en clave era NY-507-S- y otros destacados miembros del PNV en la búsqueda de comunistas en el seno de la comunidad vasca norteamericana es una prueba palpable de ello. La llamada “caza de brujas” abierta por el senador McCarthy alrededor de 1950 favoreció los intereses del PNV que, si bien en teoría era anticomunista, en la praxis no dudó en pactar con el Frente Popular –la coalición marxista y socialista- durante la Guerra de España.
Algunas fuentes –incluso-, señalan a Aguirre como miembro del complot organizado para que el dirigente nacionalista Jesús Galíndez Suárez fuera detenido, torturado y asesinado en 1956 por la dictadura dominicana de Leónidas Trujillo. No pocos miembros del PNV consideraban que Galíndez empezaba a simpatizar con los regímenes marxistas, como posibles apoyos a su causa secesionista. A pesar de las declaraciones de históricos militantes del partido fundado por Sabino Arana acusando a la dictadura española del General Franco, jamás quedó esclarecido del todo el llamado “Asunto Galíndez” y muchos nacionalistas mostraron sus sospechas hacia Aguirre y su entorno.
Ricardo de la Cierva (2005): Los Vascos, hijos de la Gloria y la Mentira. Editorial Fénix.
Las mentiras del Cambio Climático

Hace algún tiempo, escribía para un medio de comunicación español que Al Gore era la perfecta síntesis entre la idiocia intelectual y la desvergüenza moral. No sólo no me retracto en mi valoración –definitoria de un personaje mediocre en lo intelectual y éticamente repugnante- sino que, cada día, estoy más convencido y argumentado en la misma.
Recientemente, informaba uno de los diario digitales más leídos en España que, desde su conversión en adalid del ecologismo radical, el antiguo vicepresidente había multiplicado por cincuenta su ya de por sí considerable fortuna –amasada a base de contaminar con su mina de Zinc-. Y lo ha conseguido gracias a científicos alarmistas y dogmáticos y hordas antaño comunistas que, tras el derrumbe del marxismo, han encontrado en el neoecologismo un abanico lleno de posibilidades. No es algo nuevo. Durante las décadas de la Guerra Fría, era un hecho demostrado que los movimientos pacifistas surgían al calor –por irónico que sonase- del dinero de Moscú. Ahora, el ecologismo radical genera pingues beneficios. Y si no, que se lo pregunten al multimillonario Gore.
Que el comunismo se haya reconvertido al ecologismo es un hecho que no deja de tener cierta ironía. Históricamente, el ecologismo ha sido una de las grandes banderas del totalitarismo de derechas –la Alemania nacionalsocialista de Hitler fue el primer Estado mundial en aplicar leyes en ese sentido-. Por el contrario, no ha existido en la Historia de la humanidad ninguna ideología más destructora en lo medio ambiental que el comunismo y sus derivados socialistas y socialdemócratas. No es preciso señalar ejemplos en este sentido, pues de sobra conocidos.
Aplicando eficazmente técnicas comunistas de agit-prop y la persecución del disidente –cuando no su eliminación-, la ciencia ha terminado por perder su propia idiosincrasia, convirtiéndose en una nueva fe cuyos dogmas son señalados por Gore y su cohorte de presuntos sabios. No se permite la duda metódica. Ante la mera posibilidad reflexiva, las estultas hordas neocologistas se aprestan a silenciar a la duda. En ocasiones, con suerte para el hereje, lo hacen mediante la descalificación, bajo el manido y falsario argumento de estar al servicio del capital –los paralelos con el leninismo son más que evidentes-, representado por las multinacionales. Otras formas se basan, directamente, en amenazar de muerte al disidente. Sólo hace falta comprobar las múltiples amenazas recibidas por Martin Durkin –el director del documental “El gran timo del cambio climático” y su emisor, el Channel 4 británico. Durkin recibió, en su propio domicilio, el mensaje de un neoecologista en los siguientes y poéticos términos: “Que te jodan. Ojala te violen en una alcantarilla y te mueras de cáncer de colon”. En este punto, no hemos de olvidar que Bjorn Lomborg –autor del libro “El ecologista escéptico” y actual director del Copenhagen Consensus Center- vive custodiado por varios guardaespaldas por similares motivos.
Por todo ello, cobra especial relevancia el libro de Jorge Alcalde titulado “Las mentiras del cambio climático”. Además de constituir un trabajo serio, documentado y esclarecedor, que desmonta muchas de las falacias generadas por la nueva fe ecologista, esta obra de Jorge Alcalde viene a aportar literatura en castellano a un campo de estudio literalmente copado por el neoecologismo radical. Su lectura proporcionará al lector español nuevas perspectivas que los nuevos adalides de la mortal religión neocologista –que se lo pregunten a los miles de muertos por malaria en África tras prohibirse el empleo del DDT por presiones realizadas por grupúsculos como Greenpeace, entre otros- buscan ocultar a la ciudadanía.
Jorge Alcalde (2007): “Las mentiras del cambio climático”. Libros Libres, Madrid, España. 211 págs.
G.L.T.
redaccion@diarioliberal.com
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