Editado por Eduardo de Lácara
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....................Miguel Barrachina, Vicepresidente de la Diputación de Castellón




Deuda y Productividad

Entre los diversos problemas que tiene España, dos están en la base de nuestras dificultades presentes y futuras; el sobreendeudamiento y la baja productividad.

Respecto del primero, la deuda, que ha hecho que la nuestra sea una Nación intervenida y tutelada internacionalmente,   hay motivos fundados para el optimismo, al menos dos recientes.

El jueves el gobierno de Rajoy logró vender el doble de la deuda prevista a un interés un 1.6% inferior, lo cual nos puede dejar indiferentes, pero si tenemos en cuenta que con ese ahorro se paga el AVE Valencia-Castellón completo, la cosa cambia.

Además el mismo ejecutivo nacional anunció que la creación de deuda neta en 2012 por parte del Estado se va a reducir en un 25%, si a ello añadimos las del resto de administraciones, que en el caso de la Diputación de Castellón va a suponer la disminución de deuda en más de 20 millones en 18 meses, la previsión es de solución en el medio plazo.

Más difícil arreglo tiene el segundo problema, el de la baja productividad, que nos hace escasamente competitivos, caros, y por tanto nos sitúa en la cola de Europa. Este no es un problema creado solo por las malas prácticas de administración socialista como sucede con la deuda, sino histórico.

Y dado que la productividad, tanto pública como privada, es la relación, el quebrado, entre lo que producimos y los recursos que utilizamos para ello, una de dos, o creamos más bienes y servicios con los mismos trabajadores, o si solo somos capaces de producir lo mismo hay que hacerlo con menos personal.

Esta explicación rudimentaria supone, por ejemplo para la administración que, o bien se utilizan los mismos empleados públicos para hacer más cosas, o bien se prescinde de funcionarios. Y lo óptimo es hacer como la Diputación que con 20 empleados menos presta este año más servicios, es decir se ha transformado, gracias a la dedicación y entrega de sus trabajadores, en una administración más productiva.

De la misma forma el sector privado está ajustado costes para ganar en productividad, para lo cual una nueva regulación laboral y financiera resulta indispensable y urgente.

Todo tiene arreglo, pero nada se hará sin el sacrificio, hoy bendición, que supone tener que trabajar más horas o hacerlo más eficazmente.



Nadie dijo que fuera fácil

Las recientes medidas anunciadas de reducción del gasto público son el principio indispensable de un duro camino de reforma global de un país económicamente inviable.

España, sus autonomías y buena parte de los ayuntamientos, han quedado, tras los siete años de socialismo al borde del colapso, hasta la Seguridad Social ha entrado en déficit y por tanto las pensiones futuras vuelven a estar en situación de riesgo.

Para entender la entidad del problema, pondré solo un ejemplo numérico; cuando el gobierno anterior equivoca su déficit y este en lugar de ser del 6%, comprometido con la Unión Europea para que nos financiase, es del 8% del PIB, significa que el agujero anual crece en 20.000 millones de euros, o lo que es igual, en lugar de que el gobierno de Rubalcaba y Chacón gastasen 60.000 millones de euros de más en 2011, se les ha ido la mano en 80.000 millones de euros.

¿Y como corrige Rajoy ese “desliz” adicional heredado de 20.000 millones? Pues reduciendo los gastos en 9.000 millones y aumentando los ingresos –IRPF e IBI- en 6.000 millones, y como verán con ello aun faltan 5.000 millones para cerrar el último agujero zapatero.

Quienes han protestado por la subida impositiva deben saber que esta solo cubre la treceava parte del desajuste de las cuentas de 2011, o  que si Rajoy hubiese querido cubrir el agujero fiscal solo subiendo impuestos estos se tenían que haber subido ¡¡¡¡13 veces más!!!.

En la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra tiene un problema adicional, que es que nuestra autonomía ha venido siendo la penúltima  financiada en los diez últimos años, lo que representa que cada año hemos estado percibiendo mil millones menos que la media nacional y dos mil millones menos que las regiones mejor financiadas.

Por ello las medidas de ambas administraciones, antes la Diputación que preside Moliner había ya reducido su presupuesto en un 10%, que tienen carácter excepcional y transitorio, son indispensables, primero para llegar a fin de mes y, segundo, son el principio de la revisión de un sector público desmedido.

En ese objetivo de redimensionar el sector público para cooperar a la mayor productividad nacional, que junto al endeudamiento es el otro gran problema de España, me parece destacable la iniciativa del Gobierno Valenciano de vincular  sueldos de cargos políticos al déficit, la supresión de las 23 embajadas en el exterior y la reducción de los entes públicos de 46 a 6.

Es el principio. Tan solo reduciendo dimensión y gasto corriente en nuestro sector público se podrá devolver la iniciativa al ámbito privado sin cuya generación de empleo es posible mantener la calidad de los servicios educativos y sanitarios actuales.


El Mejor Comienzo


La prudencia de Rajoy, la experiencia de su nuevo gobierno y las primeras medidas económicas nos sitúan en el principio de un nuevo ciclo económico.

Los efectos de las medidas ni son inmediatos, ni todos ellos son positivos en el corto plazo, devolver la iniciativa al ámbito privado supone encoger el sector público, de hecho, tan solo va a crecer el gasto en pensiones, y ello supone temporales crecimientos del desempleo.

Los indispensables anuncios de reducción de gasto y endeudamiento públicos, para que los préstamos lleguen a familias y empresas y pueda detenerse la escalada impositiva de los últimos dos años, tienen un efecto diferido, y, aunque probablemente solo se trate de meses, la economía se contrae y crece el desempleo.

La cirugía sanadora que requiere el gravemente dañado cuerpo nacional, supone, como en cualquier intervención quirúrgica, algunos días de convalecencia para conseguir una completa sanación. Que los días de estancia en el hospital se correspondan con semanas, meses o un año ya no depende solo del gobierno sino del resto de actores económicos.

Todas las medidas presidenciales han sido correctas. La congelación salarial, la reducción de plantillas públicas, la supresión de organismos públicos, la desaparición de dos ministerios, la eliminación de veinticinco altos cargos o la estabilidad presupuestaria, son indispensables, pero tanto estas como el previsible aplazamiento de las inversiones públicas reducen la actividad y el empleo mientras dura el rearme del sector privado.

El tiempo que dure ese ajuste empresarial a la nueva situación será un tiempo difícil. Particularmente estimo que los tres meses que ha dado Rajoy de plazo para culminar la reforma del mercado financiero y de las administraciones públicas, y conociendo que los agentes sociales deberán alcanzar acuerdo de reforma laboral antes de Reyes, es probable que España vuelva a ver crecer su empleo durante el segundo semestre.

Que en el mes de enero sea hábil a efectos de tramitación parlamentaria, es también muestra de que la totalidad de las reformas no solo van en serio sino que se van a tramitar con urgencia, es exactamente lo que necesitábamos, concentrar las reformas que no se han hecho en las dos pasadas legislaturas en los próximos tres meses.


Por una nueva mentalidad económica


Superaremos esta crítica situación económica con un cambio radical de nuestra mentalidad marcadamente socialdemócrata, por una distinta, necesariamente más liberal.

Ante la situación imperante en nuestras administraciones, singularmente en la central, de gastar ilimitadamente y de endeudarnos irresponsablemente, debe apostarse por la responsabilidad, el equilibrio presupuestario y la ortodoxia económica.

El modelo actual tiene las consecuencias conocidas de elevación de impuestos, expulsión de la iniciativa privada de los bancos y masivo desempleo, que hemos padecido con las dos etapas de gobierno socialista.

¿Qué supone para las administraciones un modelo más liberal? Tan solo el traslado de las virtudes privadas del ahorro, la austeridad, y el esfuerzo al sector público.

Solo mediante este viraje, del que se están dando los primeros pasos, se logrará que las previsiones, tanto públicas como privadas, de honda recesión, en 2012 y 2013 para España, no tengan lugar.

Da igual que sea el banco Citigroup, la OCDE o Merrill Lynch, todos anuncian estos días que a España nos espera para los dos años próximos una crisis mucho peor que la de de 2008 y 2009, de la que aun no hemos salido, y que si nada cambia en dos años estaremos en los seis millones de parados.

Esto supone que todo debe cambiar, y el camino es el mismo que estamos transitando en la Diputación de Castellón con Javier Moliner, con la reducción en solo 18 meses del endeudamiento en 20 millones de euros, con un  presupuesto para 2012 con 11 millones menos que el anterior y una reducción en la plantilla de 17 personas.

Es esta la única vía para un arreglo económico en el ya están las comunidades autónomas, de hecho, con los nuevos gobierno populares, en el último trimestre, sus cuentas han dado ya superávit.

Que Mariano Rajoy pida a los representantes de sindicatos y empresarios que durante las navidades lleguen a un acuerdo, forma parte de este deseo inaplazable de cambiarlo todo con premura para evitar que se cumplan los pésimos augurios.

Tiene arreglo, pero el tránsito hacia una mentalidad económica mas responsable, emprendedora y liberal resulta indispensable.


Otra España es posible

Ayer los españoles demostraron su confianza en la democracia y en otra forma de gestionar el país, el 72% de ellos acudió a votar.

Y sobretodo mostraron su confianza en que hay otra España posible, que el actual gobierno fuese derrotado en 17 de las 17 comunidades autónomas y en 48 de las 50 provincias denota un mayúsculo deseo de cambio.

Especialmente intenso es ese deseo de giro radical cuando Mariano Rajoy ha conseguido la mayoría en 15 de las 17 comunidades autónomas y en 43 provincias, el socialismo ha vencido en menos provincias que CIU, estos en tres y aquellos en dos. Apabullante resultado.   

Cuando Rodríguez Zapatero llegó al gobierno, en un alarde de sinceridad, reconoció que era el presidente de España que mejor herencia recibía, ahora él, Rubalcaba, Chacón, Leire Pajín, José Blanco y tantos otros corresponsables políticos, entregan el peor legado imaginable.

Recibieron la caja llena, y ya ni esta llena ni tampoco hay caja. La caja junto con el resto de mobiliario de nuestra hipotecada vivienda nacional se la ha llevado el banco por impago.

El Ministerio de Economía reconoce que nuestro crecimiento es cero y con tendencia a empeorar.
 
Desde Fernando Vll no vivíamos tan aciago momento, no sufríamos una situación en la que nuestro tesoro no fuese capaz de hacer frente a las deudas que hemos generado.

Entonces, como hoy, un gran pueblo padeció unos pésimos gobernantes, en aquella época, hace casi dos siglos, el propio Napoleón se deshizo en elogios sobre el pueblo español que “actuó como un hombre de honor” derrotando a su ejército, mientras nuestros monarcas abdicaban en Bayona.

Hoy también nuestros gestores socialistas abdicaron de su responsabilidad de gobierno y entregan una Nación en la Unidad de Cuidado Intensivos, con las constantes vitales por los suelos y el desempleo creciendo, a punto de hacer metástasis.

Entonces, como hoy, un país de ciudadanos admirables saldrá adelante a pesar de los desastrosos gestores que nos han liderado.

No tenemos porqué ser lo últimos en empleo y en crecimiento cuando somos los primeros en tantas cosas, allá donde el gobierno no metió su mano –futbol, baloncesto, tenis, motociclismo o formula uno- los nuestros se cuentan entre los mejores. No es posible que el país de Cervantes, Quevedo, Goya, Velázquez, Gaudí o Soroya, sea el de mayor fracaso escolar de Europa. Esto tiene arreglo.

Los malos gobernantes nos vienen de lejos; “¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor! " se lamentaban los burgaleses al paso del Cid injustamente desterrado 1.079 por otro mal rey como Alfonso Vl. Entonces, como hoy, saldremos adelante, sobretodo ahora que el sentido común, la sensatez, y la eficacia de Mariano Rajoy ya lideran España.



Mariano Rajoy


He tenido la suerte de conocer a Mariano Rajoy y tengo el más absoluto convencimiento de que será un gran presidente si los españoles le dan la oportunidad el próximo domingo.

Haber estado en el Congreso estas dos legislaturas es un gran honor, pero compartir espacio con aquellos que pronto tendrán la encomienda de arreglar España es, además de un honor, una auténtica fortuna.

A principios de año, allá por el mes de febrero, tras la pregunta a Rodríguez Zapatero de Mariano Rajoy en la sesión de control de los miércoles subí tras este a su despacho en Congreso.

Estuve con Rajoy a solas casi una hora, fue un regalo por su parte, y aunque el motivo de la entrevista era plantearle mi deseo de no continuar en Madrid para ayudar a Javier Moliner en la nueva Diputación, me sirvió para salir plenamente convencido de que España iba a ser una Nación afortunada con su liderazgo.

Me pareció; inteligente, inteligente, inteligente, muy muy largo, que dirían en Segorbe. Una buena persona, de esos pocos que hablan bien de todos, a quién el futuro le depara la mayor de las responsabilidades, evitar el inminente colapso económico de la Nación.

Afortunadamente esta bonhomía, habló tanto de la familia como de política, se complementa con un carácter imperturbable que le permitirá hacer lo que los españoles necesitan y no lo que los grupos de interés, territorial o  le piden. Actuará pensando en el largo plazo, y no en el interés político inmediato, como aquellos que aun  nos gobiernan a golpe de improvisación y posterior rectificación.

Mariano es un hombre con principios, integro, a quién su vocación pública le causa, y le causará, todos los trastornos que su plaza de registrador de la propiedad le habrían podido evitar.

Tiene finalmente una dilatada experiencia política, municipal, provincial, autonómica y nacional, como  vicepresidente del gobierno de España, que lo habilita para hacer frente a los más difíciles retos.

Le deseo mucha suerte, que será la misma que tendremos todos cuando su sentido común se asiente en Moncloa.


España a cero

Recuerdo que Rodríguez Zapatero afirmó en el Congreso de los Diputados que era el presidente español que mejor herencia económica recibía, era cierto entonces, como lo es hoy que Mariano Rajoy, si los españoles así lo votan, será quién peor legado encuentre.

En los últimos días la herencia empeora, con al menos cuatro preocupantes novedades:

Primero, el otro presidente socialista de la Unión Europea el griego Yorgos Papandreu ha decidido, afortunadamente desconvocado, someter a referéndum la decisión europea de salvarlo, es algo así como si a un náufrago en el minuto antes de ahogarse, se le lanza un salvavidas y decide elevar a consulta pública si se lo pone o no.

Los socialistas griegos se van a pensar ahora si aceptan los miles de millones de euros que sus socios europeos le envían y que a cambio le piden, obviamente, que se apriete el cinturón.

Y claro sus dudas, sobre si se mantenía o no en el euro y si se disolvía o no la Unión Económica y Monetaria pues nos afectaba a todos.

Segundo, España esta a cero, nuestro crecimiento según el Banco de España es cero, y la previsión es a empeorar.

Tercero, nuestro paro no es cero, con un desempleo de 5 millones de españoles parados somos el país, no solo de los 27 de la UE sino de todo Occidente, con peores registros, mientras Grecia tiene una tasa de paro del 16% nosotros soportamos el 23%.

Y cuarto, tras Grecia somos la nación más penalizada por la Unión Europea a la hora de dedicar más recursos a salvar la agónica situación financiera. En tres años el socialismo ha duplicado la deuda pública del Estado generada en más de un siglo.
Durante los años populares, de Rajoy, Rato y Aznar nuestros números eran incluso mejores que los de Alemania, Francia o Gran Bretaña, sin embargo Rubalcaba y Zapatero nos han dejado junto a Grecia.

La herencia envenenada del gobierno socialista tardará tiempo en digerirse.


Tercera División Europea


Este miércoles se decide si hay o no una quita, una reducción, de  de la deuda soberana española y desgraciadamente el gobierno socialista parece asumir ya que será inevitable y que alcanzará el 2%.

Lo de menos es el porcentaje, lo que cuenta es que desde ese mismo momento se nos considera incapaces de gobernarnos, igual que cuando una empresa pide entrar en concurso de acreedores y solicita la tradicional suspensión de pagos privada.

 A quién tenga deuda pública, letras o pagarés del Tesoro, que es donde se invierte la tradicional renta fija, no se le podrá devolver lo invertido, y obviamente se sentirá engañado, estafado, y ¿quién se vuelve a fiarse nuevamente de un estafador? Nadie, o mejor dicho algunos sí, pero a un precio mucho más alto.

Rubalcaba y Zapatero ya ha abdicado, como en la etapa de González, que se asumió que no entraríamos en el euro y que habría una Europa de dos velocidades, ahora también el ejecutivo socialista se resigna a estar en la tercera división europea.

Nos jugamos una década de crecimiento, no menos tiempo tardará en restablecerse la confianza en nosotros sino devolvemos todos nuestros préstamos.

El hecho de que técnicos en Bruselas hayan planteado, y Rubalcaba y Zapatero asumido, esta quita nos hace un gran daño:

1. Si se reconoce que el gobierno central, titular del 78% del endeudamiento público nacional, no puede devolver su deuda supone que somos un país inviable.

Nadie querría prestar ni al ejecutivo central, ni tampoco a ayuntamientos o comunidad autónoma, y quién ose prestarnos, ya que el ejecutivo de Zapatero emite 22 millones de euros de deuda cada hora, lo hará a un precio, o tipo de interés, altísimo.

2. El daño se extiende a los bancos y cajas, muchos de ellos quedarían gravemente dañados porque son los principales tenedores de una deuda pública que perdería parte de su  valor, y deberán destinar sus escasos recursos a aprovisionar esta perdida adicional.

3. Los particulares verán también reducido el crédito por tres motivos; las entidades financieras tendrían que usar su  dinero para hacer frente a las perdida citadas, desde el exterior nadie querrá prestar en España, y finalmente si les prestan será a un precio mucho mayor dado que al Estado también se le exigirán mayores tipos de interés para cubrir el riesgo de futuras quitas.

Creo honestamente que España no necesita que nos perdonen las deudas y que con nuevas políticas de menor gasto corriente y las adecuadas reformas; financiera, tributaria y laboral, en 2012 ya podemos estar creciendo.

Lo malo es que estamos en el lugar al que han conducido los actos de un gobierno desnortado, primero suprimió las barreras al endeudamiento que puso el gobierno del que formaba parte Mariano Rajoy, después hizo apología del préstamo y finalmente muchos creen que no podemos pagar.

Aún así, esto tiene arreglo, y consiste en hacer prácticamente lo mismo, pero al revés.


La supresión de las diputaciones


La totalidad de las administraciones españolas deben ser sometidas a profunda revisión, a una cura de adelgazamiento, tras la actual de humildad.

Pudo haberse hecho por convicción, en tiempo de mayor bondad económica, pero quienes desde el Partido Popular y el ámbito académico lo propusieron fueron tachados de centralistas, “antiautonomistas” y reaccionarios, por parte de los mismos inmovilistas que han arruinado el país.

Ahora habrá que hacerlo tardíamente y no por convencimiento sino por necesidad, por el colapso administrativo en el que vivimos.

La pasada semana en este mismo medio escribí “Reinventar la Administración”, afirmando que los gobiernos que conocíamos hace tan solo un año ya no existen y son no solo el pasado, sino la prehistoria.

La revisión a favor de una administración única, con el menor número posible de solapamientos, ya está en marcha y va a afectar a la totalidad de entes públicos.

Afectará a las diputaciones, como a las restantes administraciones, pero no supondrá su desaparición.  La única reforma viable es aquella en la que, sin eliminar a nadie, todos presten, con menor gasto,  servicios más eficientes. Lo ineficaz no es la institución sino el uso que se haga de ella.

La reforma ya ha comenzado, este mismo año, con dos hechos; la reforma constitucional, que fue propuesta por Mariano Rajoy hace dos años, y que finalmente ha tenido que ser impuesta por el Banco Central Europeo para prohibir el derroche público, y en segundo lugar, por las propuestas de los nuevos gobiernos autonómicos de supresión de organismos, devolución de competencias y drástico recorte del gasto.

E indudablemente, en esta reinvención de lo público para devolver protagonismo a lo privado, ayuntamientos y diputaciones tendrán que prestar mejores servicios y de forma más eficaz. No obstante, si las diputaciones provinciales, como entes cooperadores en la prestación de servicios esenciales de los municipios, no existiesen habría que inventarlas.

Las diputaciones son indispensables para los pequeños municipios, en Castellón a más de 100 ayuntamientos se les recauda los impuestos, a 35 se les presta el servicio de secretaría e intervención, a 83 se les depura el agua, de 70 se tiene la encomienda en la recogida de residuos, la totalidad recibe planes provinciales que van desde el abastecimiento de agua potable a la mejora de instalaciones deportivas, y el próximo año se les redactarán los proyectos técnicos y funcionará una central de contratación para la adquisición conjunta  de bienes y servicios.

La única manera de suprimir las diputaciones, que tienen un asidero constitucional superior al de las autonomías, sería al nefasto modo catalán de reinventar entes comarcales o veguerías, que ya han costado más 500 millones de euros –el presupuesto total de la Diputación de Castellón es de 127- y conviven con los entes provinciales.


Reinventar la Administración


Las administraciones debemos reinventarnos, los gobiernos “buenistas”, del sí a todo, ya no existen, no son solo el pasado son prehistoria.

El modelo administrativo que todos hemos conocido, el de hace solo un año, el “estado del bienestar” de inspiración socialdemócrata ha fallecido por colapso.

Aquello de ayudas para todos con cargo a deuda, y la concepción del actual gobierno socialista de que “el dinero público no es de nadie” y se puede derrochar ya es história.

Sencillamente ha colapsado por falta de ingresos y exceso de gasto público. Se pudo evitar tan solo respetando las normas de déficit cero de 1997 del gobierno popular, pero desgraciadamente, Rubalcaba y Zapatero, derogaron aquella normativa restrictiva en favor de la barra libre y el sobrenedeudamiento.

Y los prestamos que pide el gobierno central, titular de casi el 80% de la deuda pública o nuestras diputaciones, cuyas deudas suman tan  solo el 0.5% del total, son los que después se han de negar a los particulares porque el sector público se lo ha llevado antes. En economía lo llaman crowding out, o efecto expulsión; al sector privado no se le presta porque el público lo necesita todo.

Por eso ahora toca reinventarnos y reducir gasto sin necesidad de recortar prestaciones básicas. De hecho en ello están la mayoría de gobiernos autonómicos y municipales desde las pasadas elecciones en mayo.

En la Diputación de Castellón también; esta semana se ha producido una reducción del coste de un 40% de telefonía, internet y en los 60 telecentros que mantenemos en los municipios más pequeños. Lo que supone un ahorro de 1.324.000 euros para la presente legislatura, a la vez que incorporamos mayor calidad en estos mismos servicios prestados.

Es solo uno más de los muchos ajustes que está haciendo la Diputación; antes redujimos en un tercio el número de vicepresidencias,  el coste en personal de libre designación en un 30%, supresión puestos de dos conductores, tres guardias jurado, y hemos creado una Central de Contratación para que los municipios puedan ahorrarse 15 millones de euros anuales, y es solo el principio.

Lo dicho, necesitamos reinventarnos y en ello estamos.


Herencia envenenada


Esta semana ha cerrado sus puertas el Congreso de los Diputados, tras una desastrosa legislatura, con resultados excepcionalmente malos.

La generosidad de mi grupo parlamentario, del que me despido, quiso que yo interpelara a la Vicepresidenta Primera, tras las intervenciones de Mariano Rajoy, Soraya y Cristóbal Montoro, y en las respuestas gubernamentales de esa mañana se pusieron de manifiesto algunos vectores que condicionarán extraordinariamente al próximo gobierno.

Si los españoles deciden confirmar las encuestas y se produce el indispensable giro político nacional, el gobierno de Rajoy se encontrará con una envenenada herencia en tres niveles distintos.

El primero el económico, que al ser padecido la totalidad de los ciudadanos requiere pocas explicaciones. Cinco millones de parados, cortes de luz en nuestros ayuntamientos, nacionalización de cajas de ahorro, más de 700.000 millones de euros de deuda pública, y un país intervenido desde la Unión Europea son resumen suficiente.

El segundo ámbito de esta herencia envenenada, es el territorial, donde en esta legislatura los amigos de ETA, tras ser esta blanqueada por unas ignominiosas conversaciones entre gobierno y terroristas, han regresado a las instituciones, y además el socialismo ha culminado su deriva nacionalista instando al desacato de las sentencias que exigen respeto al derecho de la mayoría de niños catalanes, de lengua materna castellana a ser educados en ella.

Pero quizás la más inquietante contaminación que recibirá Rajoy en la maltrecha herencia será, por pasar desapercibida, la institucional, aquella en la que perdida de respeto y prestigio de nuestras instituciones sacaba los cimientos de nuestro estado de derecho.

Así a la politizada de la Justicia, y al manifiesto desacato gubernamental de sus sentencias, hay que añadir la ocupación política de organismos teóricamente independientes, de derecho, en el último Pleno de la legislatura le reproché a la Vicepresidenta Salgado que nombrase a su jefe de gabinete como consejero de la Comisión Nacional de la Competencia para los próximos 6 años, y lo mismo ha ocurrido con las designaciones del  jefe de gabinete del Ministro de Justicia como director de la Agencia Española de Protección de Datos, o con Alberto Lafuente, también socialista, en la Presidencia de la Comisión Nacional de la Energía, o con Bernardo Lorenzo, ex secretario de Estado, como Presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.

Esta larga cadena de recolocaciones en los minutos finales de la legislatura, sin consenso, suponen una inquietante rémora para el futuro ejecutivo, especialmente si quién va a dirigir la oposición, es Rubalcaba, jefe de los nombrados.


¿Saldremos de esta?

Sí, indudablemente saldremos de esta, y antes de lo que muchos auguran.

Por sorprendente que pueda parecer en 1996 nuestra prima de riesgo, nuestro nivel de endeudamiento y los tipos de interés eran superiores a los actuales, y la tasa de paro del 21%, idéntica a la de hoy; solo dos años de austeridad y reformas liberalizadoras  permitieron a España aprobar los cinco exámenes de Maastrich y generar el 40% del empleo creado en la Unión Europea.

Este lunes la bolsa cayó un 4.69% y la prima de riesgo se situó en 341 puntos básicos. La justificación es diversa.

Esta última, la prima de riesgo, mide la falta de fiabilidad del gobierno de España respecto del alemán a la hora de devolver la deuda que tiene emitida. Cuando Mariano Rajoy vicepresidía el gobierno de España, nuestra prima era de cero puntos, todos los prestamistas, esos que llaman tiburones pero que realmente son nuestros abuelitos ahorradores, elegían nuestra Nación como la más segura del mundo.     

Ahora la cosa ha cambiado y no somos de fiar, básicamente por dos motivos; el desaforado crecimiento de la deuda pública –el gobierno de Zapatero es titular del 77%, el 18% de las autonomías y un 5% de corporaciones locales-, por el cual tan solo el ejecutivo  central precisa de 22 millones euros de préstamo cada hora.

Y, en segundo lugar, por la falta de garantías jurídicas para cobrar tras la derogación rubalcabiana de la ley de estabilidad presupuestaria, de ahí que sea un gran acierto, aunque tardío, la modificación de la Constitución para limitar el endeudamiento público, que es una garantía para todos los ciudadanos frente a los políticos derrochadores.

Esta reforma, cuyo vigor pleno se alcanzará en 2020, era necesaria aunque no suficiente, hay que hacer múltiples cambios  adicionales en el mercado de trabajo, en el energético y en el financiero, y dar estabilidad tributaria, preferentemente a la baja, a empresarios y trabajadores.

Así no solo se corregirá nuestra prima de riesgo sino que se atemperarán los sobresaltos bursátiles, y se comenzará a ver luz al final del tunel.


Ganó Pizarro

Con efecto retroactivo, cinco millones de parados más tarde y tutelados económicamente, Manuel Pizarro ganó el debate al entonces vicepresidente Pedro Solbes.

Como en tantas ocasiones, también hace tres años y medio, el socialismo ganó el debate sobre economía y a continuación arruinó el país.

Mi admirado Manuel Pizarro dijo la verdad, con toda su crudeza, afirmando premonitoriamente –marzo de 2008- que estaba menguando el crecimiento, el endeudamiento era alto y paro de record y que, de no tomarse medidas, se destruiría más empleo poniéndose en riesgo tanto la recaudación fiscal, como el sistema de pensiones.

Acertó en todo, Rajoy, Aznar o Montoro venían haciendo similar análisis desde 2007, y efectivamente ahora estamos en la más honda crisis fiscal, hemos sido amenazados con la intervención y las pensiones ya ha habido que reformarlas para que sean un 20% menores en el futuro.

Sin embargo los españoles prefirieron, 47% frente a 37% según las encuestas, creer a Pedro Solbes cuando afirmó que  “me parece que la palabra crisis es un poco prematuro” utilizarla, y destacó que el crecimiento económico español era muy sólido, que atender la sensatez de Pizarro.

Es un mal común, preferir escuchar buenas a malas noticias, aunque aquellas sean falsas y estas ciertas.

En el debate Pizarro-Solbes sucedió como en el de la crisis de 1929, entre Ludwig Von Mises y J.M. Keynes, ganó el segundo pero tenía razón el primero.

 En ambos casos se prefirió el narcotizante discurso socialdemócrata, de derechos para todos, al realista análisis  liberal que exigía rigor y sacrificio.

Cuantos millones de dramas humanos, en forma de paro, desahucios y comedores sociales se podría haber ahorrado España, si el discurso austero que hoy tratan de imponernos desde el exterior hubiese calado cuando Mariano Rajoy, Pizarro y Montoro clamaban en el desierto.

Podíamos ser la “Alemania del Sur” como nos denominaban cuando teníamos prima de riesgo cero, pero optamos por Zapatero y por ser la Grecia del Oeste.

Vivimos en una Nación incomprensible, el gobierno socialista anuncia la enésima reforma tributaria y laboral, y nuestros progresistas se indignan y le hacen una huelga…¡al Papa!.

Lo dicho, un país incomprensible, pudimos ser Rajoy y Pizarro y preferimos a Solbes, Rubalcaba y Zapatero.



Contra la banca

Lo ha dicho Rubalcaba, pronto lo replicarán sus militantes, la culpa es de los bancos –antes fue de Aznar, del capitalismo salvaje, de la avaricia…-y la salida a la crisis tendrá lugar con un novedoso impuesto sobre su actividad.

La operación es sencilla, ¿con quién está usted, con el banquero de alma negra, sombrero de copa, y puro humeante, o con la familia desalojada de su vivienda porque no llega a fin de mes? Intuitivamente Rubalcaba gana; todos estamos con los desahuciados y no con la impersonal entidad financiera que se queda con su vivienda.

Pero si lo pensamos, algo que no conviene al actual gobierno, Rubalcaba pierde, ya que nos damos cuenta de dos cosas; primero, el responsable del hundimiento de la credibilidad de nuestra deuda pública es, obviamente,  quién genera la deuda pública, en un 72%  Zapatero, y no  los bancos que tan solo le prestan.

De hecho, la denominada prima de riesgo tan solo mide deudas gubernamentales, públicas no privadas, y cuando se sitúa, como hoy, por encima de los 360 puntos básicos indica que, para prestarle al ejecutivo  socialista, los inversores piden un 3.6% más de interés que al ejecutivo de Angela Merkel que es el de referencia. Con Mariano Rajoy en la vicepresidencia del Gobierno la prima de riesgo era de cero puntos básicos.

Es más, la culpa de que el banco no pueda prestar a más ciudadanos o renovar sus líneas de crédito es justamente del gobierno del que participaba Rubalcaba, que en 2005 dio barra libre al endeudamiento público, derogando los límites de Aznar, dado que las entidades financieras han de dirigir sus recursos a refinanciar los 870.000 millones de deuda pública actuales, 300.000 más que hace solo siete años.

Y la otra conclusión es que, si cuando alguien incumple su contrato hipotecario dejando de pagar las cuotas –cosa que ya ocurre en el 6.5% de los casos, apoyamos al incumplidor, la totalidad de bancos y cajas españolas han de cerrar sus puertas dado que nadie en su sano juicio seguirá pagando al banco su cuota hipotecaria si sabe que al dejar de hacerlo no pasa nada.

Demonizar a la banca por parte de Rubalcaba, el candidato que ya estaba, es un nuevo e irresponsable gesto que resta credibilidad a la totalidad de un sistema bancario que cuando a Zapatero le convino era “el sistema financiero más sólido del mundo” .


De las lenguas

Soy de Segorbe, que supone ser de uno de los 143 municipios de habla castellana de la Comunidad Valenciana, mis hijos estudian la asignatura de valenciano, y ambos se podrán desenvolver en él el día de mañana mejor que yo, que lo estudié tardíamente y aunque lo entiendo, lo leo y lo escribía, será difícil que me resulte natural y espontáneo hablarlo.

María José, la brillante profesora de mi hijo, en segundo de primaria, dice que en nuestra comarca del Alto Palancia –como en la Vega Baja, el Alto Mijares, el Rincón de Ademuz y todas las  castellanohablantes- existe rechazo a la asignatura de valenciano.

Es cierto, pero felizmente el rechazo ya es mínimo, menguante, y pronto inexistente. Nada que ver con lo que sucedió en 1986, andaba yo en tercero de bachillerato, cuando el establecimiento por primera vez de la asignatura de valenciano dio lugar a huelgas estudiantiles, unánimes acuerdos municipales contrarios y toda clase de protestas.

El valenciano no es la lengua habitual de nuestros municipios pero es la de nuestros vecinos y hermanos, y todos hemos aprendido a tratarla como algo progresivamente nuestro.

Siendo esta la realidad territorial que algunos vivimos, he tenido que soportar como Esquerra Republicana de Cataluña desde el Congreso de los Diputados afirmaba que los gobiernos populares en Baleares y en nuestra Comunitat ponían en práctica “el genocidio de la lengua catalana”. Asombroso, aseveración propia de extraterrestres, visceralidad en estado puro.

Recientemente, en la misma línea pero con menos ardor, leía en El País un artículo de Joan F. Mira “Una llengua nacional” que venía a incidir en la defensa del valenciano como elemento definitorio de “si som o no som un pais digne de ser-ho”.

No puedo estar en mayor desacuerdo, hablar una lengua no significa pertenecer a una nación u otra, aunque errónea y catastróficamente los alemanes lo creyeran al invadir Austria en la ll Guerra Mundial.

Esta pasión lingüística es la que dificulta la razonable pretensión del gobierno valenciano de que nuestros hijos tengan un tercio de asignaturas en inglés.

Mi bisabuelo Miguel, era de Alcudia de Veo, donde en Alcudia se habla en castellano y en Veo en valenciano, y no solo son el mismo país, sino también idéntica comunidad, provincia y ayuntamiento, con dos lenguas diferentes.

Esa es la complejidad de cualquier reforma educativa que afecte a la lengua, que hay personas empeñadas en conformar naciones donde nunca las hubo, y para quienes las razones ceden ante las pasiones identitarias, una pena.


Una nación con arreglo

En pleno debate parlamentario sobre el estado en el que se encuentra nuestra la Nación, la reflexión más importante es que, a pesar de todo, España tiene arreglo.

La credibilidad de un gobierno cotiza todos los días, se llama prima de riesgo, indicador que hoy está en 275 puntos, y que, rudimentariamente, supone que a España se le presta desde el exterior un 2.75% más caro que a Alemania, que es el país referencia.

Nuestro gobierno ha perdido toda la credibilidad atesorada en los ocho años de ejecutivo popular, y esta no es una afirmación partidista, sino que, objetivamente, puede observarse como se ha transitado de la fiabilidad máxima del gobierno de Aznar, que concluyó su legislatura en marzo de 2004 con prima de riesgo cero, a bordear la intervención internacional como el propio Zapatero ha confesado.

Incluso llegamos a tener momentáneamente prima de riesgo negativa, que suponía ser el país más fiable de toda la Unión Europea, no en vano, fuimos, no solo, quién más empleo creó, con cinco millones, sino también quien más redujo su volumen de deuda pública.

Hoy, con casi cinco millones de parados, millón y medio de hogares con todos sus miembros desempleados, un crecimiento económico próximo al 0% y emitiendo 500 millones de euros diarios de deuda pública, España tiene arreglo.

La nuestra es la misma Nación que, viniendo en 1996, con el anterior gobierno socialista, de una prima de riesgo de 500 puntos y tasa de paro del 23% y se situó en los más altos niveles de prosperidad, con prima de riesgo cero y desempleo en el 10%.

Es cierto que se ha retrocedido mucho, y ya tenemos a dos millones de parados que no reciben prestación alguna, pero Rajoy ya formó parte del gobierno que facilitó la creación de 500.000 nuevas empresas, y está en óptimas condiciones para resolver nuestros problemas económicos.

En esta legislatura han desaparecido 150.000 empresas, la deuda del Estado ha crecido un 70% y, en sólo un año, nuestra competitividad ha caído del puesto 33 al 42, pero todo lo económico de la misma forma que se estropea se puede arreglar.

  Sin embargo la crisis institucional en la que España esta inmersa, con los amigos de ETA en las instituciones, los miembros del Tribunal Constitucional dimitiendo a trío, y el gobierno desguazando competencialmente a España a cambio de una semana más en el sillón, tiene mucha más difícil solución, para esto hará falta más de una legislatura.
 
 


Todas las líneas rojas


La situación nacional hoy rebasa todas las líneas rojas que debieran determinar la disolución del parlamento, la convocatoria de elecciones generales y, si así lo deciden los ciudadanos, la renovación integral del gobierno de España:

1.- Los concejales vascos no independentistas vuelven a ser vilipendiados en sus plenos municipales por aquellos que, sin condenar el terrorismo, han regresado a las instituciones por la decisión –que todos acatamos- de un tribunal de designación política, el Constitucional, que invirtió la sentencia por la que el Tribunal Supremo declaraba "probado" que Bildu formaba parte de "un proceso auspiciado en última instancia por la misma ETA".

Tres de los autores de aquella sentencia, anticipada por Rodríguez Zapatero al PNV, presentan ahora su dimisión, sumiendo al Tribunal Constitucional en la más profunda de las crisis.

2.- Esta es la conclusión última de la politización de los órganos judiciales que debe resolverse retornando al principio liberal de la división de poderes, entre ejecutivo, legislativo y judicial, planteado por  Montesquieu, a quién Alfonso Guerra dio por muerto en 1985.

Entonces, la mayoría socialista hurtó a jueces y magistrados la facultad de elegir los miembros que conforman el órgano rector de la judicatura, el Consejo General del Poder Judicial, que desgraciadamente ahora es elegido por los políticos, con la merma en la independencia judicial que de ello se deriva.

3.- Ha tenido que ser Francisco González, presidente del BBVA, quien le recuerde al gobierno que una elevada prima de riesgo, 254 puntos básicos, bloquea la creación de empleo, de la misma manera que cuando, en marzo de 2004 estaba en cero puntos básicos, generábamos empleo.

El BBVA cifra en 160.000 los empleos destruidos por cada 100 puntos básicos, una prima de riesgo, que, con Felipe González superó los 500 puntos, con Aznar llegó a ser negativa, lo que supone que  fuimos más fiables que los propios alemanes, y ello permitía disponer de todo el crédito necesario y a precio bajo.

4.- Para acabar de oscurecer nuestro sombrío panorama, el comité de expertos laborales designado por el gobierno para evaluar la pasada  reforma del mercado de trabajo creen “inviable” la medida principal referida a la creación de un fondo para el despido.

Por eso no es extraño que el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, anuncie que lo pasaremos “muy mal” sino completamos reformas y cumplimos con el déficit previsto, y parece que a eso nos disponemos, a pasarlo muy mal, superadas ya todas la líneas rojas.


Regresa la Beneficencia


En mi ciudad, Segorbe, Caritas Diocesana distribuye trescientas comidas diarias, para ser un municipio que no alcanza los diez mil habitantes no esta mal. Estos vecinos son distintos a los que cada tarde acuden recoger comida caducada de los contenedores de los supermercados y, en algunos casos, coinciden con los que hacen cola cada mañana en las oficinas del Servef, antiguo Inem, buscando empleo.

Esta situación que se repite en cada municipio es nueva, los derechos sociales habían sustituido a la beneficencia, a vivir de la caridad, ya en los años sesenta pero, desgraciadamente, hemos regresado ella.

Más de 1.600.000 familias españolas tienen a todos sus miembros en paro, y son ya casi dos millones de parados los que carecen de prestación pública alguna.

Al menos en mi experiencia personal, y por lo que cuentan amigos y familiares de más edad, tan solo la cola de desempleados se conoció en los peores momentos del socialismo de Felipe González, las otras dos, la de Caritas y la de los contenedores, son nuevas, o al menos, no se recuerdan en los últimos cincuenta años.

Socialismo es pobreza, siempre y en todo lugar, y cuanto más socialismo más pobreza, da igual que hablemos de las antiguas repúblicas soviéticas, que de Cuba que de España. Y si en algún momento los gobiernos socialdemócratas no generan pobreza es porque felizmente se han alejado del marxismo.

En nuestro país, tanto con Zapatero como con González, el círculo vicioso comenzó por el exceso de gasto público, aquel afirmó orgulloso que las 30.000 obras públicas del Plan E nos sacarían de la crisis, tras haber derogado los límites del endeudamiento público de ayuntamientos y comunidades autónomas.

Era tarde cuando observó que el gasto público y el endeudamiento galopante de las administraciones, especialmente de la central que acumula el 78% de la deuda pública nacional, había vaciado bancos y cajas que ya no podían prestar a los particulares, en un claro efecto expulsión de la inversión privada por parte de la pública.

Y las medidas de aumento generalizado de los impuestos para paliar esta situación multiplicaron el cierre de empresas y elevó el número de parados hasta casi los cinco millones.  
Ayer la agencia Moody´s calificó de “negativo para la región y para el país” el descontrol en el gasto público en Cataluña y el hecho de que el ejecutivo central “no dispone de herramientas eficaces para imponer el cumplimiento de los Presupuestos a nivel regional”, lo que supondrá en términos prácticos nuevas subidas del tipo de interés para la deuda y adicional gasto público.

No es de extrañar que en este momento de colapso de algunas administraciones, hasta la propia Cáritas, que hace labores hasta ahora públicas, denuncie que Castilla La Mancha le debe 4.5 millones de euros de los programas sociales con los que palia el hambre que deja el socialismo.


Rubalcaba, malo, malísimo


Zapatero ya ha probado las artes de su presunto subordinado. Rubalcaba ha estado a punto de echarlo como secretario general, solo la cabeza de Carmen Chacón sació su sed de sangre.

No sabe de economía, no sabe de derecho, no respeta las leyes ni lo pretende, le gustan los faisanes, lo ve y oye todo, y siendo esto así ¿por qué lo han designado candidato? Porque es malo sin límite, y lo que en circunstancias normales sería una desventaja, en la situación desesperada que sufre el PSOE se convierte en virtud.

Los socialistas saben que solo Rubalcaba, en su condición de malo, está dispuesto a todo para alcanzar el poder, y cuando digo todo es todo.

Primero exterminará a cualquier adversario interno como ha hecho con Chacón y estuvo a punto de hacer con Zapatero si este no humilla y le rinde pleitesía como finalmente ocurrió. En el PSOE lo saben y por ello no habrá rival que tenga algo que perder que se le enfrente.

Segundo, el mes que viene nuestro ilustre químico cumple 60 años, que es una magnífica edad para casi todo pero no para empezar a liderar la oposición al presidente  Rajoy que es más joven. Así que él es plenamente consciente, y sus compañeros también de que su revolver tiene un único cartucho, el de las elecciones generales próximas.

Si resulta derrotado, que lo será por amplísimo margen, dimitirá y dejará paso. Por ello a la maldad une la urgencia, que son las dos condiciones que han determinado su elección.

Solo recuerdo haberle hecho una pregunta oral en el Congreso y tuve la certeza de que eran mucho más creíbles sus invenciones que las verdades del resto de los mortales, entre los que me incluyo.

Sin embargo todo ello no resultará, el PSOE sufrirá el cataclismo electoral que sus resultados reclaman, ya que  en este momento el vector que impulsa electoralmente a los españoles es el económico, y Rajoy tiene el crédito necesario del que aquel carece por haber formado parte de los dos únicos gobiernos en la historia de España que nos han llevado más allá del 20% en tasa de paro.

¿Es más creíble Rubalcaba cuando afirma, tras cinco en el gobierno; “tengo las soluciones”, o Rajoy cuando anuncia que fijará techos de gasto a las administraciones, como ya hizo junto a Aznar?

En la respuesta está el ganador de las elecciones, y será gallego.


Pinceladas electorales


Las elecciones municipales y autonómicas del domingo tienen múltiples interpretaciones, pero hay alguna en la que muchos debemos coincidir:

- La última vez que el PSOE, con Felipe González, salió del gobierno de España, fue con unas elecciones generales que se anticiparon, en más de un año, fruto de una derrota en unas elecciones autonómicas y municipales como las actuales, con la salvedad de que ahora la diferencia multiplica por dos la de entonces.

Luego, es posible un anticipo electoral, cuando Rubalcaba, que ya lidera el PSOE, se lo ordene a Rodríguez Zapatero.

- El PP venció en once de las trece comunidades en las que hubo elecciones autonómicas, y en las otras dos lo hicieron lo más parecido al PP, que son el partido de Álvarez Cascos y Unión del Pueblo Navarro. Es posible que, merced a pactos, logren conservar Extremadura, una de trece.

- En elecciones municipales, el Partido Popular venció 40 a 5 en número de capitales de provincia, además de en Ceuta y Melilla, en estas últimas la debilidad gubernamental frente a Marruecos casi convierte al PSOE en extraparlamentario con un 11 y un 8% de los votos respectivamente.

- Este éxito en ayuntamientos se extiende a una amplia mayoría en las diputaciones provinciales, incluidas las andaluzas, y por tanto, también, se produce la recuperación de la presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias para el PP.

- Territorialmente el PP ha presentado electoralmente tres debilidades históricas; en Andalucía, Cataluña y País Vasco. Ahora en la primera hemos vencido en las ocho capitales y en cinco de las diputaciones.

En Cataluña, donde el socialismo casi nos multiplicaba por cuatro, la diferencia es menor que nunca, ganando 189 concejales e incluso en Badalona, tercera ciudad de la comunidad, el PP ha vencido con claridad.

Finalmente en el País Vasco el triunfo popular en la provincia de Álava y en su capital, Vitoria, indica, que ya no queda ningún granero de voto socialista en España.

Lo que le queda al gobierno socialista es una cuenta atrás.


Reforma profunda


Ante la más profunda de las crisis hay que responder con la más profunda de las reformas. Hace un mes escribí “La verdadera reforma pendiente” en referencia al ineludible recorte en el gasto público con el que debe comenzar la recuperación, hoy los datos conocidos abundan en esta receta.

Se acaba de conocer que la deuda pública ha alcanzado los 814.000 millones de euros, con un aumento de más de 300.000 millones en la actual legislatura, esto supone que cada español tiene una deuda personal de 17.319 euros, de las cuales las tres cuartas partes corresponden al gobierno central y el resto se reparte entre las administraciones autonómicas y locales.

Una familia de tres miembros deberá pagar casi nueve millones de pesetas en impuestos a las administraciones solo para que estas sufraguen  sus deudas, es decir, a cambio de nada, y además, obviamente, el resto de tributos con los que merecidamente hay que pagar los salarios de médicos, maestros y policías.

Todo indica que a pesar de que el ejecutivo socialista tiene competencia exclusiva sobre las “bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica” ha perdido el control del gasto.

El sobreendeudamiento público ha provocado, primero, un efecto expulsión de la iniciativa privada, que se ha quedado sin los prestamos que ahora se dirigen a las administraciones, y en segundo lugar, una elevación de todos los impuestos para devolver los prestamos que la administración pidió.

La falta de créditos y las subidas de impuestos provocados por el exceso de deuda pública, además de convertirnos en mendigos internacionales de crédito, hacen que la propia vicepresidenta Salgado acabe de anunciar un incremento en su previsión de paro.

Las medidas adoptadas por el actual ejecutivo no han alcanzado los resultados previstos y sirva como dato que mientras las inversiones reales se han visto reducidas en un 24% respecto al último presupuesto del PP, el gasto de personal del sector público se ha incrementado más un 38% en el mismo periodo.

Por ello se hace urgente una reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, para restituir los límites al gasto público de todas las administraciones, la supresión de buena parte de los 477 entes dependientes del Estado, la mengua del número de altos cargos, crear centrales de compras para rebajar el coste de los suministros,  simplificar la normativa que nos permita ganar en simplicidad burocrática y restituir la unidad de mercado, armonizando normas para evitar las disfunciones que produce para el crecimiento económico la existencia de 17 ordenamientos diferentes y disuasorios de la actividad económica.


Queda su obra


No hay que entristecerse por la salida de Zapatero tras los empujones de sus barones territoriales, siempre quedará su magna obra.

Se va antes de que los ciudadanos lo echen, y deja en nuestra nación una obra que será largamente recordada, en lo económico-social, lo territorial y lo institucional.

En el primer ámbito el de la ceja abandona el barco con la peor cifra europea de paro, record histórico de desempleo en un país en el que el anterior presidente socialista decía, desde la oposición eso sí, que “nunca seré presidente con un millón de parados” y ya estamos en los cinco sin maquillaje.

Tras seis años de abandono de la economía, llegaron las reformas impuestas en el séptimo ejercicio, la intervención americana y europea y los grandes recortes sociales por una deuda desbordada, que hace que cada día el ejecutivo socialista precise 250 millones de euros prestados por el exterior y que nos convierte en mendigos internacionales.

Quién alardeaba de dirigir a la octava potencia industrial mundial, despreció siempre a la economía, no recibió las dos tardes necesarias de lecciones y por eso, es la misma economía la que en justa venganza lo hunde, pero junto a él a todo un país cuyo único error fue votarle confiando en su falsa palabra.

Se va Zapatero provocando los mayores índices de miseria y los más grandes recortes en las rentas de funcionarios, jubilados, madres y dependientes. Será largamente recordado porque elevó la edad de jubilación establecida en 1919, y ahora quiere transferir la Inspección de Trabajo y  Seguridad constituida en 1906, eso es hacer historia.

Pero aún más dañina es la herencia territorial que deja, justo cuando el presidente de la comunidad autónoma catalana vota a favor de la independencia tras pactar en Moncloa con el propio Zapatero los términos del Estatut. Todo ello favorecido y precedido por el giro nacionalista del socialismo catalán que acabó encabezando una manifestación contra el Tribunal Constitucional al grito –con acento cordobés- de “¡Som una naciò!”.

En lo institucional, su empeño en sacar adelante reformas contrarias a la Constitución tuvieron enfangado al más alto tribunal durante interminables años, y el deseo pacificador, del presidente más belicoso de la democracia, ha llevado a nuestro gobierno a mentirnos con reiteración sobre la negociación con los terroristas y hasta prostituir a nuestros policías convirtiéndoles en chivatos.

Rodríguez Zapatero será largamente recordado, lo merece.


Elogio del Ahorro

España sufre un grave problema endeudamiento, público y privado, que nos ha convertido en mendigos internacionales de crédito, da igual que sean democracias o dictaduras, europeos o asiáticos, a cualquier país se le implora que nos preste parte del 528 millones de euros que diariamente, incluidos sábados, domingos y festivos, necesitamos para acabar la jornada.

En esta situación, de ahogo financiero, no se entiende que el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, el único al que se le atribuían probados conocimientos en la materia, pidiera "rebajar la tasa de ahorro” de las familias.

La citada afirmación la hizo curiosamente el señor Campa durante la presentación del libro el "Ahorro Familiar en España", elaborado por la Fundación de Estudios Financieros –FEF-, y que recoge magníficamente, en una compilación de diecinueve estudios, una posición radicalmente contraria a la expresada por el Secretario de Estado.

De hecho la primera de las diez conclusiones de la referida publicación de la FEF, dice que “el ahorro interno se perfila como un elemento clave para la economía española en los próximos años, de mejora de competitividad, el motor de la regeneración económica”.

Exactamente así es. Si hubiésemos tenido un elevado ahorro interno de familias y empresas, en lugar del sobreendeudamiento conocido, aunque el gobierno de Rodríguez Zapatero hubiese mantenido su comportamiento derrochador nos habríamos evitado la imagen de nación genuflexa ante cualquiera que nos muestre un euro.

La solución a la actual crisis de deuda es bien fácil. Para todas las administraciones, el gobierno central, que acumula más del 75% del total de la deuda pública nacional, debe restituir la por él derogada ley de estabilidad presupuestaria para evitar la actual voracidad crediticia.

Y para los particulares, debe aprovecharse que la actual incertidumbre, la caída en los precios de la vivienda –en la que se invierte el 80% del ahorro familiar-, y el miedo a la ausencia de pensiones futuras, han hecho elevar los depósitos, para transformar esta decisión coyuntural en algo estructural, permanente.

Para ello, desde el gobierno, en lugar de penalizarse fiscalmente el ahorro debe estimularse, ha de hacerse pedagogía de las bondades del ahorro, reconociendo lo obvio; comprar a préstamo es siempre más caro, aunque en ocasiones sea inevitable, y dando más seguridad a la inversión, velando porque los depósitos bancarios estén correctamente garantizados y que las inversiones en nuevos productos financieros gocen de la transparencia que haría evitable la ruina de particulares en filatelias, nuevas rumasas, etc.

También a las entidades financieras corresponde hacer del ahorro familiar una opción razonable y permanente y no utilizarla solamente para satisfacer sus puntuales necesidades de liquidez, otro gallo les habría cantado a muchas cajas de haberlo hecho antes.

En fin, todo tal y como lo dice el señor Campa pero al revés.


Desmadres salarial

En el tiempo de aplicación del mayor recorte social de la historia de España, hay amigos del gobierno que siguen cobrando salarios disparatados.

Mientras se baja el sueldo a médicos, profesores, guardias y empleados públicos que alcanzaron su plaza por oposición, aquellos que la lograron sin tanto mérito conservan insultantes privilegios.

El submundo administrativo creado por el gobierno de Rodríguez Zapatero, tiene entes como el Consorcio de Apoyo a la Investigación Biomédica en Red (Caiber), financiado íntegramente con fondos ministeriales, y que cuenta con un director, que en 2010, el año del decretazo, tuvo un salario de 131.000 euros, casi un 70% más que el presidente del gobierno de la nación, que percibe 78.000.

La exigente responsabilidad de este director, elegido en un proceso al que al parecer solo concurrió él, le ha llevado a disfrutar de un contrato indefinido, o sea, vitalicio, a pesar de que el consorcio Caiber tiene un plazo de vida de cuatro años.

Con lo dicho, a nadie sorprenderá que, cuando la ministra Cristina Garmendia el pasado octubre anunció el nacimiento de Caiber, este había recibido ya 20 millones de euros desde 2009. Y aunque solo ejecutaron el 60% del presupuesto se auto premiaron con un 10% de sueldo adicional “por consecución de objetivos”.

Todo en el año del recorte, ejercicio en el cual tuvieron tiempo de visitar varios paradores nacionales con cargo, como siempre, al erario público.

El gerente y la subdirectora, también con sueldos superior al de  ministro, forman parte de la docena de empleados existente en Caiber, esta última, que “casualmente” trabajaba en la misma empresa privada que el director, fue elegida en un rocambolesco proceso en el cual el mérito era “no haber sido elegida para la plaza de gerente” que se cubrió con anterioridad.

Ciertamente asombroso. En ese mismo año, cuando todas las administraciones debían reducir sus plantillas con una tasa de reposición del 10%, un contrato por cada 10 jubilaciones, el ente Caiber multiplicó por dos su plantilla.

Mientras sigan floreciendo entes de este estilo, que dañan sobremanera a la función pública, a nadie puede extrañar que en el mes de enero la desviación del ejecutivo socialista en gasto de personal fuera de 343 millones de euros, casi un 20% por encima de la previsión presupuestaria, pensaban reducirlo un 2.1% por la bajada salarial y el resultado real es de un aumento del 17.2%.


Desguace social

El gobierno de Rodríguez Zapatero, el del mayor recorte social de la democracia, aun no está saciado. Tras bajar los salarios a los empleados públicos, congelar las pensiones, suprimir ayudas a la maternidad y menguar las de las personas dependientes, ahora quiere entrar en la historia de las políticas sociales.

Y lo va a conseguir. Primero elevó la edad de jubilación que se había establecido en 1919, en la época de Alfonso XIII, a los 67 años y ahora quiere eliminar la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en España, que es una institución creada en 1906 y que viene actuando con eficacia, independencia y profesionalidad.

Así el ejecutivo socialista pretende cambiar la actual ley Ordenadora de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, cuyo  borrador de Proyecto de Ley fracciona en 17 la actual Inspección, y supone de facto la disolución de la unidad inspectora.

En la práctica supondría, entre otras cosas, hacer depender la Inspección de Trabajo de los consejeros autonómicos que aprueban los expedientes de regulación de empleo –EREs-.
En el caso de Andalucía, el Consejero de Empleo de la Junta, Antonio Fernández, que ejerció el cargo entre 2004 y 2010, y que figura como fraudulento prejubilado en uno de los EREs que él mismo aprobó, sería de quien dependerían los inspectores que deben velar porque eso no ocurra, y además el propio Consejero sería el responsable de la formación, promoción e incluso de acción disciplinaria contra los propios inspectores.

Esta reforma legal, que el gobierno va a impulsar “con la mayor celeridad posible”, puede favorecer la absoluta impunidad en casos como los Eres de Andalucía, y, como censura la Organización Internacional del Trabajo, imitaría el modelo griego de inspección, cuyas consecuencias han sido la fractura de la unidad de la Inspección, la falta de cooperación y de coordinación de los servicios; fallos en la aplicación uniforme de las normas del trabajo; el traslado de inspectores competentes; el ingreso sin oposición de personas sin experiencia y la falta de independencia de un cuerpo que viene actuando gran profesionalidad.
 
Si los fondos de reptiles existen en alguna comunidad lo que hay que hacer es reforzar la inspección y no someterla a la propia autoridad inspeccionada. Pero desgraciadamente esta parece ser la apuesta gubernamental.

Un siglo de inspección de trabajo, y casi otro con jubilaciones a los 65 años, le han durado a Zapatero tanto como su coherencia, nada.


Otra de ocurrencias


Rodríguez Zapatero ha justificado la última ocurrencia socialista, de rebajar la velocidad a 110 kilómetros por hora, en que se ahorra, “además salva vidas y contamina menos", al menos las dos primeras afirmaciones son falsas.

El Estado no solo no ahorra sino que pierde dinero con la medida. Dado que de cada litro de gasolina que se consume, con las últimas subidas del Impuesto de Hidrocarburos, el 52% son impuestos, estos dejarán de ser ingresados en las arcas públicas si realmente al ir a 110 se consume menos.

La única posibilidad de ingresar más dinero es a través de las multas, que efectivamente se van a encarecer notablemente, pero esta, la parte coactiva y sancionadora, ha sido deliberadamente omitida por Zapatero.

La referencia gubernamental a que esta medida “salva vidas”, es una estupidez, si realmente salva vidas, ¿por qué hemos estado siete años de legislatura con muertes evitables?, ¿por qué esta medida es temporal? y, Zapatero confía en que “ojala, la limitación pueda levantarse cuanto antes” ¿para provocar muertes?.

Y si la motivación fuera realmente “salvar vidas” ¿cómo se incluye entre las medidas apagar las luces en las carreteras? 

Lo cierto es que, tal y como confesaba Rubalcaba “He tenido que improvisar mientras venía para acá las medidas”, se trata de otra ocurrencia que será a su vez rectificada en breve.

Pero no deja de resultar preocupante el nivel de intromisión en nuestras vidas y de intervencionismo creciente que padecemos, con la velocidad, el tabaco, las chucherías, la prohibición de los toros, las constantes subidas de impuestos, el adoctrinamiento en las aulas y tantas otras.

Felizmente han resultado fallidos los intentos de imponernos la temperatura por ley “en bares, tiendas, estaciones o cines, no podrá superar los 21 grados en invierno ni bajar de 26 grados en verano”, de limitar el consumo de hamburguesas y de aprobar la penalizadota ley del vino.

Lo único que justifica la nueva medida es que, efectivamente, tenemos un problema de posible desabastecimiento energético, como ya hubo en el final del franquismo. La errática política del gobierno con las energías renovables y la nuclear tiene mucho que ver con ello.


De reptiles

Es curioso que la denominación de “fondo de reptiles” para el dinero que se han repartido los socialistas en Andalucía defraudando a nuestro sistema de pensiones, se la hayan dado ellos mismos.

Tenían tan interiorizado que lo que hacían con el dinero de todos era propio de reptantes, de aquellos animales que caminan arrastrándose, que el mismo director general de Trabajo de 1999 a 2008, el socialista Francisco Javier Guerrero, confesó que se concedían multimillonarias ayudas sin regulación y que «no era una subvención excepcional, era un fondo de reptiles para crisis». Así directamente, sin anestesia, confesión ante la policía.

En el diccionario de la Real Academia de la Lengua “fondo de reptiles” se describe como “fondos secretos que se aplican a la captación de voluntades”, mientras todos pensábamos que eran aquellos fondos opacos con los que se enriqueció la cúpula de Interior de Felipe González, y que llevó a la cárcel a Rafael Vera por apropiarse de más cuatro millones de euros, o también aquellas pesetillas con las que el ministro Corcuera regalaba joyas a las esposas de sus colaboradores, resulta que no, que los reptantes socialistas estaban también haciendo su agosto con el dinero de la política social.

Es reprochable que en materia de pensiones el mismo gobierno que le dice a un albañil que deberá subir al andamio hasta los 67 años, favorezca la jubilación anticipada a partir de los 55 años a los empleados de bancos y cajas, pero es sencillamente repugnante que se regalen pensiones a amigos que no han trabajado y todavía no haya ningún responsable político en su casa o en prisión.

El gobierno de Rodríguez Zapatero ha desmontado el armazón legal de España, que era un país serio, no solo abriendo el melón estatutario a nuevas naciones inconstitucionales, sino derogando normas tan necesarias como la que impedía a las administraciones endeudarse irresponsablemente o la que garantizaba a nuestros jubilados la actualización de sus merecidas pensiones.

Que toda esta desmembración normativa se haya hecho en los mismos años en los que el “fondo de reptiles”, encargado de inventar prejubilados, alcanzaba los 410 millones de euros, el déficit del Sistema Nacional de Salud arriba a los 15.000 millones, y el gobierno central debe a los autónomos más de 7.500 millones de euros, nos descubre, con toda la crudeza, el nivel de ineptitud alcanzada por el actual ejecutivo, propio de reptiles, según ellos.


Y ahora Estanflación


Hubo un tiempo en que los españoles andábamos despreocupados de la economía, hay un gobierno nacional, con competencias exclusivas, supuestamente dedicado a ello.

Aquel desinterés, justificado por los cinco millones de nuevos empleos y el aumento de la riqueza, se ha tornado ahora en intensa preocupación. Los españoles ahora se familiarizan con la deuda soberana o la prima de riesgo, y pronto también con la estanflación, que es lugar en el que ahora se halla nuestra dolida nación; estancada y con inflación.

Mientras el Producto Interior Bruto de Alemania creció el pasado año un 3,6% y el francés un 1,5%, el español retrocedió un 0,1%, esto quiere decir que nos encontramos con la previsible salida en “L” de la crisis, o sea, que tras caer, nos arrastramos por el fondo.

A esta situación, de por sí muy negativa, se adiciona ahora otra; la inflación, que esta semana ha crecido hasta el 3,3%, más de un punto por encima de nuestros vecinos, y que tiene dos efectos inmediatos.

El primero, volvemos a ser menos competitivos, ya que nuestros productos, la cesta de bienes y servicios representativa del consumo nacional, es más cara, por lo que exportaremos menos, e importaremos más, ya que los productos europeos se abaratan en relación con los nuestros.

El segundo efecto del aumento de precios es el empobrecimiento general, y más específicamente de asalariados y pensionistas, ya que tienen fija su retribución nominal y, por tanto, al subir los precios de su consumo, su renta real disminuye en la misma medida que el aumento del IPC.

Este alza de los precios españoles se produce por tres motivos, uno exterior y común a todos, como es el de las materias primas y la energía importada, y los otros dos responsabilidad gubernamental; el aumento en los impuestos y en la electricidad.

Con el ejecutivo socialista todos es posible, ayudar a la energía solar y luego abandonarla; anunciar el cierre de la nuclear de Garoña, para ayer decidir la ampliación de la vida útil; decirle a Angela Merkel que se acabó el déficit y después permitir a las autonomías que superen los límites de endeudamiento. Es incluso posible que pueda haber un escenario peor que el actual de estanflación, pero, francamente, a mí no se me ocurre cual.


Sobreendeudamiento

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, acudió a la Moncloa para pedir más dinero y 35 competencias, y se llevo lo único que Rodríguez Zapatero es capaz de dar hoy, más deuda, así CIU podrá pedir a otros 2.500 millones de euros adicionales en préstamos.

Es cierto, que la mala situación financiera de la Generalitat no es imputable a Artur Mas, sino a la sucesión de gobiernos nacionalistas y socialistas de Pujol, Maragall, y Montilla, y especialmente a este último y su alianza con el separatismo de ERC.

Cataluña, por su situación mediterránea y su condición fronteriza, es una comunidad llamada a liderar el crecimiento económico nacional, sin embargo en los últimos años no ha sido así. En la década que va entre el año 2000 y el 2009, el crecimiento de su PIB, que es equivalente al de su riqueza, se ha situado en el puesto 15 de las 17 comunidades autónomas, solo por delante de Asturias y Baleares.

Además su deuda pública, la más elevada del país, tiene la peor calificación de España, o lo que es igual, es la que más dudas ofrece de  poder ser devuelta en tiempo y plazo.

El acuerdo con Zapatero de optar a un mayor endeudamiento, justo cinco días más tarde de prometerle a Angela Merkel lo contrario, es pan para hoy y hambre para mañana.

Los préstamos, tanto de Mas hoy, como de Montilla ayer, no son gratis, los pagan los catalanes, que ya pechan con unos impuestos superiores a los de sus vecinos aragoneses o valencianos. Los más ricos pagan entre dos y cuatro puntos más de impuesto sobre la renta, y otro adicional en el de Actos Jurídicos Documentados cuando, por ejemplo, adquieren una vivienda.
Como bien ha señalado Alicia Sánchez-Camacho, el nuevo President merece un voto de confianza siempre que utilice la nueva emisión de deuda dentro de un programa severo de recorte del gasto superfluo y de supresión de empresas públicas.

La fabricación de nuevas naciones resulta cara, tanto en términos de libertades, como de coste económico. Las imposiciones de etiquetados, rotulación, doblajes e inmersiones obligatorias no son gratis, y la apertura de embajadas y el reparto de subvenciones fuera de la su comunidad, tampoco.

La visita ha sido de Artur Mas, pero podía haber sido de cualquier otra autonomía. Los gobernantes deben pensar solo en las necesidades de sus ciudadanos y no en hacer ingeniería social con supuestas identidades perdidas a cargo de los bolsillos de aquellos.



Resbalones Financieros


En los últimos meses se han improvisado varias reformas fiscales, dos laborales y tres del sector financiero, todas ellas anunciadas como “definitivas” y de pobres resultados.

La anunciada esta semana sobre nuestro sistema bancario es tan profunda, como imprecisa. Se amenaza con la desaparición de aquellas cajas de ahorros que incumplan un requisito, y este no se determina.

Pero, por encima de la imprevisión gubernamental, y de si las reformas son sinceras rectificaciones o imposiciones externas, hay que reconocer que España padece un grave problema de sobreendeudamiento, cuya responsabilidad es compartida, entre quienes pedían prestado, particulares y sector público, y quienes prestaban, bancos, cajas y cooperativas de crédito.

“Ante el vicio de pedir la virtud no dar”. El famoso dicho no ha estado vigente en España en los últimos años, tampoco en el sector financiero. Hoy pagamos las consecuencias.

En la actual crisis bancaria, tanto por la falta de crédito de nuestra deuda pública en el exterior como por la delicada situación de nuestras entidades financieras, hay una superposición de responsables.

Por su orden, el primer responsable es el gobierno socialista, en su doble condición de demandante de préstamos, que acumula el 80% del endeudamiento público, y de vigilante, ya que no ejerció de manera eficaz el control que, el artículo 149.1.11 de la Constitución le otorga sobre la ordenación del crédito.

Difícilmente el ejecutivo de Zapatero iba a poner algún límite a la ligereza bancaria cuando exhibía como mérito propio tener “el sistema financiero más sólido” del mundo hace tan solo dos años.

El gobierno central, por tener competencia exclusiva, es también responsable de haber derogado la ley de estabilidad presupuestaria para facilitar el endeudamiento galopante del resto de las administraciones, y solo para él mismo ya precisa de 21 millones de euros de créditos cada hora.

En segundo lugar, las entidades financieras son también responsables ya que han prestado en exceso, con menores garantías de las debidas y con una desmedida concentración de riesgo. En general, se ha llevado a cabo una política innecesariamente agresiva en la captación de su activo.

Finalmente, también los particulares somos responsables de haber hecho un uso exagerado de la petición de créditos; encadenando hipotecas inmobiliarios, saliendo de vacaciones de prestado y pidiendo créditos al consumo.

Esta superposición de errores de los diferentes agentes que participan en el mercado financiero es el que nos ha traído donde estamos. Hemos pasado en tiempo record, de alardear del mejor sistema financiero del mundo a que el gobierno pida la nacionalización de parte de él por riesgo de colapso.


De las pensiones

Trabajar más y gastar menos, una obviedad, esa es la sencilla receta que precisamos para salir del profundo pozo en el que deambulamos, y también del actual laberinto de las pensiones.

¿Cómo se concreta esa necesidad nacional de trabajar más y reducir el gasto en pensiones, para asegurar la viabilidad del sistema de pensiones? Pues con algunas decisiones más imaginativas que la elevación obligatoria de la edad de jubilación a 67 años.

En 1996, cuando el Partido Popular alcanzó el gobierno la situación en la Seguridad Social era peor que la actual; menor número de cotizantes, déficit permanente, y un pequeño agujero, superior al medio billón  de las antiguas pesetas al que hubo que hacer frente de inmediato para que nuestros jubilados pudieran acabar el año cobrando. Ni entonces se propuso, ni ahora es indispensable, la elevación de la edad de la jubilación obligatoria.

Se precisan otras cosas, la mayoría de las soluciones están reflejadas en los veintiún puntos que conforman el acuerdo de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, que solo tuvo un elemento de discrepancia, el de la edad obligatoria de jubilación.

La primera es que el gobierno que administre la hucha de la Seguridad Social lo haga sin trampas. Hasta de tres tipos las ha hecho Zapatero, y llamativamente el acuerdo del Pacto de Toledo -refrendado por PSOE, PP, CIU, PNV…-así lo reconoce. No se ha ingresado el superávit de 2008, 2009 y 2010 en el Fondo de Reserva, se ha gastado de él para fines distintos de las pensiones contributivas, y ahora el gobierno de los funcionarios de nuevo ingreso solo aportará un 25% de lo que debería.

Por ello hoy hay menos dinero en la hucha del que debiera porque indebidamente se ha ingresado de menos y también se ha gastado de más.

El segundo elemento de la frase inicial, el referido a trabajar más, debe lograrse de dos formas. Con el alargamiento voluntario de la vida laboral, hoy son más de 130.000 trabajadores mayores de 65 años que lo hacen, merced a la reforma de Aznar 1997, y hay que mejorar este camino.

Y finalmente reduciendo las prejubilaciones, no es posible que en el último año el 44% de los jubilados lo hiciera antes de la edad prevista.

Todo ello a de hacerse antes que la simplista solución prevista de generalizar obligatoriamente los 67 años.


Vargas Llosa

“España me salvó de ser un paria” afirmó Mario Vargas Llosa al recibir el premio Nobel de Literatura. Resulta reconfortante que frente a las respetables corrientes indigenistas de Hispanoamérica, el peruano más ilustre destaque las ventajas pertenecer a nuestra comunidad lingüística.

Toda lengua, por pequeña que sea, supone una riqueza a preservar y a engrandecer, aquí disfrutamos del valenciano que debe ser defendido y enseñado.

No obstante, en ocasiones, es bueno que llegue alguien del otro lado del Atlántico para recordarnos que escribiendo en una de las cincuenta variantes que tiene el quechua y el aimara en Perú no habría tenido ni millones de lectores, ni Nobel, ni disfrutaría escribiendo en una "maravillosa lengua", en uno de los idiomas más "dinámicos", "enérgicos" y "creativos" del mundo, el español.

No me estaban premiando sólo a mí sino la lengua en la que escribo” afirmó Vargas Llosa, que hizo en la Fiesta del Chivo, la mejor descripción de las relaciones de poder que se pueda escribir, la leí hace once años y aún me parece irrepetible, escrita sobre la República Dominicana, en la transición de los años sesenta, su profundidad la hace aplicable hoy a cualquier lugar del mundo.

Su reciente obra El sueño del Celta me parece también extraordinaria, y dista mucho de Los Jefes, su primer libro publicado y premiado, y de Los Cachorros, en ambos, mis carencias literarias me impidieron encontrar al mismo autor y su evidente calidad.
El compromiso con la libertad de Mario frente a las dictaduras, “siempre he combatido el autoritarismo, de izquierdas y de derechas", y al nacionalismo "plaga incurable del mundo moderno", lo hacen hoy referencia inexcusable en la literatura comprometida, que no necesariamente debe estar en la izquierda.

De hecho en el continente americano, como él mismo afirma  "sólo queda una dictadura -Cuba- y algunas 'semi dictaduras' como la Venezuela de Chávez o Nicaragua".

Tras haber residir en París y Londres, su afincamiento, primero en Barcelona “la capital cultural de América Latina”, durante cinco años, y después en Madrid, es para todos un orgullo.



¿Qué es el mercado?


Si una persona se acercase a nosotros para pedirnos 22 millones de euros cada hora, repito, cada hora de las 24 horas al día, incluyendo sábados y domingos, sin garantías para devolvérnoslo, ¿le prestaríamos el dinero? Probablemente no, y si lo hacíamos sería con condiciones.

Pues bien, esas condiciones, esas garantías ante nuestro deudor, que nosotros prudentemente le exigiríamos, son las que establecen quienes nos prestan a nosotros a través de lo que se llama “prima de riesgo”, que es un pequeño seguro contra la morosidad, y esta sube o baja diariamente en función de si las decisiones del potencial moroso garantizan la devolución del préstamo o no.

España está en esa situación, y además de pedir prestado durante 2011 cada hora 22 millones su comportamiento ha sido negligente, derrochador y faltón con quién nos presta diariamente lo que necesitamos para comer.
 
El mercado es sentido común, ni más ni menos, puro sentido común, el mismo que todos empleamos diariamente. Conformado por millones de decisiones individuales que actúan, como previno Adam Smith, como “una mano invisible”.

¿Es el mercado quién nos gobierna? El mercado solo puede gobernar al irresponsablemente endeudado.

El mercado solo gobierna a quién se deja gobernar, a quién, por desconocimiento o desidia, no sabe administrarse.

El mercado no toma ninguna decisión por nosotros o por nuestro Consejo de Ministros, pero evidentemente censura o aplaude las medidas que cree perjudican o benefician a la economía de una nación a la que le tienen prestado su dinero o el de los fondos de pensiones de lo jubilados de su país.

El indicador fundamental para conocer si somos más o menos vulnerables a las decisiones del mercado es nuestro endeudamiento y  la dependencia que tenemos de préstamos externos.

¿Está España siendo administrada por el mercado? Ni más ni menos que lo estaríamos nosotros si para acabar el día nos hiciese falta durante toda nuestra vida que nos prestaran constantemente. El socialismo cree que se puede gastar ilimitadamente y que, a quién ahorra para prestarnos, le podemos imponer nuestras condiciones.

Pues no, es al revés, es lo lógico, las condiciones las pone el mercado, el punto de equilibrio entre los que nos prestan de diferentes países –en nuestra nación no hay suficiente ahorro privado-, y quienes en España demandan su crédito, y si no aceptamos esas condiciones sencillamente no nos prestan.

El mercado es idéntico a nosotros pero lo bestia, es más, sencillamente somos nosotros agregadamente. Culpar al mercado, a la especulación, a la avaricia, es sencillamente no asumir nuestra total responsabilidad, y en ello estamos lamentablemente.


2011, el año que acecha


Preferiría escribir otro artículo, pero como economista oxidado me siento en la obligación de analizar las perspectivas del nuevo año y, como no quiero ser agorero, en lugar de dar mi opinión, simplemente ofreceré la formulación que se utiliza para los pronósticos de renta y cada lector que saque su propia conclusión.

En este modelo rudimentario para analizar la renta (Y), observaremos la producción, ya que todo lo producido, fabricado o servido, al final acaba siendo renta salarial, empresarial o de alquiler.

Esta renta (Y) o producción nacional tendría cuatro elementos; el consumo (C), la inversión (I), el gasto público (G) y las exportaciones netas (X-M), lo que supone que Y=C+I+G+(X-M).

Observando estos cuatro componentes vemos que solo uno, el último, las exportaciones netas, (X-M),  puede tener un  comportamiento futuro positivo, ya que no depende de nosotros sino de la creciente renta exterior, que hará que la venta de nuestros productos fuera de España (X) crezca y que nuestras importaciones (M) lo hagan en menor medida producto de la escasa capacidad económica del consumo interno.

El consumo (C), se mantendrá en niveles bajísimos ya que depende básicamente del nivel de riqueza personal y de la renta presente o futura. Ambas andan por el suelo, los españoles se sienten pobres, en el último año la bolsa ha caído un 16% mientras la de Méjico o Alemania crecía un 18%, nuestras viviendas han perdido un 20% de su valor y las expectativas del consumidor son muy negativas en un 75% de los casos.

Ni la inversión (I) en vivienda, ni la estrictamente empresarial, o de bienes de equipo, encuentran el suelo en una caída en que, las subidas de impuestos –IVA, e IRPF- y de los costes energéticos –luz y gas crecen ya un 60%-, solo hacen que agravar.

Finalmente el último componente, el gasto público (G) de 2011, ya tiene una anunciada caída en todos los niveles administrativos, lo cual es correcto en el largo plazo pero acentúa el empobrecimiento presente. Son medidas de ahorro que debieron tomarse hace cuatro años.

Cada cual que ponga el resultado que quiera a la ecuación de nuestro futuro, Y=C+I+G+(X-M), yo como responsable público, solo puedo advertir que 2011 no llega sino que acecha.


Miguel Barrachina, Vicepresidente de la Diputación de Castellón
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