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consejería de educación

................ ................ .......................por Óscar A. Matías. Historiador


Debate con las vacaciones escolares

Sonó el timbre y, como si faltara tiempo, la escuela comenzó a vaciarse de chavales llenos de satisfacción y con caras sonrientes, porque llegado el 19 de junio se dio por finalizado el curso escolar. Lo increíble es que al llegar tan esperado día, a los alumnos les desaparece todo tipo de preocupaciones, olvidando con rapidez el mayor o menor éxito de sus resultados académicos. Lo único que les importa son los casi tres meses que quedan por delante, con sus videojuegos, piscina, playa, deporte, descanso…

Y mientras los chavales se sienten felices, muchos padres empiezan a estrujarse el cerebro –y en muchos casos también el bolsillo- buscando la mejor manera de tener a sus hijos ocupados a lo largo de todo el verano. La sociedad ha cambiado, hoy en día en la mayoría de los hogares trabajan padre y madre, donde no siempre coinciden sus propias vacaciones, y compatibilizarlas con el cuidado de sus hijos no resulta nada fácil. En estas fechas resurge de nuevo el debate, sobre si las vacaciones escolares son demasiado largas, si hay que replantearse el calendario escolar, si deberían volver los exámenes de septiembre, etc. Para todo ello, hay opiniones para todos los gustos.

Si preguntamos a los profesores, dirán que no, que ya está bien. Y además, defenderán su tiempo distinguiéndose de las vacaciones de sus alumnos. La idea de que maestros y profesores tienen tres meses de vacaciones es falsa, porque en julio se disponen para preparar las clases del curso siguiente y deben dedicar un período a su formación continua. Ante esta tesitura se deduce con claridad que el problema no radica en la extensión de las vacaciones del cuerpo docente, sino en la extensión de las vacaciones de los alumnos que es lo que comporta el problema para muchas familias.

Por otra parte, cabe añadir que está demostrado que los alumnos con una parada escolar tan larga se dispersan y acaban olvidando muchos de los conocimientos adquiridos a lo largo del curso anterior. Los trabajos y deberes que suelen recomendarse para la época estival acaban siendo poco afortunados y son insuficientes para resolver dicho problema.

Quizás la solución esté en reorganizar los tiempos de descanso durante el año, al igual que se está haciendo en algunos países europeos. Aunque cabe tener en cuenta que según el estudio “Organización del tiempo escolar”, publicado por la Comisión Europea el año pasado, las escuelas españolas no salen tan mal paradas si se comparan con las vacaciones de otros países de Europa.

De todos modos, hay factores que acaban determinando la sucesión de las vacaciones, como es el caso de la climatología, por ejemplo. Este sería el caso de Alemania, donde empiezan el curso a primeros de agosto y lo terminan a finales de junio.

Hay países donde las vacaciones de otoño e invierno son más largas que en España. En el caso de Francia empezaron el 3 de septiembre y acaban el 4 de julio. Pero por otra parte acostumbran a hacer dos semanas de pausa escolar para el Carnaval de invierno.

Italia, que es un país que tiene una climatología parecida a la de Cataluña, arranca el curso a mitades de septiembre y lo termina a mediados de junio, muy parecido a lo que hacemos aquí. Además no tienen pausas por vacaciones distintas a las de los colegios españoles.

Está claro que las vacaciones son un período nada fácil de manejar, y que debe ser la Administración quien debería ocuparse de buscar la solución más adecuada. Porque no es un problema de la escuela, es un problema social, cuya solución debería pasar por una mayor racionalidad de los horarios laborales para que los adultos puedan atender a sus hijos, y por un mayor gasto social en forma de colonias y actividades extraescolares gratuitas, por ejemplo.

Y mientras tanto, para este verano… ¡a sobrevivir cómo se pueda!



Teresa de Clacuta

A raíz del conocimiento de las cartas escritas por la Madre Teresa de Calcuta, la prensa destacaba hace unos meses que había pasado por difíciles momentos de crisis de fe. Muchos artículos discutieron en su momento que la santa se había planteado asuntos como la existencia del cielo, o otros aspectos que interpretados del modo que se hicieron podrían cuestionar la santidad de esta mujer. Los juicios premeditados, junto a la carencia de objetividad, cuestionaron a una mujer que, diminuta de tamaño, ha pasado a la historia por ser una mujer grande.

Ya se han cumplido los diez años de su muerte, y hace unos días se presentó en la Universidad CEU San Pablo de Madrid el libro “Madre Teresa: Ven, sé mi luz” donde se recogen las cartas que durante más de setenta años la religiosa envió a un reducido número de confidentes. En total se publican cuarenta de estas cartas que reflejan con gran profundidad su vida en Calcuta. El padre Brian Kolodiejchuk, misionero de la caridad, es el artífice del libro, por lo que ha expresado en declaraciones recientes: “Decidimos publicar las cartas porque expresan su inmensa capacidad para afrontar las situaciones más difíciles, su fidelidad, su coraje y su alegría, prueba del grado de santidad que tenía”.

De este modo, después de las noticias publicadas en diversos medios sobre las incertidumbres de la santa, podremos leer exactamente a qué se refería sobre esta “oscuridad” por la que atravesó durante una etapa de su vida. Mientras algunos medios aprovecharon los escritos de Teresa de Calcuta para poner en tela de juicio su santidad, la lectura del libro confirma la heroicidad y ejemplaridad de vida que llevó la Madre Teresa. La lectura de las cartas refleja que, ciertamente, la santa vivió durante largos años una constante “oscuridad”, pero que nada tenía que ver con una falta de credibilidad hacia Dios o la existencia del más allá, sino que era fruto de una sensación de no ser amada, querida y apreciada. A esta sensación ella la denominaba la “dolorosa noche del alma”, que dio comienzo cuando comenzó a trabajar con los pobres y que la acompañó a lo largo de su vida. Sin embargo las cartas reflejan que en ningún momento la santa puso en duda la existencia de su Creador, sino que esta experiencia la condujo a una siempre más profunda unión con Dios. Esta experiencia mística ya la atravesaron con anterioridad otros santos como Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Paúl de la Cruz o Juana de Chantal, entre otros.

La publicación de este libro servirá, de bien seguro, para aclarar las dudas que surgieron en su momento alrededor de esta gran mujer. Además el libro sirve para descubrir, una vez más, que Teresa de Calcuta realmente fue la “madre de los pobres”, y su gran compasión que sentía por aquellos que eran rechazados y despreciados, por los padres abandonados en residencias de ancianos, por los jóvenes solos y desatendidos por sus familias, y de manera especial por los niños no nacidos. Recordemos que, al recibir en 1979 el Premio Nobel de la Paz, la monja albanesa declaró: “Pienso que hoy día el más grande destructor de la paz es el aborto, porque es una guerra directa, una matanza directa, un asesinato directo hecho por la misma madre”.

Una de sus máximas preferidas era “servir a los pobres para servir a la vida”. El libro servirá para desdecir algunas interpretaciones erróneas sobre sus misivas, pero a la vez no deja de ser un buen baldazo de ejemplaridad en medio de la sociedad hedonista en la que nos encontramos. Y aún así, hay quienes tienen la osadía de no querer reconocerlo.


Un atroz anteproyecto de ley


Durante la pasada campaña electoral de ámbito nacional pudimos oír cómo los políticos prometían reformas en el ámbito educativo. Es bien conocido que la situación por la que atraviesa el sistema educativo español es grave. Los datos, informes y las quejas de las propias familias son una buena prueba de ello. Nos quejamos y pedimos mejoras, y los políticos prometen y sólo prometen. Sin embargo, la educación no es un tema que no importe para aquellos que gobiernan. Tal es la importancia que le dan, que en lugar de buscar nuevas fórmulas para desarrollar una mejora de la calidad educativa, acaba convirtiéndose en la excusa perfecta para convertir la educación en un arma política de interés particular.

Así es lo que ocurre con el Anteproyecto de la Ley de Educación catalana que salió a la luz hace unas pocas semanas. Parecía que íbamos a avanzar, que se intentaría encontrar la calidad y la mejora del sistema, y sin embargo todo lo contrario… aparece un Anteproyecto de ley que no sólo no mejora el sistema educativo, sino que además vulnera -desde el ataque más mordaz- a la libertad de enseñanza a la cual tiene derecho cualquier ciudadano español. Al leer detenidamente los distintos artículos que la componen, aparece una obvia vulneración contra los artículos 10 y 27 de la Constitución, entre otros.

Dicha ley prioriza de forma absoluta la pertenencia a una zona. De esta forma, los padres ya no podrán elegir de forma libre entre los diversos colegios –ya sean públicos o concertados- y se verán obligados a matricular a sus hijos en aquél centro escolar que se les dictamine de forma obligada.

El carácter propio de los centros, y su ideario, queda pisoteado por completo, quebrantando las normas e idearios internacionales en la protección de los derechos humanos. Para el nuevo anteproyecto de ley éstos no tienen ninguna importancia. Del mismo modo no se garantiza la gratuidad para todas las familias, ya que no permite financiar a los centros concertados de forma equitativa con los centros públicos. Incluso, contradictoriamente con la legislación vigente, prohíbe de forma expresa la posibilidad de la educación diferenciada, obligando a la coeducación y privando la libertad de las familias a escoger un tipo de educación u otra para sus hijos.

El artículo 16 de la Constitución española en el que se establece que España es un estado no confesional, pero que ha de tener en cuenta las creencias de la sociedad española, queda vulnerado cuando el anteproyecto afirma que la enseñanza ha de ser obligatoriamente laica. Así se prohíbe a las familias elegir libremente una educación conforme a sus principios y convicciones.

De una manera sibilina, se habla continuamente –y de manera confusa- del “servicio público de educación” al referirse a las escuelas públicas y concertadas. De esta forma se entrevé que el Estado, o la Generalitat, pretenden ser los propietarios de la educación. Con la introducción de esta terminología incluso el artículo 21 del nuevo Estatut de Cataluña queda descalabrado, ya que éste habla de garantizar el derecho a la educación a través de un modelo educativo de interés público. No debemos olvidar que el servicio público que nos puedan ofrecer las autoridades no tiene que coincidir con el interés público que sí quieren los padres, ya que éste está a un mayor nivel de aceptación por toda la ciudadanía que cualquier servicio público. Con esta medida no se garantizará nunca ni la diversidad ni el pluralismo necesarios para escoger el tipo de educación que deseen los padres.

Entre otras medidas, también se impone un “comisario” político en el Consejo Escolar de los centros, que controle y gestione.

El Estado no tiene ningún derecho a pasar por encima de las libertades que tienen los padres, a través del intervencionismo excesivo y la pérdida de la pluralidad. Hitler y Stalin ya lo hicieron en su momento… ¿será necesario repasar un poco de historia y recordar cómo les fueron?


Cabrera no amenaza, pero cabrea

Lo dice en un periódico nacional, en una entrevista reciente que le han hecho. Mercedes Cabrera, la Ministra de Educación, Política Social y Deporte, ha vuelto a cargar contra aquellos que se oponen contra la asignatura Educación para la Ciudadanía. Ante la pregunta sobre las consecuencias de lo que está pasando en algunas comunidades como Madrid o la Valenciana, en las que se apoya la desobediencia civil a esta asignatura, su respuesta ha sido clara y tajante: “No obtendrán la titulación de la ESO. Pero no es una amenaza, es el cumplimiento de la ley”. Pues ahí se queda eso, porque lo dicta la ley, y a más de uno le habrá hecho sentirse cabreado…

Pues es verdad que la ley debe cumplirse, que para eso está. Pero también cabe afirmar que el Estado tiene sus límites, y cuando los sobrepasa entra en un terreno muy pantanoso. La incorporación de EpC en el currículo educativo y la intransigencia por parte del gobierno, está consiguiendo dividir a las familias, donde parece que haya ciudadanos de primera y de segunda, individuos liberados y otros adoctrinados. Quizás es el momento de enfatizar que una cosa es la libertad de conciencia, y otra distinta la libertad de las conciencias.

El problema de Epc viene por dos direcciones: por el contenido que se imparte, y la ideología de quién lo imparte. De hecho, en muchos colegios, han acabado por adaptar la asignatura a su identidad e ideario propio. Los alumnos son muy influenciables, están en un proceso de maduración personal y la actitud del profesor depende mucho de ello. Casi se podría afirmar que no existen asignaturas neutras, y si observamos la programación de algunas áreas como Filosofía, Historia, Ciencias Naturales… se prestan a darle un enfoque u otro dependiendo de la visión del profesor que las imparta.

¿Cuál es entonces la diferencia que existe respecto a Educación para la Ciudadanía? En que los contenidos vienen muy marcados por un adoctrinamiento que desde el Estado se quiere que se imparta. Ante esta situación, podríamos preguntarnos: ¿por qué el Estado tiene que decidir en base a una ética parcial que esa, y sólo ésa, es la ética universal? Hemos entrado en una nueva gnosis, en la cuál el legislador se vuelve el intérprete autorizado y autoproclamado de la moral y de la educación de las conciencias de los más vulnerables, que son los niños y los jóvenes. La metodología de los “dilemas morales” no es neutra, responde a una idea kantiana de autoconstruirse porque no se cree que se pueda mostrar y transmitir la verdad ni el bien; por lo tanto hay que llegar a ellas a través del consenso democrático y politizando la educación.

Relativizar la realidad objetiva para absolutizar las opiniones subjetivas no deja de ser un dogmatismo -a priori- de quien impone obligatoriamente las reglas del juego en materia educativa.

Las personas y las familias son previas a las legislaciones y las políticas de turno, por tanto no se puede ir contra ellas, ni fragmentarlas en sólo “ciudadanos”, pues se parcializa las dimensiones naturales de todo hombre.

Una vez más, EpC vuelve a estar en el candelero. El debate está servido.


Dos de Mayo, una revuelta y algo más

Si nos ceñimos al resultado conseguido tras la revuelta del 2 de mayo de 1808, no se podría certificar que fuera un día glorioso para los españoles. La jornada dio lugar a unos resultados demoledores, pues los franceses consiguieron abatir la revuelta y más de 400 habitantes de Madrid murieron en ella. A pesar de ello, son muchos los historiadores que coinciden en señalar que con el alzamiento de España que se produjo, el 2 de mayo es el germen del constitucionalismo liberal, y como consecuencia de lo que hoy en día podemos entender como Nación, de españoles libres e iguales.

Es el origen de la Guerra de la Independencia de España, que dio lugar a la mecha que se iría propagando por todo el país de la resistencia durante los seis años siguientes frente a la ocupación del Ejército de Napoleón. La rebelión del pueblo madrileño se fue extendiendo por toda España a partir del Bando de los alcaldes de Móstoles.

Recordemos que con el Tratado de Fontainebleau, firmado el 27 de octubre de 1807, se dio vía libre a las tropas francesas para que pasaran por España dirigiéndose a Portugal. Luego vino el Motín de Aranjuez y la ocupación de Madrid del general Murat el 23 de marzo. Fernando VII y su padre, que fue forzado a abdicar, fueron obligados a reunirse en Bayona con Napoleón, para acabar abdicando en favor de su hermano José Bonaparte.

A pesar de la constitución de la Junta de Gobierno que representaba Fernando VII, el poder -de facto- estaba en manos del general Murat. Fue éste quien solicitó el traslado a Bayona de la reina de Etruria (que era la hija de Carlos IV) y del infante Francisco de Paula.

De este modo el 2 de mayo se produjo la concentración ante el Palacio Real de una multitud de madrileños que empezaron a presenciar cómo sacaban del palacio a la reina de Etruria y al infante Francisco de Paula. Indignados y resistiéndose a aceptar esta sumisión, el gentío empezó a penetrar en palacio al grito de “¡Que nos lo llevan!”. La revuelta no había hecho nada más que empezar, tras la defensa de Murat enviando un batallón de granaderos de la Guardia Imperial que disparaba contra toda la multitud. El pueblo no estaba dispuesto a ceder la salida del infante, quería vengar a los muertos, y pretendía deshacerse de la ocupación francesa… lo que originó una lucha que se extendió por todo Madrid.

Madrileños detenidos, acuchillados y degollados… progresivamente el foco de la resistencia iba cayendo mientras los mamelucos (esclavos de origen turco, que formaban parte del ejército napoleónico) y los lanceros de Napoleón se ensañaban, a la vez que Murat conseguía someter Madrid bajo la jurisdicción militar.

Murat no se conformó con haber aplacado el levantamiento, y la misma tarde decretó una comisión militar presidida por el general Grouchy, dictándose sentencia para todos aquellos que hubiesen atrapado con las armas en mano.

En los campos de La Moncloa, y en el mismo salón del Prado, un centenar de españoles fueron fusilados, sumándose a los más de mil que perdieron la vida en el levantamiento.

Aunque Murat creyó haber aplacado los ímpetus revolucionarios de los españoles, en realidad se extendió una lucha por toda España contra las tropas invasoras.

Este año cumplimos el bicentenario de estos hechos. El mismo Napoleón, en sus últimos años de vida, pronunció: “2 de mayo. Un pueblo, una nación”.


Feliz en tu día... ¡mamá!

En la mitología griega Rhea era la madre de los dioses Júpiter, Neptuno, Plutón, Zeus, Poseidón y Hades, entre otros. A ella se le rendían espléndidos honores en la Antigua Grecia, y de éstos se dice que viene el origen de celebrar el Día de la Madre. Más adelante los romanos acabaron llamando a esta celebración La Hilaria, que se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles, donde durante tres días se hacían ofrecimientos. Los primeros cristianos, transformaron esta celebración en honor a la Virgen María, la madre de Jesús.

En el siglo XVII, en Inglaterra, se instituyó un día de la madre muy parecido al actual. Estaba destinado a que los sirvientes, al menos una vez al año, pudieran visitar a sus madres sin perder la paga que les correspondía aquel día de trabajo.

Julia Ward Howe fue una heroica mujer americana, que exhortó a todas las madres a unirse contra las guerras, a raíz de la guerra franco-prusiana que se estaba produciendo. Reclamó un Congreso Internacional de Mujeres en favor de la paz, pero su propuesta no fue muy bien acogida en un inicio. Tres años más tarde logró realizarlo en 18 ciudades de EEUU por el Día de la Madre.

En 1905 fue cuando Anna Harvis se quedó huérfana. Su madre había sido una luchadora ferviente en favor de la paz, destacando por su colaboración en los cuidados de los heridos durante la Guerra Civil estadounidense. A raíz de la muerte de su madre, Anna Harvis inició una fuerte campaña enviando cartas a personalidades de la política pidiendo que se reconociera el segundo domingo de mayo –aniversario de la muerte de su madre- como el Día de la Madre. Así fue cómo en 1912, para apoyar la iniciativa, se creó la Asociación Internacional del Día de la Madre, y el Congreso americano aprobó la propuesta finalmente en el año 1914.

En la mayoría de los países del mundo, como España, Portugal, Hungría y Sudáfrica, se festeja el primer domingo de mayo el Día de la Madre. En el mismo mes, pero en día distinto, lo hacen otros como Guatemala, Bahrein, Malasia, Pakistán, México…

Hay países que han adoptado fechas distintas en relación a acontecimientos propios de la nación, como es el caso de Nicaragua que lo celebra el día 30 de mayo por ser el día del cumpleaños de la suegra del presidente Somoza.

Da igual la fecha, da lo mismo el día que se elija… porque lo que está claro es que ese día es un brindis por todas las madres del mundo.

Las madres son el aliento de vida, ejemplo de esfuerzo y sacrificio, renuncia y entrega, amor y comprensión. Son quienes transmiten la alegría que embarga en el hogar, las que sostienen con su sonrisa y afecto a todos los que la rodean. Son puerta de esperanza, amigas y consejeras, las que logran convertir en realidad los sueños de sus hijos. Son, en definitiva, el Amor con mayúscula.

Un día para celebrarlo es poco, comparado con la grandeza que supone tan gran maternidad. Como José Fernández del Cacho escribió: “Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel”. Pues demos gracias a todas las madres, nuestros ángeles, por ser las que realmente velan por nosotros.


La lectura que nos toca

El origen de la celebración del Día del Libro está relacionado con la fecha de la muerte de tres escritores que han sido grandes en el mundo de las letras: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y del escritor e historiador hispanoamericano Inca Garcilaso de la Vega. Todos ellos murieron en 1616, y además coincidieron en el mismo día. Bueno, en el caso de Cervantes hay un poco de trampa, porque murió un día antes, pero como fue enterrado el día 23 para la efeméride ya vale…

Con esta fecha no solamente se relacionan estos tres escritores, sino que además en un 23 de abril también murieron –o nacieron- otros eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Josep Pla o Manuel Mejía.

Aprovechando dicha fecha, en el año 1995 la Conferencia General de la UNESCO proclamó el día 23 de abril de cada año como el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor. Un modo de rendir homenaje mundial al libro y a sus autores, y procurar animar a los más jóvenes a descubrir el placer de la lectura.

Los orígenes de esta conmemoración están enraizados en Catalunya, desde el siglo XVIII. Fue entonces cuando se popularizó esta fiesta en la que los enamorados se intercambiaban una rosa y un libro, recordando la leyenda de St. Jordi del dragón y la doncella.

Así que esta semana, ya sabemos lo que toca: a comprar libros y rosas (que por cierto, por el precio al que las venden estos días, más valdría comprarlas con mucha antelación -que salen más baratas- y mantenerlas para regalarlas el día 23). Veremos libros por las calles, autores firmando sus últimas novedades, mujeres sonrientes con su flor en mano (ahora también alguno que otro hombre), y personajes con satisfacción intelectualoide llevando su libro bajo el brazo.

No cabe duda que las rosas serán motivo de engalanamiento para mucho de los hogares, desprendiendo su perfume y desglosando su belleza. ¿Y los libros? ¿Cuál será el lugar que ocuparán en muchas de las casas? Probablemente acabarán ejerciendo la misma función adjudicada a las rosas. Al principio ocuparán un lugar notable, para que se vea que se ha seguido con la tradición de comprar un libro. Incluso habrá quién se sienta orgulloso de haber conseguido una dedicatoria del propio autor. En seguida viene la lectura de las primeras páginas… con la emoción de poder “estrenar” el libro. Luego llegan las prisas, el día a día, el exceso de trabajo, el estrés, la falta de tiempo… y por mucho que uno se lo proponga, no hay manera de pasar del primer capítulo con el que tanta ilusión se empezó en su momento. A continuación uno se da cuenta que el libro lleva días ocupando el mismo sitio donde se dejó la última vez, y que empieza a ser un estorbo. Entonces viene la preocupación de dejarlo en un sitio, accesible (eso sí), para cuando se encuentre el momento oportuno para reiniciar su posible lectura. Un momento que no acaba de llegar…

Y ahí se queda el libro, totalmente frito, hasta que un día lo descubres porque estás buscando algo con lo que poder apoyar una mesa, la pantalla del ordenador o una silla que se tambalea. Y al verlo… ¡oh sorpresa! la medida ideal para que haga de soporte… y entonces es cuando el libro cumple la noble función a la que, sin pretenderlo, estaba predestinado desde que se compró.

¡Ojalá sean muchos los libros que se compren durante estos días! ¡Y ojalá sean muchos los libros que sirvan de acicate para su lectura!



Del acoso y derribo contra Esperanza Aguirre

El partido popular está roto. Y eso que Rajoy iba a ser el gran pacificador. Quien evitaría el derramamiento de sangre en el seno del partido; la guerra fraticida entre varones. Nos lo anunciaron sus panegiristas, e incluso el propio Rajoy: “lo mejor para el partido y lo mejor para España” ¿recuerdan? Cómo olvidarlo. Cómo no evocar aquellos momentos de adhesión inquebrantable al líder; de satisfacción mal contenida. Era tal el estado de dicha que parecía vivirse entre los mandatarios del PP tras conocer la continuidad de su reafirmado caudillo, que la dulce derrota merecía pasar a un segundo plano. Ya habría tiempo para la reflexión. La prioridad era mostrar al mundo la unidad, la cohesión interna del centro derecha español. Quien se moviera no saldría en la foto. La primera en advertirlo fue Esperanza Aguirre: “cualquiera puede presentarse, ahora bien, él verá”. O lo que es lo mismo: que se atenga a las consecuencias. Y claro nadie se movió.

La nada velada amenaza de Esperanza, sorprendió a muchos, pero  decepcionó a más. Era  evidente que, sabedora de estar en el punto de mira de la opinión pública, la presidenta del PP de Madrid trataba de dar muestras de lealtad; pretendía desactivar los interesados chismorreos que insinuaban su contrariedad al ver obstaculizados sus  secretas aspiraciones a la presidencia del partido; y  de paso, hacerse un hueco en el nuevo equipo que, pocos días después anunciaría  Rajoy. Sabía que no  gozaba de las simpatías del  líder pero había que intentarlo. Pese a todo, el coste fue  excesivo: no se movió, pero tampoco salió en la foto, no entró en el equipo del presidente, y desde luego, no ganó puntos entre quienes pensamos que discrepar de Rajoy, o presentar una candidatura alternativa, lejos de ser un acto de deslealtad, supone un sano ejercicio de democracia interna, más que recomendable para un partido que amenaza con anquilosarse por momentos.

Si en el pecado está la penitencia, el de Aguirre fue no tener la valentía de actuar entonces como lo ha hecho después, o sea, decir  lo que muchos piensan y nadie se atreve a afirmar: que hace falta abrir un debate ideológico, oponer ideas a las de la izquierda en lugar de someterse a ellas y dejar claro que los  tiempos de adhesiones inquebrantables son cosa del pasado. Finalmente lo hizo y hoy sufre las consecuencias: sus amenazas de ayer le escupen hoy en la cara. No ha presentado su candidatura, pero tampoco era necesario.  El acoso y derribo al que está siendo sometida, refleja fielmente la situación real en la que se halla sumido el PP, tan sobrado de palmeros, como falto de líderes con criterio propio. Y cuando los hay los denigran.

A Esperanza Aguirre cabe reprocharle que solo comenzara a reivindicar el debate ideológico una vez que se hizo evidente que Rajoy no contaba con ella. Pero de lo que no cabe duda a es que no se merece el trato denigrante que está recibiendo entre sus compañeros. Cualquiera que haya votado al PP debiera sentirse escandalizado ante las abiertas reticencias que los dirigentes del partido demuestran ante la posibilidad de que haya debate. No les interesa. Les preocupa más reírle las gracias al jefe. Hoy dicen respaldarle, o cuanto menos lo simulan, pero ya veremos mañana.

Mientras tanto surgen voces que al igual que Aguirre reivindican el debate de ideas. Es el caso de Vidal Quadras. Sus palabras, injustamente marginado, constituyen siempre un aporte al sentido común. Habla lo justo y lo hace bien, pero ¿quién le escucha? Predica en el desierto. Ya nos gustaría, ya, que Rajoy se mostrara tan implacable en su oposición al gobierno como está acreditando ser con quienes, desde su propio partido, reclaman el derecho a discrepar. Quizá otro gallo le cantara. Pero es como pedir peras al olmo. Que el partido popular está enfermo es obvio. Ahora bien, la pregunta es ¿tiene remedio?



La gran hazaña paterna

Dicen que el Ironman es la prueba más exigente del Triatlón. Con sólo ver las características del torneo, a uno le dan ganas de mirárselo desde lejos. Consta de 3.800 metros de natación (en aguas heladas), 180 km. de ciclismo y 42,2 km. de pedestrismo (a trote). Además de la exigencia del esfuerzo que requiere realizarlas, consta de un tiempo límite de 17 horas, con un promedio de 12 horas. ¡Casi nada! Clasificarse ya es toda una proeza, teniendo en cuenta que la mayoría de los participantes –seguramente los más preparados del mundo- se entrenan duramente durante uno o dos años para superar toda una serie de pruebas previas que les ha permitido competir. Cada año en Hawai se lleva a cabo este campeonato.

Los motivos por los que los atletas participan pueden ser variados. Hay quiénes lo hacen como un desafío personal, otros para poder acabar la carrera aunque sea dentro del tiempo límite, y están los que anhelan lograr el reconocimiento Ironman, que les ayude a progresar en su prestigio como atletas profesionales.

Como otros, el norteamericano Dick Hoyt, de Massachussets, compite cada año. Pero lo sorprendente no es que lo haga, como tampoco lo son los 60 años que ya tiene y, a pesar de ello, ser capaz de lograr acabar esta prueba. Su proeza está en los motivos que le llevaron a realizarla esta vez. En esta ocasión cumplió con la prueba llevando consigo a su hijo, que desde que nació sufre parálisis cerebral. Sí, no solamente fue capaz de superar la competición rozando las 17 horas previstas, sino que además lo hizo llevando a su hijo: arrastrándolo en una barca, llevándolo en su bicicleta y cargándolo en sus brazos en la última de las pruebas. Dick Hoyt ha sido reconocido como el personaje Aquarius de la semana.

Quizás alguno llegue a pensar que detrás de este gran gesto, haya cierta intencionalidad de marcarse “un farol” ante los medios de comunicación, demostrando su valía y de lo que ha llegado a ser capaz de realizar. No lo creo, si Hoyt lo ha hecho ha sido por su hijo, porque sabiendo que éste –por sus propios medios- nunca sería capaz de hacerlo, le ha permitido cumplir un logro que para otros hubiera resultado imposible. Porque el hijo de Hoyt, a pesar de padecer parálisis cerebral, ha cometido su sueño de lograr alcanzar lo que su padre lleva haciendo desde muchos años.

Admiro a Dick Hoyt, lo reconozco. Pero no tanto por alcanzar la prueba, eso es lo de menos. Admiro a Hoyt por todos los años que lleva volcado en su hijo, por esos momentos de sacrificio personal que ha debido sufrir a cambio de conseguir el bienestar de su retoño, porque es indudable que su vida ha sido generosa y fecunda, porque ha sido capaz de renunciar a muchos caprichos personales, porque cuando vio “la que le caía encima” si dejaba nacer la criatura fue capaz de decir que sí, por aguantar con valía tantos años vividos junto a su hijo, por su paciencia, por su cariño, por su comprensión, por el amor con el que lo ha estado cuidando.

En una sociedad actual, donde el hedonismo y el egoísmo se han convertido en sinónimos de bienestar y progreso, Dick Hoyt es todo un ejemplo de cómo el sacrificio puede llegar a conllevar la más plena felicidad.

La proeza de Dick Hoyt no está en haber superado el Ironman, sino en su tesón, superación y amor como padre.


Caprichos excéntricos en el glamour

El próximo 17 de abril Paris Hilton será la protagonista en la versión rusa de lo que sería los premios MTV, siendo la elegida para presentar esta tercera edición de los galardones. No solamente se contenta con lo que le van a pagar por ello, sino que además ha solicitado toda una serie de exigencias: un grupo de guardaespaldas que vele por su seguridad las veinticuatro horas del día, un todoterreno, permiso para llevar armas, una habitación rodeada de velas y flores donde además haya un espejo de cuerpo entero y mariscos con ketchup de aperitivo. También debe disponer de todos los suministros de productos alimenticios a base de piruletas de varios sabores, miel, mostaza, pimienta, batidos de chocolate, tequila, vodka, zumos naturales… ¡un buen elenco de exigencias tratándose sólo de la presentación de una edición de premios!

Aunque no es justo admitir que todos los ricos y famosos son excéntricos y caprichosos, es cierto que al llegar a la cumbre del éxito son muchos los que se dejan arrastrar por todo tipo de veleidades. Compatibilizar éxito, fama y dinero con llevar una vida austera, sencilla y normal no debe resultar nada fácil. Será por eso que, llegado a este punto, hay quienes incluso llegan a perder el sentido común. Ante la pantalla y los escenarios interpretan papeles haciéndonos creer que poseen una vida arropada de felicidad, pero a la hora de la verdad muchos cargan a sus espaldas una vida desordenada, infeliz y desalentadora. Quizás ésta sea la causa que les lleve a asumir un elenco de excentricidades que les permita llenar el vacío que contienen sus propias vidas.

Paris Hilton no es el único caso. Como ella, son muchos los famosos que tienen unos antojos muy raros, algunos incluso puedan ser aceptables, pero hay otros que resultan increíblemente atrevidos. En unas Navidades los Beckham contrataron a un tipo que les abriera los regalos, por el módico precio de 1800 euros; me imagino que para ahorrarse las agujetas en los dedos. Brad Pitt ha llegado a pagar 20.000 dólares por unas plantas exóticas que resultó que jamás fue a retirar del vivero, no se sabe si por descuido o por falta de tiempo. En sus actuaciones los Rolling Stones piden decenas de coches, varios camerinos detrás del escenario con refrigeración y baño, 600 toallas y cientos de litros de alcohol. Ben Affleck le regaló a su ex novia Jennifer López un Rolls-Royce Phantom por el friolero precio de 350 mil dólares, un Ferrari de 230 mil dólares, un anillo de diamante rosado de 1,2 millones de dólares y, para que pudiera efectuar sus necesidades más íntimas, un fantástico inodoro con incrustaciones de rubíes, zafiros, perlas y diamantes. También Bill Gates tuvo su propio capricho al comprarse su propio avión por 21 millones de dólares, además de haberse gastado 30,8 millones más en uno de los manuscritos del artista italiano Leonardo Da Vinci. La lista de los notables caprichos –a costa de grandes cantidades económicas- que podemos descubrir resultaría interminable.

Como también son interminables las curiosas excentricidades del mundo de la farándula. Peter Fonda usa lentes a prueba de balas. A Alejandro Sanz la cerveza le encanta, y es una exigencia obligatoria en su camerino. Siempre que Luis Miguel va a un hotel exige que en su habitación haya unas cortinas negras que no dejen traspasar ni un solo rayo de luz. De Woody Allen dicen que se toma la temperatura cada dos horas y que duerme con los zapatos puestos. Mariah Carey le tiene tanto apego a su perrita que incluso se baña siempre con ella, eso sí, en una enorme bañera con agua mineral francesa…

Al final uno acaba pensando que los famosos midan su poder a través de sus propias exigencias y antojos, en una especie de competición para ver quién pide mayor cantidad de excentricidades. Estando en el punto de mira, y siendo muchos de ellos tótem de jóvenes y adolescentes… ¡cuánto puede derivarse de cada uno de sus actos! Si ser rico y famoso comporta ser excéntrico y caprichoso, Virgencita que me quede como estoy.



Óscar A. Matías. Historiador
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