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En este periodo de profunda crisis, en dos meses que llevamos de años, las propuestas gubernamentales de los viernes son rectificadas los lunes y retiradas los martes. Cuestiones de gran transcendencia económica como la congelación salarial, el alargamiento del computo de 15 a 25 años para el calculo de las pensiones, con la consiguiente bajada que ello supondría, el retraso en la edad jubilación a los 67, el anuncio de reducción del gasto un día antes de aprobar gastos adicionales o la supresión de la deducción de 400 euros, son solo cinco ejemplos de confrontación interna que evidencian el desconcierto reinante en el ejecutivo nacional. Mientras el gobierno socialista se pone de acuerdo consigo mismo debería aprovechar para cumplir los acuerdos de esta cámara, y no desacatarlos, como sucede con la aprobación de la propuesta de reducción de altos cargos. El gobierno tiene la obligación parlamentaria de reducir estos y sus correspondientes asesores en un 25%. ¿Cómo es posible que con el enorme traspaso competencial a favor de las CCAA, producido desde el año 2004, el gobierno socialista tenga un 25% más de personal directivo cuando España estaba vicepresidida Mariano Rajoy? ¿Cómo se justifica que en el año 2004 hubiera 18 Secretarías de Estado y ahora haya 25? ¿Por qué han aumentado en 24 las Direcciones Generales? También debiera eliminarse una Vicepresidencia, y los ministerios de la Igualdad y la Vivienda, la supresión de un ministerio no es solo una persona, son asesores, administrativos, edificios, coches oficiales. Mientras en España se destruía un millón y medio de empleos en la presente legislatura, las administraciones públicas creaban 123.000. ¿Cómo es posible que un gobierno viva tan ajeno a la dramática realidad nacional? Para premiar tal despropósito la Secretaría de Estado de Economía ha elevado los pagos por productividad un 26,2% en 2010 para su departamento. Así premian la generación de 1.500.000 parados, sí, si lo suyo es crear parados, han sido enormemente productivos, se merecen un premio del 26% de aumento por productividad y más.
La vinculación entre pensión y empleo actual es tan íntima, que este año, 2010, y no 2023, el gobierno socialista podría romper la hucha de las pensiones, el fondo de reserva, nacido en 1997, con gobierno popular. El hundimiento de nuestra economía es de tal envergadura, que hacer previsiones sobre el superávit de nuestro sistema de pensiones a un año vista es casi una temeridad. Nunca se había conocido un año con 635.000 afiliados a la Seguridad Social perdidos, y el pasado enero fue el sexto consecutivo de caída, con 258.000 menos. Rodríguez Zapatero es un cortoplacista acreditado, sus reformas fiscales “con vocación de permanencia” no alcanzan el año de vida, como la deducción de los 400 euros y su Presupuesto para 2010 se modifica severamente en el primer mes de vigencia. Por eso, cuando ahora se urge el cambio en nuestras pensiones, Zapatero no piensa en 2023 sino tan solo en acabar la legislatura. Sólo con unas cuentas en la Seguridad Social maltrechas se baja las pensiones, en términos reales, al 20% de los pensionistas españoles, como ha ocurrido por la acción combinada de la elevación en las retenciones y la mínima subida de la paga mensual.
Con excepción de la venta de armas, que creció el primer semestre de 2009 un 64%, lo demás se torna ruinoso en manos del ejecutivo socialista. Lo cual no deja de ser llamativo, para aquellos que accedieron al gobierno tras la pancarta del “No a la guerra” y que acaban de enviar a Líbano a la Legión, que solo sepan administrar con éxito la industria armamentística nacional, algo es algo. Pero volviendo a quienes más lo necesitan, las personas mayores y aquellas con discapacidad que tienen limitada su autonomía y llamamos dependientes, sufren hoy el fracaso del no nacido sistema nacional de dependencia. Todo ello en un año en que el IVA para la prestación de servicios y asistencia social va a subir del 7% al 8%, y el presupuesto del ejecutivo central para la dependencia ha caído casi un 20%. Lo que supone encarecimiento de las prestaciones y menores recursos para atenderlos. Sindicatos, empresarios, asociaciones representantes de personas con discapacidad y mayores y la mayoría de grupos parlamentarios, que dieron su apoyo a esta norma, han manifestado ya públicamente su desencanto. El tiempo medio de espera desde la solicitud hasta la recepción de la ayuda llega a alcanzar los 18 meses, y lo que es peor, con la ley no sólo no se han reducido las desigualdades territoriales preexistentes en la atención a las personas dependientes sino que se han acrecentado. Por tanto, no admite demora una revisión de la ley que garantice servicios comunes en el conjunto nacional, que armonice la atención a las personas dependientes al margen del lugar en el que vivan, y que simplifique un procedimiento que ralentiza, hasta convertir en inservible, una ley que tenía las mejores intenciones.
“Haz todo lo que debas y debe todo lo que hagas”, eso y no otra cosa es lo que Pedro Castro recomienda a los 8.000 ayuntamientos españoles, en una clara muestra de que comparte con la dictadura cubana algo más que su apellido. Esta apología del endeudamiento público es consustancial al socialismo y su apuesta por la salida pública a la crisis, y es el mejor exponente de la irresponsabilidad en que mueven buena parte de nuestros dirigentes, empeñados en arrinconar a la iniciativa privada a la que hurtan el crédito bancario y elevan los impuestos. El pasado año el endeudamiento familiar y el de las familias se redujo un 0.3% y un 0.2% respectivamente, mientras el de las administraciones públicas creció en un 36.4%. Huelga decir que los préstamos que bancos y cajas no quieren dar a autónomos y empresarios son los que ya se han llevado las administraciones, singularmente la central, y que el efecto expulsión de la iniciativa privada por parte de la pública (crowding-out), que está teniendo lugar en España es el origen de buena parte de nuestros males, y el preludio de nuevas subidas de impuestos. Mientras familias y empresas se ajustan el cinturón, el jefecillo de los municipios españoles quiere que estos engorden su deuda hasta reventar. La frase no puede extrañar en un sujeto como Pedro Castro que considera públicamente a los votantes del Partido Popular, ganadores de las últimas municipales, “tontos de los cojones”. El gasto público es indispensable pero hay una parte innecesaria, como que Zapatero eleve en un 40% el número de altos cargos, ya son 547, a los que hay que añadir 647 asesores. Una lastima que no administre a nuestra nación como al PSOE que sólo pagó a la banca el 2 por ciento de los 34 millones de euros que su partido debía ala banca por demora. En el desquiciamiento económico en que vivimos el relevo de Rodríguez Zapatero ya tiene nombre, Pedro Castro, sólo él puede superarle.
El 43% de los jóvenes españoles está en el paro, 975.000 en octubre, hoy serán ya más de un millón. González llevó la tasa de paro juvenil hasta el 42%, que bajó con el gobierno popular al 22%, ahora Zapatero superará con holgura al anterior presidente socialista. Empleo y educación de calidad se precisan con urgencia para superar la apatía en la que Rodríguez Zapatero ha sumido a la mayoría de nuestros jóvenes. Para sacar al millón de jóvenes del paro hacen falta unos menores costes laborables, como los dos puntos de reducción de las cotizaciones sociales y un nuevo modelo de contrato laboral, anunciados por Mariano Rajoy. Se puede crear un nuevo modelo de contrato laboral sin que se pierda ningún derecho y todos ganen. Simplemente, como siempre se ha anunciado, respetando la totalidad de los actuales contratos de la docena de millones de empleados que ya son fijos y que el nuevo contrato solo sea aplicable a aquel que ya carece cualquier derecho, al que está en el paro y que aceptaría un contrato indefinido aunque el despido no alcanzase los 45 o los 33 días de indemnización por despido presente. Junto a la reforma laboral, la tributaria y la reducción del gasto corriente, que tienen un efecto inmediato, debe llevarse a cabo la educativa, que es a más largo plazo. Desde 1990 en España se ha implantado un modelo educativo socialista, con escasa exigencia y perdida de autoridad del profesorado que ha dado como resultado el abandono prematuro de las aulas sin cualificación del 32% de nuestros jóvenes.
Ya en la primera semana de gestión de la Presidencia Española se ha expedido el certificado europeo de defunción política de Zapatero, que es ahora víctima de una pedantería internacional impropia de un gobernante. La humildad de Leire Pajín anunciando la presidencia rotatoria como “de acontecimiento de interés planetario” –luego lo rebajó a “mundial”, consciente de que a algún extraterrestre pueda no interesarle- es el mejor exponente del ensoberbecimiento progresista. El elevado desprestigio internacional de nuestro gobierno, es solo comparable con sus despropósitos. Si la propuesta de “medidas coercitivas” que ha planteado ZP para aquellos países de la Unión que incumplan “objetivos en política económica” se aplicase, España regresaría a la peseta, seríamos expulsados de la zona Euro por manifiesto incumplimiento de los criterios de Maastricht. De los cinco criterios de convergencia, que el gobierno de Aznar, con Rajoy como ministro, aprobó en tiempo record, hoy suspenderíamos todos los que son de nuestra competencia, lo que debiera suponernos la expulsión de la Eurozona. Por tanto mejor que no nos pongamos exigentes. Es la revancha exterior. Cuando Zapatero afirmó en 2007 que “el modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia” y que “España ha entrado en la Champions League de la economía mundial" y en 2008 que “hemos superado a Italia, cosa que deprime mucho a Berlusconi… aunque nuestro objetivo es superar a Francia y esto no lo quiere oír nuestro amigo Sarkozy” estaba sembrando el recelo exterior que ahora recoge. La realidad es que de 27 países europeos ocupamos el lugar 26 en tasa de paro, solo por delante de Letonia, nos supera también Bulgaria, Hungría, Malta, o Chipre, todos, menos uno. Por eso hoy Zapatero paga su arrogancia económica y hay unanimidad entre la prensa, el alemán Frankfurter Allgemeine, The Economist, Herald Tribune Financial Times o Le Figaro, en subrayar la ineptitud del líder del PSOE. En España no sorprende, éramos conscientes de sufrir un presidente que no distingue “progresivo” de “regresivo”, pero leerlo en los diarios del resto del mundo le da otro alcance. Escribí en este mismo medio un artículo bajo el título “Zapatero en Neptuno” hace ya dos años, destacando su lejanía de la realidad, pero es mucho más efectivo, y aséptico, que sea el gobierno alemán y los medios de aquel país quienes hablen de su política “insensata” del riesgo de "balcanización" que corre España y de si existe algún seguro para Europa que cubra los riesgos de la presidencia de Rodríguez Zapatero.
En este mes se han publicado hasta seis encuestas distintas sobre intención de voto en unas elecciones generales, en todas ellas Partido Popular vence a los socialistas, y en las tres últimas, realizadas por el Grupo Correo, el diario Mediterráneo -Periódico de Cataluña- y Antena 3, la diferencia asciende al 5.2 %, 5.5% y 6.2% respectivamente, distancia esta que permitiría a Mariano Rajoy ser investido presidente. Con todo, el dato más revelador de las recientes encuestas es aquel que sitúa ya en un 39% el número de catalanes favorable a la independencia de su comunidad, frente al citado 41% que está en contra. Digo más revelador, porque es más sencillo cambiar de voto de sentimiento. Lo que supone que con Zapatero se han multiplicado el número de separatistas en Cataluña que, históricamente, no alcanzaba el 20%. Siempre he creído que Rodríguez Zapatero era un gran chollo para el separatismo patrio y que, en lugar de combatirlos ideológicamente, les ha suministrado combustible. Hoy, la misma encuesta del Periódico de Catalunya, recoge el impresionante dato de que más de un 30% de los socialistas catalanes votaría por separarse del resto de España. En los 30 años en los que España ha vivido el proceso de descentralización más importante de su historia, y de la de cualquier país occidental, los que quieren mantener la unidad nacional caen del 91% al 41% en Cataluña –un 20% no se manifiesta-, lo que supone que no son las competencias, ni las transferencias económicas lo que resuelve la cuestión, sino que es un problema ideológico que hay que combatir, por tanto, ideológicamente. Cosa que no puede hacer el presidente de una Nación que afirma que este es un concepto “discutido y discutible”, y además impulsa un Estatut que fractura de hecho aquella unidad soberana a la que se supone que debía representar. La falta de sentido de Estado de Zapatero junto a su calamitosa gestión económica, que ha llevado a que en 2009 Caritas socorriese a 800.000 familias, hacen que el relevo en el gobierno de España sea, además de conveniente, urgente. Con casi cinco millones de parados, y la creciente fractura nacional, cada día que pasa con un gobierno sin ideas es un día perdido.
No soy habitual de los toros de plaza, pero reconozco que en las dos únicas corridas a las que he asistido en mi vida he descubierto componentes artísticos que desconocía. El público asistente, por cierto, además de ilustrado, me pareció mucho más pacífico que el que en los mítines de ERC grita “morí el Borbó” –muerte al Borbón- y, a demás, el toro tiene más posibilidades de ser indultado y salir con vida, que el monarca español de los juegos navideños “del ahorcado” que las juventudes separatistas han puesto en marcha. Es llamativo que en la renuncia histórica que se piensa perpetrar en el parlamento catalán no haya pesado la afición taurina de Lluís Companys que dirigió ERC y presidió la Generalitat. El toreo es una tradición catalana de más de cinco siglos y Barcelona, que llegó a tener tres plazas, ocupa lugar preferente en la fiesta nacional. Quienes quieren imponernos por ley sus gustos, no están preocupados por la vida de una raza de toros, que se extinguiría sin la fiesta, sino por suprimir vínculos con el resto de España. Los toros de Osborne no hacían ningún daño, pero había que destruirlos, las corridas no son obligatorias pero hay que prohibirlas. El separatismo catalán, tras el bochorno del referendo, en el que solo votó el 27%, a pesar de que se celebraba entre 15% del censo más nacionalista de Cataluña, asume la votación del viernes como una revancha. Se equivocan, es ir contra su historia, contra su libertad. Lo encubren con la protección de los animales, pero si nosotros lo fuéramos elegiríamos la vida del toro bravo antes que la del conejo enjaulado o la de la vaca estabulada. Si su preocupación real es por la calidad de vida de los animales, en el orden de prohibiciones debieran observar previamente lo que comen, y con qué visten, y dejar tranquila a gente que para hacer uso de su libertad tendrá que viajar a otras autonomías o incluso a Francia.
Marruecos nos amenaza mientras mantiene la opresión de los saharauis, Gran Bretaña ametralla nuestra bandera y retiene a cuatro guardias civiles que perseguían a narcotraficantes, Obama nos envía a la guerra de Afganistán sin ponerse al teléfono, y los secuestros de españoles se cotizan al alza. Cuando nuestros vecinos no se habían repuesto del esperpento que supuso la gestión del secuestro del Alakrana, donde “al parecer” el Ejercito Español no es capaz de alcanzar a las lanchas en las que huyeron los piratas pero sí de acertar con sacos de billetes en el punto exacto –para eso entrenan, claro-, una sucesión de ridículos internacionales nos vuelven a convertir en diana de todas las risas. Nuestro vecino Marroquí, que mantiene, según las resoluciones de la ONU de 1975 una “abominable” ocupación del antiguo Sahara Español, y da un trato degradante a Aminetu Haidar y el resto de saharauis, lanza veladas amenazas sobre nuestra seguridad e inmigración. Es sorprendente que cuando en España viven más 700.000 marroquíes, parte de ellos ilegales pero con derecho a sanidad y educación universal y gratuita, su gobierno nos trate como si le debiésemos algo. No deben estar al corriente de que ZP afirmó nada más llegar al gobierno que el conflicto entre el Polisario y Marruecon “lo resolvería en seis meses”. Pero no es menos desconcertante que ya tengamos más hombres en Afganistán que en Irak, y que Obama no se haya puesto al teléfono para pedirnos el sacrificio de la vida de nuestros militares. Con Aznar al menos hubo foto de las Azores, ahora ni foto ni llamada, ni nada. Por cierto ¿dónde andarán las artistas de ceja, que pedían el regreso de las tropas?, negociando subvenciones, seguramente. En este desconcierto en que se sume la comunidad internacional, parece que la criminal Al Qaeda no está al corriente de nuestra costosa Alianza de Civilizaciones y, ahora, además de matar civiles y militares infieles, también secuestra a nuestros cooperantes. Ni siquiera nuestros éxitos deportivos, con la cuarta Copa Davis, hacen olvidar el hundimiento del prestigio internacional, ya que no gana ni la selección nacional, ni España, tan solo “la Roja” obtiene triunfos, no vaya a ser que las “auténticas” selecciones nacionales –las de las autonomías- se ofendan. |
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