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........................................... Ángel Lorenzo Ibarra Inversión pública en empleo La ralentización que está sacudiendo violentamente al sector inmobiliario y de la construcción se ha visto acelerada en los últimos meses (la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa tras el desplome en Bolsa de sus títulos debió haberse producido en el mes de enero, antes de las elecciones) produciendo un deterioro en la economía española imposible de disimular ante el preocupante repunte del desempleo. Ahora que el crecimiento de la economía va a situarse en niveles de destrucción de empleo, el Gobierno tendrá que centrarse en dar un impulso a la creación de puestos de trabajo en España y la forma en que lo harán será mediante un sistema de inversiones públicas para compensar la ralentización y el imparable ascenso en el número de parados. Sin embargo, el Gobierno ya ha dejado claro que este año desaparecerá el superávit presupuestario por culpa de la crisis en el sector de la construcción y de la deducción fiscal de 400 euros que el Gobierno aprobó para tratar de hacer frente al frenazo del consumo de las economías familiares. Así que, al final, ya sea mediante deuda o un incremento de los impuestos en servicios como la electricidad o el gas, el coste será asumido por los de siempre, los contribuyentes.Es buen momento para preguntarle al bueno de Solbes si tenemos ya los datos suficientes para poder hablar de crisis o si debemos seguir usando eufemismos como desaceleración, ralentización o deterioro de la economía que yo mismo he usado en este artículo para evitar hablar de crisis. Y es que, hasta que la contracción en el sector de la construcción y en el mercado de la vivienda no ha conseguido impactar negativamente en otros sectores de la economía, las últimas referencias macroeconómicas y el deterioro de los indicadores de confianza que conocemos desde enero no tenían demasiada importancia para el Gobierno. Si la preocupante situación laboral (tenemos uno de los mayores niveles de desempleo de la Eurozona) y el crecimiento desmesurado de la inflación desde mediados del año pasado no eran indicios suficientes para esperar una crisis... pero claro, estábamos en campaña electoral. Combustible o pan. La otra cara del progreso El desarrollo de biocombustibles como la única alternativa renovable a los combustibles fósiles ha supuesto que en las tierras que antes se dedicaban al cultivo de maíz para destinarlo a la producción de alimentos se plante ahora cereal que luego se transformará en grandes plantas refinadoras en etanol que reemplace a la gasolina que alimenta los motores de los vehículos del mundo desarrollado. Este proceso avanza a una extraordinaria velocidad gracias al impulso recibido por la UE y al compromiso alcanzado para incrementar la producción de biocombustibles como la principal medida para luchar contra el cambio climático. En los EEUU casi un tercio de las cosechas de maíz se van a destinar este 2008 a la producción de combustibles convirtiéndose así en el principal productor mundial de biocombustibles. Sin embargo, el efecto que tendrá para el suministro de alimentos de primera necesidad en los países pobres puede ser dramático. Los precios de los alimentos están siendo impulsados al alza al mismo ritmo que aumenta el precio de las tierras que, hace menos de un año, se destinaban al cultivo de alimentos y ahora cultivan cereales para la producción de biocombustibles. Nos encontramos ahora con la necesidad de reducir los programas de producción de biocombustibles para frenar la crisis global de alimentos que está afectando a los países pobres. No quiero decir con esto que las reservas de alimentos están bajo mínimos, sino que estos productos básicos no son accesibles económicamente para millones de personas que viven en la pobreza en países de África o América Latina. Lo mismo que, en pleno auge de la lucha contra el calentamiento global del planeta, se fomentó la producción de biocombustibles por los organismos internacionales, ahora el alto precio del grano hace necesaria la regulación de los precios para evitar que miles de personas mueran de hambre. La bolsa en tiempos de crisis A pesar de la fuerte volatilidad que está afectando a la bolsa española, la negativa del Banco Central Europeo de bajar los tipos de interés y la huída como consecuencia de la crisis inmobiliaria de capital extranjero invertido en nuestro país está haciendo que alguno de los principales valores bursátiles estén alcanzando unos mínimos que suponen una gran oportunidad para entrar en bolsa. El sector bancario e inmobiliario seguirán muy expuestos a la crisis y el deterioro de la economía española, con la posibilidad de que la primera economía mundial entre en recesión, seguirá traduciéndose en un constante goteo de malos datos macro que sacarán a la luz y dejarán en evidencia las mentiras electorales de Solbes. Pero lo dicho, a pesar de que en el primer trimestre del año los inversores se han refugiado en la renta fija a largo plazo (tanto europea como americana), una posible subida de tires podría dar el último empujón a los indecisos para lanzarse al apasionante mundo de la renta variable. Los más experimentados verán una oportunidad en valores de países emergentes ya que, a pesar de que la crisis subprime les ha perjudicado, la subida de las materias primas les está beneficiando. Es un buen momento, por tanto, para darse una vuelta por Brasil, por ejemplo. En este rápido análisis de los mercados internacionales, hago notar que la renta variable estadounidense se está comportando mejor de lo previsto. Esto es debido a que la FED ha actuado con celeridad bajando los tipos para hacer frente a la ralentización del consumo y esto ha sido acogido con entusiasmo en el parqué yanqui. Sin embargo, el peligro de invertir en valores norteamericanos sigue más presente que nunca. Por último, la economía japonesa es la que peor pinta tiene y la posibilidad de deflación y la ralentización de su crecimiento, al depender en gran medida de la economía americana, hacen que no sea un mercado atractivo a pesar de poder encontrar alguna ganga. Por lo tanto, una buena opción para invertir en bolsa sin demasiado riesgo la tendríamos en el mercado doméstico, con valores como Santander o Iberdrola con un precio muy atractivo. ¿Es buen momento para comprar casa? El ajuste del mercado inmobiliario es un hecho y una buena noticia. Puede que no lo sea tanto para los acreedores de Colonial, Martinsa-Fadesa o Llanera, gigantes con pies de barro que hicieron hucha en plena efervescencia de la fiebre del ladrillo y ahora se encuentran en suspensión de pagos o al borde del abismo y que llegaron a comprar terrenos a un precio muy superior al de mercado ante la imparable subida de precios para especular con ellos en un futuro que no han llegado a conocer. Sin embargo, para aquellos que buscan vivienda para vivir, no para especular, para vivir conforme a sus ingresos, es una excelente noticia. La pasada semana un experto inmobiliario del Fondo Monetario Internacional señaló que el precio de la vivienda en España se encuentra sobrevalorado entre un 15% y un 20%. Este dato debe ser valorado desde la perspectiva de que España está sumida ya en una fuerte corrección de precios, con lo cual la reflexión es mucho más preocupante. A día de hoy se puede comprar ya una vivienda a un precio más del 10% inferior a lo que el propietario pedía hace un año. ¡El precio del metro cuadrado ha bajado en este primer trimestre del año un 1,65% hasta los 2.100 euros! Y aún así el metro cuadrado se encuentra sobrevalorado... Así que, a pesar de la fuerte corrección, todavía hay bastante margen para que los precios sigan bajando. Mi opinión personal es que los precios no han alcanzado todavía su nivel más bajo. ¿Por qué?. Está claro que la demanda de viviendas va a ver acentuada su caída hasta niveles preocupantes. En España la inversión en vivienda con respecto al PIB es mucho más importante que en el resto de los países europeos, de lo que se desprende que las consecuencias de una mayor caída de la demanda influirá notablemente en la economía española. Estamos por tanto ante el peor escenario posible para los vendedores: precios sobrevalorados a pesar de la fuerte corrección y posibilidad de que la demanda se desplome hasta un 20%. Si no fuera por las consecuencias que esta caída en las ventas tendrá para la economía del país, la contracción del sector vivienda sería una excelente noticia. El derecho a una vivienda digna que reconoce la Constitución española ganaría en virtualidad. En lo que respecta a la morosidad de las hipotecas, la banca sabe a qué se enfrenta y conoce bien los riesgos de este sector. Las provisiones para hacer frente a un incremento de la morosidad son de casi un 250% del total de créditos morosos con lo cual el sector bancario se encuentra cubierto ante un aumento considerable de la tasa de morosidad. Por todo lo expuesto, un sistema bancario fuerte contribuiría a un ajuste del mercado inmobiliario ordenado, donde todos puedan optar a una vivienda y los precios sean más justos. Una buena noticia. Chop Suey La economía japonesa, por el impacto de la crisis crediticia y la depreciación de los activos de la economía de los Estados Unidos, se encuentra expuesta a un mayor riesgo a la baja y sumida en una incertidumbre que obligará al gobierno nipón a tomar medidas para que, a largo plazo, la recuperación gradual de la misma sea posible. Por su parte, el gigante asiático emergente, la economía China, está conociendo ya los problemas que van relacionados a su nuevo status en el orden económico mundial. El potencial de la economía China es increíble. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mantiene que el Producto Interior Bruto de China superará al de los Estados Unidos en 2015. Otros economistas incluso afirman que China representará un cuarto del Producto Interior Bruto mundial en 2030. El peso de estos dos países en el orden económico mundial es también proporcional al impacto que tendría en los mercados la decisión de deshacerse de parte de sus activos ya que el mercado no sería capaz de reabsorverlos. Este es un riesgo que, a día de hoy, está más presente que nunca: la actual debilidad del dólar, la depreciación del billete verde respecto a divisas como el euro o el yen ha supuesto que el valor de los bonos emitidos por el Tesoro estadounidense se haya visto seriamente afectado a la baja. El problema viene porque China y Japón son los principales propietarios de obligaciones emitidas en dólares por los Estados Unidos, de bonos. Las sucesivas rebajas de tipos de interés de la Reserva Federal han llevado al dólar a mínimos históricos y, en esta coyuntura, es probable que algún Banco Central asiático se decida a vender dólares. El pánico se expandiría por Asia y, si se entrara en una espiral de ventas del stock de activos en dólares en manos de China y Japón, la repercusión en la economía mundial sería de una gravedad no conocida hasta la fecha. El dólar se derrumbaría aún más y las economías emergentes serían las más afectadas por la dependencia que tienen de las operaciones de exportación. Para hacernos una idea del riesgo actual, reseñar que en 2007 más del 80% de los bonos del Tesoro estadounidense pasaron a manos de inversores extranjeros. En palabras de Tim Condon, desde Singapur, "equivaldría a abrir la Caja de Pandora"... La FED rebaja los tipos de interés al 2,25% Cuando la crisis crediticia provocada por las hipotecas subprime (créditos de riesgo que han pasado a situación de dudoso cobro o mora) sacudió al sistema financiero estadounidense y, por lo tanto, a la economía mundial, la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco Central Europeo optaron por dos estrategias diferentes pero ambas encaminadas a evitar que las economías norteamericana y de la eurozona entraran en recesión dado que la desaceleración parecía ya inevitable si se atendía a los datos macroeconómicos que cruzaban el charco y se extendían por Francia, Gran Bretaña, Italia o España. La estrategia de la FED se centró en evitar el tan temido efecto de la "estanflación", término que define el fenómeno que provoca un estancamiento de la economía conjunto con un aumento de la inflación. De esta manera, la rebaja de los tipos de referencia ha sido una constante hasta llegar al recorte del tipo rector en tres cuartos de punto que adoptó ayer martes la FED, dejando el precio del dinero en 2,25%, el nivel más bajo desde 2005. Así la Reserva Federal busca preservar el consumo, verdadero pilar del desarrollo económico americano y motor de la primera economía del planeta. Este importante recorte de tipos ha sido anticipado por la intensificación de las turbulencias en los mercados bursátiles y el desplome de Bearn Stearns, adquirido a precio de saldo por su rival JP Morgan Chase. La posibilidad de una recesión sigue presente en la mente de los miembros de la FED, como Henry Paulson, Secretario del Tesoro, quien ha admitido que la economía yanqui ha "declinado fuertemente", lo que hace necesario medidas de urgencia como la tomada ayer. El Banco Central Europeo, por su parte y avalado por el crecimiento de la economía de los países de la eurozona, ha fijado su preocupación en mantener controlada la inflación y mantiene los tipos de referencia en el 4%. Mientras que países como España o Alemania sigan creciendo a un ritmo aceptable, lejos, eso sí, de los niveles que pronosticaba Pedro Solbes en campaña y que ya ha admitido que no eran realistas, las medidas que se adopten deberán tender a controlar la inflación. La estabilidad de precios, sobre todo de productos de consumo básico, como la leche o el pan, debe ser la prioridad del BCE y, también, de los gobiernos de los países miembros de la Unión Europea. Ángel Lorenzo Ibarra |
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