Editado por Eduardo de Lácara
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..................................José Manuel Areces


A vueltas con el IVA

Zapatero se ha sentado en el cómodo sillón de la televisión pública para ser entrevistado por tres amables funcionarios de la casa que temerosos han facilitado al Presidente toda clase de cómodas preguntas. En casa juega a gusto hasta el Real Madrid, y si no que se lo pregunten a Florentino. La verdad es que uno es aficionado a la política y me tragué la entrevista de principio a fin, pero como siempre sucede con este personaje, el que escribe estas líneas comienza por el color blanco para ir pasando al rosado y finalmente al colorado conforme escuchaba una tras otra las soporíferas respuestas, las indignantes mentiras y los alucinantes argumentos del personaje que habita en la Moncloa.

Tal vez uno de los más espeluznantes argumentos que me alteraron los niveles gástricos en dicha entrevista fue sin duda la justificación de la subida del IVA. Zapatero ni corto ni perezoso afirmó ante los telespectadores, que el atraco a mano armada que supondrá dicha subida, permitirá pagar el subsidio a 500.000 desempleados. ¡Toma Nisperos Julián!. Con los pelos como escarpias este autónomo no puede más que temblar ante el descaro de este tipo, máxime pensando que el argumento facilón lo escribió de puño y letra, a buen seguro, el pope de la UGT, Cándido Méndez, ¡otro gran economista!.

Subir el IVA es generar pobreza, contrariamente a lo que expuso días antes, esa señora a la que llaman Vicepresidenta económica (lo de económica, creo que es un adjetivo y no una función, porque al presi su trabajo le sale regalado), una tal Elena Salgado, cuyo mayor logro en Sanidad fue la ley del tabacazo, que casi arruina a miles de hosteleros. Esta señora que asevera, con gran desparpajo, que la subida de dos puntos del IVA no repercutirá en la economía, pues es algo apenas perceptible. Señora económica, permítame que le señale un par de cosas; dos puntos de vellón, en el momento en que más cuesta hacer negocios y cobrar para las empresas, nos supone encarecer precios o reducir márgenes, dos puntos supone atacar a la cesta de la compra, a los gastos fijos familiares y promover la economía sumergida, dos puntos señora económica, suponen dos pasos agigantados hacia el abismo del incremento de la pobreza.

Señor Zapatero, usted no puede justificar por otra parte a donde va dirigida la subida del IVA, y lo que es más importante no puede usted tratar a los parados cono los analfabetos funcionales, que en gran número usted precisa como votantes, de ninguna manera. Como señala Bernardo Rabassa hace un par de días en un excelente artículo; -a la subida del IVA le responderá el descenso del consumo, al menos del legal, aumento del mercado negro, el correspondiente aumento de la presión fiscal que puede llegar al 60% del PIB, no se crearan empresas nuevas-.

Añado, a las evidentes consecuencias que señala Rabassa, si no se crean empresas, tampoco se genera empleo, y si este no crece aumenta la lista de parados con lo que el estado aumenta su gasto en prestaciones, o sea, miel sobre hojuelas. Las subidas de impuestos solo traen paro, pobreza, injusticia social y generan a su vez más aumentos. La subida de impuestos supone menos libertad, incrementar organismos persecutores y un monstruo que no deja de crecer. Las Crisis traen inevitablemente, según la práctica, el crecimiento del estado para aportar soluciones erróneas y costosas, solo que pasada la crisis, el estado no vuelve atrás, no regresa al status quo, los organismos creados se mantienen y generan otros nuevos, así hasta alcanzar los niveles de España, donde no podemos sostener el leviatán de 18 administraciones públicas cargadas de funcionarios ociosos, políticos en busca de soluciones peregrinas y los consiguientes gastos inasumibles.

Hemos de poner un límite, alzar una barrera, y hacer que las imparables aguas de la marea generada por el crecimiento del estado, regresen atrás. Dejemos que el mercado se regule, absorba mano de obra, cierre las empresas que no funcionan, abra otras nuevas, y así podremos salir de la crisis. No precisamos orientaciones económicas alucinantes, ni leyes sostenibles, ni otras paparruchas caras e imposibles, el único papel del estado en estos casos ha de ser encogerse, reducir gasto, eliminar empleo público y reducir impuestos. Cualquier retraso en este aspecto o medidas contrarias, aseguran a nuestros bolsillos un largo paseo hasta poder finalmente otear la luz al final del túnel.



Crisis institucional

Cerramos la semana de este segundo año triunfal de la crisis zapateril con una serie de noticias, que no precisamente por relevantes, sino más bien por repetitivas y machaconas, auguran más de lo mismo para los meses restantes si Dios no lo remedia.

España en crisis, no ya económica, sino institucional. Mentideros, tertulias y columnas periodísticas han dado mucho eco a las palabras de Juan Carlos de Borbón sobre la conveniencia, y casi la necesidad, de un gran pacto de estado que permita afrontar la salida de la crisis económica. Esta llamada del Jefe de Estado, evidentemente dictada desde la Moncloa, ha intentado levantar de sus sillones a sus señorías, los mandamases del PP, y enfrentarles de nuevo a sus complejos patrióticos, ¿el objetivo final?; el apoyo sin fisuras a cualquiera de las locuras que puedan pasar por la fértil mente del inquilino del País de las Maravillas, a la sazón Presidente del Gobierno de España, un tal Rodríguez, ya saben. Por su puesto en el PP las reacciones han sido las esperadas, con casi seis puntos de ventaja en las encuestas, y un Rajoy que se cree la reina del baile, la respuesta evidente es haga usted el trabajo y húndase con su orquesta. Reacción lógica por otra parte, los socialistas si no se salen con la suya acusarán de antipatriotas a los populares y mientras aquí no pasará nada nuevo y refrescante. Una movida más de las muchas que ya conocemos, la cuestión es rellenar titulares, distraer la atención del personal e ir entreteniéndole en tanto venga el milagro.

En el PSOE, en concreto los Rodríguez y su círculo asesor, no piensan ejecutar medidas impopulares salvo caso de extrema emergencia nacional, llámese 6 millones de parados, y en el Partido Popular solo quieren movimientos a dos años vista. Rajoy ha sido claro en su habitual y cómoda postura de hombre que espera el maná; ni moción de censura ni nada que suponga esfuerzo o posible merma de imagen personal. Entre los muchos complejos que adornan a los dirigentes populares, que no a su fantástica militancia, se encuentra el temeroso recuerdo de la moción de censura de Hernández Mancha. Rajoy piensa para sí mismo, que vive demasiado bien como para permitirse perder dicha moción. Por lo contrario, el que les escribe estas líneas opina que en esta grave situación de emergencia nacional, se precisan al menos gestos de valor, pasos adelante, propuestas de gobierno concretas y serias, en definitiva cierta gallardía por parte del que es, no ya el principal partido de la oposición, sino la clara alternativa de gobierno a la vista de los sondeos. En esta ocasión el famoso juego de los tiempos de Rajoy no viene al cuento, no es cuestión de supuestos intereses tácticos, no señor, es cuestión de que se ha de trabajar por y para el pueblo español, se trata de patriotismo y se trata también de vergüenza torera, de honra, se trata en fin, de lanzar el guante a las narices del oponente. La cuestión no es ganar o perder la moción de censura, sino echarle lo que el señor Rajoy no tiene, y darle al señor Zapatero hasta en el carnet de identidad, como vulgarmente se dice. Porque a veces más vale perder en un acto de honor, en virtud de la nación, que mantenerse a base de pullas fútiles a la espera de las elecciones generales.

Puede que resten dos años aún para dicho encuentro electoral, pero España lleva otros tiempos, aquí la necesidad acucia y exige medidas. Más vale honra sin barcos que barcos sin honra señor Rajoy, rajao le llaman ya en los mentideros. La moción de censura es un gesto de cara a los españoles para, sabiéndose perdedor en votos de sus señorías, hacerse a cambio con los votos de la calle, que son los que al final contarán. Como se puede ver, el supuesto sacrificio bien merece la pena. Ese gesto tiene varios efectos posibles, levantará los ánimos de su muy afligida y desorientada militancia de una parte, y de otra proporcionará esperanzas, ilusiones, y la firme convicción a los votantes, de la existencia de una alternativa firme y comprometida, liderada por un hombre que antepone los intereses de los ciudadanos a los intereses tácticos del partido, y muy especialmente de su melifluo y gris liderazgo. Para este gesto imprescindible, que las críticas circunstancias exigen, se precisa de un hombre a la altura de las circunstancias, por ello lo que se pregunta la gran mayoría de la derecha, y muchos posibles votantes, es lo siguiente: ¿tiene usted lo que hay que tener señor Rajoy, o solamente es otro político del montón?

Puede que su gris talento no pueda verlo, pero esta es su oportunidad señor Rajoy, y estas, tienen la mala costumbre de no presentarse por dos veces. Esta es su hora de la verdad.




La derrota de radicalismos y separatismos

Las urnas han hablado con claridad este fin de semana. Por un lado Galicia no quiere experimentos nacionalistas, está contenta con su bilingüismo sin estridencias, quiere seguir dentro de España, desea enterrar a sus muertos en español, y no ambiciona persecuciones de nadie. Por otra parte en las vascongadas el nacionalismo, el soberanismo, los experimentos separatistas han sido derrotados.

Patxi López al frente del PSE ha logrado escaños suficientes para sacar a Ibarretxe del poder o cogobernar. Existen esa dos opciones, de una parte dar oxigeno al PNV o por primera vez dar ese mismo oxigeno a los ciudadanos vascos, a la libertad. Si alguien en estos momentos tiene en sus manos una decisión histórica, una decisión muy seria, es Patxi López y sus socialistas. O López está del lado del radicalismo, o del lado de los partidos constitucionalistas, no hay más opciones. El pueblo vasco ha hablado claro se ha abierto una posibilidad de regenerar la vida pública, las libertades en las calles de las provincias vascongadas. Patxi López puede, perdonen, debe gobernar, bien en solitario con el apoyo del PP y UPyD, o en compañia de estos.

En estos momentos el PNV debe estar preparando la picota para Ibarretxe, y les aseguro que pronto veremos un giro radical en su política a favor de las tesis de Josu Jon Imatz, pero los socialistas no pueden dar opción al PNV, estos deben hacer una reflexión muy larga, así lo ha dicho los vascos, no merecen ni acercarse al poder hasta que cambien radicalmente de postura. El hecho de que el PNV es voto decisivo en el congreso de los diputados para respaldar a Zapatero, no debería ser de ninguna manera argumento a considerar, por muy oportuno que resulte, dado que las calles de las vascongadas sangran, se vive en un estado de excepción, y a los vascos hay que devolverlos a la normalidad que vivimos en el resto de España por la vía de urgencia, sin demoras ni intereses partidistas. Como digo la decisión de Patxi López es histórica y de una responsabilidad muy grave.

El pueblo vasco le ha dado un importante respaldo a UPyD, que ha crecido a costa de los votantes del Partido Popular, Antonio Basagoiti, más bien, Génova debe hacer un análisis en cuanto a la importancia de hablar claro, las consecuencias graves de la salida de María San Gil y la revolución que lleva de la mano Rosa Díez. Los escaños perdidos por el PP son una muestra de la perdida de confianza de unas bases que están más que contadas, con nombres y apellidos, en las vascongadas todo el mundo se conoce y cada voto tiene una cara. Imaginen por un momento el espectáculo en el parlamento vasco de una Rosa Díez a la limón con una María San Gil, señalando día a día a Patxi López el camino correcto hacia la generación democrática de esas tierras tan deprimidas. Antonio Basagoiti y Mariano Rajoy tienen sobre sus hombros el peso de recuperar la confianza en el PP vasco, de volver a traer a los descontentos, a los desterrados y formar una opción fuerte, con principios y aguerrida como la que con tan buena mano llevaba María San Gil, para la que hoy tengo un recuerdo emocionado.

Más al oeste y en la misma jornada, los gallegos se han expresado con meridiana claridad, han otorgado una mayoría absoluta incontestable al único partido que la sacó del siglo XIX, del aislamiento y la trasladó al siglo XXI, a base de esfuerzo y trabajo duro. Galicia no quiere ser celta, ni radical, ni desea coches oficiales de lujo o despachos a precios de escándalo. Galicia tiene una industria en crisis y no se interesa por Espartaco, ni derroches, ni cristales tintados, Galicia quiere pan y futuro. Los resultados en las urnas gallegas exigen que los socialistas gallegos analicen muy seriamente que las derivas radicales y los experimentos con gaseosa en tiempos de crisis nacional no son apreciados por los ciudadanos sensatos, hasta el más humilde vecino de una aldea perdida quiere más buen gobierno y menos regalos teñidos de demagogia nacionalista barata. Galicia es España, jamás ha abjurado de tal realidad, y Galicia se sabe sola fuera de España. La izquierda se ha hundido precisamente en las provincias más industrializadas, es decir, el mensaje de los miles de trabajadores en paro al partido socialista ha sido cristalino.

Fuera de lo que muchos analistas vayan a intentar aducir en estos momentos, aquí no se medía a Zapatero ni a Rajoy, nos encontrábamos ante dos comunidades autónomas en las que estaban en liza unos valores, una visión de España, un modo de vida, dentro o fuera de la libertad, la locura o la razón. Me gustaría decir que estos resultados afectan a Rodríguez Zapatero, no olvidemos cuando dijo aquello de votar a Touriño, es votar a Zapatero. Es pronto para saberlo. Lo que si es cierto e incontestable es el hecho de que los ciudadanos necesitan libertad, orden, transparencia honradez y austeridad para salir de la grave crisis que nos afecta. Estos resultados son también una llamada a la razón para el partido socialista, a nivel nacional. Los socialistas deben mostrar de cara a los ciudadanos que gobernar con nacionalistas y separatistas no aporta ningún beneficio al bien común, que los derroches no son bien vistos ni admitidos en determinados momentos, y que el gobierno catalán ya puede pensarse muy bien como actúa de aquí en adelante. Zapatero ya puede andarse con mucho cuidado para mantener su meliflua mayoría parlamentaria, porque España no esta para bromas, y los españoles olvidan muy pronto. Por su parte el Partido Popular ha de hacer una importante reflexión en Galicia, no se precisa acercarse a nadie para mantener unos valores, no es preciso quedar bien con nadie que no sean los que quieren un camino recto y honrado, nada hay más cálido que estar dentro del seno de España.

La última conclusión que debemos extraer de este proceso electoral va directa a los ministerio sde interior y justicia, y por supuesto a Moncloa. No se puede judicializar y llenar de caca de vaca un proceso electoral mediante persecuciones interesadas, que luego son flor de un día, el juego sucio puede funcionar una vez, pero no es un arma que se pueda utilizar indiscriminadamente, los ciudadanos no son estúpidos y hay que tener mucho respeto por su voto y capacidad de discernir.



De la libertad en América Latina

El ciclón Chavez continúa arrasando en las lejanas playas del Caribe y asolando a su paso, no ya, este mar sino adentrándose al interior, y asolando toda la América hispana. Venezuela, Bolivia, Paraguay, Argentina, Nicaragua son testigos de los efectos de los petrodólares bolivarianos, y la decimonónica revolución socialista se propone ahora poner cerco a El Salvador.

La libertad no fue en nuestras tierras hermanas, más que una bandera roja de sangre, y negra de intenciones, tras la que se escudaron siempre dictadores y salvapatrias ávidos de poder y dinero. Libertad en América latina es un terrible concepto que se conjuga con pólvora, plomo y sangre. Hoy en día la bandera de la libertad la alzan personajes siniestros, en nombre de un socialismo olvidado felizmente por el resto del mundo, pero que aún puede hacer mella en los corazones ignorantes y ávidos de justicia, de las clases más humildes. Solamente los desheredados de las riquezas del nuevo mundo, que durante siglos han suspirado por emular a sus congéneres del norte y allende el atlántico, pueden dejarse caer en brazos de las hermosas palabras que de labios tan corruptos brotan con promesas de amor fraterno, pan y justicia.

España tiene una deuda pendiente, una deuda de honor, con una América hispana, a la que dejó en manos de burgueses, criollos, buscavidas, lindos y comerciantes egoístas, una América, que en dos siglos que están por cumplirse en breve, celebra el bicentenario de unas independencias, que desde entonces poca justicia y prosperidad ha traído a tan ricas y fértiles tierras. España es hoy refugio de cientos de miles de hermanos, que han cruzado las aguas frías del Atlántico en un camino de regreso a la madre patria, para encontrar las bondades de la democracia y el libre mercado que los gobernantes corruptos de sus países de origen, se niegan sistemáticamente a conceder. Revoluciones y contra revoluciones, mina y contra mina, Guerra, traición y mentiras, y más, y más pobreza, son las cíclicas consecuencias de la descomposición y el abandono de un imperio que España no podía sostener, ahogada en luchas intestinas, recuperándose de una guerra de invasión, acosada por cien enemigos y un emergente imperio. A perro flaco son todo pulgas.

Las clases dirigentes de la América hispana no supieron aprovechar ninguna de las lecciones de la ilustración española, del nuevo orden de primeros de siglo, solo se quedaron con lo peor de nuestra casa, y en muchos casos abrazaron en la década de los sesenta, las mentiras del marxismo revolucionario. América es incapaz de salvarse a si misma, América no encuentra redención. Hoy el personaje más ilustre del cono sur y Caribe es un botarate de camisa y boina roja, que amenaza día a día a todo bicho viviente con unas ideas propias del peor Lenin, y unos modos dignos de León Trostki. Petrodólares para comprar elecciones, escuadrones de la muerte para comprar voluntades, demagogia para engañar a pueblos enteros, y un plan de expansión imperialista que sería la envidia de Mao Tse Tung. Al amigo plata, al indeciso palo, y al enemigo plomo, decía otro gran revolucionario, el panameño Eduardo Noriega.

La América hispana no ha avanzado un paso desde hace dos siglos, hoy el gorila rojo se perpetua en el poder para continuar su siniestra larga marcha, y en una España donde no hay límite constitucional a las reelecciones pocas lecciones podemos dar. Solamente hay que contar los años que nuestro Cháves lleva en Andalucía dominando el cortijo, recordar a Pujol, Felipe González y tantos otros, que ávidos de sillón no levantan sus posaderas más que con agua hirviendo, sin dedicar un solo segundo de sus pensamientos al pueblo para el que trabajan. Lo peor de la vieja España ha calado en América, los políticos, y no parece una mancha deleble. Tenemos Chavez en Venezuela para rato y procesos revolucionarios sin fin, en tanto el pauperimo pueblo venezolano, admita la fuga de divisas en pro de una revolución fanática, que augura más décadas de sangre, sudor y lágrimas a unas tierras bellas, fértiles y vírgenes que en un tiempo fueron la susurrante promesa de un nuevo mundo, del nuevo albor para la humanidad.



ETA entra en campaña

No es nada nuevo que la banda terrorista, una de las instituciones más antiguas del país vasco, haga su propia campaña electoral. A su manera esta facción del separatismo no es más que una pata un tanto violenta del PNV. En la salsa de la convocatoria a las elecciones regionales de las provincias vascongadas siempre encontramos el condimento de ETA.

El Tribunal Supremo, por fin, ha cortado toda opción a presentarse al parlamento de Vitoria a cualquier marca de los batasunos, y esto escuece. ETA solo conoce un medio de expresión; la violencia, y sus titulares siempre están escritos con la tinta de la goma 2 o el amonal, dejando un reguero de desperfectos y víctimas, como triste recuerdo de su persistente forma de hacer política.

La izquierda revolucionaria siempre fue así, a los anarquistas del siglo XIX, cuando algo les parecía injusto, tiraban un par de bombas, o liquidaban a tiros a un gobernante, y todo listo. No hablemos del gusto por el petardo de los revolucionarios del ancho mundo, es algo conocido. Los movimientos revolucionarios siempre han tenido dos caras, como ese antiguo Dios de los romanos, Jano: Dios de las dos puertas, Dios del principio y el fin, Dios de revoluciones. Así el nacionalismo siempre tiene dos caras, principio y fin de una única manera de hacer política, de un objetivo único: la separación. Ayer me decía una amiga que no entendía como algunos españoles están dispuestos a hacer el mal, aún volviéndose este contra ellos. Estoy convencido que es parte de la esencia nacional, por esos pueblos de España vemos ejemplos manifiestos de disputas generacionales entre hortelanos, vecinos y familias. Nada nuevo bajo el sol. Manifiesta es la disputa interna de la derecha española, mientras el único beneficiado es su enemigo. Del mismo modo en la política de las vascongadas, el nacionalismo lo único que logra es matar la tierra, enfermar el ganado y arruinar al vecindario, siempre en aras del ideal de una independencia, que es un proyecto vago y abstracto, humo y niebla. Porque más allá de esa separación del estado, no hay nada, está el vacío, el mar ignoto, pero eso no importa, nadie se cuestiona ese momento del futuro.

En mi opinión, la realidad reside, como es costumbre, en que a los políticos que viven de la marca nacionalista no les importa tanto el fin como el camino, porque en verdad de lo que viven es de su retórica, probablemente ni si quiera crean la mitad de lo que dicen, al fin y al cabo son eso, políticos. Del mismo modo, la otra faz de la serpiente, ETA, el brazo tonto y armado del separatismo, no se crea el fin, es como una banda de funcionarios que viven del crimen, son una mafia instalada en el negocio del terror, que no lo olvidemos mueve mucho dinero, es una forma de vida como cualquier otra, y mire usted, que no en vano llevan en el negocio medio siglo.

Mentar que en un país, donde el estado tiene fuertes recursos legales y de fuerza, que una banda criminal lleva campando a sus anchas medio siglo, es una evidencia de clara debilidad de las instituciones. Todos los gobiernos de la democracia (exceptuando a los de José María Aznar), no solo los nacionalistas, son responsables del sustento de ETA y habría que analizar los oscuros intereses que han permitido toda esta locura. La política de pacificación solo hace más agresivo al agresor, esto es un dogma incuestionable, una realidad en nada abstracta, un hecho tozudo. La receta para acabar con ETA no es negociar con ella, no consiste en dar pábulo a sus demandas, ni pasa por intentar comprender sus postulados o hacer pedagogía barata, el mal no tiene solución, solo se le puede combatir. La receta es sencilla, persecución sin fin, cadena perpetua, trabajos forzados e ilegalización de todos los partidos separatistas, así en diez años habremos acabado con el problema, no lo duden ustedes. Por ello háganse una pregunta ¿Qui prodest?, ¿a quien beneficia ETA?: la lista puede ser más larga de lo que ustedes puedan imaginar.

Diariamente son evidentes los signos de enfermedad en nuestra democracia, para detectarlos no se precisa ser ni augur, ni tan siquiera médico. España avanza merced a la inercia, cada día más esforzada y sudorosa, bajo el peso de miles de problemas sin solución, porque sencillamente a nadie le importa. Los compromisos, los intereses, las corruptelas y la ausencia de libertad real son un lastre para una democracia que, como es tradición en las Españas, siempre a muy pocos beneficia.
Es tiempo aún de cambios, se precisan reformas, regeneración, limpieza y una cierta honradez. No lo olvidemos, pues los políticos son fiel reflejo de la sociedad, entre tanto continuemos mirando a otro lado, el monstruo de la crisis nacional seguirá perpetuándose in eterniam. Seamos mejores para vivir mejor.



ón de UGT y CCOO en la crisis


Mientras una permanente ráfaga de cortinas de humo, en forma de novelas de espionaje, recorre la capital madrileña, me van a permitir que me centre en las cosas que verdaderamente importan, aquellas de las que no se quiere hablar.

Estoy dedicando estos días a realizar un repaso exhaustivo de los problemas estructurales que han llevado a España a una crisis sin parangón y que la enfrentan a la que llama Mayor Oreja, la segunda transición. Hemos hablado de políticos, de economía y de las inútiles y costosísimas comunidades autónomas como causas de nuestro problema estructural, hoy le toca a los sindicatos llamados de clase o mayoritarios, a saber CCOO y UGT.

Recientemente alguien, en nada sospechoso de resultar de derechas, como es Julio Anguita, al que respeto personalmente y del cual discrepo en lo político, ha manifestado con contundencia y su tradicional sentido común que "no están haciendo lo que debieran" ante el crecimiento del desempleo y el aumento del número de parados que no tienen asistencia alguna. Anguita añadió, que "todos los sindicatos, pero especialmente los dos mayoritarios, son un apéndice del Estado, una cadena de transmisión de las políticas que han constituido el soporte de los distintos gobiernos".

Estas son verdades como puños y además se agradece que procedan de alguien de la izquierda. Los sindicatos de clase son meros instrumentos al servicio del gobierno del PSOE. Estas enormes centrales no son más que un negocio de la izquierda en donde se refugian de sus empleos los liberados, paniaguados, de algunas empresas y de muchos organismos públicos, y a los que difícilmente se ve el pelo por su centro de trabajo en mucho tiempo. Como si de un país comunista se tratara, estas enormes organizaciones se han poblado de burócratas, han crecido a costa del patrimonio de los extintos sindicatos verticales, y viven del supuesto patrimonio histórico y de las subvenciones del estado para prestar servicios que están bastante lejos de lo que es la defensa de los derechos de los trabajadores. Los sindicatos entre otros negocios se dedican a repartirse con la patronal parte de los fondos de formación de empleados y hacer así la competencia a las empresas educativas. Los sindicatos CCOO y UGT en lugar de acudir a apoyar a los empleados a sus empresas dedican su actividad a participar en las innumerables mesas de representación que el estado y comunidades autónomas les ofrecen. Otra de las actividades más importantes de UGT y CCOO es actuar como máquina electoral para sus fines y los del PSOE. Así en la última década estas organizaciones cuasi-institucionales han visto perder su representatividad en todas partes a favor de pequeños sindicatos independientes de rama o gremio, más eficaces en sus reivindicaciones y desde luego más peleones.

Hoy en día UGT y CCOO no representan ni a la mitad de los trabajadores españoles, pero son reconocidos como instituciones con representación por todos los partidos políticos. Es curioso cómo funciona en este país lo de la imagen. Resulta absolutamente injusto que comunidades autónomas y Gobierno del estado sigan concediendo cuotas de poder a dos organizaciones que no representan en nada ni a sus fines, ni a los trabajadores.  Supongo que debe ser por la costumbre, la comodidad y el interés, pero lo cierto es que esta sociedad es bastante más dinámica que sus instituciones y de justos sería adjudicar la representatividad de la voz de los trabajadores a la pléyade de organizaciones sindicales que verdaderamente están presentes en la brecha.

Quiero aludir finalmente al otro servicio de utilidad que CCOO y UGT prestan a su amo, y es el de mamporreros, guardia de corps, alabarderos, o matones de barrio, como ustedes prefieran. Los sindicatos son la policía política del régimen socialista. Ejemplos muy claros los podemos encontrar en las campañas que orquestan por orden de su amo para generar cortinas de humo y desviar la atención de los asuntos que asedian al PSOE, en Madrid tenemos sobradas muestras de las actuaciones de estos ultras a sueldo con la permanente persecución a que someten al gobierno de Esperanza Aguirre. En España se ha instalado una costumbre que es la de pensar que si un acto ilícito se practica por un sindicalista es una obra social, somos así de estúpidos.

Dado que el PSOE e IU en Madrid, por el castigo de los votantes, están políticamente muertos, pues se dedican entonces a la guerrilla, su objetivo no es otro que impedir el reformismo y la regeneración de lo público, es decir, defender sus derechos y privilegios a toda costa como buenos conservadores que en realidad son. Si alguien se opone a la modernidad y a los cambios es la guerrilla de la poltrona, del chollo de la liberación sindical, de no acudir a tu puesto de trabajo. Las relaciones entre representantes políticos de IU y PSOE, con los sindicatos son de hermandad, pues se trata de las mismas personas. El caso es no trabajar y vivir del chollo a costa del erario público, si no tienes puesto de concejal, diputado o funcionario del partido, te metemos en el sindicato que allí estarás bien.  La actividad de UGT y CCOO en Madrid se reduce a actuar como brazo armado de los partidos políticos en el fin revolucionario de acosar al PP en las instituciones, boicotear y sabotear su labor con el fin último de derrotarlo. Como vemos es el manual del buen marxista revolucionario seguido al pié de la letra, claro que a estos revolucionarios de salón, les pagamos todos de nuestros bolsillos, tienen empleo fijo y ganan más que nosotros.

Para regenerar España y limpiarla no podemos hacerlo en esta segunda transición sin desbancar a los sindicatos UGT y CCOO de las instituciones y órganos colegiados en los que sientan sus reales, sin derecho ni representación real. Por cierto a estos señores la democracia no les debe nada de nada y no hay derechos ni deuda histórica alguna que concederles. Les recuerdo, no en vano, que si queremos una democracia más limpia, y una sociedad más sana, solo hemos de hacer una cosa: Seamos mejores para vivir mejor.

España en el rincón de la historia

Esta tarde Barack Obama jura el cargo como cuadragésimo cuarto Presidente de los Estados Unidos de América, ante sus ojos se abre la que, para bien o para mal, será una nueva etapa de la historia mundial. En medio de una crisis económica que va a arrasar una parte de su gran nación, Obama se ha sentido consciente del peso del poder por el que tanto ha pugnado, pero tiene la fortuna de contar con un pueblo consciente de sus deberes. Hoy todas las cadenas de televisión gubernamentales españolas han retransmitido el acto de toma de posesión, en el que hemos asistido a unas escenas, ¡tremendas escenas!, de masas populares acompañando a su nuevo líder.

 Estados Unidos marca irremisiblemente la pauta al mundo con sus fortunas y desgracias, igual que en su momento el imperio romano lo hizo con el mundo conocido; solo una nación con sentido de destino en la historia es capaz de transformar ese mundo. No sé cómo se habrán sentido los progres demodés españoles, al ver a un pastor evangélico elevar sus plegarias a los cielos por su patria y por el mundo, por la paz, en un profundo y emotivo ruego de energía, de aciertos, para el que es hoy, el hombre más poderoso del mundo. Este reverendo protestante es amigo de Obama, y curiosamente se opone al matrimonio homosexual y al aborto, cosas que el progrerío de aquí no debe cuadrar muy bien en sus estrechas mentes, cuando definen a Obama de hombre de izquierdas. Y es normal esta falta de entendimiento de la cultura estadounidense, porque allá el estado nunca está por encima del hombre, nunca se eleva sobre la nación, es ella, la nación militante quien siempre sostiene al estado. Paradojas que ningún izquierdista reaccionario español logrará entender. La nuestra, España, es una nación demolida, dividida, egoísta e injusta consigo misma, una nación sin fe en el futuro, sin amor por el trabajo, indolente, y absolutamente carente de capacidad de sacrificio, España está destinada, en esta fase de la historia, a ser cola de ratón.

Envidio pues, sanamente, la fe de un pueblo, y creo que será capaz de bandear la crisis, porque ésta no es un fenómeno natural sino humano, y por tanto aquello que han hecho los hombres, otros pueden deshacerlo, con buena labor, ánimo, sacrificio, y patriotismo. Son lecciones que nos da la historia.

Entre tanto a la cola de los cambios que han de producirse, en un rincón de la historia, se encuentra un país llamado España. El nuestro, es un país donde la nación se desintegra como concepto, diluyéndose en pequeñas taifas. Un país en el que el candidato separatista de Galicia dedica los euros de su partido a lanzar un video electoral en el que se muestra como Asterix, oponiéndose al imperio español, un país donde el ministro de economía más mentiroso de la historia, tira la toalla frente a la batalla de su vida, pero resiste en el cargo. Es este un país, donde cada región lucha por despedazar los restos de la tierra común, y matan por obtener, y dilapidar, unos menguados fondos que son imprescindibles para salvar el barco.

Para el que no se de cuenta, lo diré con claridad meridiana: estamos ante la mayor crisis de nuestra historia, y no me refiero a la económica, hablo de una crisis de valores profunda y oscura, una crisis de fe en el futuro, la peor que puede sufrir una nación. España se hunde más y más en el fondo del abismo, nuestro gobierno, siempre lo he dicho, es fiel reflejo de una sociedad que ha perdido principios y valores, que no tiene fe en su destino como pueblo, que ha perdido la identidad, la honradez, y la vergüenza torera. Esto es España, ¡pasen y vean!.

Llegados a este punto de nuestra larga historia común unos optan, como las ratas, por abandonar el barco, otros como el gobierno, por hundirse con él, ya nadie piensa en el rescate, en afrontar el levante, en plantar cara al temporal. Aquí nadie quiere pelear, afrontar el destino con gallardía, defender su libertad. Siento envidia cuando oigo de los labios de un Presidente, un discurso digno de un general antes de la batalla, poco me importa si lo cree o no, nada me importa en verdad. A buen seguro cuando Obama dice: "Nuestra economía está muy debilitada, como consecuencia de la avaricia y la irresponsabilidad por parte de algunos, pero también por el fracaso colectivo en tomar las decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era", queda claro que implica a la nación, y la hace partícipe de su destino, es evidente, que no puede por menos, sentir el peso de la historia sobre sus hombros. En España, no conozco en el gobierno al político que se atreva decir a sus conciudadanos: “Tenemos que levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar, de nuevo, a construir América”. Desgraciadamente España, y los españoles estamos tan hastiados de nuestros políticos, y de nosotros mismos, que una ola de cinismo nos embarga negándonos toda esperanza de reparación.

Para hacer historia hay que tener sentido del destino, fuerza interior, valor, fe, capacidad de sacrificio, y en ocasiones, negar la oportunidad al desaliento. En la España del siglo XXI lo único que negamos es la realidad, con un Presidente Zapatero escondido en su pensamiento Alicia, con una serie de paletos, y egoístas barones regionales, que no ven más allá de su ombligo, y con un pueblo, que antes practica la solidaridad en Kenia o Palestina, que entre sus propios compatriotas.

Dice mi amiga Esther que algo de los valores del ser español debe quedarnos en la sangre, espero que sea así, ruego por ello. A título individual si conozco muy buenos españoles, pero en el orden colectivo, miro a mí alrededor, y solo veo egoísmo y ceguera por doquier. España ha dormido la siesta holgando de las subvenciones del estado, sisando a los congéneres, y mandando a foráneos a hacer el que es nuestro trabajo. Ya ni tan siquiera somos capaces de engrosar las filas de nuestros ejércitos, todo los subcontratamos, hasta el patriotismo.

No sé cuánto pueda quedar en nuestras venas de conquistadores, almogávares, cruzados, marinos de Lepanto, soldados viejos del tercio, misioneros en destinos imposibles, héroes de Baler. Los asturianos que tocaron arrebato la orden de la reconquista, viven hoy de sus prejubilaciones, agarrados a una botella de sidra, abrazados al olvido. Los vascongados que hicieron más pequeño el mundo, y parieron Castilla, hoy retornan a la era de las cavernas. Los aragoneses y catalanes que sometieron el sur de Italia y Bizancio, pelean por un litro de agua del Ebro, y los castellanos que plantaron cara a media Europa, y la pusieron bajo sus abarcas, abandonan sus tierras, y miran a esa misma Europa, en busca de un mísero subsidio. Temo a los griegos cuando traen regalos, decía el poeta, el peor regalo que se ha podido dar al pueblo español se llama subvención, nos han descastado, hemos perdido nuestra fiebre, nuestro coraje a favor de cuatro cuartos de vellón, estamos más capados, como pueblo, que un capón de Villalba. Nuestra capacidad de lucha, nuestra moral, están por los suelos, bien sabe mi querido Carlos Patricio, que ningún ejército, que ningún pueblo, pueden jamás avanzar en tales circunstancias hacia su destino, nos hemos resignado a que nos den el viático como nación, en espera de la extremaunción del destino.

Solo una cosa nos puede salvar de este sino pesaroso, y es la poesía, son las palabras, son los conceptos cargados de certeza, es la fe en el futuro. Precisamos de hombres y mujeres que se levanten a sí mismos con su esfuerzo, que no necesiten de zancadillas en su mérito, son personas independientes y con credo, con voluntad de luchar. Necesitamos de menos zalameros y cobardes, no precisa España de tanto hipócrita y fariseo, España necesita que le digan las verdades a la cara, sin titubeos, sin adornos. No nos hacen falta más sacamantecas y haraganes, no queremos más marketing electoral y gastos superfluos en autobombo. Esta España solo sabe, puede, y debe encarar el destino con modestia, con austeridad, como es nuestra tierra, pero con tronío. Alguien debe haber en algún rincón que sepa sacarnos de esta apatía, de este pasotismo destructor y nihilista, removiendo nuestras tripas con redobles de tambor, con palabras que huelan a futuro, a esperanza, que traigan la fragancia de la primavera, palabras llenas que no vacuas, frases con sentido, cargadas de verdad, palabras que sepamos creer sin duda alguna, palabras de las que elevan los corazones. No precisamos promesas de subsidios, precisamos palabras que nos devuelvan la dignidad y la fe en nosotros mismos. Mañana puede ser un buen día para poner un anuncio: Nación demanda urgentemente líderes en su rescate. Situación muy grave, perdida de fe colectiva. Se valorará experiencia en el sector privado, valor y energía, fe y tesón. Abstenerse funcionarios y políticos con más de un años en el cargo. Remuneración a convenir, imprescindible vehículo y vivienda propios, pagamos gastos de manutención y desplazamiento.

España, aunque no lo quiera ver, está ante una nueva frontera, de la nación depende encarar el inevitable correr de la historia labrando uno u otro destino, de la actitud de todos nosotros depende. Les remacho de nuevo, con el que va a ser el lema que leerán en estas páginas con asiduidad en el futuro próximo, y que finalizaba nuestro anterior artículo: Seamos mejores para vivir mejor. Buenas noches y buen futuro, compatriotas.


José Manuel Areces
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