Editado por Eduardo de Lácara
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...................................... Agustín Embuena Romero



La decencia de San Gil

Digna y honesta hasta el final, con la confianza  que da el convencimiento de tener razón y la coherencia con unos ideales compartidos con muchos conciudadanos, la hasta hoy Presidenta del Partido Popular Vasco, deja su cargo y o mucho me equivoco, en cuanto resuelva algo tan importante como garantizar su seguridad, la militancia, en la formación política a la que sin dudar le ha entregado mucho más de lo que de ella ha obtenido.
           
Y es que lamentablemente, a la par que una segura sensación de abandono por quienes se han llenado la boca de promesas de fidelidad incondicional a su persona, junto a una campaña de desprestigio a todas luces cruel, innecesaria e injusta. Además de tener que soportar que se cuestionen, por los mismos que hasta ayer las defendían, las razones que convierten el nacionalismo del Partido Nacionalista Vasco, en un enemigo a batir en pro de la integridad del territorio nacional, queda el asunto de su protección ante ETA.
           
¿Por qué si María San Gil abandonase sus responsabilidades políticas? ¿Quién velaría por su protección? ¿Quién correría con el gasto de sus escoltas? Piensen por un momento en lo tristemente irónico de la situación. Abandonada y ninguneada por los que ella creía los suyos y sin embargo dependiendo de ellos, para mantener una relativa seguridad.
           
Y a todo esto, salvo honrosas excepciones, comprobando como todo aquello por lo que ella ha luchado, por lo que ha demostrado estar dispuesta incluso a dar la vida, por lo que muchos de sus amigos la dieron, se deja a un lado porque ahora no está bien visto, porque lo que ahora se lleva es “ser simpático” y “girar la centro”
           
¿Tan golosa es una poltrona? ¿Tanto pervierte el poder? ¿Compensa un puesto en las listas electorales o un cargo en el organigrama, abandonar a un amigo? Yo creo que no, pero al parecer Regina Otaola, el señor Pons y otros que como ellos hicieron de María San Gil banderín de enganche de la coherencia y la responsabilidad, al parecer sí.
           
Después de todo no hay mal que por bien no venga. Puede que ahora, visto lo visto, vividos los momentos bochornosos del congreso de Cataluña, la diferencia de criterios en Baleares y la contestación a los “oficialistas” en Vascongadas, el señor Rajoy tenga la deferencia de pedir perdón, a una mujer que ha sabido aunar esfuerzos y concitar un sentimiento de admiración y respeto, ante una forma encomiable de sentir España.



Lo legal y lo justo

Puede que los dieciséis magistrados de la Audiencia Nacional, se sientan reforzados en su autoestima, tras pergeñar un auto que da pábulo a que aquellos que han hecho del asesinato, la extorsión, la amenaza y el miedo, elementos coloquiales de su discurso, se sientan reforzados en sus sanguinarios argumentos. Allá ellos
           
Las víctimas del terrorismo, no han tardado en declarar su indignación y su sensación de desamparo. No es de recibo, no tiene lógica que aquellos que perdieron en su día algún ser querido, que arrastran discapacidades o mutilaciones, que se vieron obligados a abandonar sus raíces y amistades o conviven diariamente con el miedo, tengan que soportar el refrendo público de los responsables de su desgracia. Que el nombre de asesinos confesos, campeen en rótulos de indignidad y den titularidad a calles, parques y plazas de municipios españoles.
           
Hagan un pequeño esfuerzo de empatía y siéntanse por un momento, víctima. Ahora, con la amargura de su no bien comprendido destino, con el vacio y la ausencia de la pérdida irreparable, con la soledad de un día a día que convierte el dolor en cotidiano, pero no lo alivia, imaginense lo que deben sentir  al comprobar que su sufrimiento no solo es gratuito sino inútil.
           
Cierto es que lo legal es aquello que se atiene a la ley que rige en determinado momento y que, esos jueces que han interpretado a través de su sesudo auto que la apología de la apología no es delito, acierten. Pero cuanto le hubiésemos agradecido que fuesen más generosos con el sentido común a la hora de valorar los hechos.
           
Es más, y aquí se hace patente, lo legal no siempre es justo. Porque  lo justo es todo aquello que se hace conforme a la equidad y a la razón. Y darles la espalda a las víctimas y permitir que se homenajee al culpable, de ninguna de las maneras resulta equitativo.
           
Y por supuesto, premiar con el reconocimiento público a miembros de una organización que han hecho del derramamiento de sangre su modo de actuar, que han violentado la libertad de ciudadanos y poblaciones, que amedrentan en vez de convencer, no es razonable.
           
Como tampoco es razonable que se aumente el sufrimiento y el sentimiento de indefensión de millares de víctimas con sentencias de este tenor.
           
Así que desde aquí, desde estas líneas, quede constancia de mi pesar por el sinsabor, uno más, que tendrán ahora todos y cada una de las víctimas de la insania del terrorismo. Para ellos mi más profundo aprecio, para los señores jueces que lo han causado, mi equitativo y razonable desprecio. Creo que es lo justo.



El gestor de Zapatero

A pesar de la necesidad evidente de aplaudir la austeridad en el gasto público que nuestro Presidente nos promete, no puedo resistirme a lanzar una propuesta que espero adquiera  cariz de manifiesto público. Hay que hacer, como mínimo, asesor de asuntos económicos adscrito a Presidencia, al magnífico y preclaro ciudadano, que con la sola ayuda de la legislación vigente y  única y exclusivamente con la posibilidad de aplicar deducciones, ha conseguido que la declaración de renta de un señor que reconoce un sueldo de 5000 euros netos, mensuales, salga a devolver.
           
O hacemos eso, o empezamos a recoger firmas para exigir como acción popular que se revise la normativa de retenciones. No es de recibo, es insultante y bochornoso, que mientras viudas con pensiones mínimas, por el hecho de tener dos pagadores, se vean obligadas a declarar e incluso a pagar a la Hacienda Pública,  nuestro socialista impasible, el hombre de la trasparente sonrisa y las buenas palabras, reconozca sin pudor, que a él su declaración le sale negativa.
           
Por lo menos espero que sea menos negativa que su actitud ante la palmaria manifestación de una crisis anunciada, que  minimizó y negó de manera espuria  antes de las elecciones y sobre la que se permite hacer bromas léxicas.
           
Confío en que sea menos negativa que su conducta cómplice, ante el acoso que el derecho de utilizar la lengua común, están soportando los ciudadanos de esta nación, según él plural y diversa, discutida y discutible,  a manos de nacionalismos trasnochados y totalitarios.
           
Rezo por que sea menos negativa que su sectaria interpretación del concepto del laicismo, que desde un anticlericalismo peligroso y preocupante nos lleva a recordar sin necesidad de <<memoria histórica>>, amargas experiencias del pasado.
           
Espero que sea menos negativa que la declarada intención de su gobierno de liberalizar más si cabe, la posibilidad de abortar, despreciando,  aún más, el derecho a la vida del no nacido.
           
Tengo la esperanza de que sea menos negativa, que su disposición a permitir, disfrazándola de dignidad, la posibilidad de poner fin a la vida de las personas que el Sistema considere no recuperables.
           
Y por supuesto, desearía que fuese menos negativa, que su  desprecio al sufrimiento ajeno, su escaso respeto a la realidad y su extrema facilidad de poner al pairo sus principios, dependiendo de la dirección del viento de sus intereses.
           
Pero dudo que sea menos negativa que su intención. Lo que más me asusta, es que reconoce haber vendido su antiguo piso. ¡Vamos que lo que quiere es quedarse en Moncloa!




Negar lo evidente

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Quizás algunos de los que leen estas líneas, sean de la opinión de que el dicho le viene al señor Rajoy como anillo al dedo. Pero yo pienso que no. El líder de la oposición, en cuanto al estado de desconcierto y desorden de sus bases,  está incurriendo en el mismo juego que Zapatero con la crisis. Se está negando a verla.

Miren si no. A una semana de un Congreso regional en Cataluña, se inventan desde Madrid una candidatura “de consenso”, rizan el rizo de la inoportunidad y crean un problema donde antes solo había una confrontación de puntos de vista.

¿Resultado? Por un lado, vergüenza ajena ante dos candidatos, Sirera y Fernández que prefieren callar, doblegarse y mantener sueldo y posición, antes que dar la cara por aquellos afiliados que le entregaron su aval. Por otro, actitud inteligente de Nebrera que sin peso al inicio de la torpe maniobra del señor Rajoy, se convierte en representante de la voz discrepante ante el “centralismo” de Madrid.

Conclusión. Que esto, unido a lo acaecido en el congreso de Baleares, lo que se ha hecho en las previas del vasco y la actitud de desprecio y persecución de los militantes que se han atrevido a cuestionar al líder, auguran unas europeas y municipales, de fracaso en fracaso hasta la derrota final.

¿Y creen que el líder de la oposición ha aprendido de sus reiterados errores? ¡No! Todo lo contrario. Con Ana Matos abucheada por los compromisarios, con una victoria Pírrica de la señora Sánchez y una derrotada Nebrera,  desafiante y soberbia, que se salta a su presidenta y pide audiencia con Don Mariano,  va este y les dice a los medios, que en la cita catalana “ha reinado muy buen ambiente”

Pero no queda ahí la cosa.  Cuando se le ha preguntado por los resultados del Congreso del Partido Socialista, va y nos dice que lamenta la falta de empatía de los gobernantes con los gobernados.

Pues en eso también se equivoca. Zapatero, desde su histrionismo y desde su estudiada y efectiva estrategia de imagen, acierta plenamente. Sus votantes, gracias a la torpeza de una oposición amedrentada  e incapaz de llevar su mensaje a la ciudadanía, se creen a pies juntillas que la culpa de esto la tiene Aznar, los Estados Unidos y la guerra del Golfo (muchos confunden el golfo eso es cierto) y que la que está pasando a nivel económico, es una tormenta de verano y que hay para paraguas.

Así que lo que hay que hacer, es irse planteando eliminar a los ancianos no productivos, quitar los crucifijos y matar a los no nacidos para no coartar el libre albedrío de la gestante, pero eso sí, Don Mariano “de buen rollo”.


Morir dignamente. Vivir con dignidad

No sorprende, pero preocupa, apreciar lo lejos que está el sentir de la sociedad de lo que los partidos políticos, en esta España casi de todos, consideran que debe interesar.
           
En un escenario de caída libre del empleo, pérdida del poder adquisitivo, inflación e incapacidad de ahorro. Cuando el que más y el que menos hace números y suda, no solo por el estío sino por la escasez de fondos, cuando lo auténticamente rojo es el saldo de muchas de nuestras cuentas bancarias y no la selección, resulta que ninguno de los Partidos mayoritarios ha considerado digno de debatir, el más que preocupante panorama económico.
           
Es bochornoso y provoca vergüenza ajena, que lo que hoy se comenta en las tertulias y muchos de los medios de información, es el “gracioso” duelo de genialidades y ocurrencias entre el “lavandero ahorrador” Sebastián y el Presidente del Congreso, señor Bono, a costa de un póntela, pónsela, corbatero.
           
Llama la atención que a cinco meses de haber perdido unas elecciones, con la demostración palpable de que el gobierno mintió a la ciudadanía, al minimizar la importancia de una crisis económica, de la que al parecer le preocupa más como llamarla que como resolverla, el máximo representante de la oposición ande jugando a Maquiavelo
             
Indigna que cuando se sigue permitiendo que los nacionalismos hagan de la constitución española caso omiso, mientras el lenguaje común ha precisado, para mayor desdoro de la “clase política”, un manifiesto surgido de la Sociedad Civil para exigir su uso en la totalidad del territorio nacional, el Partido Popular ande por ahí, cortando cabezas y premiando a los más dóciles.
           
Pero no crean que solo en el ámbito de los populares reina el desorden y la dejadez. El Partido Socialista tampoco se queda atrás. Visto lo visto y teniendo en cuenta el panorama, ¿han pensado que en su Congreso que hoy se inicia, se va a debatir sobre Economía? Pues no.
           
Resulta que lo que más preocupa a quiénes sostienen a este Gobierno, es que los inmigrantes puedan elegir alcalde, como lo oyen. ¡Ah! Y que los católicos se vayan preparando, que vienen los laicos con su bagaje de “avances sociales”: eutanasia y aborto a la carta. Si eso no es hilar fino y tener sensibilidad de progreso,  ya me dirán ustedes lo que es.
           
Pues me van a disculpar, pero  pienso que  el argentino José Narosky tenía razón cuando dijo: Perder la propia individualidad y convertirse en un mero engranaje de una máquina está por debajo de la dignidad humana. Así que por mucho que me quieran convencer de lo contrario, es más importante vivir con dignidad que morir con ella.


Esperpento en la Guardia Civil

Mientras once jugadores de fútbol han conseguido el espejismo momentáneo de una España orgullosa de serlo, me entero que la Dirección General de la Guardia Civil hace méritos para  que nos avergoncemos de quiénes cuidan de nuestra seguridad.
           
Ha ocurrido en el País vasco. Un ciudadano denuncia a un número de la guardia civil, porque según él, este le amenazó con una pistola. Mientras se pone fecha a la celebración del juicio, este guardia, Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional, condecorado quince veces por su mérito y valor demostrado en acciones antiterroristas y herido en Bosnia por una mina, es enviado a Afganistán en misión humanitaria.
           
Cuando es requerido para que comparezca al proceso, su abogado, de oficio,  certifica documentalmente la imposibilidad de que su defendido se persone ¿y creen ustedes que el juez pospone el juicio? ¡No! Su señoría, ecuánime y respetuoso con el espíritu de la Ley y la Constitución que en su día prometió defender, va y lo juzga en rebeldía, condenándolo al pago de una multa de 2500 euros.
           
Bueno, pensaran ustedes, un mal día lo tiene cualquiera, seguro que dado el espíritu de cuerpo, sus superiores recurrirán y listo. Pues de eso nada. Lejos de pedir responsabilidades ante un acto judicial en el que se condena al acusado sin ni siquiera escuchar su versión, lejos de tener en cuenta su historial, que deja presuponer , que algo no cuadra en la denuncia, lo que hace el teniente coronel del que el agente depende, es informar  a la Dirección General, que ¡agárrense! Le impone una sanción por falta muy grave, que se traduce en seis meses de suspensión de empleo y sueldo y pérdida del destino.
           
El citado agente, privado de su armamento, es decir indefenso, espera el indulto de la Ministra Chacón y si este no llegase,  recurrirá al Tribunal Supremo. Esta es la España que tenemos y no hay nadie que haga nada por remediarlo.
           
Ignoro si esta actitud será un aviso a navegantes, dado lo revueltos que andan los cuerpos de la seguridad nacional, por motivo de sus ridículos sueldos en comparación con las policías autonómica, lo que sí es seguro, es que actuaciones como esta, solo pueden traer el desánimo y la desmotivación a los que como el injustamente condenado, se juegan su vida y honor por defender a su patria y con ella, a todos nosotros.
           
Confío en que por una vez pueda el sentido común y se proteja a este ciudadano, ejemplar hasta que no se demuestre lo contrario, de manera que en lo posible se le resarza de lo que está pasando y recupere el puesto y la dignidad perdida.
           
Que razón tenía Quevedo cuando escribió: Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.


PP, Partido Perdedor

Ahora con tristeza y ya demasiado  tarde, muchos de los que votamos al Partido popular, nos venimos a enterar de las condiciones que un militante con aspiraciones, debe reunir, para captar la atención favorable de los nuevos dirigentes de dicha formación.

Parece ser, que ante todo, lo que prima es haber perdido cada vez que se haya presentado a unas elecciones. Vean si no a Don Mariano Rajoy, a Don Javier Arenas y ahora por último, a la próxima presidenta del partido en Cataluña Doña Amalia Sánchez-Camacho que no solo no saco escaño por Gerona, sino que encima hay afiliados gerundenses que todavía ni la conocen.

Otro mérito es al parecer la capacidad de decir digo donde dije Diego, sin que se le caiga la cara de vergüenza. Comparen sino al Rajoy de los debates con Zapatero y al conciliador y futbolístico líder de la oposición, o a su “monstruo” andaluz, sibilino e integrador, que ha sido pieza importante, en el lamentable espectáculo de las previas al Congreso Regional Catalán. Y no se dejen atrás al señor Pons, quien sigue diciendo que no concibe a su partido sin María San Gil y no ha dicho esta boca es mía, tras la desesperanzada y amarga misiva de la decente y  maltratada política vasca.

También y a juzgar por el numerito de “consensuar” el nombramiento de Doña Amalia Sánchez, queda bien a efectos de ascenso, traicionar la confianza de los amigos y no salir en su defensa cuando se les insulta y menosprecia, recuerden el papel jugado por  esta señora en la redacción de la ponencia política de su partido.

Pero si esto ya de por si es decepcionante, lo es más el llegar a la conclusión de que lejos de primar, a la hora de actuar en política, la fidelidad a unos principios, parece que lo que importa es mantener una cuota de poder y unas prebendas que les permitan seguir en el machito de lo público.

Poco les ha importado, tanto a Alberto Fernández como a Daniel Sirera la confianza que en ellos han puesto sus avalistas con miras al congreso regional. Simple y sencillamente han optado por las lentejas que la señora Matute les ha traído de la calle Génova  y  “ande yo caliente y ríase la gente”

Más por desgracia, la gente tiene muy pocas ganas de reír y aún menos motivos para hacerlo. Con el paro en aumento, la inflación para arriba y el crecimiento para abajo, con un Solbes que nos pide que nos hagamos a la idea de que somos pobres y un Sebastian que nos manda a lavar por las noches, que alguien nos diga dónde está la gracia.

Y por si esto fuera poco, a los españoles se nos niega el derecho a usar nuestra lengua, se amenaza la fe religiosa desde la mayoría desde las  esferas de la Administración y se paga con nuestro dinero el insulto y la descalificación de nuestra identidad nacional ¿Y el mayor partido la oposición hace algo? Sí, consensuar su conquista del centro y perder. Perder el respeto y  la confianza de muchos de los que al votarles creyeron en ellos.


Menos firma y más firmeza

Resulta que hay una sentencia del Tribunal Constitucional de 1997 que ya refrenda que, a lo sumo y como máximo, la comunidad autónoma vasca puede obligar a que se impartan en euskera el 30 por ciento de las clases y no más. Y luego está el factor de la desactivación de la Alta Inspección educativa, que es competencia estatal en exclusiva y no se está utilizando».
           
Así justifica  Pablo Gay-Pobes, portavoz de la Plataforma por la Libertad Lingüística, formada por tres mil padres de familia vascos, su interés por seguir adelante con sus actuaciones en pro de la defensa del derecho a usar el español como lengua vehicular, si así lo desea el ciudadano.
           
Por que si bien es cierto que ha bastado con que relevantes intelectuales hayan hecho público El Manifiesto por la Lengua Común, para que se reabra y publicite un debate ya abierto, son muchos los ciudadanos de a pié, que llevan años reivindicando lo mismo, sin que hayan obtenido respuesta ni de sus gobernantes ni de la oposición.
           
Además y perdonen mi desconfianza ¿qué ha cambiado para que la sensibilidad de intelectuales de izquierda, se sientan impelidos a defender el español? ¿No será, que resulta conveniente distraer la atención del respetable, visto como va el asunto de le Economía?
           
Cierto es que junto a ellos, firman otros que no destacan por especiales sensibilidades ideológicas, pero no es menos cierto que son millones los que siguen sin caerse del guindo y no quieren reconocer que han sido traicionados en su buena fe.
           
¿O no es llamativo lo de Rajoy o lo de Arenas? ¿Cuando en Galicia, ya con Fraga se copió la inmersión de Cataluña, dónde estaban? ¿Cuando en Valencia se hicieron guiños a los catalanistas, incluso a costa del valenciano, quien levantó la voz? Incluso cuando en Vascongadas se conculcó la legalidad constitucional por decreto ¿dónde estaba el líder de la oposición?
           
El sábado, en Madrid, se reunirán los representantes de las distintas plataformas de padres, que en las comunidades donde se está atentando con la excusa del lenguaje, nada más y nada menos que contra la libertad individual, se están batiendo el cobre. Eso es inmediatez e interés por paliar los problemas, lo demás es marear la perdiz.
           
Es triste y preocupante el manifiesto divorcio entre clase política y ciudadanía en general. Resulta incluso un poco bochornoso y de vergüenza ajena, la actitud de aquellos que haciendo del poder su meta, sacrifican la confianza del votante, esperando que el olvido  de este tipo de traiciones, los vuelva a convertir en presa electoral.
           
Dijo en su día Fernando Abril Martorell, uno de los padres de la actual Constitución: Desde la debilidad se encuentran muchas dificultades para el entendimiento. Desde la firmeza muy pocas. Lástima que Rajoy no piense así.


La "roja"

No ha tenido suerte la gualda, humilde flor cuyo amarillo oro, dio identidad al color gualdo, utilizado en heráldica y que junto al rojo conforma  la enseña nacional.  Lamentablemente, como tantas otras veces, los españoles hemos decidido no ser originales y le hemos copiado a Chile el sobrenombre para denominar a nuestra selección.
           
Confiemos en que nuestros “hermanos” hispano parlantes no tengan una SGAE tan cicatera como la nuestra y no nos pongan un pleito por plagio, ya que nos sacan diez años de antigüedad.
           
Chile disputó su primer partido como tal en 1910, nosotros en el 20  y además llegaron a ser terceros  en el Mundial, mientras nosotros solo hemos llegado a ser cuartos. Por todo ello, no creo que les haga gracia leer y escuchar que la Roja, que es como ellos conocen a su selección, ande por ahí ganando copas en un Continente que no es el suyo.
           
Confieso que soy de los que aún se pregunta,  cómo es posible que no haya sido la Televisión Estatal, la “española”,  la que pagamos todos con nuestros impuestos, la encargada de retransmitir los partidos de nuestra selección y más teniendo en cuenta el déficit que arrastra y los pingües beneficios que la Cuatro va  a sacar en limpio por nuestro éxito futbolístico. Quizás en su momento alguien me lo explique.
           
Que yo sepa, era la “furia española”, como se nos conocía. Título  que acuñó un periódico holandés en recuerdo del saqueo de Amberes , cuando  José María Belausteguigoitia, alias Belauste, entró hasta la portería y marcó con el balón pegado al pecho, un gol a los suecos en dicha ciudad, durante el primer torneo que jugaba la selección española.
           
Fue el 1 de Septiembre de 1920. Tiempo después, el autor del tanto, que momentos antes de lograrlo gritó  a Sabino Bilbao, encargado de lanzar una falta sobre el área defendida por los suecos "¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!",  sería exiliado por sus ideas políticas, abandonaría el Partido Nacionalista Vasco al que pertenecía y sería uno de los fundadores de  Acción Nacionalista Vasca (ANV).  
           
Pero si no quieren connotaciones histórico políticas, ¿qué de malo tenía la “furia roja”? Así nos llamarón los italianos en los primeros años de nuestro fútbol,  la “furia rossa”, apoyándose en el rojo de nuestra camiseta y en el coraje, esfuerzo y empeño de nuestro juego.
           
Entonces ¿a qué viene eso de “la roja”? ¿Qué mediático fenómeno ha hecho posible que la Plaza de Colón, ardiente por la calidez de una afición entregada, haya pasado a ser como la de Moscú ¡Roja!?
           
Personalmente paso de sobrenombres y me quedo con el sabor de la victoria. Felicito a los jugadores que aparte de habernos dado una alegría, más que bienvenida en los tiempos que corren, se han ganado con su esfuerzo una prima de más de cien millones de pesetas. Me alegro por el sabio de Hortaleza, que a parte de los baños turcos que sin duda le esperan, se ha dado otro de saber hacer y me alegro por todos nosotros, que por unos maravillosos momentos nos sentimos como ellos campeones.


Invitar es exigir

Tras la reciente nominación del candidato popular a las Generales del 2012, el agraciado, Mariano Rajoy, a la sazón Presidente de dicho partido, ha tenido la primera oportunidad de mostrarnos su nueva actitud de “oposición constructiva”.
           
Lo ha hecho  durante una entrevista a Telecinco, de la que Europa Press ha emitido un comunicado.  Ante el Informe Económico 2008 del Presidente del Gobierno, tras recordar el importante papel que ante una situación similar tuvo Aznar en el 96, invita a Zapatero a plantear medidas más serias, que nos permitan encarar con más seguridad una salida a esta crisis, que no cree superable con lo prometido hasta ahora por el vallisoletano indolente.
           
Y eso está bien, ya que las reacciones que las soluciones propuestas por Moncloa, han recibido críticas negativas desde muchos campos. Pero sin embargo, y ahí radica para mí lo negativo de su postura, comete una equivocación al “invitar” en vez de “exigir”, a la hora de echar en falta una postura más decidida, por parte del inquilino monclovita.
           
Y es que, cuando día a día, las expectativas de crecimiento del Producto Nacional Bruto se desvanecen, cuando se está destruyendo empleo y sectores tan fundamentales como el Agrícola o el Pesquero se reconocen impotentes para manejar las pérdidas, no es momento de estimular a quien en gran medida, con sus medias verdades y su cerrazón a reconocer lo que ya no se puede ocultar, con su interés de aplazar lo inevitable con tal de no perder votos, ha contribuido a que estemos donde estamos.
           
Muy al contrario. Lejos de incitar a que desde el Gobierno se apliquen en el empeño de mejorar nuestras expectativas económicas, es por el contrario, momento para pedir que se haga por que se tiene derecho a ello, es decir, exigir, que aquellos que nos han metido por negligencia e ineficacia en un pozo de desaceleración y alza inflacionista, asuman la responsabilidad de su compromiso democrático.
           
Pero no queda ahí la cosa. Siguiendo la nueva tendencia hacía el diálogo y el entendimiento con todos,  en ese deseo de agradar en vez de opositar, con el que al parecer piensa esté pontevedrés  que podrá ganar electores, cuando se le pregunta sobre la opinión que le merece el manifiesto que se ha presentado en defensa del castellano, va y califica de “enorme error”, las políticas lingüísticas de vascongadas, Baleares, Galicia y Cataluña.
           
¡Pues no señor Rajoy! Un error es un juicio falso, un concepto equivocado que si es de bulto, se convierte en fallo. Sin embargo, lo que se está haciendo en contra del lenguaje común de todos los españoles, es un delito flagrante, que atenta contra la Constitución y conculca derechos fundamentales.
           
Una cosa es predicar y otra dar trigo. En esas mismas  declaraciones, el aspirante a Presidente del Gobierno de España, afirma que será exigente en su labor de oposición. Visto lo visto, perdónenme, no me lo creo.


A la luna de Valencia

Despistados y sin saber que a qué atenerse. Así están hoy por hoy, muchos de esos trece millones de españoles que dieron la confianza de su voto, a un Partido Popular que hace apenas cuatro meses, se ofertaba como una referencia coherente de unidad nacional ante delirios nacionalistas y de defensa de unas libertades, que a día de hoy siguen cuestionadas en áreas tan fundamentales como el lenguaje o la objeción de conciencia.
           
Ha bastado una nueva derrota en las urnas, para que un Mariano Rajoy que se enfrentó convencido de lo acertado de sus razonamientos, a un Zapatero retórico y embaucador, lejos de mantener sus criterios, haya optado por “centrarse” en aras de unas hasta ahora, desconocidas ansias de poder.
           
No le ha temblado el pulso a la hora de desprenderse de lo que hasta hace poco, eran colaboradores imprescindibles y necesarios. Ha roto promesas y compromisos, con la misma facilidad  que uno cambia de camisa y por si fuera poco, ha confundido unidad con desesperanza.
           
Quien haya seguido de cerca las circunstancias del Congreso, difícilmente encontrará creíble esa invitación a la «ilusión, de la constancia, de la claridad y de las puertas abiertas, que es la que lleva al triunfo y al Gobierno».
           
Porque ¿qué ilusión ofrece este proyecto a quienes como María San Gil u Ortega Lara, ven que todo su esfuerzo por desenmascarar el contubernio del Partido Nacionalista Vasco, se sustituye por una invitación al diálogo? ¿Qué claridad cabe esperar de quien a la vez que declara sus principios intocables, afirma al mismo tiempo que no es hora de atender a los principios? Y ¿dónde radica la generosa hospitalidad, esas puertas abiertas,  de quiénes ni siquiera han invitado a esa importante cita a personajes como Rato y Zaplana y han ninguneado a otros muchos, que lo han dado todo por defender un ideario que ahora está en cuestión?
           
Se mire por donde se mire, la falta de sensibilidad, el más mínimo sentido de la elegancia, se han echado en falta en actitudes que lejos de unir, refuerzan la necesidad de hacer evidentes los puntos de discrepancia.
           
En la aparente ironía de Esperanza Aguirre, al declararse nuevo “verso suelto” en el poema popular, hay mucha más amargura de la que ella misma deja traslucir y en el aparente intento de acercamiento del aparato, por parte de su flamante secretaría general, un mucho de desconocimiento.
           
La señora Cospedal cuando afirma que Esperanza Aguirre  «puede hacer rimas con todo el mundo» pone en evidencia su ignorancia sobre versificación y métrica, o lo que es peor, deja entrever que la Presidenta de la Comunidad de Madrid es fácil de convencer, para que cambie de criterio según convenga.
           
En el primer caso, olvida que un verso suelto, si bien no rima con los demás de la estrofa, mantiene la estructura y los acentos de la misma. Es decir, que mientras el ritmo del poema centrado al centro, valga la reiteración, se mantenga, ella estará ahí. La segunda opción, es por despreciable, digna de no tenerse en cuenta.
           
Así que a día de hoy, estamos como hace una semana: a verlas venir.


María del Mar se equivoca

Tengo que reconocer que cuando escuchaba a Rajoy dirigirse a sus compromisarios, para rematar el nombramiento de su nueva ejecutiva, con los cuatro vocales que él como Presidente tiene la potestad de nombrar, jamás espere escuchar el nombre de María del Mar Blanco.
           
Y menos aún cuando, conocida la decisión de María San Gil de dejar de presidir el PP Vasco, saltó a la palestra para decir cosas como estas: María es "un modelo a seguir" y "un modelo de trabajo en el País Vasco", "Es un referente para todas las víctimas del terrorismo, para las que es un apoyo incondicional, ha sido nuestra consejera muchas veces y tiene todo mi agradecimiento y todo mi cariño. No puedo decir nada en contra de María"
           
Quien dice esto, no puede sin taparse la nariz, aceptar formar parte de los que han traicionado, menospreciado y ofendido gratuitamente a aquella a la que al parecer tanto admira.
           
Por estricta coherencia, por un mínimo respeto a lo que tanto María San Gil, como Ortega Lara representan, lo menos que esta joven podía haber hecho antes de aceptar tan “meritoria y desinteresada” distinción, es consultar con ellos.
           
Los medios de comunicación, coinciden en hacer ver que fue ella la que se llevó la ovación de gala del plenario. ¡Y tanto! Cómo que es una nueva bofetada sin mano a los que desde el riesgo de su propia vida, hicieron frente a la insania de los asesinos y de sus socios abertzales.
           
Ellos y los que como ellos, defraudados por los que creían que pensaban como ellos, no se han limitado como María del Mar a leer comunicados en manifestaciones, y no piense nadie que pongo en duda ni por un momento, el dolor y el sufrimiento que le acarreó el vil asesinato de su hermano. ¡Pero como en todo, hay grados!
           
Ortega Lara vivió su muerte durante centenares de días, en un zulo inhumano y tratado como un perro. María San Gil, se enfrentó sin armas al asesino de su amigo Fernández Ordoñez y se sabe en el punto de mira de la banda de ETA. Ambos confiaron en el Partido Popular, ambos se volcaron en defender unos principio que creían incuestionables, ambos se desengañaron. A ambos se les ha ninguneado y ambos, la una aún como afiliada y el otro fuera del partido, se estarán preguntando si mereció la pena.
           
E insisto, es por ellos y por todas y cada una de las víctimas del terrorismo. Por los muertos y heridos, o por los que como ella, lloran la pérdida de un ser querido, por lo que tenía que haber consultado, antes de su irresponsable decisión de hacerle el juego al Pontevedrés sorprendente y de bailarle el agua.
           
No es serio lo que ha hecho, no puede justificar su decisión, en un “sencillamente era algo que me apetecía”.


Dejación dolosa

Dice Javier Arenas desde la antesala del Congreso de su Partido, que en el Partido socialista hay responsabilidades políticas. Yo iría más allá. De confirmarse lo dicho por los dos ex ediles de Estepona, cuya diligencia al denunciar las corruptelas de su Municipio, les acarreó caer en desgracia, la Secretaría  general del PSOE provincial y parlamentaria andaluza, Marisa Bustinduy, debería explicar ante un juez, por que ocultó su conocimiento de un delito contra la Hacienda Pública y una posible financiación ilegal de su formación política.
           
Es escandaloso, que desde dicha sede provincial se justifique, a pesar de conocer lo que estaba ocurriendo, la repetición en las listas municipales del ahora expulsado regidor, por que las encuestas le daban como ganador.
           
Evidentemente, después de este tipo de argumentación queda patente la posibilidad de toda intervención delictiva sobre lo público, siempre y cuando venga acompañado de un populismo suficientemente electoralista y ganador.
           
Todo vale a cambio de no perder poder. Eso es lo que deja entrever el comportamiento de los que hoy por hoy, gracias a la voluntad de la mayoría, son los garantes de las libertades y los principios democráticos de este Estado de Derecho.
           
Y lo realmente triste, es que a pesar de todo tienen a su favor la propaganda. Que con el reciente caso de Marbella aún judicialmente coleando, con claras implicaciones que apuntan a la Junta de Andalucía y con el actual escándalo, lo que al parecer importa, es que un primo de Rajoy estaba implicado en un caso de secuestro.
           
Y si empecé con el próximo Vicesecretario de Territorial del Partido Popular, no puedo finalizar sin mencionar al flamante líder de dicha formación. Don Mariano, que ha pasado de acusar a Zapatero de mentir a los españoles, a permitirle cualquier salida de tono.
           
Porque lo que ha hecho una vez más, desde su retórica fácil, el inquilino de la Moncloa no es sino volver a tomarnos por tontos. Ya que decir que se van a depurar responsabilidades porque en el Partido Socialista  no cabe «ningún comportamiento irregular» tiene su “miajita” de guasa.
           
Sobre todo si haciendo un ejercicio de “memoria histórica” empezamos con Filesa, Malesa, el Boletín Oficial del Estado, Roldán y un largo etcétera del que el hoy Ministro de Interior, portavoz parlamentario en pleno asunto de los GAL, no escapa de rositas ¿Y cuántas responsabilidades se han depurado?
           
Hubo en su día quien dijo: Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder . Ese alguien fue Montesquieu. Ahora hagan un esfuerzo y recuerden quién lo enterró y de qué partido era.


Andalucía versus Dinamarca