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...................................... Agustín Embuena Romero La decencia de San Gil Digna y honesta hasta el final, con la confianza que da el convencimiento de tener razón y la coherencia con unos ideales compartidos con muchos conciudadanos, la hasta hoy Presidenta del Partido Popular Vasco, deja su cargo y o mucho me equivoco, en cuanto resuelva algo tan importante como garantizar su seguridad, la militancia, en la formación política a la que sin dudar le ha entregado mucho más de lo que de ella ha obtenido. Y es que lamentablemente, a la par que una segura sensación de abandono por quienes se han llenado la boca de promesas de fidelidad incondicional a su persona, junto a una campaña de desprestigio a todas luces cruel, innecesaria e injusta. Además de tener que soportar que se cuestionen, por los mismos que hasta ayer las defendían, las razones que convierten el nacionalismo del Partido Nacionalista Vasco, en un enemigo a batir en pro de la integridad del territorio nacional, queda el asunto de su protección ante ETA. ¿Por qué si María San Gil abandonase sus responsabilidades políticas? ¿Quién velaría por su protección? ¿Quién correría con el gasto de sus escoltas? Piensen por un momento en lo tristemente irónico de la situación. Abandonada y ninguneada por los que ella creía los suyos y sin embargo dependiendo de ellos, para mantener una relativa seguridad. Y a todo esto, salvo honrosas excepciones, comprobando como todo aquello por lo que ella ha luchado, por lo que ha demostrado estar dispuesta incluso a dar la vida, por lo que muchos de sus amigos la dieron, se deja a un lado porque ahora no está bien visto, porque lo que ahora se lleva es “ser simpático” y “girar la centro” ¿Tan golosa es una poltrona? ¿Tanto pervierte el poder? ¿Compensa un puesto en las listas electorales o un cargo en el organigrama, abandonar a un amigo? Yo creo que no, pero al parecer Regina Otaola, el señor Pons y otros que como ellos hicieron de María San Gil banderín de enganche de la coherencia y la responsabilidad, al parecer sí. Después de todo no hay mal que por bien no venga. Puede que ahora, visto lo visto, vividos los momentos bochornosos del congreso de Cataluña, la diferencia de criterios en Baleares y la contestación a los “oficialistas” en Vascongadas, el señor Rajoy tenga la deferencia de pedir perdón, a una mujer que ha sabido aunar esfuerzos y concitar un sentimiento de admiración y respeto, ante una forma encomiable de sentir España. Lo legal y lo justo Puede que los dieciséis magistrados de la Audiencia Nacional, se sientan reforzados en su autoestima, tras pergeñar un auto que da pábulo a que aquellos que han hecho del asesinato, la extorsión, la amenaza y el miedo, elementos coloquiales de su discurso, se sientan reforzados en sus sanguinarios argumentos. Allá ellos Las víctimas del terrorismo, no han tardado en declarar su indignación y su sensación de desamparo. No es de recibo, no tiene lógica que aquellos que perdieron en su día algún ser querido, que arrastran discapacidades o mutilaciones, que se vieron obligados a abandonar sus raíces y amistades o conviven diariamente con el miedo, tengan que soportar el refrendo público de los responsables de su desgracia. Que el nombre de asesinos confesos, campeen en rótulos de indignidad y den titularidad a calles, parques y plazas de municipios españoles. Hagan un pequeño esfuerzo de empatía y siéntanse por un momento, víctima. Ahora, con la amargura de su no bien comprendido destino, con el vacio y la ausencia de la pérdida irreparable, con la soledad de un día a día que convierte el dolor en cotidiano, pero no lo alivia, imaginense lo que deben sentir al comprobar que su sufrimiento no solo es gratuito sino inútil. Cierto es que lo legal es aquello que se atiene a la ley que rige en determinado momento y que, esos jueces que han interpretado a través de su sesudo auto que la apología de la apología no es delito, acierten. Pero cuanto le hubiésemos agradecido que fuesen más generosos con el sentido común a la hora de valorar los hechos. Es más, y aquí se hace patente, lo legal no siempre es justo. Porque lo justo es todo aquello que se hace conforme a la equidad y a la razón. Y darles la espalda a las víctimas y permitir que se homenajee al culpable, de ninguna de las maneras resulta equitativo. Y por supuesto, premiar con el reconocimiento público a miembros de una organización que han hecho del derramamiento de sangre su modo de actuar, que han violentado la libertad de ciudadanos y poblaciones, que amedrentan en vez de convencer, no es razonable. Como tampoco es razonable que se aumente el sufrimiento y el sentimiento de indefensión de millares de víctimas con sentencias de este tenor. Así que desde aquí, desde estas líneas, quede constancia de mi pesar por el sinsabor, uno más, que tendrán ahora todos y cada una de las víctimas de la insania del terrorismo. Para ellos mi más profundo aprecio, para los señores jueces que lo han causado, mi equitativo y razonable desprecio. Creo que es lo justo. El gestor de Zapatero A pesar de la necesidad evidente de aplaudir la austeridad en el gasto público que nuestro Presidente nos promete, no puedo resistirme a lanzar una propuesta que espero adquiera cariz de manifiesto público. Hay que hacer, como mínimo, asesor de asuntos económicos adscrito a Presidencia, al magnífico y preclaro ciudadano, que con la sola ayuda de la legislación vigente y única y exclusivamente con la posibilidad de aplicar deducciones, ha conseguido que la declaración de renta de un señor que reconoce un sueldo de 5000 euros netos, mensuales, salga a devolver. O hacemos eso, o empezamos a recoger firmas para exigir como acción popular que se revise la normativa de retenciones. No es de recibo, es insultante y bochornoso, que mientras viudas con pensiones mínimas, por el hecho de tener dos pagadores, se vean obligadas a declarar e incluso a pagar a la Hacienda Pública, nuestro socialista impasible, el hombre de la trasparente sonrisa y las buenas palabras, reconozca sin pudor, que a él su declaración le sale negativa. Por lo menos espero que sea menos negativa que su actitud ante la palmaria manifestación de una crisis anunciada, que minimizó y negó de manera espuria antes de las elecciones y sobre la que se permite hacer bromas léxicas. Confío en que sea menos negativa que su conducta cómplice, ante el acoso que el derecho de utilizar la lengua común, están soportando los ciudadanos de esta nación, según él plural y diversa, discutida y discutible, a manos de nacionalismos trasnochados y totalitarios. Rezo por que sea menos negativa que su sectaria interpretación del concepto del laicismo, que desde un anticlericalismo peligroso y preocupante nos lleva a recordar sin necesidad de <<memoria histórica>>, amargas experiencias del pasado. Espero que sea menos negativa que la declarada intención de su gobierno de liberalizar más si cabe, la posibilidad de abortar, despreciando, aún más, el derecho a la vida del no nacido. Tengo la esperanza de que sea menos negativa, que su disposición a permitir, disfrazándola de dignidad, la posibilidad de poner fin a la vida de las personas que el Sistema considere no recuperables. Y por supuesto, desearía que fuese menos negativa, que su desprecio al sufrimiento ajeno, su escaso respeto a la realidad y su extrema facilidad de poner al pairo sus principios, dependiendo de la dirección del viento de sus intereses. Pero dudo que sea menos negativa que su intención. Lo que más me asusta, es que reconoce haber vendido su antiguo piso. ¡Vamos que lo que quiere es quedarse en Moncloa! Negar lo evidente Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Quizás algunos de los que leen estas líneas, sean de la opinión de que el dicho le viene al señor Rajoy como anillo al dedo. Pero yo pienso que no. El líder de la oposición, en cuanto al estado de desconcierto y desorden de sus bases, está incurriendo en el mismo juego que Zapatero con la crisis. Se está negando a verla. Miren si no. A una semana de un Congreso regional en Cataluña, se inventan desde Madrid una candidatura “de consenso”, rizan el rizo de la inoportunidad y crean un problema donde antes solo había una confrontación de puntos de vista. ¿Resultado? Por un lado, vergüenza ajena ante dos candidatos, Sirera y Fernández que prefieren callar, doblegarse y mantener sueldo y posición, antes que dar la cara por aquellos afiliados que le entregaron su aval. Por otro, actitud inteligente de Nebrera que sin peso al inicio de la torpe maniobra del señor Rajoy, se convierte en representante de la voz discrepante ante el “centralismo” de Madrid. Conclusión. Que esto, unido a lo acaecido en el congreso de Baleares, lo que se ha hecho en las previas del vasco y la actitud de desprecio y persecución de los militantes que se han atrevido a cuestionar al líder, auguran unas europeas y municipales, de fracaso en fracaso hasta la derrota final. ¿Y creen que el líder de la oposición ha aprendido de sus reiterados errores? ¡No! Todo lo contrario. Con Ana Matos abucheada por los compromisarios, con una victoria Pírrica de la señora Sánchez y una derrotada Nebrera, desafiante y soberbia, que se salta a su presidenta y pide audiencia con Don Mariano, va este y les dice a los medios, que en la cita catalana “ha reinado muy buen ambiente” Pero no queda ahí la cosa. Cuando se le ha preguntado por los resultados del Congreso del Partido Socialista, va y nos dice que lamenta la falta de empatía de los gobernantes con los gobernados. Pues en eso también se equivoca. Zapatero, desde su histrionismo y desde su estudiada y efectiva estrategia de imagen, acierta plenamente. Sus votantes, gracias a la torpeza de una oposición amedrentada e incapaz de llevar su mensaje a la ciudadanía, se creen a pies juntillas que la culpa de esto la tiene Aznar, los Estados Unidos y la guerra del Golfo (muchos confunden el golfo eso es cierto) y que la que está pasando a nivel económico, es una tormenta de verano y que hay para paraguas. Así que lo que hay que hacer, es irse planteando eliminar a los ancianos no productivos, quitar los crucifijos y matar a los no nacidos para no coartar el libre albedrío de la gestante, pero eso sí, Don Mariano “de buen rollo”. Morir dignamente. Vivir con dignidad No sorprende, pero preocupa, apreciar lo lejos que está el sentir de la sociedad de lo que los partidos políticos, en esta España casi de todos, consideran que debe interesar. En un escenario de caída libre del empleo, pérdida del poder adquisitivo, inflación e incapacidad de ahorro. Cuando el que más y el que menos hace números y suda, no solo por el estío sino por la escasez de fondos, cuando lo auténticamente rojo es el saldo de muchas de nuestras cuentas bancarias y no la selección, resulta que ninguno de los Partidos mayoritarios ha considerado digno de debatir, el más que preocupante panorama económico. Es bochornoso y provoca vergüenza ajena, que lo que hoy se comenta en las tertulias y muchos de los medios de información, es el “gracioso” duelo de genialidades y ocurrencias entre el “lavandero ahorrador” Sebastián y el Presidente del Congreso, señor Bono, a costa de un póntela, pónsela, corbatero. Llama la atención que a cinco meses de haber perdido unas elecciones, con la demostración palpable de que el gobierno mintió a la ciudadanía, al minimizar la importancia de una crisis económica, de la que al parecer le preocupa más como llamarla que como resolverla, el máximo representante de la oposición ande jugando a Maquiavelo Indigna que cuando se sigue permitiendo que los nacionalismos hagan de la constitución española caso omiso, mientras el lenguaje común ha precisado, para mayor desdoro de la “clase política”, un manifiesto surgido de la Sociedad Civil para exigir su uso en la totalidad del territorio nacional, el Partido Popular ande por ahí, cortando cabezas y premiando a los más dóciles. Pero no crean que solo en el ámbito de los populares reina el desorden y la dejadez. El Partido Socialista tampoco se queda atrás. Visto lo visto y teniendo en cuenta el panorama, ¿han pensado que en su Congreso que hoy se inicia, se va a debatir sobre Economía? Pues no. Resulta que lo que más preocupa a quiénes sostienen a este Gobierno, es que los inmigrantes puedan elegir alcalde, como lo oyen. ¡Ah! Y que los católicos se vayan preparando, que vienen los laicos con su bagaje de “avances sociales”: eutanasia y aborto a la carta. Si eso no es hilar fino y tener sensibilidad de progreso, ya me dirán ustedes lo que es. Pues me van a disculpar, pero pienso que el argentino José Narosky tenía razón cuando dijo: Perder la propia individualidad y convertirse en un mero engranaje de una máquina está por debajo de la dignidad humana. Así que por mucho que me quieran convencer de lo contrario, es más importante vivir con dignidad que morir con ella. Esperpento en la Guardia Civil Mientras once jugadores de fútbol han conseguido el espejismo momentáneo de una España orgullosa de serlo, me entero que la Dirección General de la Guardia Civil hace méritos para que nos avergoncemos de quiénes cuidan de nuestra seguridad. Ha ocurrido en el País vasco. Un ciudadano denuncia a un número de la guardia civil, porque según él, este le amenazó con una pistola. Mientras se pone fecha a la celebración del juicio, este guardia, Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional, condecorado quince veces por su mérito y valor demostrado en acciones antiterroristas y herido en Bosnia por una mina, es enviado a Afganistán en misión humanitaria. Cuando es requerido para que comparezca al proceso, su abogado, de oficio, certifica documentalmente la imposibilidad de que su defendido se persone ¿y creen ustedes que el juez pospone el juicio? ¡No! Su señoría, ecuánime y respetuoso con el espíritu de la Ley y la Constitución que en su día prometió defender, va y lo juzga en rebeldía, condenándolo al pago de una multa de 2500 euros. Bueno, pensaran ustedes, un mal día lo tiene cualquiera, seguro que dado el espíritu de cuerpo, sus superiores recurrirán y listo. Pues de eso nada. Lejos de pedir responsabilidades ante un acto judicial en el que se condena al acusado sin ni siquiera escuchar su versión, lejos de tener en cuenta su historial, que deja presuponer , que algo no cuadra en la denuncia, lo que hace el teniente coronel del que el agente depende, es informar a la Dirección General, que ¡agárrense! Le impone una sanción por falta muy grave, que se traduce en seis meses de suspensión de empleo y sueldo y pérdida del destino. El citado agente, privado de su armamento, es decir indefenso, espera el indulto de la Ministra Chacón y si este no llegase, recurrirá al Tribunal Supremo. Esta es la España que tenemos y no hay nadie que haga nada por remediarlo. Ignoro si esta actitud será un aviso a navegantes, dado lo revueltos que andan los cuerpos de la seguridad nacional, por motivo de sus ridículos sueldos en comparación con las policías autonómica, lo que sí es seguro, es que actuaciones como esta, solo pueden traer el desánimo y la desmotivación a los que como el injustamente condenado, se juegan su vida y honor por defender a su patria y con ella, a todos nosotros. Confío en que por una vez pueda el sentido común y se proteja a este ciudadano, ejemplar hasta que no se demuestre lo contrario, de manera que en lo posible se le resarza de lo que está pasando y recupere el puesto y la dignidad perdida. Que razón tenía Quevedo cuando escribió: Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez. PP, Partido Perdedor Ahora con tristeza y ya demasiado tarde, muchos de los que votamos al Partido popular, nos venimos a enterar de las condiciones que un militante con aspiraciones, debe reunir, para captar la atención favorable de los nuevos dirigentes de dicha formación. Parece ser, que ante todo, lo que prima es haber perdido cada vez que se haya presentado a unas elecciones. Vean si no a Don Mariano Rajoy, a Don Javier Arenas y ahora por último, a la próxima presidenta del partido en Cataluña Doña Amalia Sánchez-Camacho que no solo no saco escaño por Gerona, sino que encima hay afiliados gerundenses que todavía ni la conocen. Otro mérito es al parecer la capacidad de decir digo donde dije Diego, sin que se le caiga la cara de vergüenza. Comparen sino al Rajoy de los debates con Zapatero y al conciliador y futbolístico líder de la oposición, o a su “monstruo” andaluz, sibilino e integrador, que ha sido pieza importante, en el lamentable espectáculo de las previas al Congreso Regional Catalán. Y no se dejen atrás al señor Pons, quien sigue diciendo que no concibe a su partido sin María San Gil y no ha dicho esta boca es mía, tras la desesperanzada y amarga misiva de la decente y maltratada política vasca. También y a juzgar por el numerito de “consensuar” el nombramiento de Doña Amalia Sánchez, queda bien a efectos de ascenso, traicionar la confianza de los amigos y no salir en su defensa cuando se les insulta y menosprecia, recuerden el papel jugado por esta señora en la redacción de la ponencia política de su partido. Pero si esto ya de por si es decepcionante, lo es más el llegar a la conclusión de que lejos de primar, a la hora de actuar en política, la fidelidad a unos principios, parece que lo que importa es mantener una cuota de poder y unas prebendas que les permitan seguir en el machito de lo público. Poco les ha importado, tanto a Alberto Fernández como a Daniel Sirera la confianza que en ellos han puesto sus avalistas con miras al congreso regional. Simple y sencillamente han optado por las lentejas que la señora Matute les ha traído de la calle Génova y “ande yo caliente y ríase la gente” Más por desgracia, la gente tiene muy pocas ganas de reír y aún menos motivos para hacerlo. Con el paro en aumento, la inflación para arriba y el crecimiento para abajo, con un Solbes que nos pide que nos hagamos a la idea de que somos pobres y un Sebastian que nos manda a lavar por las noches, que alguien nos diga dónde está la gracia. Y por si esto fuera poco, a los españoles se nos niega el derecho a usar nuestra lengua, se amenaza la fe religiosa desde la mayoría desde las esferas de la Administración y se paga con nuestro dinero el insulto y la descalificación de nuestra identidad nacional ¿Y el mayor partido la oposición hace algo? Sí, consensuar su conquista del centro y perder. Perder el respeto y la confianza de muchos de los que al votarles creyeron en ellos. Menos firma y más firmeza
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