Editado por Eduardo de Lácara
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.........................................p Carlos Martínez-Cava, gentileza de El Foro de Intereconomía



Implosionando

Muchos van confluyendo ya en el camino de las ideas que, desde esta columna a la intemperie, hemos ido compartiendo con nuestros lectores. Y cito tres: José Antonio Vara –ayer en La Razón; Eduardo Hertlfelder –el jueves en Alfa y Omega-; y Jose Luis Requero –el pasado 22 de diciembre de 2007 en un impagable artículo en El Mundo-.

Los tres coinciden en que “el Partido Popular cada vez se parece más a la UCD” (Vara) en el sentido de que ya “es un mero proyecto de gestión, y no de ideas ni de valores. Cambian de rumbo y apoyan lo que les da votos y desprecian lo que creen no se los da” (Hertlfelder), y “a la derecha le corresponde gestionar esa sociedad que, inconmoviblemente, le va dejando la izquierda. La misión de la derecha parece limitarse a poner al día los datos macroeconómicos, es decir, a llenar la despensa. Hecho esto, la izquierda volverá para seguir construyendo su modelo de sociedad” (Requero).

Por esos motivos parece claro que todas las pugnas en liza ahora mismo dentro del PP no tienen sentido ninguno si no es en clave personalista. Ningún dirigente aboga claramente por defender programas inspirados en el humanismo cristiano. Tampoco hablan ya de reformar la Constitución y de devolver competencias muy valiosas al Estado. Han traicionado a toda su base social que les votó pensando en que ése partido iba a derogar y luchar contra la EpC. Han visto como la cuestión del Aborto a toda la cúpula dirigente le ha sido algo más molesto que una oportunidad para abanderar la defensa de los Derechos Humanos frente a una izquierda que destruye las raíces de Occidente.

Triste momento el que se vive para los que creyeron en el PP. Pero ello jamás debería invitar ni a la mansedumbre ni al abandono. Al igual que la implosión de UCD tuvo -en la entonces reducida AP- un lugar donde llegar después del naufragio, ahora existen igualmente dos lugares políticos desde donde trabajar por mandar a Zapatero a la oposición: Alternativa Española y UPyD. No tengan miedo, crucen su particular Rubicón. Ni la Historia ni España pueden esperar.


Objetores EpC

Muchos hemos recibido con gran satisfacción la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que señala que EpC "vulnera el principio de neutralidad ideológica de los poderes públicos", en contra del derecho que consagra la Constitución (art. 27.3) a los padres para que elijan la formación religiosa y moral de los hijos.

Sorprendentes resultan, sin embargo, las respuestas que el Letrado Carlos Seco (padre y portavoz del grupo de objetores en Andalucía) daba a ABC al ser preguntado si la solución pasaba por dejar EpC como “optativa”. Y contestaba que “sería perfecto”.

Y ahí está el cáncer del relativismo instalado hasta en quienes han encabezado en solitario (porque muchos han sido los padres que han protestado y muy pocos los que han dado un paso al frente en defensa de su familia y de la dignidad de sus hijos). El cáncer es conseguir que “a mi hijo” lo dejen al margen de EpC y que otros sí sean adoctrinados. Mi reflexión es la siguiente: si ya se ha conseguido que, judicialmente, quede acreditado que se vulneran derechos fundamentales, la lógica conduce a la derogación de la Ley en su totalidad. Y pongo el ejemplo: ¿permitiríamos que una asignatura fomentara la xenofobia siguiese en vigor aunque algunos tribunales dijesen que vulneraba derechos fundamentales y se permitiera que fuese optativa…?

Nos hace falta un 2 de mayo en la Educación que arrase de forma solidaria y española ésta degradación en todos los niveles.

Pero después de ver cómo el diputado y vocal del Partido Popular en la Comisión de Educación Sr. Gómez Trinidad ha abogado por llegar a un acuerdo con el PSOE sobre el contenido de la asignatura «para que así haya tranquilidad», me podría vencer el sentimiento que embargaba a Cesar Alonso de los Ríos: “la nación española,  se ha ido muriendo con la delicadeza que da la cobardía”.

España no morirá mientras haya españoles que contrapongan la cultura del “tener” a la cultura de la libertad interior. Y yo soy de esos. ¿Cuántos más conmigo?


Colaboracionistas

Todavía tengo fresca la lectura del libro de Cesar Alonso de los Rios “Yo tenía un camarada”. Nunca un libro sobre la actual clase dirigente socialista fue más acertado. Y lo traigo a la memoria porque los hijos de aquellos “azules” que tanto sacaron del anterior régimen y tanta soflama pro-alemana, en su día, declamaron, son los que este pasado fin de semana han obsequiado a los periodistas con un libro de Miguel Artola “Los afrancesados”, que es una defensa de quienes no se levantaron contra la tropas napoleónicas de ocupación. Curioso. Se ve que el colaboracionismo se transmite por vía genética (o por apego al cargo, sea cual sea).

Cuenta mi buen amigo Fernando Martínez Laínez en su premiado libro “Como lobos hambrientos” (dedicado a los guerrilleros españoles) que la gesta de la Independencia tuvo su lado oscuro en forma de colaboracionismo y que fue especialmente señalado entre la clase acomodada y dirigente, pero muchísimo menor del que tuvo Francia en la II GM cuando fue ocupada por los alemanes. Y, sin embargo –dice Laínez- en ese país hay estatuas, monumentos y calles por todas partes dedicados a la Resistencia, a pesar de que su número fue reducido.

Pero si malo es lo de posicionarse del lado del ocupante e invasor, los que consideran que en 1808 “nace” la Nación Española cometen igualmente u gravísimo error y daño a nuestra Historia y a las juventudes que estudien nuestro origen. España, nación milenaria (recordemos la denominación de Diocleciano “Hispaniae” y el Reino Visigodo), ya tenía conciencia de Nación en 1808. No le hacía falta la Constitución Liberal para ello, porque la Nación no se crea por Decreto. Precede a todo ello. Y quien comente ese dislate recuerda a los que identificaban régimen político (nazi o comunista) con Nación.

Última cuestión incómoda: ¿Por qué el 1808 sólo se celebra en Madrid cuando fue gesta de toda España de seis años de guerra cruel, asesinatos, violaciones y saqueos? ¿Nadie dice nada de ello?



Afganistán

Son muchos, incluso los votantes del Partido Popular, los que están encantados con una mujer al frente del Ministerio de Defensa. Todos los comentarios al respecto han sonado más a revista de corazón que a un análisis político de profundidad.

Si un acto de decisionismo político fue la retirada de las tropas españolas de Iraq en el 2004, la visita de la Ministra a Afganistán tiene –igualmente- un gran contenido. No por una cuestión de “valor personal” (estando embarazada), ni por agradar a nuestros soldados. Si no por el hecho deque una persona como ella (nacionalista, ecologista y pacifista) acuda a legitimar la presencia de tropas de ocupación. Sí. Todos los Ejércitos y tropas allí destacados están ocupando una Nación.

Y todos los europeos que colaboran en ello, le están haciendo el servicio a Estados Unidos para que disponga de más efectivos en Iraq –donde esos mismos países no quieren estar o han condenado la ocupación que ellos realizan en Afganistán-.

Quizá ya no se enseña en las escuelas lo que es la Geopolítica. Ni tampoco lo que es el “Gran Juego”. Muchos dan por perfectamente razonable las misiones de soldados españoles en el extranjero, pero ¿cuántos de nuestros ciudadanos se preguntan realmente a qué intereses se
sirve con ello?. ¿Cuántos reportajes sobre la actuación de nuestras tropas se emiten en televisión? ¿Por qué los militares siguen siendo una parte de la sociedad a ocultar y a acallar?

La Revista Legio XXI (dedicada a temática militar y a los reservistas), dedica un artículo a esta cuestión. Y como bien dicen, “la doctrina del Eje del Mal y de la guerra al terrorismo islámico se explica por el hecho de que el 90% de las reservas de petróleo y gas están en manos de la OPEP, Rusia y regiones musulmanas de la antigua URRSS”. La presencia americana en el Golfo Pérsico, o su apoyo a la causa muyaidín explican toda esa estrategia.

Aquí señalamos ese uso de nuestros ejércitos para esos fines petrolíferos, pero muchos se quedaran como en el chiste: mirando el dedo (es decir, ala Ministra).



Mascaradas

Muchos recuerdan cómo tras las elecciones del 2004, el programa del PSOE “desapareció” de su página web. Era una forma de anunciarnos que todo lo prometido no se iba a cumplir.

Cuestión parecida ha ocurrido con la reforma constitucional que diputados del Partido Popular o sus satélites asociativos o cívicos habían anunciado. He podido comprobar cómo el texto íntegro de la reforma que promovieron y presentaron el 25 de octubre de 2007, el Foro de Ermua, DENAES, Fundación Concordia y Convivencia Cívica Catalana, ha sido eliminado de la página web de la Fundación para la Defensa de la Nación Española.

Aquél texto –que conservo en archivo Pdf- de 98 páginas, era el fruto de un magnífico trabajo de muchos profesionales que buscaban un mejor futuro para España y los que en ella vivimos.

Debaten ahora, los que van a gobernar cómo dar un Estatuto máximo al PNV para evitar “la consulta”. Y, en la Oposición, en lugar de ofrecer un Gran Pacto Nacional, se enzarzan en contar los pedazos en los que van a estallar. Eso sí, avanzando en derechos de las minorías y olvidando la Vida y la Familia. Y todo ello, con mucho liberalismo y posicionamiento pegados a “la realidad social” (¿porqué me recuerda tanto esa frase de Soraya alas que decía Adolfo Suárez de legislar lo que ya estaba en la calle?).

Nuestra clase política es fiel reflejo de la sociedad que tenemos. Nada en ellos hay de ejemplarizante o de trasladar a la Nación un impulso ético de Principios y Valores. Ellos son como lo que hay en la calle. Por eso no nos extrañemos de que se rían y banalicen todo, cuando ahí fuera muchas familias ya no pasan con su sueldo del día 15 de cada mes.

Hace poco, un joven votante me decía “La excelencia está más allá del límite”. Para lograrla, habría que arrumbar con estos políticos que, en búsqueda del Poder, renuncian a España. Esa España que contiene a nuestros muertos y a nuestros hijos y de la que, nosotros, no somos sino meros legatarios. Hace falta otra Política: la del Bien Común.



Simplemente, dinero

Si el Poder Judicial dejó de tener independencia y las libertades en España han ido en retroceso, el poder de la Prensa en la consecución y garantía de esas libertades ha ido por el mismo camino que el primer poder citado.

Que FJL llegue hasta el extremo de presionar a Esperanza Aguirre para que otorgue una cadena en Madrid a su sociedad con Pedro José... ¡en perjuicio de la propia COPE, que también aspira a ella –como contaba ayer Hispanidad- es un ejemplo de ello. Otro, la reciente montería organizada desde esa cadena contra Mariano Rajoy al mismísimo día siguiente del 9-M es ilustrativo de ello. Y ha llegado a su punto álgido (hasta el momento) con el artículo de Víctor Gago en Libertad Digital el pasado domingo en donde crípticamente anuncian que “la próxima oposición dispuesta a dar la batalla cultural contra el consenso socialista y nacionalista puede acabar desplazándose del PP a una coalición informal de focos lúcidos, dispersos y resistentes de la sociedad”.

Todo es un juego de Poder (y dinero, mucho dinero) en el que unos pocos juegan a darle enormes beneficios a quienes andan necesitados de mantener una cadena en altas cotas de audiencia, mientras los interesados aguardan a tener canales de televisión (que luego podrían salir a Bolsa). Mientras, te dicen los periódicos que has de  leer y no leer. Insultan a directores de otros medios hasta el límite de verse ya en los Juzgados por difamación y se permiten el lujo de presumir de “poner y quitar concejales”.

¿Y que tiene que ver la Libertad de Prensa –o el deber de la Prensa- con todo esto? Más bien poco. La censura ideológica se ha impuesto y todo se mueve según la cercanía de las elecciones o de la siguiente concesión en juego. El poder de la concesión o una llamada telefónica, apaga cualquier voz disidente.

¿Acaso no está claro lo que buscan estos poderes mediáticos? Una sociedad de Esclavos donde el voto sea dirigido hacia lo que les llene más rápido su cuenta corriente. ¿España? Eso es otra cosa distinta, amigo


Fracasaron

Conocemos, por Antonio Gramsci (comunista de los años 20  que sufrió las cárceles del régimen totalitario mussoliniano) que la hegemonía cultural es la base de la hegemonía política, significando con ello que ésta depende de la capacidad que las fuerzas políticas tengan para adquirir y controlar los medios que permiten dirigir la conciencia y conducta social.

Una revolución así entendida (la de ese neo marxismo) consiste en modificar de manera imperceptible el modo de pensar y sentir de las personas para, por extensión, terminar modificando final y totalmente el sistema social y político. El Partido Popular nunca se ocupó del mundo de las ideas. Sólo gestionan el modelo económico que, sustancialmente, es el mismo que gestiona el PSOE: neo liberalismo.

José Luís Requero –vocal del CGPJ-, en un artículo en El Mundo el 22 de diciembre de 2007, lo dijo recientemente: “Cuando la izquierda reina sus reformas son irreversibles y a la derecha le corresponde gestionar esa sociedad que, inconmoviblemente, le va dejando la  izquierda. La misión de la derecha parece limitarse a poner al día los datos macroeconómicos, es decir, a llenar la  despensa. Hecho esto, la izquierda volverá para seguir construyendo su modelo de sociedad.”.

 Me sorprende que los votantes y seguidores del PP se sientan desalentados por haber perdido. Primero: no han hecho nada por conquistar un espacio cultural que garantice un triunfo político. Segundo –y más grave-: su visión antropológica ha demostrado ser la misma que el PSOE: están de acuerdo con mantener la ley del Aborto, en mantener las uniones entre homosexuales y en no tocar ninguna de las leyes fruto del feminismo radical y la ideología de género y el relativismo moral que se ha apropiado de España. Tampoco iban a dar marcha atrás y derogar las reformas estatutarias ¿Entonces? ¿Qué más da que gobierne uno u otro?

Lo peor, -con todo-, es quien el mismo día de las elecciones anuncia que va a pedir la abolición de la Ley del Aborto. ¿Quosque tandem Ecclesia Hispaniae?


"De corbata..."

De nada le ha servido a Mariano Rajoy volver a repetir su corbata del “Tengo una pregunta para Vd.”. Ayer, acudió con un mediocre discurso de defensa de no sabe muy bien qué y la ofensiva socialista fue toda una blitzkrieg.

Ni una referencia por su parte al GAL, a la pasada corrupción, a la violación de la Constitución rompiéndola por medio de reformas estatutarias que burlan los medios previstos para su modificación (aunque aquí tendría poco que decir, visto lo visto en la iniciativa del PP en la reforma del Estatuto de Valencia y el de Andalucía).

Rajoy no ha querido abanderar un discurso de Valores y Principios (que sus segundos de a bordo se hartan de apropiarse de ese lema de AES). Ayer tuvo lugar en el CEU-San Pablo el acto pro moratoria del Aborto en la ONU con la visita del ex comunista Ferrara. Y Rajoy sigue guardando culpable silencio sobre algo que sí ha conmovido profundamente a sus bases: las trituradoras, los restos de fetos abandonados en contenedores y el inmenso fraude en esos centros de asesinatos de nasciturus. Le da igual. Ya ha dicho que la Ley del Aborto no se va a modificar.

Rajoy no ha querido hacer defensa de la Familia. España dedica un 0,7% de su PIB al gasto social para niños y familias, frente al 2,1 % de Europa. Ocupamos el penúltimo lugar en protección: un 3,5 % frente a al 7,8 %. Al igual que en calidad educativa, Finlandia está a la cabeza. Curiosamente allí no hay reparo en pagar impuestos. Esos que Rajoy se empeña en querer suprimir, extendiendo esa perversa cultura de la falta de obligaciones hacia la Comunidad Histórica que es la Nación.

Tampoco se le escuchó protestar por el desequilibrio salarial entre hombre y mujer. Por cierto: en la Comunidad de Madrid de la que tanto presume es de un 32 % respecto a los salarios del hombre.

Y todo eso sin hablar, de patinazos mayores como su incoherente postura en cuestiones como Educación para la Ciudadanía que ayer ni mencionó.

Sr. Rajoy, el día 9 lo van a descorbatar y a descamisar, pero…Vd. se lo ha buscado.



Los sin voz

En la euforia de unos y la vanidad de otros pasó el debate entre Mariano y José Luis. José Luis y Mariano. Pasó y muchos de los grandes temas que deberían ser debatidos a la luz de los focos, -y con más de dos contertulios- (nefasto bipartidismo) siguen ocultos.

Y pongo varios ejemplos: a) Independencia total y absoluta del Poder Judicial respecto del Poder ejecutivo y legislativo; b) Listas abiertas; c) Ley Electoral; d) Absorción de competencias esenciales por el Estado a las Autonomías; e) Defensa de la Vida; f) Derogación de leyes contra la familia y que plasman ideología feminista radical de género. Y la lista podría seguir porque admite muchos desarrollos.

Zapatero estuvo absolutamente indolente e incapaz ante quien durante ocho años debería rectificar en muchas cuestiones que hizo. (¿Quién dejó pervivir la Logse durante 8 años y ahora habla de educación?, ¿Quién cedió más competencias a los nacionalistas? ¿Quién es el responsable de la inmersión lingüística en Cataluña para mantener el Poder en España de 1996 al 2000? ¿Quién legisló sobre celulas embrinarias, píldora del dia después y RU-486?)

Rajoy calló ante muchas leyes que Zapatero ha introducido letalmente en la sociedad española. (¿No va a atacar Rajoy la Ley del Matrimonio Homosexual, el divorcio Express, la Ley 1/2004, de protección integral contra la violencia de género, que define la relación hombre-mujer en términos de enemistad, la Ley 14/2006 de Reproducción Humana Asistida, por la que la paternidad o la maternidad ya no son realidades sino etiquetas que el Estado distribuye o deniega.?)

Cuando Rajoy sacaba los precios de los alimentos como respuesta a los datos “macro”, ¿Por qué no Zapatero le requirió si acaso el PP iba a intervenir el precio desde el Gobierno de los alimentos? (como hacía el franquismo con la barra de pan). Y cuando le reprochaba la subida de las hipotecas, ¿acaso no sabemos que eso depende del Banco Central Europeo y de no del Gobierno de turno?

La causa mayor de muerte es el aborto, no los accidentes de tráfico. Y ahí Rajoy calló. Clamorosamente.


Alas de mariposa

Los libros de historia recogerán, muy posiblemente, la fecha de 17 de febrero de 2008 como el origen de un nuevo conflicto en Europa. Muchos ahora no lo perciben. “Kosovo está muy lejos”. “La declaración afecta exclusivamente a esa región”. “Hay que esperar reacciones internacionales”. Y todo resulta, sin embargo, tan familiar…

Y no deja de ser curioso (para quien no quiera ver aún teniendo ojos) la connivencia de nuestros separatistas vascos y catalanes con los pronunciamientos de Estados Unidos. Una vez más la Bandera de la Barra y Estrellas está jugando un papelón contra la soberanía de Europa.

Todo quedó germinado con la intervención de la OTAN allá por los años 90 (sí, esa guerra que no recibió mandato alguno de la ONU). Samuel Huntington en su deslumbrante obra “Choque de Civilizaciones” ya acertó al ver la semilla del Islam plantada en el corazón de Europa con la ayuda y aquiescencia de los aviones americanos y europeos. Ahora muchos callan cuantas Iglesias cristianas se destruyeron y cuanta historia se ha violado con mentiras secesionistas. Serbia nació en Kosovo en los siglos IX y X. La provincia fue el corazón del estado serbio en la primera mitad del siglo XIV. Pero –para qué engañarse- no les pidamos a nuestros políticos (populares o socialistas) que sepan Historia, cuando andan diciendo que la Nación española ve la luz en 1808.

El Gobierno Vasco (¿no se supone que ese gobierno es la representación de España en las provincias vascongadas y que actúan por delegación en las competencias cedidas en su nombre?) se ha apresurado a calificar la independencia de Kosovo como “una lección de cómo resolver de manera pacífica los conflictos de identidad y permanencia”.

Cerremos un instante los ojos. Quizá escuchemos decir: “Estados Unidos seguirá respaldando rotundamente los derechos de todas las comunidades étnicas y religiosas de “Euskadi”. Perdón, quise decir “Kosovo”. ¿O no?

Alas de mariposa se mueven en un punto y provocan tempestades. Europa duerme.


Discurso y Elecciones

Se ha creído romper un tabú cuando han traído al escenario la cuestión inmigratoria, no tanto porque la exigencia de un “contrato de adhesión cultural” suponga la panacea a la problemática de la multiculturalidad, como porque ha tocado el subconsciente de muchos que observan con preocupación la marea creciente de población alógena en sus ciudades.

No se ha hablado de los muchos sitios de España donde la policía ya no puede entrar y que constituyen auténticos “lugares sin ley”. No se ha hablado de la responsabilidad de los dos grandes partidos en la entrada en masa de ilegales porque venían bien a la mano de obra que se demandaba. Inmigración que convenía para empujar el PIB y las cuentas de la Seguridad Social. No se ha hablado del beneficio que empresarios y clase media/alta han obtenido de esos flujos migratorios y poco, muy poco de los problemas que se han creado a las clases medias y populares con estos flujos que reclaman y copan prestaciones, haciendo muy difícil hasta la simple obtención de plaza en guarderías municipales.

Hay cuestiones que irrumpen en el discurso político y lo rompen.

Más hay otra cuestión –mucho más fundamental que la inmigración- que ya ha eclosionado en otras naciones y que también era tabú: la Vida. En Estados Unidos, Italia y Reino Unido, está obligando a definirse a muchos políticos que venían a hablar de impuestos o asistencia social. Cuenta Antonio Socci en “El Genocidio Censurado” (Ed. Cristiandad) como Bill Clinton vetó por tres veces la derogación del aborto por nacimiento parcial. Ello provocó la movilización de la derecha cristiana y que uno de los primeros actos de Bush fuera precisamente acabar con esa barbarie contra los no nacidos.

Aquí, en España, unos quieren Ley de Plazos, otros “cumplir la ley”. ¿Se movilizarán los católicos para imponer el respeto a la Vida, por encima de toda cuestión, de toda componenda y de toda complacencia con cualquier otra cuestión mundana? Sí, y sólo si se entiende la Instrucción de los Obispos como algo que no es, en modo alguno, recomendación de votar al PP.



España y la nota de la Conferencia Episcopal

La Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ante las elecciones 2008 me ha suscitado alguna pregunta sobre cuestiones vitales para nuestra Nación.

En su punto noveno dicen literalmente: “[…] La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España (n. 73).[…]”. Este párrafo es idéntico al contenido en otra Nota de 23 de noviembre de 2006 que titularon “Orientaciones Morales ante la situación actual de España”.

El propio Cardenal Rouco en una entrevista que publicó Alfa y Omega el 13/11/06 reconocía con Ortega y Julian Marías que el cristianismo es constitutivo para España. Es el III Concilio de Toledo de 08 de mayo del 589 el que constituye el Acta de Nacimiento de la Nación Española (y no como, se nos quiere hacer creer desde filas populares el 2 de mayo de 1808). Realidad que es citada, incluso, por San Pablo en su Carta a los Romanos en dos ocasiones.

Monseñor Cañizares ese mismo año de 2006 manifestó que “está en juego la unidad de España, la herencia de valores humanos y cristianos de los españoles que se sienten miembros de una única nación”.

España tiene una permanente cita con la Historia a la que todos debemos responder con la obligación de la Verdad. Pero la reflexión que más me hace discrepar con la citada Nota es la que Juan Pablo II nos legó en su obra póstuma “Memoria e Identidad”: “La Patria es un bien común de todos los ciudadanos y, como tal, también un gran deber” “El nacionalismo se caracteriza porque reconoce y pretende únicamente el bien de su propia nación, sin contar con los derechos de los demás. Por el contrario, el patriotismo, en cuanto amor a la Patria, reconoce a todas las naciones los mismos derechos que reclama para la propia y, por tanto, es una forma de amor social ordenado”.

Por ello, cualquier forma de nacionalismo nunca podrá ser legítima.


Carlos Martínez-Cava, gentileza de El Foro de Intereconomía

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