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    artículo de fondo

.........................por José María Fernández, escritor y prof. titular de universidad



Argumentaciones demagógicas

Cuando ya hace más de veinticinco años Federico Jiménez Losantos, Armando de Miguel, Santiago Trancón… firmamos, encabezando el Manifiesto por la Igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña, nos llovieron artículos y colaboraciones periodísticas por doquier en las que sistemáticamente se nos insultaba, se nos descalificaba y se negaban los hechos, los evidentes y los constatables. Después vino el éxodo, la huida de Cataluña y la contundencia del secuestro y el tiro a Federico para que muriera desangrado.
        
Ahora, Vargas Llosa, Fernando Savater, Luis Alberto de Cuenca… firman otro Manifiesto por la Lengua Común y salen los teloneros del régimen a decir tonterías, a negar la evidencia de que el español es perseguido en España, de que se multa a personas por utilizarlo, de que hay una policía y unos comisarios lingüísticos, de que hay padres que no pueden escolarizar a sus hijos para que reciban enseñanza en castellano. Se niega la evidencia de que en España, en relación con el idioma, se persiguen, se cercenan y se controlan los derechos individuales de las personas. Puro nazismo. Nazismo nacionalista.
        
Como hay muchos que viven de los múltiples pesebres de las autonomías y de los intereses políticos, (por supuesto bastardos) no me extraña el coro de descalificaciones que publica, sobre todo la prensa catalana, en relación con este tema, y aunque no me molesta demasiado porque, en general procede de gentes del pesebre, de gentes con orejeras, de gentes con formación similar a la de Montilla (el bachiller presidente) o a la del Benach, sí me alteran las argumentaciones demagógicas de Henry Kamen, las vertidas por él en un artículo de opinión, publicado en El Mundo el 15 de julio de 2008. Procuraré no hacerme pesado, pero quiero analizarlo y comentarlo, aunque sea brevemente.
        
Lo primero que dice Kamen es que si uno echa (y él lo ha hecho) un vistazo a la prensa internacional, “no encuentra ningún manifiesto apasionado a favor de la lengua nacional dominante”. Claro que no, Kamen, porque ningún país en el mundo prohíbe y persigue la lengua común, porque ningún país en el mundo está controlando tan férreamente a las personas como se hace en España y porque no creo que existan muchos articulistas por el mundo adelante dispuestos a calificar un manifiesto por la Lengua Común como “manifiesto apasionado”. Caperucita le decía al lobo (su abuelita) que le enseñara la patita por debajo de la puerta. La patita estaba embadurnada de harina para enmascarar la verdad.
        
Sigue Kamen contando que la Academia Francesa se opone al desarrollo de las lenguas regionales porque, dice la Academia, se amenaza así a la lengua mayoritaria y la Academia lo justifica porque “desde hace más de cinco siglos el idioma francés ha forjado Francia”, lo que para Kamen es una mentira sonrojante ya que, según explica, “en 1870, el estado francés no pudo reclutar soldados porque muchos de ellos no podían hablar o entender francés”. Pero el que la Academia haya hecho una declaración rimbombante, como suelen hacer todos los organismos oficiales y como suele aparecer en todos los lemas patrióticos como, por ejemplo, en España, el de “una grande y libre”, cuando es evidente que hoy ni es una, ni es grande y menos libre; pero se sigue repitiendo. Con lo cual, el que la apelación de la Academia fuese incorrecta, ni es argumento para abogar por otras lenguas que desplazarían al francés, ni un historiador debe esgrimir el error para mofarse de la postura de la Academia que, por otra parte, para mí es sensata y dice mucho a favor de la grandeza y del sentido común del pueblo de Francia.
        
Y van dos argumentaciones demagógicas en el artículo del señor Kamen.
        
Continúa el artículo con algunos comentarios (que no se prueban) sobre el Manifiesto a favor de la Lengua Común y le concede, eso sí, que es un manifiesto motivado y que llama la atención a cerca de “la imposición del catalán y otras lenguas cooficiales como vehiculares en la enseñanza (lo que constituye) una violación de los derechos de las personas”. Pues bien, señor Kamen, el que unas lenguas sirvan para violar los derechos de las personas tendría que ser argumento más que suficiente para que usted dedujese que estas lenguas no se están utilizando como instrumentos de comunicación y cultura, sino como herramientas para aherrojar, controlar y someter a las personas y usted sabe, o debería saber, que no está bien, que eso sólo pasa en países totalitarios y que usted no debería ponerse al servicio de esos totalitarismos.
        
En lo que sí coincido con usted es en que soy partidario de un único idioma en un Estado y en que en España se han hecho las cosas mal porque la Constitución en esto debería haber sido tajante y porque lo de los nacionalismos y la estructuración de España en Autonomías es un invento diabólico, carísimo y cainita.


Manifiesto sobre el catalán

Hay unos cuantos, según leo en El Mundo, 16,07,2008, que promueven un Manifiesto a favor del catalán. Estoy convencido de que son unos cachondos mentales porque dicen que lo hacen para reivindicar la lengua catalana “como instrumento de integración de los recién llegados”. Lo dicho: cachondos mentales porque algunos, cuando tomaron la decisión de entrar, normalmente de forma ilegal en España, aprenderían algo de español para entenderse en nuestras tierras y ahora resulta que el español les sobra y lo que les hace falta es el catalán porque es “un vehículo de cohesión social de los recién llegados”. Argumento sólido. Razonamiento irrefutable. Lógica de chatarra barata. Sombra de manipulación sobre los inmigrantes. Platos de lentejas: les dan su plato (o apoyo) Jordi Pujol y Ernest Benach.
        
Cachondos mentales porque ahora resulta que vienen como emigrantes a nuestro país, un país cuya lengua común es el castellano o español y nos dan lecciones: una, que el español es, por lo que dicen, lengua de discordia y dos, que el catalán es un “vehículo de cohesión social”. Unos cachondos. Unos cachondos que no afirman nunca que el catalán sea una lengua que sirva para comunicarse unos hombres con otros. Esto no lo dicen porque a lo mejor piensan que sirve para luchar contra hablantes de otras lenguas, o para vivir sin tener que destripar terrones; o a lo mejor se creen eso de que es un “instrumento de cohesión” como el pegamento y medio, que pega, que une. Pegamento que sirve para unir a Benach y a Jordi Pujol con el centre Cultural Islàmic Camí de la Pau (qué bonito: camino de la paz), con el Centro Boliviano-catalán y con Els altres Anadalussos, éstos dos últimos de padres, abuelos, bisabuelos y diez generaciones más, hablantes del catalán, sin duda.
        
Antes se hablaba en Cataluña de los charnegos agradecidos para aludir a aquellos que renunciaban a su idioma y a las esencias personales de españoles para recibir un plato de lentejas, pero ahora tendremos que aludir al grupo de los cachondos, los cachondos del manifiesto a favor del catalán.
        
Bueno, también leo en El Mundo de la fecha citada arriba que en Galicia se lee:
        
“Rúa en obras. Cortada a peóns. Disculpen as molestias. Grazas”.
        
Yo creo que los gallegos se han quedado cortos porque quien está de verdad en obras (obras de derribo) es España.
        
Qué cachondos son todos estos nacionalistas: prohíben el español, multan a hablantes de español y dicen de sí mismos que son el “camino de la paz”.
        
No sé cómo la Humanidad ha progresado hasta ahora sin haber contado con  “los otros andaluces”, Jordi Pujol, Benach. Un milagro. Ha sido un milagro.
        
Y Zapatero nos da leche de bote, como cuando éramos pequeñitos. A ver si ahora que somos mayorcitos…


Gente que responde con tópicos

Cada vez me fijo más en las respuestas de la gente porque me indican la inteligencia de las personas. Hay quienes, como Zapatero, siempre responden con un tópico, normalmente un tópico que piensan que realza su imagen o que beneficia sus intereses. Esas personas que así responden cada día me resultan más distantes y absurdas.
        
El Suplemento Cultural de El Mundo del 3 al 9 de julio de 2008 publicó un debate en el que intervinieron 50 personas con adhesiones y denuestos a favor o en contra del Manifiesto por la Lengua Común en España. Es muy interesante. Me centraré en la respuesta de dos de los opinantes, Félix de Azúa y Suso de Toro.
        
Félix de Azúa termina afirmando que los españoles tienen derecho a elegir la lengua en la que desean ser educados. Algo incuestionable. Los españoles y todo el mundo. La elección, dice, se hará según diversos criterios, el familiar o el práctico, por el que se elige antes el inglés que el croata. Por eso “que las clases dirigentes catalana y vasca quieran imponer una lengua del poder local a sus súbditos es una cacicada tercermundista”. Y de esto, de llamar la atención a los ciudadanos para que exijan sus derechos, para que no se dejen avasallar, para que no sean víctimas de la imposición de una lengua trata el Manifiesto. En suma, el Manifiesto trata de las libertades y los derechos de las personas. De unas libertades y unos derechos concretos, los referidos a la lengua.
        
La respuesta de Féliz de Azúa es esclarecedora. Es, por lo tanto, más o menos acertada e inteligente, pero correcta. Está a la altura de una persona que piensa y razona.
        
Suso de Toro, más adelante, se enreda en una serie de consideraciones, valoraciones ideológicas y supuestas intenciones de quienes redactaron el Manifiesto para deducir, porque le interesa hacerlo, que son gentes que atacan su lengua gallega. Es decir, sufre la paranoia del que se cree perseguido o del que le interesa aparecer como perseguido y además no entra en argumentos racionales para estar en contra o a favor del manifiesto: un claro ejemplo de la gente que contesta con tópicos.
        
Dice Suso de Toro: “Debajo de la iniciativa (se refiere al manifiesto) de estos intelectuales militantes de una causa y uno o dos partidos (está intentado desacreditarlos por una supuesta militancia) hay una postura ideológica que no comparto en absoluto, el nacionalismo centralista y ho-mogeneizador tradicional, (dice él que esto es “nacionalismo tradicional”) pero que respeto (pues si es así, mal hecho el respetarlo). Aunque es lógico que la conclusión del escrito sea proponer la reforma de la Constitución y de los estatutos de autonomía en la dirección que pretenden, porque esa ideología, que era la vi­sión de España que sustentaba al estado fran­quista, (ya estamos con la cantinela del estado franquista) no es la que expresa esta Constitución. Nuestra Constitución nadie le está preguntando por los valores o defectos de la Constitución) no es perfecta para nadie pero expresa una visión de España como un país complejo con diversidad política y también cul­tural, lingüística. Nuestras cuatro lenguas reco­nocidas en la Constitución son patrimonio de to­dos, no sólo de quien las conoce… Pre­tenden eliminar las otras lenguas (se refiere a las distintas del español) y para ello te­nemos que desaparecer los hablantes (afirmación del que se cree en posesión de la verdad, del dogma). Para desar­mar la demagogia (el dueño del dogma sabe que esto del manifiesto es demagogia) en torno de este asunto ya va siendo hora de que los medios de comunica­ción ofrezcan el contrapunto de los hablantes de gallego, catalán o éuscara, también son perso­nas y tienen cosas que contar. Personalmente, vivo entre lenguas y son todas mías, (hay muchos que vivimos entre personas, él dice que no) pero en­tiendo (lo entiende, lo sabe, lo afirma dogmáticamente) que ese nacionalismo pretende eliminar mi lengua gallega.” Ya está. Esto es lo que cuenta Suso de Toro. Nosotros le hemos añadido lo que va entre paréntesis. El lector puede añadir su análisis. El lector no debe olvidarse de que Suso de Toro es autor de una especie de biografía panegírico o biografía de “laudatio” a Zapatero y que Suso de Toro es uno de los asesores áulicos del Presidente del Gobierno.
       
Supongo que no hace falta que repita mi teoría de los tópicos de las respuestas de algunas personas.


Discurso de Gamoneda

Antonio Gamoneda recibió el Premio Cervantes ya hace dos años y todo el mundo que quiera estar al día de lo que se cuece en las telarañas políticas y académicas sabe que el gobierno español tenía resortes sobrados para otorgárselo a quien quisiera, independientemente de sus méritos como escritor. Queda dicho. Y todo el mundo sabe también que Zapatero (Presidente del gobierno) admira a Gamoneda, muy probablemente porque es al único escritor que ha leído, o que presume de haber leído. Y esto último lo digo yo porque así lo pienso, dado su bagaje cultural. Y el mundillo de la literatura sabe que, recién nombrado Zapatero Presidente del gobierno, felicitó las navidades a sus amigos y personas con las que debía cumplir obsequiándolas con un libro de poesía de Gamoneda, el poeta. El poeta único. El poeta de Zapatero.

Todo el mundo que se preocupa por el incierto devenir de España sabe que recientemente Fernando Savater, Vargas Llosa y otros ilustres personajes redactaron un Manifiesto por la Lengua Común porque hay padres en España que no pueden escolarizar a sus hijos en lengua española, porque hay ciudadanos a los que se les multa por hablar español y porque, en definitiva, se anteponen unos pretendidos derechos de territorios a los de las personas. Gamoneda pensó que la defensa de la lengua española era algo lógico y pensó que somos las personas, los ciudadanos, los que tenemos derechos y firmó el Manifiesto, como, lo hemos hecho miles y miles de personas. Pero Gamoneda se enteró de que Zapatero no piensa firmar dicho manifiesto muy probablemente porque su gobierno depende de los votos que le otorgan los nacionalistas de todo pelaje que hay en España y esos están en contra del Manifiesto, de la lengua común, de las libertades y de los derechos de las personas y don Antonio, don Antonio Gamoneda se arrepintió de haber firmado y quiere retirar su firma. Es decir, don Antonio Gamoneda es otro que está al sol que más calienta, al cobijo del poder porque así le caen premios, prebendas, honores y distinciones. Pero esta actitud de Gamoneda le retrata, le deja en cueros, en pelota vil ante los ciudadanos. Le deja sin sabia intelectual, sin poesía creíble. Le deja como árbol seco: un colega haciendo piruetas laudatorias y discursos hueros como el que pronunció con motivo de la recepción del Premio Cervantes, una pieza oratoria que comienza así:

“Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señora Ministra de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, señoras, señores, amigas, amigos: Quiero, antes de entrar en mi exposición, dirigirme al Jurado que pensó en mí para conceder este reconocimiento. Por respeto a su autoridad crítica, no diré que el galardón me sobrepase. Únicamente, con emoción,
Señor: Recibir de manos del Rey de España el Premio Cervantes, ciento cuarenta y cuatro días después de que Su Majestad La Reina me conmoviese en una circunstancia que ha resultado premonitoria, es un hecho cierto que, habiendo ocurrido ya en mi vida, permanece, sin embargo, en el espacio de lo increíble.
Increíble y cierto. Han venido a mí estas dos palabras y, de inmediato, me he dado cuenta de que, sin saberlo ni dejar de saberlo, ya estaba hablando de mis causas y convicciones. Increíble y cierta es también, en su esencialidad, la poesía.”
           
Sólo he citado los tres primeros párrafos para no aburrir demasiado a nadie y porque son suficientes para ver y analizar el caos mental que encierran. Empezamos. Cita Gamoneda en el “captatio benevolentiae” a las “Autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas,” lo cual que puesto en esta tesitura de agradar a todo el mundo no sé por qué no sigue con una retahíla de las otras autoridades  a las que ignora como las provinciales, las de los dirigentes de asociaciones de vecinos, de ONGES, de clubes de ancianos, de padres maltratadores, de madres sufridas y sufrientes, de familias, de municipios y de sindicatos, por ejemplo.
        
Y sigue don Antonio, dirigiéndose al rey, con un: “después de que Su Majestad La Reina me conmoviese en una circunstancia que ha resultado premonitoria, es un hecho cierto que, habiendo ocurrido ya en mi vida, permanece, sin embargo, en el espacio de lo increíble”  donde lo de conmover en una circunstancia no sé cómo se come en castellano ni como se entiende atendiendo al significado de las palabras utilizadas. Digo yo que es pura palabrería, puro verbalismo, pero… Y lo de “permanecer en el espacio de lo increíble” se acerca al más puro lenguaje críptico, zapateril por otras señas: increíble para un poeta laureado.
        
Finalmente admite Gamoneda que “me he dado cuenta de que, sin saberlo ni dejar de saberlo, ya estaba hablando de mis causas y convicciones”, lo cual es algo altamente metafísico: “sin saberlo ni dejar de saberlo” y concluye que con esta metafísica de papagayo estaba hablando de “sus causas y convicciones”. Causas y convicciones. Hablando de causas y convicciones ¿Qué querrá decir que no dice?
        
Vamos, una buena tela para un traje.
        
Sinceramente creo que, con esta solidez intelectual es mejor que retire su firma al Manifiesto. Las que queden no llevarán el lastre de la suya. Dicho sea para clarificar algunas posturas, no con ánimo de ofender. Quede muy claro.



Tenemos Zapatero porque lo pidió el pueblo

Hace unos meses, el pueblo español pidió a Zapatero. Pidió que siguiera de presidente. Y ahora varios millones de españoles están ya empezando a pasar hambre y privaciones porque hay una enorme crisis económica que el gobierno no sabe cómo atajar. Es más, para que todo parezca que va de rositas” el gobierno de zapatero no quiere ni admitir que existe una enorme crisis en España. Pero los españoles tienen lo que pidieron y ajo, agua y resina.
        
Félix María Samaniego, uno de los mayores fabulistas de todos los tiempos es autor de numerosas fábulas en la línea de las de La Fontaine (otro de los grandes) por el tono burlón y alecionador. Una de las suyas, la que se titula “Las ranas pidiendo rey”, recuerda, dentro un humanismo anarquista, que se vive mejor y más libre sin un rey (gobernante) que atenace a los súbditos, pero que los súbditos, si se empeñan en pedir alegremente y sin sopesarlo un rey o gobernante, deberán atenerse a las consecuencias.
        
La fábula, en versos fácilmente identificables por las mayúsculas iniciales de cada uno, es ésta:

“Sin Rey vivía, libre, independiente, El pueblo de las Ranas felizmente. La amable libertad sólo reinaba En la inmensa laguna que habitaba; Mas las Ranas al fin un Rey quisieron: A Júpiter excelso lo pidieron; Conoce el dios la súplica importuna, Y arroja un Rey de palo a la laguna: Debió de ser sin duda buen pedazo, Pues dio su majestad tan gran porrazo, -Que el ruido atemoriza al reino todo; Cada cual se zambulle en agua o lodo, Y quedan en silencio tan profundo Cual si no hubiese ranas en el mundo. Una de ellas asoma la cabeza, Y viendo a la real pieza, Publica que el monarca es un zoquete. Congrégase la turba, y por juguete Lo desprecian, lo ensucian con él cieno, Y piden otro Rey, que aquél no es bueno. El padre de los dioses, irritado, Envia a un culebrón, que a diente airado Muerde, traga, castiga, Y a la mísera grey al punto obliga A recurrir al dios humildemente. «Padeced, les responde, eternamente; Que así castigo a aquel que no examina Si su solicitud será su ruina.»

Samaniego parece que hubiera escrito la fábula pensando en la situación del pueblo español al elegir a Zapatero de presidente y pensando y advirtiendo que no se puede votar como necios a un cualquiera. Y, como se aprecia, termina con dos versos que son una cruel sentencia: que así se castiga a quienes no examinan si su voto (solicitud) será su ruina.
        
Pobre pueblo español. No se ha enterado del enorme desaguisado que ha hecho: ranas pidiendo rey.


El español es la lengua común de los españoles

Los españoles tenemos una lengua común, el español, y de ahí nuestra fuerza, nuestra grandeza. Hay otras leguas habladas en España que aumentan la riqueza cultural, pero la importancia de España, en lo que al idioma se refiere, se deriva del hecho de tener una lengua común hablada por más de cuatrocientos millones de personas. El hecho es innegable.
        
Si existe respeto a las libertades y a los derechos de las personas, en España podríamos y deberíamos elegir la lengua que utilizamos con nuestro interlocutor, pero si se cercenan los derechos y las libertades de las personas el que elija por nosotros estará coaccionándonos.
        
En España hay una lengua común, una de las más importantes culturalmente hablando y por el número de hablantes que la utilizan, pero hay unos energúmenos nacionalistas que la quieren destruir y que quieren violentar a los hablantes para que utilicen la que a ellos les apetece o les interesa por cálculo electoral, por capricho o por lo que sea.
        
Y ya estamos en el trágala.
        
En Galicia, los socialistas con el BNG, han aprobado un decreto, el 124/2007, por el que se arrincona el castellano y se cercena la libertad de los ciudadanos de la elección de la lengua. En el País Vasco el gobierno local ha aprobado el decreto 175/2007 por el que se establece que la lengua vehicular de la enseñanza sea el euskera y se elimina la libertad de los padres para la elección del idioma de la enseñanza de sus hijos. En Cataluña se han levantado contra el decreto estatal de enseñanzas mínimas y no hay centro público (y casi ni privado) en el que se pueda estudiar en español. Y en Baleares se ha aprobado un decreto por el que la lengua de enseñanza, aprendizaje y educación es exclusivamente el catalán. Así estamos en España: sin libertades, sin derechos de las personas.
        
En España los ciudadanos son víctimas (somos) de la imposición lingüística de unos reyezuelos que mandan en las autonomías.
        
En algunas partes de España durante los últimos años sólo se ha podido escolarizar a los niños en castellano en Colegios que cuestan más de 600 € al mes.
        
En España, en muchos lugares, no importa la calidad de la enseñanza, importa el sometimiento a las normas que prohíben el uso del español.
        
En España, con un gobierno sin principios sólidos, no se defenderá el uso del idioma común hasta que un hipotético oportunismo electoral lo aconseje.
        
En España, para huir de los ogros nacionalistas hay padres que matriculan a sus hijos en Francia. Porca miseria la de España.



Carta caótica de Gamoneda

Antonio Gamoneda, el poeta amigo de Zapatero, el poeta leonés galardonado, con Zapatero en la Presidencia del gobierno, con el Premio Cervantes, 2006, había firmado el Manifiesto por la Lengua Común, promovido por F. Savater, Mario Vargas Llosa y otros. A Gamoneda el Manifiesto le parecía algo necesario para rescatar para los ciudadanos los derechos y las libertades secuestradas, pero Zapatero dijo que él no firmaba y Gamoneda se arrepintió de haber firmado y mandó una carta al País en la que dicen que decía que retiraba su firma. Al día siguiente, El Mundo publicó un extracto de la carta y no se entiende nada. Pero nada. Es decir, que un Premio Cervantes escribe de tal manera que los lectores no le entienden, o escribe tan sublimemente que su escritura es sólo privilegio suyo y otros dos o tres más como Zapatero y Suso del Toro. Bueno, Gamoneda escribe así:

“Excepción en mis costumbres. Hoy, día canicular, quiero asomar mi opinión y las modulaciones que puedan haberse producido en ella al balconaje, también de la opinión, pero pública. Me gustaría que este asomo (cursiva para la polisemia) fuese breve, pero no, no voy a conseguirlo, ya que se dará acompañado de numerosos entrecomillados, que llevarán en cercanía alguna admiración o extrañeza.” (Primer párrafo de la carta)

“Dije y digo que el manifiesto era razonable. En su literalidad lo sigue siendo, pero ya no en sus potencias. Lo ha desconcertado la política enmascarada. Así que, Sres. ideólogos de EL MUNDO, su Manifiesto ha sufrido seria avería en sus propias manos. Lo siento, pero tengo que rectificar: NO. El manifiesto ya no es razonable.” (Último párrafo de la carta)

Podría cebarme mediante el análisis y el comentario de los párrafos anteriores (primero y último) de la carta publicada en El Mundo, pero el lector no me perdonaría el placer de pensar por sí mismo, de descubrir por si mismo que esta carta contiene un sinnúmero de despropósitos en el lenguaje y en la lógica del discurso. Así que ustedes mismos. Pero no se olviden que Gamoneda es Premio Cervantes.
        
Creo que los analistas universitarios citarán este caso para ejemplificar las relaciones (yo creo que funestas) entre literatura y política. Y, ¿el compromiso ético del escritor?
        
Esta España mía, esta España nuestra.


La lenga común de España


Montilla, bachiller y Presidente de la Generalidad de Cataluña y natural de un pueblo de Córdoba dice que el Manifiesto en defensa de la Lengua Española que promueven Savater, Vargas Llosa y otras personalidades y al que se han sumado miles y miles de ciudadanos es ilegal, anti constitucional y poco menos que el arma de un gorila.
        
El Gobierno de las Islas Baleares ha creado una “Policía Lingüística” para imponer el catalán en los bares y establecimientos de hostería en Mallorca, Ibiza…, algo así, pero en estúpido, como el ejército de Colombia que trae en jaque a las FARC. La diferencia está en que lo de Baleares es una mamarrachada y un derroche y lo de Colombia una lección de cómo se combate al terrorismo y a los narcos.
        
Las Juntas Republicanas Españolas me enviaron su boletín más reciente y, como siempre, he encontrado en el mismo párrafos certeros y valientes, en este caso sobre la lengua común. Dicen que "La lengua oficial de la República, en todas sus instituciones, administraciones y niveles educativos, será el español. Se protegerá y promocionará a las demás lenguas de España sin que ello les confiera el carácter de cooficiales". No confundamos bilingüismo, que es una realidad de la pluralidad cultural de nuestra Patria Española, con “cooficialidad” que es un artilugio del régimen para avasallar españoles.” Pleno acierto. Lo de la “cooficialidad” es una concesión absurda a los nacionalistas y más absurda sabiendo que al nacionalismo se le da un poco y toma el todo.
        
Pero no acaba en la aseveración anterior las reflexiones del escrito de las Juntas Republicanas Españolas porque añaden un interesantísimo análisis del tema visto con perspectiva histórica.

Dicen:
“Más de 30 años lleva este régimen inoculando el odio a todo lo que es español y destruyendo toda noción de España como Nación. Empezando por la lengua vehicular. La extinción del español en Galicia, Vascongadas, Cataluña, Baleares y Valencia surge con la misma redacción de la constitución del 78 al introducirse el término “cooficialidad” .Según la constitución del Borbón, a “las lenguas propias de sus territorio” se les otorga el carácter de cooficiales. ¡Pero los territorios no hablan, hablan los ciudadanos! Poco importa, los cortijos autonómicos declaran en sus respectivos estatutos como propia la lengua que, como es obvio, no es el español. Ergo el español se convierte en lengua foránea, extraña a la comunidad, de otro territorio distinto, extranjero: España pasa a ser vista, tras décadas de educación sistemática orientada en este orden, como ocupante imperialista, sojuzgador de la identidad territorial propia y diferenciada del sojuzgado, como la que pretende privar de la identidad propia a un territorio a través de la Historia. Todo lo que es español es contemplado contrario a lo “propio”. Y la misma lengua española, y los hispano-hablantes son tratados de esta manera.”

En lo de la lengua habría que ir más lejos. Habría que ir decididamente a eliminar la cooficialidad de otras lenguas distintas del español que aunque enriquecen y dan vistosidad a la cultura de los diversos pueblos que integran España dificultan la armonía, el progreso y el sentimiento de patria común.

No tiene sentido una policía lingüística en Baleares.

No tienen sentido las multas a los hablantes de español en Cataluña.

Son para llorar las lápidas de los cementerios gallegos, en gallego, por imperativo categórico o legal del gobierno gallego.

Es para llorar que el gobierno vasco prohíba estudiar a los niños en español.

Lo de España hoy es para llorar.


La flotación sucia argentina

Alberto Medina Méndez escribe frecuentemente unos lúcidos artículos de análisis de la situación de su país, Argentina. El último de los suyos que he recibido comenzaba con estas reflexiones:

         “Los economistas dieron en llamar "flotación sucia" a ese recurso por el cual el Estado mediante políticas monetarias dirigistas, interviene en el mercado de divisas para establecer el precio de las monedas.

El término, tal vez surge como contraposición al de la flotación limpia en el que el valor de las monedas se determina como consecuencia del libre juego de la oferta y demanda.

En nuestro país las políticas intervencionistas gozan de gran apoyo popular no solo en la sociedad sino también en los ámbitos académicos, como así también en la base ideológica de la partidocracia local. El afán por controlarlo todo, fundamentalmente las variables económicas, también ha triunfado en esto del mercado de divisas.”
        
En el libro de Alan Greespan, sobre nuestra época, la que él denomina de las turbulencias, se dice que todo lo que no esté sometido a la ley de la oferta y la demanda libre está condenado al fracaso y es un factor de empobrecimiento de la sociedad. Él pone el ejemplo de los países de la URSS que con una economía planificada y con un intervencionismo del Estado llevaron a la ruina y a lo justo para no pasar hambre a sus ciudadanos. Miseria y desmotivación.
        
La “flotación sucia” argentina es una grosera forma de intervención del Estado y una lotería con todos los números para el hambre. Pero hay gobiernos cerriles que se empecinan en que sus países caigan en la inflación, el paro y la miseria colectiva. Y, si no fuera porque partimos de una posición privilegiada, España estaría ya en este estado que acabamos de describir porque en España la intervención del Estado hoy es mucha, muchísima y la falta de recursos energéticos (ni petróleo, ni electricidad barata) acuciante. Estamos jugando con fuego y a la ruleta rusa. Pero Zapatero dice que el capitalismo es sucio y que la energía nuclear es prima del demonio.
        
Lo más importante que tiene España es un Ministerio de igualdad y una ministra de igualdad a la que pagamos para inventarse a su gusto términos que no existen en el idioma español. Y, junto a esta ministra, lo que tiene España es un control férreo del pensamiento, una total falta de libertades hasta para hablar español en parte de España, un autoritarismo proverbial y una partitocracia que sustituye a la democracia. Lo del panorama español es algo sucio y no sé si tiene flotación.



Cierre de radios

Juan Ramón Ferreira, Presidente de la Asamblea de Extremadura, escribió a José Montilla y a Benach, Presidentes de la Generalidad y del parlamento catalán respectivamente, quejándose del cierre de Radio Unión Cataluña, una radio que emitía programas (en español) para los emigrantes extremeños residentes en Cataluña.
        
Ya de entrada, admitir que hay extremeños en Cataluña que son emigrantes es una aberración, pero así está el país este. Y ya en plan comentario. La radio llevaba 20 años emitiendo en castellano desde Barcelona y como el idioma común de todos los españoles está perseguido el pasado 8 de junio tuvo que cerrar como emisora porque la Generalidad no le renovó la licencia para seguir en las ondas. Control y persecuciones. Pensamiento totalitario. Nazi. Intentos de borrar el español en Cataluña.
        
Lo malo es que el asunto no es nuevo, sino que va a más.
        
El Mundo, el 11 de mayo de 1999, publicó una viñeta de Ricardo y Nacho en la que aparecían, según la leyenda al pie del gráfico publicado, el emperador Akihito y su esposa Michico dialogando relajadamente con el también emperador de Cataluña, entonces Jordi Matocope (en la vida diaria Jordi Pujol)
        
¿Por qué lo de Jordi Matocope?
        
Porque Pujol, ya entonces, se había ganado a pulso el sobrenombre de Jordi Matocope por su empecinamiento en cerrar la COPE (emisora de radio) porque, según él, decía mentiras.
        
Explicado de otra manera: Que ya Jordi Pujol en 1999 tenía el totalitarismo metido en el tuétano de los huesos, que ya Jordi Pujol en 1999 quería silenciar cualquier opinión que no se alineara con el incienso público y oficial y que ya Jordi Pujol en 1999 veía como un peligro el uso del idioma español en Cataluña. Y el Estado no hizo nada. Madrid calló y ahora los nacionalistas se han subido a las barbas del Estado y lo están rapando en seco y con una cuchilla mellada. Y ahora se pasa de las intenciones al hecho: se cierra una radio y como ya no hay opinión pública discordante, no pasa nada.
        
Y ahora se multa a los que hablan en español. Se multa a los que rotulan en español. Se prohíbe en los colegios la enseñanza en español, pero, en cambio, se subvencionan los estudios de colegios catalanes en el sur de Francia y se abren embajadas de Cataluña en Berlín, en París, en Nueva York…
        
Se expolian las arcas públicas de España con estas mamarrachadas independentistas y el gobierno que hay hoy en España lo ve bien, o no hace nada para arreglar lo que es una deriva totalitaria e independentista.
        
No se puede vivir ni a gusto ni sin sobresaltos hoy en España.


He firmado el manifiesto

He firmado el manifiesto por la lengua común. Lo he hecho por tranquilidad de conciencia y por coherencia conmigo mismo, pero mientras firmaba tenía una comezón extraña, la de estar participando, creo, en un juego estúpido porque un país que llega a la indignidad de tener que promover la defensa de la lengua oficial y común de todos los españoles desde la sociedad civil, es un país enfermo, enfermo y estúpido, porque no hay ningún país en el mundo en el que se persiga a las personas por hablar la lengua de todos, porque no hay ningún país en el mundo en el que se multe a los que utilicen el idioma común y oficial, porque no hay ningún país que presuma de democrático que diga que la lengua es de los territorios, no de los hablantes, porque no existe ningún país en el mundo, a no ser que sea un tiranía, en la que se obligue a hablar a los ciudadanos lo que los políticos de ese país quieran violentando la voluntad de las personas, porque no hay ningún país serio en el que no se pueda estudiar en la lengua que la Constitución dice que es la lengua de todos y que todos tienen el derecho y el deber de conocerla, porque no hay ningún país en el mundo que con una lengua de cultura e importancia, la segunda o tercera del mundo, haya que emigrar de algunos territorios para poder seguir la enseñanza oficial y obligatoria en dicha lengua. Porque, en consecuencia, en España no hay democracia de hecho, hay partitocracia, porque en España no hay respeto a las personas, no hay libertades individuales. Hay el trágala. Hay sectarismo, autoritarismo. Hay una nueva sociedad en la que todos estamos controlados y en la que se vuelve, aplicado al caso de la lengua, a prácticas que parecían desterradas, la del “cuius regio eius religio”, algo así como que los ciudadanos tenemos que hablar la lengua que quiera el que manda, o la que se le meta entre ceja y ceja, o en otra parte, al político nacionalista de turno.
        
He firmado el manifiesto, y mientras firmaba me encontraba mal y me hervía la sangre porque en España no hay libertades, no hay democracia.
        
He firmado el manifiesto por la lengua común, algo que sólo se puede hacer en un país en descomposición, porque de no estar en descomposición no sería necesario firmar un documento así.
        
He firmado para ver si se consigue algo, pero me he puesto triste y de mal humor.
        
He firmado con asco para los políticos. Asco casi cósmico.


Hermanos, primos y enchufados varios

Leo, dando vueltas por la red, lo siguiente:
        
“Con un maestro en enchufismo como el Ali Baba y sus cuarenta enchufados en la Junta de Andalucía debemos reconocer que el Zapa ha tardado demasiado en echar una manita a su "enmano.La verdad es que da lo mismo 670 enchufados de asesores en la Moncloa que uno mas. Si tolera, si le parece bien el amiguismo salvaje que está practicando il padrone Chaves en Andalucía es lógico que él empiece a hacer mas de lo mismo. Sólo cabe esperar que no tenga seis hermanos más”.
        
España no tiene remedio. La izquierda fomenta y encubre a la vez el enchufismo, el ascenso de los familiares a puestos bien remunerados y da igual que para hacer la “o”  dichos familiares tengan que utilizar un canuto.
        
No sabía lo del hermano, pero no me extraña.
Guerra tuvo un “enmano” con despacho oficial.
Joseph Lluis Carod tiene, o ha tenido, un hermano, Apeles, colocado en la Generalidad.
Maragall tiene a otro Maragall hermano de ministrillo en la Generalidad catalana.
El papá rojo y verde tiene a la hija, Lluna, con un sueldazo para escribir loas de la Generalidad.
Chavez, el de Andalucía, el que dijo que ponía ascensores en todas las casas de los andaluces, el del poder omnímodo y perpetuo, tiene a un hermano o dos o no sé cuántos en la cosa y cobrando muchos euros por estar en la cosa.
Pujol, el del “seny”, el sensato, el de Banca catalana, tuvo y sigue teniendo a casi toda la familia en el ordeño porque se ordeñan las vacas, pero también se ordeña el dinero público.
Zapatero creo que tiene también a un primo. Miguel dicen que se llama. Zumozapa. Zumosol. Miguel a la luz del sol.
        
Sólo Cataluña tiene más funcionarios que Suiza.
        
España es, detrás de Italia, el país del mundo con más coches oficiales.
        
Hermanos, primos y enchufados varios. Funcionarios, políticos, coches oficiales.
        
Coma pan duro, pero vote a la izquierda. Es una garantía de bienestar y de progreso.
        
¡Cuánto tonto cría el pan!


Control. Controles. Planificación

Estoy leyendo “La era de las turbulencias” de Alan Greespan, libro que recomiendo.
Cuenta Greespan que una de las razones del desastre de la Unión Soviética fue el control, los controles, la planificación central.

“Los soviéticos (dice Greespan)  habían apostado la nación entera a la premisa de que la planificación central, y no la competencia abierta y los mercados libres, eran el modo de conseguir el bien común... La Unión Soviética tenía una burocracia para todo, y los nombres de las cruciales empezaban por gos, abreviatura de «Estado». El Gosnab asignaba materias primas y suministros a la industria, el Gostrud fijaba los salarios y la normativa laboral, el Goskomtsen determinaba los precios. En la cúspide se hallaba el Gosplan, que, en las memorables palabras de un analista, dictaba «el tipo, cantidad y precio de todo artículo elaborado en cada una de las fábricas y plantas repartidas a lo largo de 11 franjas horarias». El inmenso imperio del Gosplan abarcaba las fábricas militares, que tenían acceso a la mejor mano de obra y los mejores materiales y eran universalmente contempladas como lo más selecto de la URSS. En total, calculaban los analistas occidentales, la agencia controlaba entre el 60 y el 80 por ciento del PIB de la nación.”

Y la Unión Soviética se fue a ese sitio con el “gos” o por culpa del “gos”. Se desmoronó porque los hombres controlados pierden la vida y la ilusión y apenas trabajan. Languidecen.

Y España se está yendo a ese sitio porque quienes mandan ahora están fiscalizando, controlando, planificando todo, absolutamente todo. Y el ambiente en España huele a azufre. Azufre por doquier.
El comercio en España tiene unos horarios estrictos. La Presidenta de la Comunidad de Madrid, con buen criterio, quiere suprimirlos, quiere horarios libres para el comercio. Pero los rojos de su comunidad la critican. Y los controladores de todas las comunidades la critican porque tienen miedo de que cunda el ejemplo. Pues que cunda, porque es el camino del progreso.

Los vascos obligan a los médicos a hablar vascuence y si no lo aprenden los expulsan. Lo hacen no porque sean malos o buenos médicos, sino para tenerlos bajo la bota. Pisada la cabeza y con la lengua fuera.

Los catalanes obligan a los comerciantes a rotular sus productos en catalán y si no lo hacen les multan. Control.

Los catalanes vigilan los recreos en los Centros de educación y lo hacen para que ningún niño hable en español en el recreo porque ya desde pequeñito hay que poner derecho al árbol si sale torcido y los niños que hablan en español son peligrosos, salen muy torcidos.

La gran obra de Zapatero, el Presidente del gobierno, para León, su, según él dice, ciudad, es un Centro de control de los radares instalados en las carreteras de toda España para poner inmediata y automáticamente las multas a los conductores que sobrepasen la velocidad prescrita, la oficial. Avergonzados se tendrían que sentir los leoneses de que lo más que ha hecho por ellos Zapatero sea ese ignominioso centro que no aporta ni riqueza, ni libertades, ni progreso.

Y no merece la pena seguir. La España de Zapatero y la de sus socios nacionalistas es la España del “goscontrol”.


La muñeca y el inglés en la enseñanza

No hace mucho hubo elecciones en España y como hay informes internacionales que dicen que los niños españoles salen semi analfabetos, los políticos, en lugar de poner auténtico remedio a esta incultura generalizada, se dedicaron a prometer que los niños españoles aprenderían inglés. Unos se lo enseñaban en diez años, otros prometían hacerlo en diez meses y los más osados en diez días. Y todos seríamos entonces cultos. Y a mí eso me parece lo de la canción de la muñeca, que se costipa en el paseo, que le dan jarabe con un tenedor para quitarle el constipado y que, en definitiva, el gran hallazgo es que dos y dos son cuatro y que cuatro y dos son seis. Gran país. País culto el nuestro.

(Tengo una muñeca / vestida de azul/ con su camisita / y su canesú/ la saqué a paseo /
se me constipó/ la tengo en la cama / con mucho dolor. / Esta mañanita / me dijo el doctor / que le dé jarabe / con un tenedor. / Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis,/
seis y dos son ocho/ y ocho dieciséis./ Y ocho , veinticuatro/ y ocho , treinta y dos./
Ánimas benditas,/ me arrodillo yo./ Tengo una muñeca/ vestida de azul,/ zapatitos blancos/ y gorro de tul, la llevé a paseo/ se me constipó, la tengo en la cama/ con un gran dolor./ Dos mas dos son cuatro, cuatro y dos son seis./ Seis y dos son ocho/ y ocho dieciséis/ y ocho veinticuatro/ y ocho treinta y dos,/ éstas son las cuentas/ que he sacado yo.)

Los niños españoles son muñecas, o muñecos, en manos de los políticos de turno. La enseñanza un sistema enfermo al que le dan jarabe con un tenedor (la panacea) para arreglarlo. Dan inglés para desterrar la incultura. Pero, una vez que todos sepan inglés y que los niños sólo hablen en España en inglés, en catalán, en vascuence o en gallego y que sean muy cultos, por lo tanto, en idiomas, seguirán sin saber quiénes fueron los Reyes Católicos, ni qué pasó el 2 de mayo de 1808 en Madrid, ni quiénes eran los mamelucos, ni los afrancesados, ni si Moratín era un hojalatero o un escritor. Pero no será problema porque no lo sabrán en español, porque el no saber nada en español no será importante y en inglés no hace falta saber nada más que inglés y en catalán sólo catalán y que el Barsa es más que un club, y en gallego sólo gallego y que los muertos se mueren en gallego, se les entierra en gallego y tienen lápidas en gallego.

Todo solucionado en España.

Para el informe PISA (que hablaba de incultura) un puñado de políticos e inglés, mucho inglés.
        
“Ánimas benditas/ dos y dos son cuatro”



Trabajar y producir

He leído en Diario Liberal una noticia que me parece sumamente interesante y que prácticamente ha pasado sin trascendencia en otros medios escritos. Es la de que la Unión Europea aprobó, tras más de doce horas de negociación, y por mayoría cualificada, ampliar la jornada laboral por encima de las 48 horas actuales y hasta 65.

Sin duda es una medida trascendental que afectará a la producción, a la riqueza y a la competitividad de los productos que proceden de Europa, pero también es una medida que altera el equilibrio actual en la distribución del trabajo en los hogares. Sin duda alguna. Pero España, que fue, como cuando se pasaba hambre, de Dios proveerá, se abstuvo en la votación, aunque en el fondo estaba en contra de la misma. Es decir, que España, cuando vio que sólo contaba en su bando con el apoyo de Bélgica, Chipre, Grecia y Hungría, decidió abstenerse. Dicho de otro modo: que España ya no tiene en Europa ni “reaños”, ni argumentos. Sólo discurso de “buenismo”.

Ahora le tocará a cada Estado miembro modificar su legislación para elevar la jornada semanal a 60 horas de forma general y a 65 para determinados colectivos sujetos a guardias, caso de los médicos, por ejemplo. Y, a continuación, sólo falta la aprobación del Parlamento Europeo para su puesta en práctica.

Desde el Parlamento Europeo se insistía en que la medida traería una mayor seguridad laboral para todos los trabajadores europeos. Parece innegable. Pero lo que se nos antoja más trascendente es que España podrá, dado que los costes de producción son mayores que en la mayoría de los países de Europa por la desidia del gobierno en buscar y promover fuentes de energía razonablemente baratas, como la energía nuclear, podrá, repetimos, competir en mercados internacionales. De otra forma, nos parece que íbamos a la ruina. Y menos mal que el resto de Europa nos fuerza a tomar medidas absolutamente necesarias para no cabalgar a lomos de la pobreza porque, si por nosotros fuera, o por nuestro gobierno fuera, estaríamos en una idílica ONG de la “paz, el buenismo, el dolce nirvana, la cataplama, la conciliación, la siesta y los arrumacos”. Ya lo decía Zapatero, que él quería dormir todos los días en La Moncloa, al lado de Sonsoles. Ya lo decía Zapatero que no quiso ir a Polonia en una ocasión porque estaba cansado y no resolvió lo que tenía que resolver por obligación de su cargo. No lo decía Zapatero, porque lo ignora, porque ignora toda la historia de España, pero nosotros intuimos que el pueblo español es sufrido y, de no ser por Europa, volvería a pasar hambre, hambre de pan, hambre de siglos, hambre de gobernantes cultos y sabios.

España no tiene petróleo. Lo compra. España no tiene energía eléctrica barata (nuclear). La compra, sobre todo a Francia. Y la mayor parte de la energía eléctrica de Francia es nuclear. España no tiene mucha agua y la que tiene no la quiere aprovechar racionalmente. Con estas carencias los productos españoles resultan caros. Menos mal que Europa nos va a obligar a trabajar más para producir más y poder ser competitivos. Menos mal que otros intentan arreglarnos los problemas porque, si no fuera así, pronto seríamos África y aún así España vota contra la racionalidad europea. No tenemos remedio. O yo no lo veo.



José María Fernández
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